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5 min
Lluvia
Amor |
18.05.18
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Sinopsis

Historia echa para un amor joven.

Lluvia

La lluvia empezaba a caer cuando Mónica y yo nos disponíamos a salir del instituto. Cuando vimos lo recio que estaba la lluvia, decidimos quedarnos un rato a que se pasara, después de un tiempo Mónica me indico que nos fuésemos, ya que se le hacía tarde y la lluvia no daba indicios de parar, al contrario los relámpagos empezaban a cubrir el cielo.

-He, nos vamos a mojar-. Dije preocupado.

-¡Vamos!, que solo es una lluvia. Dijo

Corrimos hasta llegar a un establecimiento con carpa, una tienda de abarrotes. Nos aguardamos un rato.

-cuando lleguemos a tu casa me prestas un paraguas.

-claro, como crees que te voy a dejar ir en tan tremendo aguacero, además parece que va caer granizo.

La lluvia cesó un poco, y nos fuimos corriendo a su casa. Lo cual su madre aguardaba en la entrada con un paraguas.

-Hola madre. Dijo Mónica al verla.

-Hola hija- dijo un segundo después de que nos observase.-veo que la lluvia los agarro, mejor deberían entrar y secarse, no quiero que se enfermen… Tú también, deberías secarte.

La madre de mi amiga ahora se dirigía a mí.

-Oh, no quiero causarles molestia, solo quisiera un paraguas para irme…

-¡Tonterías muchacho!- dijo instintivamente.

-Será mejor que entres, o ella te obligara. Dijo mi compañera.

-Además no tardare mucho, y talvez nos puedas acompañar a comer, ¿eh?, ¿Qué te parece?

-vale.

Su madre se fue, y Mónica me mostraba el camino hacia adentro de su casa. Al entrar no quise provocar más molestias de las ya dadas, así que me quede parado en el tapete, pues de seguro mojaría todo el piso, pensé. Ella me quedo mirando, con esa cara de burla juguetona, que bien se le daba, ya que era la chica más joven y traviesa del salón, como también una de las mujeres más bellas de mis amigas.

Camine hacia ella, y ella me agarro de la mano y me indico su alcoba, me dio una toalla, seguidamente, me llevo al baño, me seque lo más que podía. Después ella entro, cuando yo salía, ella tardo un poco más en el baño, yo me quedé parado en la habitación.

Ella al salir del baño con la toalla en el cabello me vio y me dijo.

-No piensas quitarte la ropa-dijo ella sorprendida, al ver como mis ropajes aun empapados por el agua escurrían gotas que llenaban el piso, cual niño mojando sus pantalones.

-estás todo empapado. Me dijo.

-No tengo nada que ponerme- le dije.

Ella me dio un pijama de su padre, me la puse en el baño, y al salir note que ella estaba cómodamente posada en la cama, vamos era su casa, su cuarto, ella podía posar como se le diera su relinchada gana, ella sostenía el control remoto arriba mientras que con su otra mano la aguardaba entre sus piernas, una forma de atraer calor, pensé.

Al verme ella soltó una risa.

-Eh, por qué te ríes-,- dije.

-Te pareces a él-, me dijo.

-¿A quién?-, pregunte.

-A mi padre- contesto.

Reímos los dos por un lapso de tiempo. Después ella me invitaba a acostarme en su cama para que viéramos televisión juntos, no tardó mucho cuando se me encimo, y, entre la lluvia y el sonido me robó un beso, me deje llevar y la besé más y más, hasta llegar a besar su cuello, sus pechos, ah, grandiosos y magníficos pechos, su ombligo... Me contuve, pues le dije En cualquier momento puede llegar tu madre.

Ella no le prestó atención a mi comentario, así que siguió besándome, hasta sacarme la polla. Ya fuera ella empezó a besarla. No pude contenerme. Le dije en palabras fuertes, que su madre no tardaba en llegar.

Ella se levantó, y me hizo que me vistiera. Solo a ti te daba está oportunidad, y la desaprovechaste, ¡lo siento por ti!, me dijo.

Después de un rato su madre llego, alegrado por lo que podía ser una escena penosa para ella y para mí. Comimos, no hizo comentario alguno sobre que yo tenía el pijama de su esposo, al cabo de un rato me vestí con mis prendas ya secas, pues la señora se ofreció a ponérmelas a secar, ya después me despedí y me fui, ella no me miraba a los ojos, así que no tome importancia y seguí mi camino. La lluvia se había calmado, así que camine con paso seguro y suave.

En mi cama aún pienso sobre la oportunidad de mi amiga, pero de haberlo hecho, hoy no seguiría siendo mi amiga, talvez mi novia o amante o talvez nada.

 

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