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7 min
La verdadera saga de Lorelei
Fantasía |
03.03.06
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Sinopsis

Dice una vieja saga alemana que hubo una vez una joven virgen llamada Lore, que era hija de un noble caballero cuyo castillo se elevaba sobre una peña llamada Ley, a orillas del Rhin. Un joven, guapo y apuesto caballero, se había fijado en la joven Lore por aquel entonces.
Lore, siempre solidaria y dispuesta a ayudar, de corazón transparente y bueno, acudía por costumbre cada mañana a orillas del Rhin a peinarse sus cabellos dorados, mientras los pescadores extendían sus redes para pescar. Cuando Lore cantaba, las olas del Rhin se calmaban: tan dulce, limpio, lánguido y melancólico era el sonido de su voz. Y al terminar sus canciones, los pescadores hallaban sus redes llenas de peces y entre ellos rumoreaban que era debido a los cánticos de la joven. Gozaba de buena acogida entre los pescadores y la gente del pueblo ansiaba la cercanía de la criatura.
El apuesto y joven caballero anhelaba tener a Lore en sus brazos para gozar solamente de su instinto carnal y acudió a su padre en petición de su mano. Ya estaba fijado el día del enlace, cuando el joven caballero decidió navegar - por última vez - por el Rhin hacia el sur. Así se lo hizo saber a Lore, que ya había comenzado con los preparativos de la boda. El futuro esposo vio a orillas del Rhin a otras jóvenes muchachas que le atraían. Y en brazos de ellas se olvidó de Lore, de su virginal belleza, de su amor verdadero y de la boda.
El caballero, no en vano, tenía fama de mujeriego e infiel.

Día tras día, Lore esperaba paciente la llegada de su amado, acomodada sobre una peña con vistas al Rhin. El día de su boda se hallaba en ese mismo lugar, pero en esta ocasión se mantenía en pie, vestida de blanco, mientras el viento le sacudía el velo. Cada vez que vislumbraba un barco decía: “Padre, padre, ése debe de ser mi amado”. Sin embargo, poco después descubría que éste no se hallaba en el interior de aquellas embarcaciones.

Esa misma tarde, llegó otro barco desde el sur y Lore, que no había perdido la esperanza, de nuevo gritaba: “Padre, oh, padre, ése sí, ése debe de ser mi amado”. Y su corazón se aceleraba, preso de la angustia y la impaciencia por el reencuentro. Sin embargo, se equivocó de nuevo, no hallando rastro alguno de su fututo marido.

Al llegar la noche, Lore seguía incansable sobre su peña con la mirada fija sobre las olas del Rhin y al ver un tercer barco navegar en su dirección, exclamó llena de temor: “Oh padre, es él… mi amado.” Pero no era su caballero, sino sólo un pobre pescador. El dolor y la desesperación se apoderaron de Lore: se arrancó el velo y la corona de lirios blancos que habían adornado su larga y rubia cabellera y la tiró hacia las olas del Rhin, maldiciendo a su amado hasta la eternidad.

Al darse cuenta de sus palabras llenas de odio, no pudiendo soportar ese presente, ni a sí misma, se tiró desde la peña Ley hacia las profundidades del Rhin, donde murió ahogada. Su cuerpo nunca fue encontrado. Dicen, que mil rayos salieron del cielo y destruyeron el castillo del pobre padre de Lore: entre llamas, rayos y truenos, el viejo caballero murió quemado.

Un siglo más tarde un joven muchacho, hijo único de un poderoso conde, navegaba a orillas de la peña Ley, cuando escuchó una lánguida y dulce melodía que parecía atraerle irremediablemente. Desde lejos veía brillar destellos de oro sobre la peña Ley. Cuando se hubo acercado lo suficiente, pudo ver la silueta de una joven de cabellos largos y dorados, peinándoselos al sol del atardecer. Comenzó a sentir una poderosa atracción hacia ella y mandó a los navegantes anclar el barco a orillas del Ley.

Desde la barca, el joven quiso poner un pie sobre una roca, pero éste resbaló y cayó al Rhin ahogándose. Al llegar dicha noticia al conde, padre del joven, mandó detener y matar a la joven seductora vista sentada sobre la peña. Pero al llegar el barco portador de la orden de dicha detención, una gran ola comenzó a tambalearlos y se dice que el Rhin se lo engulló. Fue entonces cuando se decía que aquella chica era en realidad una bruja: intentaban capturarla y todos morían ahogados.

Siglo tras siglo, docenas de barcos naufragaban al hallarse cerca de la peña Ley y nadie encontraba ninguna explicación.
Se dice que unos años más tarde un joven, cuyo corazón sufría por no ser correspondido, se encontraba sobre la peña Ley para poner fin a su vida. Al tirarse éste de cabeza fue elevado, de pronto, por una criatura mitad mujer, mitad pez, que le salvó de las profundidades, mientras cantaba: “padre, oh, padre que le lleven tus caballos a la orilla, oh, Neptuno, que yo soy tu niña…Loreley, Loreley.”

Y desde entonces se sabe que Lore, al fallecer ahogada en el Rhin por su propio pie y por amor, se convirtió en una sirena vengativa, ahogando a todos aquellos que se quedaban prendados de su brillo, engañosa belleza que había comenzado a usar para engañar a los hombres superficiales - como lo fue su amado -, cual Undine, que no encontró su paz hasta salvar a un hombre que sufriera por amor, tanto como ella había experimentado en su pasado. A partir de aquel momento se transformó en Loreley.

Dicen que ya nunca más se la volvió a ver a orillas del Rhin, pero alguna vez cuando está a punto de anochecer, se escucha el canto de la sirena que murió por amor.

También hay quien afirma que Loreley, al salvar a aquel joven enamorado de la muerte, se liberó de su hechizo y volvió a la vida. Dicen que desde el frío río Rhin de Alemania nadó hacia el cálido mar mediterráneo y que en sus orillas aún vive una joven hasta hoy en día, que se sumerge en el agua empleando muchas apariencias distintas, no pudiendo del todo dejar de engañar a los hombres con su brillo y astucia. Los seducía hasta hallarlos arrodillados ante ella. Y cuando finalmente le hacían promesas de matrimonio, los dejaba plantados ante el altar. Dicen que una vez al mes, cuando la luna se halla sobre el mar donde ella habita, Loreley se zambulle en el mediterráneo y entonces vuelve a ser mitad mujer, mitad pez, desprendiéndose por una noche de cualquier posible apariencia que da a conocer a sus seres más cercanos.


Espero que os haya gustado mi historia, sólo es mi versión sobre esta leyenda que me contaba mi abuela de pequeña, Loreley… Un día “se suicidó por amor”. Ya no pudo ser la misma. Murió. Pero volvió de la muerte. Regresó de las profundidades del Rhin en forma de Sirena, que arrastraba a los hombres al naufragio. Los cegaba con su brillo. Sólo veían su brillante cabellera dorada al sol, pero eran capaces de apreciar que ya no era una mujer: tiene cola de pez. Ya no era la misma.

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  • hola claudia! Como ves seguí tu consejo y ha sido un placer leer tu relato. Es una historia muy bonita
    Precioso.
    ¿Tienes más leyendas?
    ¿ Eres alemana? Yo tengo familia por alli. Algo conozco de las sagas nibelungas. Muy bueno. Comparto la opinión de Juan en todos los sentidos.
    me ha gustado mucho tu leyenda. el amor es el único sentimiento que puede ir más allá de la muerte. he leido otros dos relatos tuyos y este es el que me ha gustado más. a mi me fascinan estas historias romanticas, y esta esta muy bien escrita. como tu has dicho es una versión de una leyenda nordica. pero yo creo que ciertas emociones desafian a la razón y cualquier ley de la naturaleza. el ser humano es eso, un eslabón perdido en la naturaleza que tiene la pesada carga de trasncenderla. felicidades, gracias por tu relato, ya que ha inspirado mucho.
    Se convirtió en intocable e inalcanzable.
  • Puédase decir que en éstas epístolas que escribí; son más de cuatocientas todas juntas, sí que desaparece la escritora para volver a su verdadero ser íntimo, lo que ella es en lo más privado. Aquí sí soy Claudia, la de verdad, no la que se esconde habitualmente en sus escritos. Aquí me doy permiso para ser yo. Sólo y únicamente en éstas cartas, cuyo destinatario no existe. Pues a "X" lo inventé un día siendo niña.

    Hállese aquí el relato más terrible, más soez, más macabro, sexual explícito, profundamente psicológico que he escrito jamás. Un esrito que una vez más, se aleja completamente de mí misma. ¿Cómo una mujer que estuvo en un convento puede tener algo que ver con ésto? No. Pero lo escribí. Como otras tantas cosas que nada tienen que ver entre sí. Es lo que tiene la escritura automática, que dejas de ser tú, mientras otros y otras te ocupan para poder contar sus historias. Tras la lectura de éste relato, amigos, sacerdotes amigos, gente de la iglesia católica y fuera de ella me borraron del "Feisbú" y de sus vidas. Triste, para la escritora no ser respetada como tal. Con lo fácil que es saber que los que escribimos, reflejamos a los otros y pocas veces lo propio. Y que si lo hacemos parecer así, es con una intención.

    ¿Qué hay detrás de las Lolitas, cuyo comportamiento sexualizado deja entrever algo mucho más grave y oculto? ¿Volverán a ser cuerpo y alma en conjunto? Me temo que no. Sólo quién conoce de cerca lo que se siente. Lo comprende.

    Un irónico relato sobre el engaño de las apariencias. Una vez más, alejándome de mi misma al escribir. Son los otros los que quedan entre los relatos, nunca yo. Una se cuida de relevarse...

    Un relato escrito durante la tarde de hoy, día 18 de septiembre de 2013. Surgió del tirón y ante una idea previa. Espero arrancaros una sonrisa. Con ese fin fue escrito.

    Casi siempre descuidamos lo más importante: esforzarnos en ser felices. Cuanta gente hay que cree que felicidad es igual a suerte. ¡Craso error! Para ser feliz hay que querer serlo y es como el deporte: un ejercicio de voluntad y constancia. No pretendo aleccionar a nadie. Pues a mí también me queda pendiente ésta lección.

    Elogio a la Madre más amorosa que podamos tener: la Naturaleza. ¡Qué sencillo es todo tomándola como referente!

    Toda apariencia es engañosa. Una alegoría a los prejuicios; una vez más (suelen serlo casi todos mis escritos).

    Un divertido poema, con un toque de humor negro. Porque canallas, haberlos "haylos"...Otra cosa es ser el hijo de uno, entonces la canallería puede ser herocidad.

    La escritura automática es un método que se me presentó por sorpresa. Ahora, cada vez que tecleo, lo hago "guiada". Es así como escribí "Maldita Matilda" , novela que se publicará este año en el Reino Unido. Por tanto, no es meramente mérito mío. Sino de esos que vienen a ayudar.

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No recuerdo exactamente el momento en el que me planteé ser escritora. Quizás nunca fue así. Las cosas surgen según las planea el destino para nosotros. Poco podemos hacer para cambiar eso. Es difícil relatar mi vida literaria. Podríamos decir que como pez en el agua, necesité desde siempre de las letras, ligadas, eso sí, a las pequeñas cosas grandes, y detestando vanidades. La causa; un profundo anhelo por expresar lo que siempre escapa de los diálogos. Escribo casi siempre fuera de la norma, derrochándome porque sí, sin miramiento, ni metas, ni ambiciones. Es una especie de trance sin más. Las biografías de muchos autores, muchas veces se ven ahogadas por la enormidad de sus labores, homenajes y menciones obtenidas. A mí me resulta difícil hablar de esa manera de mí, precisamente porque es mucho más interesante hablar de los otros y del mundo que de una misma, difícil por la cercanía que tengo con los otros y la lejanía conmigo misma, que aun dando todo de sí, contándolo todo con pelos y señales, cubre mejor que nadie sus secretos. Soy, tengo que serlo y tenía que serlo a la fuerza, una escritora irregular. Comparada con el resto de escritores, regularmente irregular. También vivo, no siempre escribo. Y a veces, eso se invierte. Soy alguien que sobrevive mejor a su tiempo elogiando el pasado -porque lo abrazo, lo beso y lo amo de un modo muy particular-. Escribo cosas pasadas de moda en un mundo moderno que a eso lo llama “retro” o “vintage” con también definiciones modernas. Una intenta entender la realidad que está más alejada o que quedó atrás en el tiempo, o no descubierta en las almas, descifrarla, ponerle un lenguaje, y si es posible transmitirlo entonces. De ese modo, me gusta aportar un poco de comprensión o dar algunas respuestas a posibles lectores interesados por conocer cómo se vive en circunstancias adversas a uno mismo. Fue inevitable que yo abriese el cofre de ciertas vidas ajenas a mí, para sacar de él todo lo que me resultara provechoso y construir historias. Letras que en un contexto determinado, siempre incluyen el talante nostálgico, combinan la narración con elementos costumbristas o expresiones personales, que de otro modo no serían permisivas. De ahí a que todos mis trabajos sean meramente circunstanciales, nacen porque deben. El convencimiento acerca de una obra, la ilusión por el propio talento, es enemiga de la escritura. Escribir la vida íntima del mundo y de los otros, es también buscar ese lenguaje de la intimidad de los otros –mucho mejor alejado de uno mismo- esa trascendencia escondida en diálogos oídos en la tienda de la esquina, o en conversaciones con la gente corriente de cualquier lugar. El exceso de talento no existe, nunca se acumula. Todo fluye como el tiempo, como lo hacen también nuestras existencias semideshechas, nunca del todo terminadas. Siempre buscadoras de un sentido más profundo de lo evidente… Una es una presente de la picaresca en el mundo. Asisto como simple espectadora de los aspectos más desagradables de la realidad, de la hipocresía, de lo noble o de lo más prosaico. Con la naturalidad cotidiana a la que hacemos el vacío, trato de describir algunos de los aspectos más corrientes del mundo, cosas a las que nunca idealizaríamos… Desde bien pequeña tenía el convencimiento de que debía servir al mundo, y no ese a mí. De ahí a que a los diecisiete años, dejando mi Alemania natal y sin saber a penas cuatro frases en el idioma castellano -en el que ahora escribo todas mis obras- me vine a Castilla con el fin de ordenarme religiosa. Como mencioné anteriormente, la vida acaba encargándose de llevarte de la mano y mis planes dieron un nuevo giro, acabando en Barcelona y dedicándome al marketing y a las traducciones. Hasta ahí seguía escribiendo mis relatos en alemán. Fue alrededor de 2005 y tras la pronta muerte de mi padre, y afectándome esta en lo más hondo, que mi escritura viró a la expresión castellana. Y ya no pude parar. Nacieron un sinfín de relatos y poemas, ensayos y artículos que me atreví a publicar por internet, usando diversos portales literarios, como lo fueron yoescribo o tusrelatos. Ahí obtuve, para mi propia sorpresa, muchos comentarios positivos y algunos relatos fueron premiados o elegidos relatos del mes o de la semana. Una buena amiga, Begoña Bolaños, se encargaría además -sin yo saberlo- de enviar mis obras a certámenes literarios. Qué grande fue mi sorpresa cuando mi amiga me comentó su hazaña y que hubo ya varios premios positivos obtenidos, finalistas y ganadores. De ahí a que, así lo veo, es ella la responsable de éstas cosechas. Yo poco más hice que escribir para mí. Soy perezosa para según qué cosas y odio competir. Si, lo que más detesto es competir o tener que demostrar valías. Pues todos somos iguales. Cada uno a su manera. Todo ocurrió alrededor de la misma fecha. Así que, sin esa amiga, ahora no podría enumerar aquello. Y para hacerlo, que sé que debo, mejor dejo aquí lo que ella misma escribió sobre mí en mi blog: “Hablar de Claudia es hablar de una persona auténticamente apasionada. Es amante del simbolismo, de lo sincrónico y su búsqueda principal es el profundo misterio vital. Miradora de lo oblicuo, siempre le busca nuevos enfoques a la realidad. Claudia no tiene término medio, pues siente con una intensidad abrumadora, y esa manera de ver la vida la transmite a sus trabajos literarios. Autora de numerosos relatos cortos, siendo algunos distinguidos en diversos certámenes literarios(15 Concurso "Cartas de Amor", Premio Ganador, Ayuntamiento de Valdepeñas 2008, Tanatología Concurso Poesía 2007, Premio Ganador, Concurso de Poesía "Cartas de Amor" Ayuntamiento Calafell/Tarragona 2008, Premio Finalista,Certamen Literario Internacional 2007 (Argentina) "Ficción en el Éter ” de Obras para Radioteatro, Concurso PABLO NERUDA de CARTAS DE AMOR‏, Premio Ganador 2008,Premio Finalista NH relatos 2007,II certamen Poético Prometeo‏ 2007, Premio Finalista, Página Narrador.es: Tres relatos seleccionados como relatos del mes durante 2008 y 2009, Página web tusrelatos.com, Escritora más prolífica año 2006 hasta la actualidad: puesto tercero, etc. ). Claudia así mismo ha colaborado como comentarista en diversas revistas digitales y publicaciones en papel. Entre ellas se destacan, "Extrañología", "Clave7", "El cuele (sector minero" etc. Es colaboradora en muchos programas de radio, como lo es "Camino de Misterio" en Radio Intereconomía, Radio Nacional de España, Radio Clave Siete (Santa Cruz de Tenerife), Les set LLunes (La Garriga, Barcelona)"El cercle enigmátic" (El Vendrell, Tarragona)etc. Ha sido ponente recientemente en un congreso: "Ciencia i Espíritu". “ A lo citado por ella, añado que escribí la novela “Las nueve ventanas de Jeanne Bardèot”, publicada por la editorial “Grup Lobher” en 2008. Esa novela es un mero ajuste de cuentas con mi infancia. Una intrusión a los recuerdos. Y en el ejercicio de ese recuerdo, nació la protagonista, Jeanne Bardèot. Desde ahí, me he comprometido a no escribir nunca más sobre mí misma. Es importante alejarse de uno mismo, para ser otros para los otros. Es un consejo que me dio un poeta mejicano y que nunca olvidé. En esa primera novela se le permite al lector que construya su propia novela a partir de los elementos previos que se le dan. Esto lleva a una paradoja porque la figura de ficción que narra una gran parte de la novela postula en la verdad, la ficción de la que me jacté en esa novela, en realidad es lo auténtico. A la vez de esto, y pensando en un regalo estrictamente para la familia, escribí el libro de relatos y poemas “Desde el penúltimo rincón de mí espejo”. Menciono aquí que sin mi anterior agente literario, (al que no busqué sino me encontró él a mí) posiblemente nunca habría tomado la decisión de ser novelista. Fue este que quiso tal asunto de mí. Las cosas nunca han sido porque yo las buscara o encauzara. Insisto, que quizás sí dirigidas por algún invisible plan (como en todas las vidas) las cosas llegan a mí sin buscarlas. Así fue como escribí este mismo año, de un modo rápido y fluido a “Maldita Matilda” y nuevamente, por causas del destino (ahora las mencionaré), acabé en la agencia “Página Tres” tras jubilarse mi anterior agente. El azar quiso que otro escritor viera un comentario mío acerca de una valoración que se me hizo para “Maldita Matilda”. Este, muy ofendido, me contestó al comentario con un “¿Cómo te atreves a hablar de tu novela en las páginas de las editoriales sin que eso lo haga un agente por ti? ¿Es que no tienes agente?”. Pensé que tenía razón. Así que esa misma tarde envié mi novela a dos agencias, de las cuales ambas contestaron, la primera fue Piluca Vega, de mi actual agencia. Haciendo caso a la intuición, me decidí por ella, a la vez que ella lo hizo por mí. El factor principal fue el talante humano que denoté entre sus líneas, su empatía y su comprensión; algo difícil de describir en palabras. Las cosas, como digo, se sienten. En “Página Tres” me siento plenamente acogida y el trato por parte de Piluca y Fernando es exquisito. Luego de estar con ellos, todo se fue desencadenando. A penas me lo explico. Todo lo ocurrido me ha enseñado que no importa que decisiones tome, que las cosas se sucedan como deben. En todo caso, lo más importante de mi viaje por este mundo no aparece en las biografías o en las novelas que puedo escribir o escribiré, sucede en forma casi imperceptible en las cámaras secretas del alma. Espero que esta larga parrafada responda a las curiosidades. De haberlas. Porque soy y querré seguir siendo alguien que es desconocida. Por motivos obvios de naturaleza propia. Cuando una se propone servir, todo lo que es reconocimiento no hace más que pesar sobre la espalda. Entiéndase…

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