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12 min
Las palabras no mueren
Terror |
14.08.15
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Sinopsis

Un accidente de avión deja náufragos a un grupo de personas en alguna isla presuntamente deshabitada del Océano Indico, la lucha por sobrevivir ante tal desgracia parece transcurrir de la mejor manera pero todo cambia cuando la suerte y el destino les da la espalda por completo.

No sé donde estoy, hace 2 días que estamos varados esperando que el rescate llegue a nuestro desconocido paradero. Hemos logrado notificar mediante a un radio de comunicación que estábamos situados en alguna pequeña isla ubicada en el Océano Indico. No recuerdo nada del accidente, pero me han dicho que el avión había recibido un inesperado y extraño golpe que, a pesar de ser mínimo, fue lo suficiente fatal para hacerlo estrellar. La isla en la que estamos náufragos no es para nada grande debe ser de unos 72 km, pero si es, sorprendentemente, hermoso. Me extrañó que estuviera deshabitada, debido a su belleza extravagante no seria mala idea hacerlo un gran lugar turístico, donde uno pueda venir con su esposa, hijos y seres queridos. Como los extraño… Quisiera estar allí, en mi hogar, con ellos, en San Diego, pero este trabajo es demandante, y me habían advertido que los viajes en avión son algo mas que usual para poder conseguir todos los objetivos concretados. Somos 14 personas atrapadas en la isla, incluyéndome, y al único que conocía antes de, obligadamente, socializar con los demás era a Robert, mi jefe. Robert es Geólogo, y yo aspirante a uno, por eso acepte ser su asistente, necesitaba tener experiencia antes de comenzar mis estudios. Los demás eran turistas, sacando al copiloto y a un hombre que dice que es escritor, no le preste mucha atención a las obras que había hecho, ni a el éxito o fracaso que han tenido, pero el me dio el bolígrafo y las hojas en las que ahora estoy escribiéndoles. Quiero tener algo que contar sobre el accidente cuando regresemos, algo que mostrarle a mi familia, demostrarle a mis hijos que todo, por más desafortunado o malo que sea, puede superarse si se tiene fe y tranquilidad, un recuerdo personal que guardare por siempre y una historia interesante que podrían leer mis tataranietos en algún futuro no muy lejano. Somos 9 hombres y 5 mujeres. Todos, sacando a Robert y a mi, estaban desesperados, o mejor dicho, asustados, no los juzgo, un accidente de avión no es algo muy común hoy en día, pero si probable, tienen que tenerlo en cuenta para cuando suban a cualquier avión, o sin ir mas lejos, a cualquier medio de transporte en el mundo, los accidentes suceden, y no podemos evitarlos. Es la primera vez que tengo un accidente en todos los viajes que he hecho con Robert, y la primera vez para todos los demás, excepto para Robert y el copiloto, Greg, ellos serian los líderes durante el tiempo que estemos allí, ya que son los únicos con experiencia en naufragio y accidentes. No cabe ninguna duda de que somos afortunados de estar vivos, es lo que nos dijo Robert para tranquilizarnos cuando la desesperación fue lo más notable en el grupo, y es así, pensar que pudimos haber caído directamente al océano, o bien morir en la caída como el resto de las personas que estaban en el avión (727 según Greg) era aterrador, te hiela la sangre, pero también te hace reflexionar que si bien estamos viviendo un mal momento, por algo estamos vivos, sanos y salvos, por algo Dios nos dejo vivos. Es como un viejo dicho Argentino que había leído por ahí, “No hay mal que por bien no venga”. Greg nos comentó que estaba calificado para situaciones como esta, en una reunión que organizo junto a Robert en la tarde, aproximo que a las 19 hrs, luego de hacer una expedición de la zona, y de recolectar lo que sea comible para poder sobrevivir durante nuestra desgraciada estadía allí, no entrare en detalles de que encontramos, pero algunos animales y frutas logramos encontrar. Debo decir que es una muy bella isla, plegada de mucha vida, hablando de plantas desde luego, ya que no hay rastros de civilización, la arena es tan suave y blanca que se la confunde con una gran sabana que cubre todo el alrededor de la isla, el mar es tan limpio y de aspecto cristalino, transparente, azul que te dan ganas de iniciar una nueva vida allí, pero luego recuerdo que mi familia esta a miles de kilómetros alejado de mi, y esas ganas se desvanecen. Como iba diciendo, Greg nos comento que es apto para esta situación, y que normalmente no duran más de unos 9 días en venir los equipos de rescate. Esto tranquilizo al grupo y nos dispusimos a hacer nuestra comida, la comida que rescatamos del avión, que esta totalmente destruido, nos proporcionaría alimento por 4 días, no más, por eso necesitábamos buscar y cazar comida por la isla, traerla, y usarla hasta que se agote, y luego, para los últimos 4 días, usaríamos la comida encontrada en el avión, que estaba cuidadosa y obsesionadamente colocada en una conservadora.

El plan esta marchando a la perfección, ya estamos en el día 6 y no nos falta nada, y no hay ningún problema ni climático, ni social, ni con los alimentos. Ya somos un grupo muy unido y el compañerismo es nuestra más fuerte arma ante nuestra desgracia.

Malas noticias, tengo malas noticias, más que malas, son desalentadoras, horribles, entristecedoras noticias, han notificado a Greg que debido a un extraño acontecimiento el equipo de rescate desapareció y desconocen su ubicación, el barco perdió su paradero absoluto, y que debido a esta noticia, tardarían 2 semanas más en enviar otro, que seamos fuertes, que nos mantengamos unidos y que conservemos la calma y la paciencia. El grupo se altero más que nunca al enterarse de la noticia, Robert y Greg estaban serenos, y fui al primero al que se le transmitió tal sentimiento, pero los demás estaban por perder su cordura. Aunque debo decir que una noticia de tal magnitud, sabiendo que solo restaba 1 día para el dichoso rescate me deprimió enormemente. “¡Matthew, date prisa con la recolección, Greg tiene que decirnos algo!”, eso fue lo que me grito Robert cuando terminaba de cazar y recolectar más comida, fui de prisa, podría ser una buena noticia, ya saben, no hay mal que por bien no venga. Finalmente cuando llegué Greg, con cara seria, que no denotaba una buena noticia, nos hizo una propuesta. Nos dijo que deberíamos ir a la otra punta de la isla para tratar de divisar tierra, y notificar al equipo, para tener alguna referencia y hacer más rápido el encuentro. Luego de reflexionarlo y debatirlo con el grupo, aceptamos, agarramos nuestras cosas, la comida, y partimos.

Estimamos que llegaríamos en 3 días, ya hicimos la primera parada para comer, es la noche del día 1 desde que partimos de nuestra principal ubicación.

Greg escucho ruidos entre los arbustos, fue a ver si es algún animal peligroso, que a la vez podría ser nutritivo.

Han pasado 2 horas desde que Greg fue a investigar el ruido, esto huele mal, tenemos que ir a buscarlo, no podemos dejarlo ahí, en la selva, esta oscuro pero haremos antorchas y lo buscaremos, y estoy seguro que lo encontraremos…

 

 

LO QUE ESTOY POR NARRAR ES REAL, ES ALGO HORRIBLEMENTE REAL, ES TERRORIFICO E IMPACTANTE, ESTOY AHOGADO EN LAGRIMAS MIENTRAS LO ESCRIBO, DUDO DE MI DESTINO, DE MI FUTURO, LO QUE MIS OJOS PRESENCIARON ME ATERRO Y SIN DUDA ME TRAUMO.

Debo ser realista, no creo salir vivo de esto, así que antes de que algo pueda suceder, voy a decir que esta historia la pondré en una botella que llevo conmigo, y la tirare al mar. Odio hacer esto pero quiero que, quien sea que encuentre este papel, lo envíe a Grantville, San Diego… Vandever Ave, altura 4119, a la Familia Olsen.

Marian, te amo, agradezco todos nuestros años juntos, eres la mujer que todo hombre quisiera tener, sé feliz, recuérdame con una sonrisa, te amo, amor de mi vida.

Bobby, Patrick, mis pequeños, Papá se tiene que ir, les aseguro que los veré en un futuro, y volveremos a jugar juntos al baloncesto, pero eso será para otro día, los amo chicos, pronto los veré hijos, quiero que sean felices, y aunque no pueda ver como se gradúen, como consigan su primer trabajo, esposa, hijo, casa, y todo lo que la vida les espera, sepan que los amo.

Fuimos a buscar a Greg, nos adentramos en la selva de la extraña isla, luego, logramos ver ciertas luces a lo lejos, a unos 500 metros, cuando nos acercábamos, los 13, notamos que eran antorchas, logramos ver casas hechas con madera y paja, fogatas y en un lugar, lanzas primitivas, martillos hechos con rocas y palos, eran armas mediocres, pero sin duda indicaban la existencia de vida allí, había una mesa en el centro, de madera claramente, y luego, suspendidos en el aire con unos palos, unas raras formas un tanto circulares que no podía distinguir bien que era debido a la oscuridad, y estábamos mirándolo desde atrás, era un pequeño campo pelado circular de unos 40 metros de largo y 20 de ancho. Le dimos vuelta al círculo, aun dentro de la selva, y… lo que suspendía de los palos, logramos ver que… eran cabezas, cabezas humanas, cocidas en la boca y no estaban suspendidas, estaban clavadas. Fue lo más horrible que vi en toda mi vida, y no termina allí. A medida que íbamos teniendo mejor visión en la imponente oscuridad, reprimimos nuestros gritos que se habrían podido escuchar hasta el otro lado de la isla, limitándonos a largar unas tristes, húmedas y enfurecidas lágrimas. Notamos que las cabezas colgadas, eran 8, y entre ellas estaba la de Greg. Ahí estábamos, podíamos ver la cabeza de Greg en frente nuestro, y no sabíamos que hacer, pero estar ahí no era seguro, no sabíamos quien le había hecho eso a Greg, y a las otras 7 personas, que desconocíamos totalmente, pero no queríamos averiguarlo. Susurrando llegamos al acuerdo de largarnos de ahí lo mas rápido que podamos, siempre cautelosos, no queríamos despertar algún sonido delatador. Comenzamos a caminar muy silenciosamente por alrededor del círculo, con el mayor terror que jamás hayamos experimentado, planeábamos volver en el lugar donde estábamos cuando estrellamos, ya que habíamos estado 8 días allí y no hubo ningún inconveniente. Entonces sucedió, fue el momento de peor suerte en el siglo, y nos paso a nosotros. Una de las turistas se resbalo, y piso una soga perfectamente camuflada, y se levanto en el aire, con su pie atorado en la trampa, no resistió gritar y allí los vimos. Hombres y mujeres de piel morena salieron despavoridos y desesperados de las casas, al parecer estaban descansando, estaban desnudos y rápidamente se armaron con las lanzas y martillos que vimos anteriormente, y corrieron directamente a la turista en la trampa. Lance un grito: “¡CORRAN!” y empezamos a correr a nuestra máxima velocidad, a la profundidad de la selva, y no sabíamos donde, debido al viento que se generaba por la corrida las antorchas se apagaron, y estábamos corriendo en la oscuridad. Yo iba al frente, detrás de mí estaba Robert, que fue la última persona que logre ver, estaba llorando y corría desesperado, luego lo escuche pisar otra trampa y vi como se disparaba al aire, seguí corriendo, escuche 4 veces más el sonido de la trampa acompañados de los gritos de horror y dolor de los turistas, también el de Robert. Corrí y corrí sin parar, escuchaba los gritos de las extrañas personas, asumí que eran una tribu, escuchaba como asesinaban a mis compañeros de grupo, y a Robert. Jamás olvidare eso. Y de repente… caigo, doy un paso en falso y caigo por una colina. Me levanto inmediatamente y sigo corriendo, encuentro una cueva, y sin pensarlo dos veces me escondo allí. Los ruidos cesaron, las extrañas personas hablaron entre si y se fueron. No dormí en toda la noche, y me dispuse a escribir estas palabras que están leyendo ahora, escucho el ruido de las olas, del mar, sin duda correré y tirare este mensaje en botella al mar. No tengo comida, no tengo noción de donde estoy, no se cuanto tiempo resta para el rescate, solo espero sobrevivir a esta pesadilla.

 

ESCUCHO RUIDOS, ESCUCHO….

 

 

 

Esta nota fue encontrada el 13 de enero del 2013.

En Australia.

Luego de una ardua investigación se logro saber que el grupo de 14 personas se encontraban en la Isla Sentinel del Norte.

La razón del accidente se estima que fue por ataques de la tribu perteneciente a la isla, los Sentineleses.

Los 2 equipos de rescate fueron asesinados y mutilados junto con los sobrevivientes del accidente de avión.

Se dice que los Sentineleses asesinan a toda persona que toque su isla, con el fin de ocultar sus creencias y tradiciones, nadie exceptuando ellos puede conocer su cultura, y por eso es que todo lo que pase por allí no sale vivo.

La familia de Matthew Olsen recibió la carta y asistieron al homenaje por los 727 muertos en el accidente junto a los 28 asesinados por esta extraña y sanguinaria tribu.

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  • Gran trabajo con un gran título a su vez.
    Lástima que no te lea más gente. Tienes un estilo fluido y escribes de forma instintiva. Eso significa que sabes despertar el interés del lector y mantienes la trama. Tema bastante original. Bueno, sólo me resta afirmar que disfrutó la lectura.
  • Un accidente de avión deja náufragos a un grupo de personas en alguna isla presuntamente deshabitada del Océano Indico, la lucha por sobrevivir ante tal desgracia parece transcurrir de la mejor manera pero todo cambia cuando la suerte y el destino les da la espalda por completo.

    Un cuento corto de terror que relata los extraños sucesos que vive el señor Paul Le Mans. Luego de muchos acontecimientos inquietantes que se le presentan todo empeora con una desaparición inesperada.

16 Años. Hago cuentos por hobby y leo por placer. Argentino. Cuentos de Terror, Misterio y Aventura

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