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19 min
Sangre de galo
Drama |
11.12.14
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Sinopsis

Ambientada en la conquista de la Galia por parte de Roma. Historia sobre la venganza de un hombre que no era nadie y aún así dio su vida por salvar y vengar a los suyos.

~~Durante la conquista de la Galia se produjo en cierta ocasión una cruel invasión de una pequeña aldea escasamente fortificada, conocida por el nombre de Gersellaya. La resolución de atacarla salió de boca del general Gneo Sempronio Lucio, un hombre ambicioso que desobedecía las órdenes de Cesar y no dudaba en hacer las cosas por su cuenta.
El avance de sus tropas perturbó la normal tranquilidad de aquel recóndito poblado, el cual se hallaba defendido por dos centinelas con escasa preparación, quienes custodiaban la puerta y en el interior se encontraba media docena de guerreros no muy habilidosos, pero feroces en combate. El ejército de Gneo liquidó a los centinelas antes de que estos pudiesen dar la voz de alarma y una vez en el interior del poblado fueron directamente a matar a los civiles, lo cual provocó las rápidas reacciones furiosas de la escasa infantería que fue abatida en poco más de un minuto.
Durante aquella carnicería, Gended, un joven campesino galo, logró escabullirse y mientras observaba como los últimos habitantes de aquella aldea eran masacrados por los sanguinarios romanos, juró venganza.
Él era consciente de ser tan solo un agricultor, pero sabía que tenía posibilidades de adquirir por lo menos un arma y alguna armadura, además tenía claro que había necesidad de solicitar ayuda en una aldea cercana.
Inmediatamente emprendió la marcha hacia otro pueblo, consiguiendo localizar por el camino a un excéntrico guerrero que ofrecía unas cuantas monedas a aquel que lograra derrotarle en combate. Él se acercó hacia él y aceptó el desafío, tras lo cual peleó con valor, pero evitando la rabia ciega que deducía que era la causa de las derrotas de los guerreros aparentemente experimentados y gracias a este planteamiento logró vencer. Su sorprendido rival le arrojó las monedas a la cara y se marchó del lugar mientras le insultaba, aunque Gended no cayó en semejantes provocaciones.
Conseguido el dinero, buscó durante horas una armería, pero al no encontrarla tuvo que recurrir a un vendedor ambulante que decía ser de origen griego. Dicho comerciante disponía de muy diversos artículos y le proporcionó una espada, un casco, un escudo y una buena armadura a un precio muy reducido, razón por la cual Gended optó por gasta lo que le había sobrado en comida, también incluida entre los muchos artículos disponibles.
Una vez armado decidió construir una tienda de campaña improvisada ante el temor por la llegada del ocaso y tras cenar y maldecir a sus enemigos se dispuso a dormir.
Algo antes de la llegada del amanecer, Gended se despertó tras una sucesión de horribles pesadillas y tras coger su escaso equipaje decidió retomar la marcha y a pasos agigantados recorrió un camino que no conocía, teniendo en ocasiones que enfrentarse a lobos y ahuyentar a otras criaturas salvajes. Finalmente, localizó una aldea mediana que aparentemente se hallaba bien defendida, seguramente sus habitantes estaban más entrenados en el arte de la guerra, pues en contrapunto con su aldea, esta disponía de más soldados que civiles.
Tímidamente se acercó a la puerta, siendo apuntado por los centinelas de la empalizada, a la par que era preguntado por ellos—:
— ¿Quién sois y que queréis?
—Mi nombre es Gended y soy el único superviviente de la matanza a manos de los romanos de una aldea conocida como Gersellaya. Solicito urgentemente asilo en vuestra aldea y también una audiencia con vuestro jefe.
Su interlocutor dudó por un momento y consulto su resolución con sus demás compañeros, tras lo cual pronunció—:
—Bien, siendo galo y habiendo sufrido un ataque romano, deduzco que eres de los nuestros y por lo tanto no veo problema en permitirte acceder a nuestra aldea, pero el asilo lo negociarás con nuestro jefe y serás por el momento estrictamente vigilado. Bienvenido a Gestatiorum.
Una vez hubo entrado, fue presentado al jefe, conocido por el nombre de Gounde. Era un hombre alto y con bigote, cuya edad oscilaba entre los treinta y cinco y los cuarenta años. Tenía un carácter bastante serio, pero se mostraba compasivo con los refugiados, por lo que se solidarizó con la causa de Gended y compartió con él sus vivencias intentando frenar al imparable monstruo romano.
Al pasar a formar parte de la aldea decidió alistarse al ejército y recibió una corta instrucción de algunas semanas, en las cuales aprendió a desenvolverse como un soldado, siendo premiado tras la defensa de sus compañeros durante una emboscada tendida por los romanos con el ascenso a jinete.
Tras subir de rango y participar plenamente en algunas campañas con el objetivo de organizar junto con sus compañeros los flancos de defensa de la aldea, fue elegido por Gounde para participar en un ataque contra el campamento de Cameltodum. Allí se produjo una cruenta batalla, en la cual perecieron muchos galos, pero lograron la victoria y afortunadamente atraparon a unos cuantos supervivientes romanos, ideales para ser torturados y así conseguir nueva información sobre la voluntad de los generales y en especial la de Cesar.
Las interrogaciones fueron un éxito y gracias a ellas Gended averiguó que el general Gneo Sempronio Lucio ignoró las órdenes de su superior, Cesar, y atacó por su cuenta Gersellaya, con el objeto de conseguir un botín propio y prestigio. Aquellos supervivientes también desvelaron la posición de los soldados del campamento más próximo y casualmente el más importante, Dedatium.
Gended regresó con su ejército a Gestatiorum y por su gran labor en el campo de batalla fue proclamado héroe de la aldea e investido con el rango de general.
Pasada una semana, en la cual Gended entrenó a su ejército y recabó más información del enemigo gracias a la buena relación que mantenía la aldea con los druidas del bosque, los cuales tenían técnicas arcaicas para espiar a todo aquel que se hallase próximo, Gended se dispuso a preparar el asalto al campamento de Dedatium.
Uno de los druidas, conocido por el nombre de Maiousth, le entregó un amuleto en forma de águila y le aseguró que le daría la suerte necesaria para salir victorioso, aunque no podía asegurarle que volviera con vida, lo cual le desconcertó en cierta medida, pero rápidamente olvido aquel comentario y se concentró en su plan de ataque.
Pensó en realizar tres ataques consecutivos por diversas zonas de la siguiente manera: él y su ejército atacarían el campamento por el norte, otro general atacaría por el este y Gounde por el sur, dejando tan solo la zona oeste libre, pero esta sería finalmente atacada por los tres ejércitos una vez hubieran arrasado las otras zonas, no dándoles oportunidad de escapar, pues allí se encontraba Gneo Sempronio Lucio y Gended clamaba venganza.
El ataque era esperado por los romanos, los cuales solicitaron refuerzos, pero la astuta maniobra de Gended hizo que el primer grupo de ellos pereciera antes de que llegase el segundo y de esa manera rápidamente les derrotaron sin apenas ocasionarse bajas en el ejército galo.
Algunos soldados romanos del segundo grupo sobrevivieron y huyeron, pero el ejército de Gneo estaba completamente masacrado, excepto el propio general que sobrevivió y se dirigió hacia Gended para hablar con él. Con gran dificultad hizo un enorme esfuerzo por pronunciar la lengua del galo y le dijo—:
—Te reto a un combate a muerte. Si ganas los supervivientes se comprometen a negociar con nuestros superiores para no atacar nunca más Gestatiorum, pero si pierdes todo tu pueblo será arrasado y las mujeres y niños vendidos como esclavos.
Gended dudó de aquella proposición y se sintió obligado a comentarlo con Gounde y con todo su ejército. No obstante, todos confiaban en la victoria de Gounde y a pesar de poder ganar sin necesidad de librar aquel combate, comprendieron que era una buena forma de asegurar la resistencia de Gestatiorum, por lo que instado a aceptar, Gended no se negó y le dijo—:
—Yo soy Gended, antiguo agricultor de Gersellaya, hijo de un antiguo guerrero que aseguraba tener parentesco con Vercingétorix, caudillo galo y yo juro que acabaré contigo por la sangre que derramaste en mi pueblo natal, prepárate a morir.
—Será un placer destripar a una rata tan audaz.
—Pero el combate no se disputará aquí, es preferible librarlo en las colinas rocosas próximas al bosque de los druidas.
—Tú eliges galo, para mi es indiferente.
Ambos se desplazaron al lugar acordado y tras echarse miradas de odio mutuamente, decidieron empezar el combate. Sus caballos se alzaron y ellos empuñaron sus respectivas espadas para atacar, produciendo un choque de armas tras otro, hasta que definitivamente Gneo logro herir de muerte a Gended al perforarle el estómago, gritando este—:
— ¡AGGGGGGRRRRRRR, NOOOO, NO PUEDO, NO PUEDO!
— ¡Grita, grita miserable, que nadie oirá tus quejidos!
Gneo se dispuso a rematarle intentando atravesarle el corazón, pero Gended paró el golpe con su escudo y ante el segundo intento rabioso de su rival de acabar con él, Gended lo frenó con su espada y aprovechó la ocasión para atravesarle el pecho a Gneo, al grito de—:
— ¡POR LA GALIA!
 Gneo Sempronio Lucio ahogando un grito de dolor pronunció—:
—No, no puede ser, esto no tendría que acabar así.
Instantes después cayó al suelo muerto y Gended contento exclamó—:
— ¡Bien, por fin he vencido!
Poco después al intentar avanzar a caballo pidiendo auxilio cayó al suelo y se arrastró pensando en la mujer a la que había dejado embarazada y en la posibilidad de que los romanos no cumplieran la promesa de Gneo, por lo que vio en su hijo la esperanza de la Galia, aunque ésta probablemente fuese conquistada antes de que su vástago fuese lo bastante mayor como para blandir una espada.
Gounde y su ejército se aproximaron rápidamente al lugar y trataron de auxiliar a Gended llevándole junto a los druidas, pero este falleció antes de llegar, dándole tiempo tan solo a pedir a Gounde—:
—Amigo, si de veras me apreciáis os pido que cuidéis de mi hijo y de su madre, es esta mi última voluntad.
—Descuida, eso no tienes ni que decírmelo amigo mío, tu heredero estará en buenas manos, haré de él un valeroso guerrero—le respondió Gounde desolado por la inminente muerte de Gended.
—No esperaba menos de ti—pronunció instantes antes de expirar, contento al menos por haber cumplido lo que había jurado a su pueblo.
Los acontecimientos anteriores datan del año 58 a.C, año del comienzo de la denominada “Guerra de las Galias”, durante la cual los romanos liderados por Julio Cesar ejercieron el dominio sobre los pueblos galos y finalmente en el 52 a.C Vercingétorix, caudillo galo, se rindió y deposito sus armas a los pies de Cesar. Aunque, durante los años siguientes hubo diversas rebeliones y realmente el dominio romano no llegó a consolidarse plenamente hasta el siglo II d.C
Gended antes de morir tuvo un hijo, al que por decisión de Gounde fue otorgado el nombre de Godet. Este niño creció bajo la tutela del jefe de la aldea y tras adquirir enormes habilidades fue nombrado general a la corta edad de dieciocho años.
Por otra parte, los romanos cumplieron su palabra y no atacaron nunca más Gestatiorum. No obstante, los soldados procedentes de aquella aldea eran atacados en ocasiones cuando se alejaban de su pueblo por algunos enviados especiales que llegaban a la Galia con el objetivo de pacificar ciertos territorios aun no romanizados. Además, algunos pueblos vecinos que se habían resistido al dominio romano eran atacados de vez en cuando.
Por todo esto, Godet y sus hombres decidieron emprender una campaña para echar a los romanos próximos a sus dominios y así poder vivir tranquilos, aunque eran conscientes de que no podrían salvar a toda la Galia.
Godet logró acabar con unos cuantos campamentos improvisados y en cierta ocasión consiguió penetrar la seguridad de una compleja fortaleza militar romana, próxima a una ciudad ideada, urbanizada y colonizada por habitantes de Roma. Con sus soldados arrasó algunos edificios y derrotó a gran parte del ejército. Sin embargo, iba perdiendo el combate y decidió emprender una retirada, consiguiendo aterrorizar a los romanos.
Días más tarde, repentinamente un general acompañado de unos pocos soldados se dirigió a Godet cuando este se situaba en un pequeño campamento improvisado por los galos. En un principio dedujo que venía enfurecido por el asalto que realizó su ejército a la fortaleza romana, pero curiosamente no era ese el objeto de su visita. Cuando se situó lo bastante cerca para que le viesen, advirtió—:
—No he venido para pelear contra vosotros, tan solo quiero llevarme a Godet para llevarle a juicio.
Todos le miraron estupefactos y un guerrero de aspecto muy rudo le preguntó en tono amenazante—:
¿Qué ha hecho Godet? ¡Acaso te crees lo suficiente hombre como para llevártelo sin combatir!
El general no respondió a aquel comentario, pero Godet disculpó a su soldado y le preguntó educadamente—:
— ¿Qué he hecho yo señor?
—Eres el hijo del hombre que mató a mi padre y te pido que me acompañes a comparecer ante nuestras autoridades. Por cierto, no me he presentado, mi nombre es Romenet Sempronio Lucio.
—Iré si eso es lo que queréis y demostraré que no es justo que me condenen sin haber hecho nada, vos solo me odiáis porque existo.
La conversación acabó en ese punto y tras convencer Godet a sus hombres de que todo saldría bien y que debían confiar en él, emprendió la marcha junto a sus enemigos, no dejando que le atasen y galopando a caballo para demostrar que iba por su propia voluntad.
Finalmente para que el juicio fuese justo convocaron tanto a jueces galos como a romanos, los cuales tuvieron asesoramiento de jurisconsultos romanos para evitar irregularidades y todos ellos eran de avanzada edad, lo cual rezumaba sabiduría. El juicio fue realizado en las inmediaciones de unos templos construidos durante la urbanización y colonización de la Galia. El juicio comenzó cuando los jueces se presentaron y uno de ellos dijo—:
—Llamo a declarar a Romenet.
Romenet se acercó al anciano y comenzó a decir—:
—Este hombre es el hijo del asesino que mató a mi padre vilmente durante la Guerra de las Galias. Por desgracia ambos murieron, pero este galo que tienen ante ustedes tiene inculcadas las iniquidades de las que su padre hizo gala durante su vida, es sumamente díscolo y es mi deseo que sea condenado.
Otro de los jueces mandó llamar a Godet y este se acercó para iniciar su defensa—:
—Si mi padre mato al suyo, es también cierto que su padre mató al mío y por lo tanto tendría el mismo derecho yo que él de acusarle ante este tribunal. No tengo absolutamente más que decir, gracias.
—Pero tú procedes de una casta de guerreros salvajes que disfrutan con el olor de la sangre, sin duda eres culpable y tu padre también.
—Te sorprendería hasta que punto somos civilizados los galos. Además, algunos de nuestros druidas y poetas son igual o más cultos que el más sabio de los romanos.
— ¡Orden, orden! —Exclamó uno de los jueces.
Todos guardaron silencio y pocos instantes después acordaron la sentencia. Un juez pronunció—:
—Dados sus argumentos, este tribunal sentencia que el acusado no puede ser culpado por lo que hiciera su padre, al igual que Romenet tampoco puede ser culpado por las acciones del suyo. Teniendo en cuenta esto lo único factible es que ambos resuelvan el problema en un combate a muerte en caso de que así lo prefieran.
—Pero señoría, esto no puede terminar así, él es culpable y……
—No se atreva usted a contestarme, el tribunal ha dado su sentencia y le recuerdo que aunque él sea galo debemos ser imparciales—le respondió un anciano juez.
Finalmente ambos aceptaron disputar sus destinos en un combate a muerte, igual al que sus padres realizaron en un pasado. El combate tuvo lugar en una colina cercana y fue relativamente corto, pues Godet no tardó demasiado en desarma a Romenet y herirle en un costado con su espada, tras lo cual su adversario dijo—:
— ¡AGRRRRRRRR! Sin lugar a dudas he perdido, rápido acaba conmigo y termina con mi humillación.
—No, yo no haré eso.
— ¿Por qué?
—Porque no me gustan las victorias fáciles, prepárate debidamente y volveremos a combatir.
—Volveremos a vernos Godet—le respondió Romenet con cara asqueada.
Los dos se fueron por sus respectivos caminos y se prepararon con un arduo entrenamiento para saldar sus deudas de una vez por todas.
Pasaron dos años y la acción se sitúa ahora en el 38 a.C, durante el gobierno conjunto de Octavio Augusto, Marco Antonio y Lépido en Roma, así como el conflicto que Augusto mantenía contra Sexto Pompeyo, con el cual en un pasado tuvo una tregua.
Romenet por su parte se sentía enormemente humillado después de que fuese vencido por Godet y decidió tras sanar sus heridas comenzar un entrenamiento intensivo. Durante dos años recorrió todos los días más de diez kilómetros y combatió con los más valientes de sus hombres, aprovechando cualquier descanso durante sus misiones militares. Además, cuando hallaba a algún galo se divertía torturándole y utilizándole como si de un saco de boxeo se tratase.
Por otro lado, Godet mantuvo su agenda normal, exceptuando uno o dos días a la semana, en los cuales realizaba algún entrenamiento, pero no demasiado intensivo, pues tenía bajo su punto de vista cosas más importantes en las que emplear su tiempo.
Finalmente llegó el momento, tal vez algo de improvisto ya que Romenet se presentó ante Godet cuando este acababa de asediar definitivamente la fortaleza en la cual fracasó el ataque dos años atrás. Godet aceptó el reto y combatió contra él, durante el combate se notó la mejoría de Romenet, pues logró tirarle del caballo, tras lo cual empezó a atacarle frenéticamente, aunque Godet esquivaba con verdadera maestría sus golpes y logró volver a subirse al caballo, tras lo cual atacó a su rival, el cual se defendió y en cierto momento logró herir a Godet en el pecho, tras lo cual le dijo—:
— ¡Eso te pasa por enfrentarte al poder de Roma, ahora muere!
Godet paró todos sus ataques y su contrincante furioso repitió—:
— ¡Muere!
Godet volvió a parar sus golpes y de un espadazo logró desarmarle, tras lo cual le amenazó con su arma, provocando que este dijera—:
—Bien, lo conseguiste, ahora ya puedes matarme.
—No.
— ¡Maldición otra vez me atacas con tu maldita piedad! ¿Acaso crees que me beneficias?
—No es mi intención herir tu orgullo, pero ten en cuenta que nuestros padres se mataron mutuamente y si yo ahora te mato a ti, lo único que conseguiré es que el odio persista durante una generación más como mínimo, incluso puede que durante más tiempo.
— ¡Maldito idealista!
— ¡Abandona la Galia y vuelve con tu familia, pues si permaneces aquí tal vez cambie de idea!
Romenet se volvió a sentir humillado y abandonó el lugar sin mediar palabra, pero obedeció al vencedor del combate, pues abandonó el lugar y se llevó a parte del ejército consigo, consiguiendo liberar a parte de la Galia del dominio romano.
Por otra parte, Godet se tambaleaba herido en su caballo, cuando a mitad de camino regresando a su aldea se encontró con Gounde, quien patrullaba con sus soldados cerca del bosque. Al verle le preguntó por lo ocurrido y rápidamente le llevó antes los druidas, los cuales le sanaron y le preguntaron si conservaba el amuleto de su padre, a lo que Godet contestó que sí y lo mostró. Uno de los druidas le dijo—:
—Yo le di este amuleto a tu padre y le advertí que le daría suerte con respecto a la victoria, pero que no era seguro que sobreviviese, sin embargo, ha servido para que tu vida no te fuese arrebatada por el enemigo, pues es preferible que viva el hijo al padre y estoy seguro que él también lo hubiera preferido así Godet.
Una vez hubieron llegado a Gestatiorum, Gounde le dijo a Godet—:
—Has conseguido un gran logro y por eso yo te nombro héroe de la Galia, por tu labor de pacificación en nuestros territorios. Además, yo ya soy viejo y estoy demacrado, por lo tanto me complace anunciarte mi renuncia del cargo de jefe de la aldea y tu proclamación como futuro jefe en breve. A pesar de nuestra reciente victoria, se avecinan tiempos difíciles al negarnos a aceptar el dominio romano y tu deberás estar dispuesto a defender lo que es nuestro con sangre. La sangre de la Galia por la sangre de Roma ¿Estás dispuesto?
Godet respondió afirmativamente con un movimiento de cabeza y al poco tiempo fue nombrado jefe de la aldea, con el respaldo no solo de su aldea, sino de todos los pueblos rebeldes de la Galia.
 

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Comentarios
Valoraciones
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  • Muchas gracias, me alegro de que te haya gustado, también subo relatos en: http://www.cortorelatos.com/index.php por si te interesa bajo el Nick de Imperyus17. Un saludo
    Fresco y fácil de seguir, pero la historia en sí, la forma en la que está narrado, da la sensación de no ser un relato, sino un texto de un libro de historia. Aún así está entretenido./Es un relato muy largo, y dude si leerlo, pero sé lo que motiva una valoración y un comentario en los primeros trabajos que se suben, así que finalmente me decidí a leerlo, y no me arrepiento. Un saludo.
  • Esa sensación de no saber como estructurar la trama de una novela.

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