cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

3 min
Lo que perdura
Amor |
28.07.19
  • 5
  • 5
  • 707
Sinopsis

El tiempo lo cambia todo. A veces no hay respuestas. A veces no hay perdón. Lo que perdura está grabado en un lugar con clave.

Cada vez que veo el saco colgado en el ropero recuerdo el cumpleaños de Chela. 
En la pista de baile toda la familia abrazada. Fue espontáneo. Nos mirábamos a los ojos entrelazados girando hacia un lado y otro, cantábamos, reíamos. Las guitarras y violines sonaban afinados al calor del tinto de barril.
Que fácil fue ser felices esa noche, tan fácil como sobrevinieron tres años de armonía y bonanza.
Hasta esa madrugada helada. 
Cuando la voz gutural rezongó a mi oído izquierdo que el viejo se había ido.
La escuché con los ojos desmesuradamente abiertos y la garganta asfixiada por la arena del espanto. ¡Cobarde! No se arranca el alma de alguien amado de esa manera.
Presuroso salí y lancé sobre el tejado el mazo de cartas con que jugamos esa maldita última partida. 
El frío insoportable calle abajo quemaba la piel, estrené paso titubeante. 
Solo y trastabillando. Terrible presagio.
De a poco, a lomo de silenciosos gritos que no supe escuchar, Liliana, llevó su corazón y el mío a otro sitio. Nunca descubrí donde, las lágrimas que fueron a buscarlos se evaporaron bajo el sol de los sedientos.
Ignacio pegó un portazo, alzó sus hombros y los dejó caer resoplando. Los brazos que  intentaron contenerlo en un poderoso abrazo fueron polvo en la impotencia.
Perlita se llevó mis piernas. Corrieron temblorosas tras ella con argumentos y súplicas. Quedaron rodillas sangrando frente a la fuente de la plaza.
Ha sido difícil conservar los ojos abiertos. Leer las preguntas, sostener los reproches, enfrentar los juicios, sin tener a nadie a quien ni por quien mirar.
El Banco se sentó con paciencia a comer los despojos de mi voluntad.
La voz se fue marchando de a poco, a cada por qué o cómo, silencio de glaciar.
La casa devino en museo de grandes novedades. Si a veces aparecieron pequeños retazos de felicidad que atesoré, a diario he chapoteado en profundos charcos de dolor sin orillas donde inexorablemente perecí.
Aunque veo cada amanecer por la ventana del patio, un hoy, siempre es ayer.
Pienso cada vez más seguido palabras que no reconozco propias. No las pronuncio, las escucho. Miles de sombras abren sus fauces y las recitan cual lastimero coro barroco en torno a mí. Suenan gastadas, inquisitorias.
Alguien las debe haber inventado. 
Como a los colores. Primarios, amor. Secundarios, desaciertos. Cálidos, felicidad. Neutros, culpas. Fríos, olvido.
Deben tener una lógica. Deben pertenecer a alguna necesidad de fe.
Viene a mi mente ese popular juego de niños en el cual vendan tus ojos, gritan, te marean. Trastabillando intentas descubrir a alguien para salir de ese lugar infernal. No lo he logrado. 
Si de sentir se trata, siento mi cuerpo despeñarse como apacheta ante el Zonda.
De tanto en tanto el viento sigue haciendo volar alguna carta desde el tejado calle abajo.
Cada vez que veo el saco colgado recuerdo el cumpleaños de Chela.

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • Escribes muy bien Roluma, te felicito. Saludos
    Desgarrador y Bello a la vez muy bueno,. Un saludo
    Que grata sorpresa volver a leer tus letras, un abrazo amigo!!!
    Hola Roluma, me alegra entrar en la página y verte de nuevo publicando un excelente relato lleno de nostalgia y de sentimientos muy bien construidos. Disfruto leyéndote, no olvides seguir publicando, te echaba en falta. Por ultimo una errata que se te ha pasado por alto "a cada porqué o cómo" "a cada por qué o cómo". Un abrazo
    Roluma, hay tanto sentimiento en tus palabras, en las que dices y las que no dices... El tiempo lo cambia todo, si , pero también va dando sosiego... tiempo al tiempo. Un abrazo.
  • Los sucesos y personajes de ese relato son ficticios, así como sus nombres, sus circunstancias sus cuentas bancarias y desarreglos emocionales. Cualquier similitud con personas reales o hechos concretos son producto de la imaginación y la perdida de la razón que últimamente experimenta el escritor. Deseo que este escrito se lea con el mismo el humor con que fue concebido. A mis queridos colegas de letras, los abrazo con el cariño, el respeto y la admiración que siento y merecen. PD: lógicamente quedo a la recíproca para cualquier juego que les parezca pertinente. Hasta la próxima.

    Hablemos sin saber un juego teatral que aunque parezca mentira, conlleva saber de todo un poco para poder inventar un poco más, además de una prolifera imaginación y talento para mentir, o no tanto.

    Este ensayo, nace de las largas horas de sillón, de no poder moverme de casa y de tener tiempo para aunar locas ideas que venían de visita hace un tiempo o hechos que han forjado nuevas en estos veinte días. Hablemos sin saber es un juego teatral, donde los participantes hablan sin prejuicios de temas de los cuales no tienen ni idea y donde se divaga en grande, como le he plasmado yo aquí.

    Recuerdos de infancia de un niño feliz.

    Alimenta al lobo. Parecerá juego. Él no sabe de eso, lo quiere todo. Y no es un juego de palabras.

    Viajar es un placer. Es un abrir los sentidos a disfrutar todo lo que se revela y nos llena el alma. A veces es imposible.

    ¿Que hace que no podamos hablar francamente de la realidad? Si todo es máscara, la vida no llega a ser algo. Se convierte en escenario del ridículo. Ficción diaria para darnos cuenta por la noche del terror de no ser ni significar nada para nadie. Y en esa ausencia de nosotros mismos, nace la obsesión por el otro, por lo otro. El fracaso de lo compartido, del mundo a partir del otro.

    El tiempo lo cambia todo. A veces no hay respuestas. A veces no hay perdón. Lo que perdura está grabado en un lugar con clave.

    Llegué por mar hasta el Golfo. En esos barcos había mucha más gente que en otros que había navegado. Me senté a comer mis frutas y escuché las habladurías de la gente. El Oráculo de Delfos siempre dice lo correcto a señores o viajeros. Y fui con mi pregunta hasta él. Con ojos inexpresivos habló.

    El espíritu navideño del dueño de un restaurante, provoca una fuerte reflexión sobre la condición humana en una joven cocinera, que debe modificar algunos detalles para cumplir con los deseos que se le pidieron.

  • 59
  • 4.54
  • 275

Soy águila. De las que vuelan alto. De las que ven sin proponérselo. Tengo maestros de los que no acepto palabras. Tengo lapices que dicen lo que siento. Cuando vuelo mi vuelo, cuando respiro mi cielo.

Tienda

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
10.03.20
13.08.19
Encuesta
Rellena nuestra encuesta