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10 min
LOS DIOSES PRIMIGENIOS I
Terror |
17.01.21
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Sinopsis

El plan de los dioses ha quedado al descubierto. Un ser humano ha revertido ese plan en su contra.

De una nada malevolente, manó un manto de oscuridad infinita capaz de colapsar la luz de Helios para toda la eternidad. El cielo emitió un quejido, y de en medio de esa nada oscura e infinita comenzaron a manar relámpagos quejumbrosos, leves chispazos que caminaban sobre la superficie de la nada difusos ante esa oscuridad perpetua.

 

A pesar de que el crono pactado no había prescrito, la oscuridad acudió a la llamada de la luz; el tiempo de los dioses llegaba a su fin. Del halo de negrura que recubría a la entidad oscura emanaban vibraciones tormentosas que chocaban contra el halo fulgurante de la figura luminiscente, a medida que la conversación de ondas telepáticas subía de tono, las perturbaciones en la estabilidad del éter ambiental se crispaba. El contacto de palabras oscuras contra el recubrimiento protector de su rival provocaba pequeñas explosiones luminiscentes.

 

El devorador de almas y gobernador del bajo astral, encolerizado, culpaba al ente luminiscente el haber colocado a toda su estirpe al borde del abismo. Insistía en que su tiranía y sus ridículas leyes habían provocado aquel mal. Cuando las acusaciones elevaban su tono vibratorio sonidos y voces guturales impregnaban la nada. — Has sido magistrado, juez y jurado de un juicio amañado. ― Inquiría la entidad oscura.

Según él, dos milenios habían pasado y seguía sin entender la condena de su hermano. — Él desafió los mandamientos sagrados. ― Bramó el ente de luz con afilados relámpagos que iluminaron la nada. La conversación trascendental continuó en silencio. El argumento que esgrimía la luz en su defensa, era que inmiscuirse en los asuntos de los hombres, influir en su libre albedrío había sido una aberración imperdonable. Insistía que el «nacimiento del hijo del hombre» había modificado el destino pactado causando graves alteraciones en las vibraciones de los planos astrales y de las capas del multiverso. — Por esos hechos fue juzgado y condenado. — Relampagueó. «El oscuro» recriminó a la luz su falta de coherencia, ya que él, con su constante omnipresencia seguía interfiriendo directamente en el libre albedrío de los hombres. — tú y tus acólitos abusáis de un poder totalitario y modificáis las leyes divinas a vuestro antojo. ― Atronó «el oscuro». El halo luminiscente de «la luz» aumentó en intensidad mostrando todo su poder, «el oscuro» temiendo por su vida respondió incrementando la transcendencia de las vibraciones oscuras que lo rodeaban.  — Llevo siglos justificando tus fechorías y tú maldad ante el consejo. ― reprochó «la luz». ― ¿A quien tratas de engañar?, ese era uno de los acuerdos pactados. — concluyó «el oscuro».  Se hizo el silencio…

 

La ascensión trascendental del padre de todos, del «hacedor de mundos» al undécimo plano dejó un enorme vacío de poder entre los dioses primigenios. El desconcierto creado por su ausencia había generado el caos. Las guerras cuánticas habían diezmado las filas de la luz y de la oscuridad creando un fatal desequilibrio en la dualidad, en el equilibrio del éter espectral. Los dioses vagaron durante miles de ciclos atemporales por el multiverso, visitaron millones de mundos yermos en recursos e inteligencia. Cuando la desesperación reinaba en los corazones de los dioses, cuando estaban abocados a la extinción tras agotar sus recursos energéticos buscando «la fuente de almas» llegaron a la tierra. Aquel día había quedado grabado a fuego en los corazones de los dioses. Descendieron de sus naves henchidos de poder, la tierra rica en nucleares les proveería de los medios energéticos necesarios y sus habitantes provistos de la chispa de la vida, la capacidad de ascender o descender al tan ansiado noveno plano. En eses planos transcendentales la enfermedad no existía, cruzar su umbral detendría las agujas de sus relojes biológicos. El día trascendental llegó, ese día de manera libre Las dos Casas ascendieron y descendieron libremente: La Casa de Luz que ascendió al noveno plano y la Casa de Oscuridad que descendió igualmente al plano inferior gemelo. Tras lograr su ascenso-descenso, crearon a los terrestres, unos seres a su imagen y semejanza. Los terrestres eran una especie superior en fuerza e inteligencia al ser humano, pero con el mismo defecto congénito que ellos; carecían de alma. Esa raza sería la encargada de adiestrar y dirigir al primitivo ser humano. Nombraron al consejo de los trece, seis terrestres fieles a la casa de luz, seis terrestres adeptos a la casa oscura y un décimo tercer miembro «un dios» que se había abstenido de “subir o bajar” y que tendría la capacidad de veto sobre las decisiones adoptadas por los doce. Los trece gobernarían la tierra en su ausencia, serían los encargados de erigir templos en su honor; de construir ciudades; de crear las vibraciones de fe que nutrirían sus corazones y su cuerpo. Los dioses observaban impacientes el avance del ser humano. Incrementaron de manera exponencial sus experimentos; querían lograr a toda costa «trascender al undécimo plano», pero el don de la inmortalidad corrompió sus corazones. Las creencias inculcadas desde que el «padre de todo» gestase el nacimiento de los nuevos universos no eran del todo ciertas. Él les había dicho antes de trascender; «las vibraciones de las plegarias de fe y las almas os harán inmortales, con ellas ascenderéis al undécimo plano». Los experimentos por crear un alma que le diese la capacidad de trascender fracasaban de manera estrepitosa. Sus mentes poderosas no asimilaban que una raza inferior poseyese «el don divino», y que tras la muerte del cuerpo físico, el alma humana ascendiese de manera fulgurante al undécimo plano. Corrompidos por la envidia crearon una cúpula celestial, una gran red que pescaba las almas humanas que caminaban directas hacia el undécimo plano. Los experimentos continuaron y obtuvieron una pequeña victoria; tras descubrir como metabolizar la simbiosis celular del alma humana la transformaron en alimento; un gran avance, puesto que con la ingesta de almas consiguieron el poder de la transmutación. Ese don, les permitía transformarse, cambiar su naturaleza, forma o estado, también les otorgaba la capacidad de mutar de algo de poco valor hacia algo de un valor súper elevado, pero seguía sin otorgarles la capacidad de la elevación suprema. El dios de los mil nombres «Yahvé», propuso al consejo la creación de silos en donde almacenar las almas; les pareció una buena idea a pesar de que veían que el ser humano al que llamaron «hombre» era una fuente inagotable por su tasa de reproducción, sobre todo tras introducir en sus mentes el mandamiento divino «creced y multiplicaos». Se encargó a un comité divino el estudio intensivo del hombre; tenían carta blanca para experimentar, para usar como cobayas a la humanidad; para abducir sus mentes y sus cuerpos;  en la búsqueda de la respuesta de la pregunta eterna. «¿Cómo un ser inferior nace dotado del alma, y un ser supremo carece de ella?», pero los “pobres” dioses, ciegos por su arrogancia, por una prepotencia desmedida, corrompidos por su propio orgullo, habían obviado las capacidades del ser humano para emularlos. Ahora, enfermos tras contagiarse con el virus «etereoastral», veían aterrados en su interior desprovisto de alma, que su longevidad infinita y su inmunidad habían sido destruidas por un ser humano. Temporalmente decidieron cesar los experimentos con el hombre y volcar todos sus esfuerzos y recursos en lograr un antídoto contra ese mal, pero la mutabilidad de la cepa original, había frustrado todos los ensayos realizados para crear una cura. Los «hijos del hacedor» del multiverso estaban condenados a muerte. El consejo supremo instó  a Yahvé para que destruyese de una vez por todas a toda la humanidad. Consideraban, que si estaban condenados a la extinción, debían de morir matando. Atrás quedaban los grandes genocidios a los que Yahvé había accedido de manera voluntaria para que sus congéneres en un desenfreno total llegasen al éxtasis embriagador que les producía la captura de miles de almas humanas. La destrucción de Sodoma y Gomorra, el diluvio universal, la muerte negra y otras masacres perpetradas por ellos, alimentaban su adicción desmedida a las almas humanas. Para algunos dioses, los seres humanos eran simple ganado al que sacrificar al gusto. Yahvé adquirió gran poder entre los suyos y convenció al consejo de que si alteraban en desarrollo cognitivo del ser humano de manera artificial conseguiría aumentar la producción de vibraciones energéticas tan beneficiosas para todos, pero el plan oculto de Yahvé «el mil nombres» era otro bien distinto. En secreto manipuló deliberadamente la psique de falsos profetas, sobornó a los miembros del consejo de los trece para que dejasen medrar las órdenes religiosas monoteístas. Él era quien había creado la adicción de los dioses por el alma humana. Yahvé engañó «al poseedor de llaves» y mientras disfrutaba de un sobre éxtasis de almas, hizo las copias de las llaves para tener acceso libre a los silos. Se ganaba el favor de los dioses más adictos entregándoles de manera puntual raciones extras de almas. Oculto en las sombras cambió el curso de las vibraciones de fe. Para cuando los dioses fueron conscientes de la maniobra de Yahvé ya era demasiado tarde. La gran mayoría de ellos habían quedado relegados al olvido, absorbidos por las grandes religiones monoteístas. Los antaño todo poderosos dioses primigenios carecían ya de aquel poder casi infinito,  pero aún así, continuaron con su pequeña lucha en la sombra. Algunos dioses fueron entregando durante siglos el conocimiento a pequeñas facciones de la “granja global humana” sin que el ser humano fuese consciente de quien se las entregaba. Interactuaban ocultos entre la humanidad, aportándoles inspiración, actuando de musas, dotándolos de la intuición y de ciertos “dones” divinos. Esa fue la brizna que encendió la llama de los primeros insurgentes los denominados «científicos, portadores de oscuridad» que se revelaron contra los dioses y se dedicaron a la negación sistemática del poder divino. Por su parte Yahvé instó a los adoradores de fe, para que diesen caza a los herejes a los portadores de la oscuridad, pero los sentimientos de los seres humanos eran incontrolables y a pesar de los esfuerzos de los unos y de los otros, la tolerancia de «él ser humano» hacia sus congéneres les permitía convivir en frágiles períodos de paz.

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  • Un relato muy mítico pero que tiene una gran parte de verdad. Los gnósticos decían que la creación del mundo se debía a un dios menor y malévolo a juzgar por los desastes que hay. Yo ceo que nadie tiene claro qué diablos pintamos aquí. Este Yahvé era un dios demasiado vengativo, que era el reflejo de la mentalidad del pueblo judío.
    Estoy de acuerdo con Miguel. Me gusta.
    Buen argumento para un relato mayor, espero que te animes a continuarlo. Un saludo
  • Este relato es un humilde homenaje a uno de mis autores preferidos H.P Lovecraft y a sus mundos oníricos. Espero que os guste, también quiero agradeceros vuestras lecturas, comentarios y valoraciones, sin vuestro apoyo sería difícil seguir escribiendo.

    El plan de los dioses ha quedado al descubierto. Un ser humano ha revertido ese plan en su contra.

    Os propongo una pequeña adivinanza... Espero que os guste.

    Os lo pregunto a todos... Teniendo en cuenta que la maldad y la oscuridad campa a sus anchas por el mundo. Si tuvieses el poder de que ejecutando un sencillo gesto, pudieses cambiar el destino del mundo. ¿Tú qué harías?

    Dios y el diablo fundidos en un fuerte abrazo....

    Después de mucho tiempo vuelvo a publicar un relato en la web. Mi hija de 11 años Carmen, sabedora de mi afición por publicar relatos en la web, me escribió un cuento, Después de leerlo aprovechando su esencia, sirviéndome de fuente de inspiración estoy escribiendo este cuento... Espero que os guste su primera parte.

    Estás en el mundo porque tiene que haber de todo

    En una discoteca, de cualquier lugar paradisíaco del mundo...

    Mucho tiempo llevaba sin publicar un relato en la web. Es un PROLOGO de algo que estoy escribiendo, espero que os guste y opinéis sobre el. Un saludo y gracias por seguirme en la web.

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