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6 min
Las alas del sueño
Reales |
19.01.09
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Sinopsis

Se la dedico a la persona que me acompaña en los avatares de mi vida, muchas gracias por estar ahí, sin tí no sería la persona que soy. Te quiero!!!


LAS ALAS DEL SUEÑO

¿Recuerdas aquella mañana de hace 28 años? Me desperté de pronto en medio de un sueño intranquilo, me incorporé bruscamente y escuché con atención, no se oía ningún ruido, salvo algún canto de golondrinas madrugadoras, miré la esfera del reloj, eran poco más de las 7, estaba amaneciendo y un rayo de sol se filtraba a través de la persiana.
Me levanté despacio, miré por la ventana, no podía hallarle ningún pero al día, era un bello día de mayo.
Había preparado tantas veces esta sorpresa, que parecía que de memoria recorría los lugares que visitaríamos, sabía que frases me dirías a cada momento. Cuando me hablabas yo te escuchaba embelesada, porque después quería recordar cada gesto, cada palabra que tú pronunciases. Sonreí, al pensar lo que nos había sucedido el día anterior, vivía en un pueblo donde todos nos conocemos, y sabemos la vida de nuestro vecino. A nuestro paso la gente se quedaba susurrando y preguntando ¿ese es el chico de la radio? Hacía un año que tú estabas preparando tu examen de latín, para la selectividad, a mí me habían convocado en un programa de radio para jóvenes promesas literarias y la casualidad quiso que mi primer cuento y tu examen de latín coincidieran en el tiempo; el destino hizo de mudo testigo y permitió después de a carta por día fraguar el momento presente. Por mi puerta entraron de golpe, nevadas, heladas, días que no dejaba de llover, días soleados y calurosos, pero yo siempre estuve allí, esperando tu regalo diario.
Cuantas veces hemos dicho que el mundo se equivocó, apostamos y ganamos!
***
Preparé el desayuno y entonces apareciste tú, era nuestro primer desayuno, al principio estábamos cohibidos, el silencio a veces se hacía insoportable éramos
dos personas distintas, ahora éramos de carne y hueso, ya no teníamos de cómplice la distancia, ahora estábamos frente a frente, aquel silencio dio paso a una agradable conversación, donde cada uno íbamos hablando más y más hasta que nos dábamos cuenta de que nos quitábamos el turno y estallábamos en una carcajada.
Decidimos ir a la capital, ciudad histórica donde las haya, y nos fuimos en tren.
Cuando recuerdo aquellos días, sólo veo trenes, estaciones, besos y lágrimas, aún hoy
nos gusta ir a la estación, y decir, ¡aquí nos conocimos!
¿Recuerdas donde me cogiste la mano por primera vez? cuando bajamos del tren, la ciudad estaba rodeada por el río, y allí cruzando por el puente, me acercaste una mano y cogiste la mía nos miramos pero no nos dijimos nada.
Qué día más bonito y más intenso vivimos, deseábamos parar el tiempo, porque ese era nuestro peor enemigo, cuantas veces nos hubiese gustado ser los dueños del tiempo, ahora adelantarlo, ahora atrasarlo y ahora justo en este momento detenerlo para siempre.
De regreso de nuevo al pueblo nos cogimos nuevamente de la mano, y bajo la luz de la luna, nos dijimos el primer te quiero, habían sido muchos los que nos habíamos dicho, a través de cartas, postales, teléfono…pero mirándonos a los ojos, era el primero y como primero fue nuestro beso.
Solo nos quedaban unas horas para estar juntos, quien sabe cuando nos volveríamos a ver, si otra vez tendríamos la oportunidad que se nos había brindado ese día.
Las horas pasaban rápidamente, no queríamos separarnos, pero la noche se cernía sobre nosotros y cuando en algún momento viste que el sueño se apoderó de mi, me dijiste, “buenas noches, mañana nos vemos “.
Cuantas lágrimas derramé, no quería que te fueses, sí ya difícil se me hacía la distancia, el no tenerte a mi lado en momentos alegres, o tristes, no escuchar tu voz, o no cogernos de la mano….
Y llegó, vaya si llegó el momento que no deseábamos, cuando estabas haciendo de nuevo la bolsa del equipaje, por un momento te noté callado y te pregunté…
—En qué piensas?
—Me gustaría,— exclamaste mirándome– qué no me preguntases en que pienso…y me dejaste desconcertada.
Te despediste de mi familia y nos apresuramos a coger de nuevo el tren, maldito tren, porque igual que hacía dos días te había traído a mi, ahora ese mismo, nos separaría y entonces me acordé de aquella canción que tatareaba tantas veces….
“En el tren que se alejó, va mi amor que me dejó, que de mí se ha separado sin un adiós….”
Íbamos muy callados por momentos y ese silencio me asustaba, ¿volverá? esa era la pregunta que me hacía una y otra vez, quería preguntártelo pero a veces eres tan enigmático que me daba miedo tu respuesta.
Escuchamos la vibración que producía la velocidad del tren en los raíles parecía tener prisa por arrancarte de mi lado y tú en un momento que te noté también triste, me miraste a los ojos, me acariciaste el cabello y cogiste mi lazo blanco que llevaba a modo de diadema para protegerlo de la ligera brisa que corría aquél día.
Sacaste un bolígrafo y en aquél lazo escribiste algo, pero no me lo diste, lo guardaste en tu mano.
La silueta del tren cada vez se veía más cercana, de nuevo los latidos del corazón se escuchaban más rápidos que la velocidad del propio tren.
Te acercaste a darme un último beso antes de subir de un salto y en un acto de timidez yo bajé la cabeza y me diste el beso en la frente, sonreímos los dos, pero era una sonrisa triste muy triste, pero lo volviste a intentar.
Deslizaste tus labios por mi rostro y llegaste a los míos, para darme un beso que sabía a sal, porque ya mis lágrimas corrían por mis mejillas.
Y segundos antes de que se cerrasen las puertas, cogiste mi mano y en ella depositaste el lazo y me la cerraste de nuevo…igual que empezaron a cerrarse las puertas y ya ibas desapareciendo poco a poco.
El tren se alejaba y yo permanecía inmóvil en aquél andén, mis lagrimas parecían no tener fin y abrí la mano, allí estaba mi lazo y en el estaba escrito en mayúsculas, “VOLVERÉ “y en el reverso, continuabas escribiendo…”Tal vez jamás consigas ser una escritora de éxito, pero el libro de nuestra vida, lo has empezado a escribir hoy…”
Ya se movía el tren, cuando asomaste por la ventanilla y tu voz se impuso al traqueteo mecánico: “¡en eso estaba pensando cuando me has preguntado, te prometo que volveré!”….
Y volvió para quedarse…


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  • joo, me ha recorado cuanto deseo que alguien vuelva para quedarse!!
    Magnífico..el tema tan conocido y el sentimiento.. volví en mis pensamientos a la despedida con mi novio..te felicito escribes genial!
    Maravilloso, qué historia tan romántica! Yo también lloro cuando tengo que despedirme de mi novio por unos días... aunque gracias a Dios no pasa muy a menudo!! jaja Un beso!!
    Es bueno saber q cuando elegiste a tu pareja, no te equivocaste
    Hermosas y sentidas palabras amiga!!
    Es precioso, pensaba ponerte cuatro estrellas pero la dedicatoria (queno había leído al principio) y que me gusta tanto como el relato, me llevan a las cinco. Un bonito relato de amor.
    Estoy con Trigo, ya no te perteneces, te has dado a los demás, a gente anónima que espera encontrarte para que les des un sentimiento, una lágrima o una sonrisa de un recuerdo... estas en el aire mi querida Lucia, en el punto de no retorno, no tienes más remedio que seguir volando, huir hacia delante... y desde abajo nosotros te contemplaremos. Al'Karím
    Rezuma la calidez que emana de un sentimiento cultivado através del tiempo, aunque el formato....no se, la prosa tiene fuerza en si misma, no necesita centrados que la realcen, es mi opinión, claro.
    Escribir sobre sentimientos que no se han tenido, por empatía, es un ejercicio arriesgado y es difícil dar credibilidad. Pero sólo cuando se escribe con un corazon que ha vivido se consiguen resultados como este. Recuerda que no sólo te debes a tu viajero del tren. Tú también estás aquí para quedarte. Ahora te debes a todos tus lectores y tienes la obligación moral de seguir escribiendo ;)... (y tus libros, posiblemente estén este fin de semana. Ya te aviso).
    Los trenes siempre serán los portadores por excelencia de las despedidas je je :P Me gustó mucho, sigue deleitándonos con tus escritos!
  • Llegó mi turno... esta semana estaba muy liada pero no he querido que pasara más tiempo... así que Roberto es hora de que pienses en una buena venganza... jejeje. Esto se acaba y me da penaaaa...lo he pasado bien. Gracias a todos por dejarme compartir espacio en estas páginas.

    La historia se reparte en tres capítulos...los niños soldados y el porqué de su crueldad. Siempre detrás de ellos está la mano negra...

    La historia de Samir la voy a repartir en tres entregas...

    Espero que no tengamos que esperar a esto para firmar un contrato indefinido... ojalá se arreglen las cosas pronto...

    No he podido evitar incluir un toque de romanticismo...drama...y alguna sorpresa. Espero que os guste,lo he escrito con mi mejor intención y he disfrutado haciéndolo. Ahora le toca a nuestra compañera Marfull así que ánimo, y a seguir escribiendo que es lo de que se trata.

    De lo bueno a lo malo solo hay un paso...y viceversa...

    A veces se escoge el camino equivocado para llegar a un fin...

    Una ilusión... un hecho... y no solo una vida destruida. Es un relato largo y por eso lo enviaré en tres o cuatro capítulos. Me apetecía volver...

    A escribir se aprende escribiendo, no dejemos nunca de hacerlo.

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Me gusta escribir para transferir a la realidad cosas positivas. Y en esta balanza de la vida además de obligaciones compartimos aficiones.

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