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4 min
La vida secreta de mi vecino
Humor |
18.08.14
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Sinopsis

Un vecino puede ser muchas cosas, puede ser un trabajador ejemplar, un padre maravilloso, una persona amable de las que quieren ayudar en todo y más, un ser honesto, solidario y bondadoso...pero también puede ser todo lo contrario.

p { margin-bottom: 0.21cm; }LA VIDA SECRETA DE MI VECINO

      Mi vecino está de obras. Todos los días de agosto, mientras está de vacaciones, hace jornadas de 14 horas con paradas para comer, ir al retrete o beber cerveza.

     Un día, eran aproximadamente las 7:04 de la mañana, le pareció que los bidones de la azotea, de unos 1.000 litros cada uno, necesitaban una limpieza a fondo y una buena mano de pintura, que hacía ya mas de dos meses que no les hacía el mantenimiento. Tres días le llevó la cosa.

     Una vez que los bidones quedaron relucientes y tan asépticos como un quirófano, le pareció que la pared del patio tenía demasiadas rajitas y había que lijar, empastar, volver a lijar y pintar. Yo creo que esa lijadora arrasó con cinco centímetros de pared, porque durante día y medio vivimos en una nube de polvo que nos obligaba a utilizar mascarilla. Así que cada vez que tenía que salir de casa, al repaso mental que haría cualquiera (llaves, móvil, cartera....) yo tenía que añadir: gafas de sol, gorra, mascarilla y una capa hecha con varias bolsas de basura. Un sueño de la elegancia.

     Mi vecino me saludó esta mañana mientras regaba un techo que no sé cuándo levantó, con lo que su casa es casi como una de esas de cuento que siempre está cambiando. Las ampliaciones se suceden en una caótica estructura llena de brazos, salientes y terrazas (vivimos en el campo y hay espacio para que las casas cambien) que hace de la entrada un laberinto que algunos no han logrado nunca franquear.

     Hace dos días que no veo a mi gato Peluso. Mi vecino dice que el gato es suyo, pero yo sé, por su actitud, que es a mí a quien quiere, y por eso lo llamo y alimento cada día. Anoche, a eso de las 9:40, descubrí a mi vecino cavando un hoyo en su jardín en una zona un poco apartada que, seguramente, él creía libre de miradas indiscretas. Pero, gracias a mis prismáticos nocturnos, yo pude ver, a la luz de una luna que dificultaba el secreto, cómo se afanaba en hacer un agujero lo suficientemente profundo como para enterrar, digamos, a un gato adulto.

     A veces pienso en mi vecino y me da miedo, me obsesiono. Ahora mismo puedo escuchar el sonido de su martillo y pienso que quizás quiere decirme algo con cada cambio de ritmo, que me habla en morse con los silencios entre toque y toque, que me vigila....¡joder, cuándo daño me ha hecho el cine americano! Tengo tal potaje mental de escenas en las que un vecino se vuelve loco e intenta asesinar a una familia, que he controlado sus horarios para no tener que coincidir y poder observarle. También eso lo aprendí del cine.

     Por curioso que parezca, desde entonces nuestra relación no es la misma. En esos azares en los que nos encontramos nos miramos recelosos, apenas saludándonos con un gesto de cabeza, un buenos días o un buenas tardes. Yo procuro vigilarle, porque últimamente lo noto extraño, como si se sintiera vigilado por alguien.

     Hoy ha venido la policía a la casa de mi vecino. Desde el telescopio de mi cuarto he visto perfectamente cómo llegaban dos policías y tocaban a su puerta; he visto cómo hablaban efusivamente y cómo cambiaba la expresión en la cara de mi vecino.

     La policía ha venido a mi casa. Antes de subir al coche echo una última mirada y veo cómo mi vecino levanta sutilmente la mano a modo de saludo mientras riega el nuevo árbol que ha plantado en el jardín. Peluso remolonea a sus pies. Estoy detenida.

 

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  • ¡Gracias Toni por tu estupenda valoración! Espero que volvamos a encontrarnos en otro relato. ¡Salud y alegría!
    Muchísimas gracias por leerme y encima gustarte, Antonio. Ya sabes que esa es la gran satisfacción y uno de los motivos principales por los que escribimos. ¡A seguir en la lucha!
    Interesante relato con un sorprendente final que te descuadra, que te deja con el enigma de quien es quien. Magnifica narracion del dia a dia con nuestros vecinos que, tarde o temprano, siempre tienen que hacer alguna obra en su casa.
  • Fermín no era supersticioso, pero si la vida lo ponía en esa tesitura, estaba dispuesto a serlo...

    A mis treinta y quince soy todo lo que soy, una irreverente sin ataduras ni juventud...es lo que tiene.

    Si no estás en la red...no existes.

    El sexo no tiene que ser entre dos, ni entre tres, ni entre cuatro, ni entre veinte...no tiene nada que ver con el número; es sexo, no matemáticas.

    Un vecino puede ser muchas cosas, puede ser un trabajador ejemplar, un padre maravilloso, una persona amable de las que quieren ayudar en todo y más, un ser honesto, solidario y bondadoso...pero también puede ser todo lo contrario.

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Soy una escritora aficionada que, hasta hace bien poco escribía únicamente para mí. Desde hace apenas un año, escribo públicamente en un blog (http://solosasa.blogspot.com.es) que, si bien no tiene mucho éxito, a mí me proporciona muchas satisfacciones. Por si sirve de algo, soy licenciada en Filosofía y Ciencias de la Educación y actualmente busco trabajo como Redactora de Contenidos (en realidad, como cualquier cosa que tenga que ver con la escritura).

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