cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

2 min
Los caminos de Guipuzcoa
Poesía |
05.07.16
  • 3
  • 5
  • 885
Sinopsis

Dedicado a mi madre y a mi abuela vasca.

La ruta ríspida entre los Pirineos
Áridos de piedra y estepa amarilla
Avanzando con el calor furioso
De la tarde estival
Túnel tras túnel donde la luz
Apenas se vislumbra a lo lejos.
Cuando ya todo era ansiedad
Nos adentramos a la montaña y al salir
Como quien entra en otra dimensión
apareció ante mi otra tierra,
otro planeta, otro lugar, otra geografía.
El cartel indicaba la distancia a Guipuzcoa
Las sierras enmarcaban un paisaje
De paleta de verdes refulgentes 
Sembrados y sauces en un cielo perfecto.
Era la hora de la siesta y domingo
Cuando llegue a Amezqueta por primera vez.
Podía escuchar los latidos de mi corazón
Entre tanto silencio y percibir mi respiración.
Caminé por las calles del pueblo hasta llegar
 A la Iglesia de San Bartolomé.
Me distraje en varias ocasiones mirando las 
Las cabras echadas al sol sobre el pasto
Brillante y fértil de aquel valle del Aralar. 
Hasta que me sobresaltó el tañer del
Campanario anunciando el fin del silencio.
Lentamente subí las escaleras de piedra
Y cuando la enorme llave abrió las puertas
Del templo medieval se desbordó mi alma
Allí seguramente entró conmigo la esencia
De los que ya no están en este mundo.
Allí dijeron adiós para nunca volver y
Se fueron a América tras un sueño.
Y pude percibir la valentía y el dolor
El esfuerzo y la lucha por sobrevivir. 
La dureza del roble que marcó a este pueblo.
Y encendí una vela por mis antepasados.
La vida es un ciclo infinito de sucesos 
Latentes o manifiestos que retornan 
Incesantemente sin descanso. 
Y yo por un instante cuando toque 
El agua bendita volví a tener pocos años
Y mi abuela me cantaba canciones de
San Fermín en el jardín de su casa.
Y mi madre me hacía cruces en la frente. 
Lejos muy lejos de allí pero sabiendo 
Íntimamente que alguna vez yo las traería.
A caminar nuevamente bajo el sol 
Abrasador de su pueblo natal.

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor

Periodista, budista, amante de los atardeceres y pacifista a ultranza. Viajera

Tienda

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
11.06.20
10.03.20
13.08.19
Encuesta
Rellena nuestra encuesta