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2 min
Los duendes del ombú
Fantasía |
26.06.16
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Sinopsis

Hace días vienen a mi mente recuerdos de mi infancia. Inevitablemente regreso a la casa de mis abuelos allá, cerca del río, con un gran barranco que invitaba a la aventura.

Mi abuela cocinaba ricas comidas y mis postres favoritos mientras que nosotros recorriamos el jardín  con el abuelo y el barranco al río era la mejor  de las aventuras.

De día corríamos, jugabamos y al final, ya cansados, el abuelos nos decía : "juntemos flores para la abu"...hacíamos un bello y enorme ramo que él le entregaba con un beso en la mejilla.

A la noche mi hermano y yo salíamos a escondidas a la galería para ver a los duendes. Los abuelos dormian y nosotros nos sentabamos a esperar hasta que alguno se dejaba ver, bajando por las ramas del viejo ombú.  Eran como lucecitas de lucíérnagas a lo lejos, pero algunos, los más atrevidos y valientes, se acercaban a jugar y charlar con Joaquín y conmigo.

Nos contaban sus aventuras por el barranco, en busca de alimentos, y que sus pequeñas piernas se cansaban de trepar con la carga a cuestas.  Algunos cantaban y bailaban alrededor nuestro, y otros solo querían escucharnos contar cuentos o  a Joaquin tocando su guitarra.

Nuestra madre, cuando le contamos aquello,solo atinó a contarseló a papá preocupada diciéndole que temía por nuestra excesiva fantasía compartida.  Nunca, ni aún de grande, pude confesarle que en mi pequeña cajita dorada, bajo tres llaves, yo guardaba una prueba contundente de aquello: un diminuto gorrito azul-plateado del último duende que vimos.

Aquel pequeño duende que, triste y cansado, murió en mis manos diciendo: "cuanto lamento que el mundo sea tan incrédulo". Con Joaquín lo enterramos bajo el viejo ombú,a los pies del que había sido su hogar.

Nunca jamás hasta hoy, había podido contarle esto a nadie por temor a que me creyeran loca.... Será por eso que cuando quiero huir pienso en mi niñez y siempre vuelvo a aquella casona, al  barranco y a los duendes de aquel viejo ombú.

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