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6 min
La vida de Sid
Varios |
09.02.11
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Sinopsis

Javier, "Sid" para los amigos, es un chico solitario recién llegado a la ciudad. Su vida no es fácil pero intenta luchar con el día a día como puede.

Me llamo Javier, Sid para los amigos. Lo de Sid viene por mi afición a los Sex Pistols desde que descubrí su música hace ya muchos años. Rozo la treintena de edad y vivo en un cuchitril de alquiler en el valenciano barrio del Carmen. Sobrevivo con un sueldo que podríamos definir como ajustado, repartiendo paquetes para una empresa de mensajería de la ciudad. Llevo pocos meses en Valencia, el cambio de vida ha sido radical. Mi anterior vida era rústica y aburrida, si bien es verdad que ahora, quitando los momentos del trabajo, tampoco es que sea muy entretenida.

Nací en un pueblo de Cuenca, cuyo nombre no trasciende porque apenas si aparece en los mapas. Si decidí venir aquí, es porque necesitaba aire nuevo. Mi padre y mi madre se separaron hace un año y medio, mi padre abandonó la casa donde vivíamos y se fue a vivir a Madrid con una fulana de tres al cuarto que se dedica al mundo de la noche. Mi pobre madre estaba destrozada y encontró consuelo en sus hermanas. De mis amigos de toda la vida, ninguno quedaba ya en el pueblo, asi que yo, hijo único, antes de salir loco hice la maleta y me vine para Valencia sin dudarlo. Quería empezar de cero si o si.

Aquí la vida es diferente, pero tuve suerte desde el primer momento. Encontré el trabajo leyendo un anuncio clasificado de un diario, al igual que el piso. Gracias a unos ahorros pude pagar la fianza y la primera mensualidad, a si que tan solo pasé dos noches en una pensión mientras me instalaba. La verdad es que el piso es una ratonera, pero para mi es suficiente.

Mi vida en la ciudad consiste en dos momentos del día: Primero, en el que me levanto, desayuno y me voy al trabajo. Segundo, en el que llego a casa, me ducho, ceno cualquier cosa y me acuesto. Así sucesivamente de lunes a sábado, encerrado en mi mundo, sin hablar casi con nadie, o sea, muy triste. Pero el sábado pasado decidí coger el toro por los cuernos y desahogarme un poco, me rasgué las vestiduras de mi vergüenza, y tras una ducha calentita, me puse mis mejores vaqueros, una camisa blanca ajustada, una americana negra, me engominé el pelo, me perfumé y me decidí a salir a tomar unas cervezas por el barrio. Esa noche ni cené, me fui directamente a la aventura, a ver que surgía. Me adentré en una callejuela estrecha llena de bares y decidí pasar al primero que vi, sin pensarlo mucho. El garito estaba tranquilito, ni muy lleno ni muy vacío, como a mi me gustan. Me pedí una cerveza sentado en la barra y me dediqué a pensar, a pensar en mi. ¿Qué iba a hacer con mi vida? Estaba solo en una ciudad que desconocía, no tenía con quien hablar. Así transcurría la noche mientras refrescaba mi garganta con el amargo sabor de la cerveza.

Decidí soltar la botella y darme la vuelta para observar a la gente. En una mesa con sofás, habían dos chicas muy atractivas, una rubia y otra pelirroja. No dejaban de mirarme y cuchichear sobre mi. En ese instante la rubia, que pareció darse cuenta de que las estaba mirando, le dijo algo a su amiga y se levantó y se marchó del local. Mi mente empezó a imaginar varias cosas, o me doy la vuelta y sigo a lo mío, o me armo de valor y me acerco a la pelirroja. Y decidí seguir la segunda opción. Me acerqué botella en mano hacia el sofá y muy educadamente me presenté. -Me llamo Javi, ¿te importa que me siente?, y ella contestó -Encantada, yo soy Marta, los asientos están para eso, siéntate. En ese momento pensé que había tenido mucho valor de acercarme a ella, porque sinceramente soy más vergonzoso que nada en este Mundo, pero lo había hecho y tenía que sacarle provecho a la situación.

Durante casi media hora, le conté parte de mi vida a esa chica. Ella me miraba sonriente y prestaba atención a todo lo que le decía, yo no podía dejar de mirarle sus ojos azules, sus carnosos labios brillantes y su rizado pelo. Cada minuto que pasaba me sentía más cómodo con ella, lo veía todo como una señal del destino; primer bar que veo y entro, dejo de pensar en mi, me doy la vuelta y sorpresa, unas chicas me miran , hablan de mi y una se va y me deja el camino libre para la otra... No podía fallar. Asi que, totalmente crecido y listo para dar un pequeño paso que me despejara el camino hacia el triunfo, mi primer triunfo, la miré fijamente a los ojos y le dije -¿Nos vamos a otro sitio a seguir la noche?. Pero en vez de responderme giró la cabeza hacia alguien sonriendo, yo la giré también y como si de un jarro de agua fría se tratara, allí apareció su amiga la rubia y dos chicos más que acababan de entrar al local. -Ya estamos aquí Martita- dijo su amiga. -¿Cómo habéis tardado no?, por cierto Javi, te presento a mi amiga Alba, su novio Carlos y mi novio Jordi- En ese momento comprendí que había rozado un enorme ridículo y que todas mis ilusiones se iban al traste. -Encantado de conoceros- les dije saludándolos cortésmente. En ese preciso instante me di cuenta de que sobraba allí y me despedí de todos, que se quedaron en los sofás charlando afablemente y disfrutando de la noche, como si no me hubieran conocido.

Salí del bar y decidí volver a casa, no tenía muchas ganas de nada, le había contado parte de mi vida a una desconocida creyendo que podría llegar a algo con ella, pero lo peor de todo es que pensé incluso que ella me ponía atención, cuando en realidad, no fui más que el típico pesado de sábado por la noche en busca de algo. Por lo menos fue educada y me dejó sentarme en su mesa durante un rato. De nuevo llegada a casa y vuelta a la vida solitaria que me caracteriza, vuelta a la soledad de mi cama y a mis momentos de cigarrillo, oscuridad y mente en blanco. Un episodio más de mi vida, mi vida en la ciudad.

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  • Escribe tus comentarios...buena manera de dibujar una atmósfera deprimente.
    Está muy bien narrado. Me ha gustado mucho la historia. Quizás ella si prestaba atención, tal vez si le interesaba lo que contaba...
  • Forma poética de expresar un sentimiento duro, sentirse en la piel de alguien que pasa por un mal momento, alguien que vive con depresión

    Javier, "Sid" para los amigos, es un chico solitario recién llegado a la ciudad. Su vida no es fácil pero intenta luchar con el día a día como puede.

    Un mal sueño puede tener un buen final, siempre que se ama con todas las fuerzas.

Amante de la historia. Me gusta escribir, leer y sobre todo aprender. Autodidacta de la vida

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