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15 min
LOS OJOS DE LA LUNA
Fantasía |
11.02.14
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Sinopsis

El influjo de la luna hizo que Din se transformara, hizo que se convirtiera en una criatura animal y poderosa.

La noche había caído cuando Din sigiloso como una sombra se adentró en lo más profundo del bosque. La luna llena brillaba en el firmamento y alumbraba aquel punto  que normalmente estaba cubierto por un manto de oscuridad tan negro  como si del fondo de una profunda laguna se tratase. Pero aquella noche era diferente. Poco a poco el joven dejando atrás el muerto paraje llegó hasta el árbol en el que había sentido los primeros síntomas, un mes atrás. El viejo sauce era más antiguo de lo que recordaba y también el más hermoso y grande que hubiera visto antes. Se acercó con sigilo; sus pies descalzos apenas rozaban la tierra. Cuando se encontró lo suficientemente cerca extendió el brazo lentamente. Sus dedos rozaron suavemente la corteza del árbol acariciándolo casi con dulzura. Al principio no sintió nada. Su mano se movía al compás de su voluntad analizando cada contorno de la madera. Poco a poco fue cerrando los ojos y se concentró. Antes de lo previsto la magia que albergaba en su interior fue adueñándose de su cuerpo, esa magia sutil y elegante parecida al vuelo de una mariposa. Dejo que ese poder llegara hasta sus manos que comenzaron a brillar tenuemente. Luego su cuerpo comenzó a desprender un destello azulado y Din se relajó totalmente. Pasaron unos minutos y el joven no sentía ningún malestar. Cuando estaba totalmente convencido de que nada iba a ocurrir su sexto sentido le alertó de algo. Apenas tuvo tiempo de abrir los ojos. Sin previó aviso el árbol comenzó a cargarse de electricidad y una descarga abrasó las palmas de las manos del muchacho. Soltando un gritó de dolor  intentó retirar las manos. Antes de poder hacerlo una descarga mucho más fuerte que la anterior hizo  que volviera a gemir. Cayó de rodillas y de nuevo otra descarga le oprimió el corazón. Con un alarido y con un soberano esfuerzo retiró las manos, completamente chamuscadas y llenas de yagas. De repente sintió que algo se revolvía en su interior y recordó haber sentido la misma sensación semanas antes. Chilló y chilló  pero el dolor no menguó. La cabeza le daba vueltas y parecía que se le iba a reventar. Intentó alejarse de ese lugar, arrastrándose. Mientras lo intentaba su aspecto comenzó a cambiar. Sus ojos verdes se volvieron de un color gris oscuro y alrededor de estos aparecieron unas manchas negras. Su pelo rubio se volvió totalmente negro y de su cabeza comenzaron a crecer unos cuernos. Su piel morena se ennegreció y sus uñas se volvieron afiladas como cuchillas. Sus dientes comenzaron a afilarse creciendo considerablemente. Su camisa se rasgo por completo y de su espalda comenzaron a salir unas alas grisáceas. Mientras se transformaba una marca parecida a un trébol de cinco hojas apareció en su frente y después de brillar intensamente durante unos segundos desapareció dejando un símbolo extraño grabado en ese punto. Din dejó de arrastrarse cuando  su cuerpo se metamorfoseo del todo. Quiso levantarse pero de pronto una fuerza mucho más fuerte que el comenzó a sumirle poco a poco en un letargo mientras se adueñaba de su cuerpo. Intentó resistirse pero supo que era inútil. Durante sus finales segundos consciente unas lágrimas rodaron por sus mejillas, lagrimas de tristeza, de dolor y de impotencia. De tristeza por que se había convertido en un monstruo, de dolor por que nunca más sería del todo humano y de impotencia por que si alguien rondaba por esos parajes la criatura en la que se había convertido le mataría y el no podría hacer nada por evitarlo. Por eso, sus últimos pensamientos fueron para los inocentes que estuvieran cerca de ese lugar, para que corrieran, para que escaparan del frió aliento de la muerte que aunque ellos no lo supieran aún, estaba peligrosamente cerca. 

Después no escuchó ni vio nada más.

 

Metros más lejos Kira y Baki sintieron la oscura presencia de la criatura en la que Din se había transformado y  dejaron su charla para colocarse en una postura defensiva. A pesar de las advertencias del general del castillo para que esa noche no patrullaran por las metas del bosque ellos fieles a su posición habían desobedecido a su superior ya que ambos habían oído los rumores sobre una bestia asesina, que  mataba por placer. A pesar de que solo había matado animales los dos compañeros sabían que su verdadero objetivo eran las personas. Kira sacó su sable con suavidad de la vaina y lo clavó en el suelo. Luego sacó de su casaca dos puñales engarzados con joyas y les aplicó un ungüento. Baki por su parte comenzó a canalizar energía mágica en su mano izquierda y en sus pie y momentos después esas partes brillaban de un tono plateado. Después tomó el sable que su joven amiga había clavado en la tierra, lo empuño con su mano derecha y cerró los ojos. Al momento el sable empezó a absorber la energía  del ambiente. Al terminar con su labor la espada dejó de brillar y el mago abrió los ojos de  nuevo. Observó a Kira y vio que ella estaba preparada. Luego miró hacia delante y supo que el enemigo no andaba lejos.

 

La bestia demoníaca avanzaba a una velocidad vertiginosa. Desde que había despertado solo tenía un objetivo: beber sangre. Esa  idea la atormentaba y la volvía loca. Sus ojos grises eran ahora completamente rojos, rojos como la sangre que deseaba. Y muy cerca dos presas iban a satisfacerla. Por que su sangre era joven. Y deliciosa. Sabrosamente deliciosa.

 

Una sombra negra se acercaba hacia ellos y Kira se dio cuenta. Miró de reojo a su compañero y rezó para que salieran ilesos.

 

Ya estaban cerca. Muy cerca. Quedaba cada vez menos y la bestia aceleró su carrera dispuesta a beber sangre.

 

Los jóvenes guerreros sintieron el aura maligna de la criatura mucho más intensa que antes  y se concentraron totalmente. Unos segundos o quizás un minuto. No quedaba mucho más para la llegada de la inminente batalla y debían de luchar con todas sus fuerzas.

 

Poco más lejos la bestia divisó las siluetas de sus dos victimas y se relamió de gusto. Agitó sus alas y entre alaridos coléricos alzó el vuelo dispuesta a sorprender a los valientes o a los ingenuos que se encontraban en tierra. Mientras la imagen de el líquido rojizo y puro que deseaba agudizaba sus sentidos de matanza una minúscula parte escondida entre las sombras de su corazón demoníaco sollozaba implorando que aquella noche no se derramara ni una solo gota de sangre.

 

Baki supo desde el momento en el que un silencio inundó sus oídos que algo no marchaba bien. Miró hacia todas partes para desconcierto de su compañera pero aunque no vio ni a  nada ni a nadie no se sintió mejor. Quedaban pocos segundos para que según sus cálculos apareciera la criatura a la que iban a enfrentarse y a pesar de la fortaleza que protegía su mente del terror ese mal presentimiento hizo que comenzara a sudar y un estremecimiento le recorrió todo el cuerpo. Intentó pensar en algo agradable pero la imagen de la criatura matando a sus seres queridos era demasiado insoportable. Y Kira a pesar de no querer pensar en ello se sentía igual.

 

Desde las alturas el monstruo percibió los sentimientos de ambos muchachos y se preparó para atacar ya que esa era el mejor momento. Estaban confusos y perdidos y la bestia  sabía que eso era lo único que necesitaba para ganar. Y por encima de todo para poder beber su sangre. Con un mudo grito  de triunfo la sedienta criatura demoníaca  se lanzó en picado sobre sus dos primeras victimas humanas.

 

Fue tan solo unas milésimas de segundo antes, pero todos los sentidos de Baki se dispararon. Sin parar a pensárselo agarró del brazo a Kira y dio  un saltó hacia atrás ágilmente. Los instantes siguientes fueron muy confusos. Momentos después de saltar algo cayó en picado del cielo y se estrelló contra la tierra. De repente un olor a ceniza invadió el lugar y los dos jóvenes detectaron una gran cantidad de aura maligna en el ambiente. El bulto caído desde el cielo se incorporó ,disipó el polvo creado alrededor de el y los jóvenes descubrieron al demonio que estaban buscando. Era más alto de lo que los guerreros pensaban, más musculoso y más terrorífico.  Pero sus ojos parecían estar cargados de tristeza. Baki se quedo mirando, horrorizado, la gran  cantidad de oscuridad que emanaba  esa criatura y no se percató de que Kira se apartaba de su lado y de que se lanzaba con un grito de furia contra la bestia. La criatura totalmente recuperada extendió sus enormes alas y se dispuso a defenderse. El joven mago se dio cuenta de que Kira no estaba a su lado cuando su joven amiga descargó sus cuchillas llenas de veneno contra el pecho del demonio. Cuando ambas estaban a escasos milímetros del cuerpo de la criatura una fuerza invisible las detuvo y la joven tuvo que retroceder habiendo errado en el blanco. Sin perder tiempo la bestia alzo su poderoso brazo y este comenzó a arder con intensidad. Kira alerta consiguió predecir el movimiento de la bestia e interpuso sus cuchillas ante el puñetazo ardiente de su rival. Las armas de la joven, pasados unos segundos, comenzaron a fundirse ante el horror de su propietaria que intentó alcanzar el pecho de la bestia de una patada. La criatura esquivo el golpe e intensifico las llamas de su brazo. Cuando Kira supo que no tenía nada que hacer, con  un elegante movimiento soltó las cuchillas y sacó de su talego un espada corta. Las armas se fundieron al instante y el brazo de la bestia dejo de arder. Kira aprovecho ese momento para intentar clavar la espada en el pecho del enemigo pero este se defendió con su garras. La joven intentó atacar de nuevo con una  patada y esta vez no falló. Sin embargo la gruesa piel de la bestia hizo que el demonio no sufriera daños, ni siquiera un leve rasguño. Kira decidió en ese momento que atacaría a distancia. Apretó la mano en la que empuñaba la espada y volvió a atacar . La bestia riendo entre dientes se dispuso a detener el filo y... ante sus ojos, la guerrera desapareció. Un poco más lejos Baki observaba el duelo. Debía intervenir ahora que el monstruo no se había percatado de su presencia. Alzó su espada y esta brilló con fuerza. Luego susurró unas palabras y se elevó en el aire. Mientras tanto Kira oculta tras una roca cargaba una flecha en su arco. Tenía que apuntar correctamente para desorientar a la bestia. Esa era la única forma de vencer. Tensó el arco y se dispuso a disparar. De repente algo la golpeó por la espalda. El golpe fue tal que salió despedida por los aires. Aterrizó con violencia en el suelo dolorida. Intentó incorporarse pero no pudo. Quiso sollozar y lamentarse al sentir que era demasiado débil, una carga. Todo comenzó a dar vueltas y se le nublo la vista. Lo último que vio fue a Baki junta a ella.

El joven mago comprobó que Kira estaba inconsciente y maldijo por lo bajo. Solo no tenía casi ninguna posibilidad. Intentó calmarse se armó de valor y buscó a la bestia con la mirada. La había visto desaparecer y aparecer detrás de su compañera, a sí que, intuyó que conocía las artes mágicas. Encima tenía una fuerza sobre humana. Mientras cavilaba en sus asuntos el demonio apareció por detrás e intento golpear su cuerpo. El filo mágico de la espada de Baki detuvo el golpe justo a tiempo. Luego el mago saltó, pronunció unas palabras y en su mano apareció una bola de fuego. La bestia susurró algo inteligible al mismo tiempo  y de su boca salieron unas llamas negras que ardieron al contacto con el pecho de Baki. El mago escupió sangre pero lanzó con fuerza su saeta llameante contra la bestia. Esta gimió de dolor pero volvió a lanzar unas llamas negras. El joven susurró unas palabras, creó una bola de fuego más grande que la anterior y la lanzó. Los dos ataques chocaron entre sí y se produjo una gran explosión. Baki volvió a atacar con fuego y el demonio volvió a escupir unas  llamas negras. De nuevo se produjo un choque pero ninguno se inmutó. Ambos contrincantes siguieron lanzando llamas ardientes sin parar, una detrás de otra, con el fin de acabar con el enemigo. Minutos después el campo de piedra estaba completamente destruido, totalmente carbonizado. El fuego de Baki, debido a la falta de energía mágica, era cada vez más débil, menos poderoso. Por el contrario las llamas negras de la criatura eran cada momento más destructivas ya que el demonio totalmente sediento no pensaba más que en beber la sangre de los dos guerreros. A pesar del cansancio el joven mago no estaba dispuesto a rendirse y con las pocas fuerzas que le quedaban lanzó contra la bestia una nueva bola de fuego. Una bocanada de fuego negro fue al encuentro de las llamas y los ataques colisionaron. Esta vez, en cambio, las llamas negras destruyeron sin tapujos el fuego de Baki y se abalanzaron sobre el joven. A pesar de los esfuerzos por huir la llamarada negra golpeó al mago que entre alaridos de dolor se estrelló contra una roca cercana. Cayó al suelo con estrépito y mirando a su alrededor comprobó que Kira estaba junto a el.  Sin fuerzas para incorporarse el joven descubrió que la bestia ya estaba delante de el. Con un soberano esfuerzo logró agarrar su sable y lo descargo contra el demonio. La bestia a pesar de la sorpresa se defendió del golpe y de un manotazo rasgó la túnica del joven, creando una profunda herida en su piel. El mago se encogió sobre si mismo sintiendo un dolor punzante por todo el cuerpo. La criatura miró sus garras. Estaban  manchadas de sangre, del liquido rojo que tanto ansiaba, esa sustancia que necesitaba, latente en los cuerpos que yacían a su lado. Con un alarido tan terrorífico que encogió   el corazón de Baki la bestia se preparó para acabar con todo de una vez. El mago totalmente mareado a causa del cansancio y la perdida de sangre, cerró los ojos y agarró con fuerza la mano de su compañera esperando el final. Pero el final no llego. Segundos antes de perder el sentido miró a la bestia y le pareció ver, en lugar del monstruo que iba a matarlos, a un joven rubio que lloraba amargamente. Y luego todo se puso negro.

 

Para cuando el sol comenzó a brillar en la altura, resplandeciente, Din ya estaba lejos de aquel lugar

desolado en el que bajo su forma demoníaca había estado a punto de acabar con dos valientes jóvenes. Por suerte la maldición de la luna llena se había roto antes de lo previsto y los dos estaban a salvo. Heridos pero a salvo. Mientras caminaba debajo de ese sol resplandeciente se convenció a si mismo de que nunca más sucumbiría a la bestia. Costase lo que costase.

 

Al abrir los ojos Baki descubrió que seguía con vida. La cabeza le dolía, más bien todo el cuerpo pero misteriosamente las heridas del su pecho estaban cicatrizando. Cerca de él ,Kira ,también a salvo, dormía placidamente. El mago sonrió, pero no pudo evitar recordar la batalla contra el demonio. No comprendía por qué  seguían con vida.  Pero lo más extraño fue cuando volvió a evocar a ese muchacho rubio, a ese joven que había visto a su lado, llorando. Y por alguna extraña razón los ojos del niño  y los de la bestia le parecieron exactamente iguales, los mismos. Esos mismos ojos cargados de  tristeza. Esos mismos pozos sin fondo.  

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  • He puesto que Javier es un nombre vasco cuando quería decir que Xabier es en Euskera y Javier en Castellano y Xavier en Catalan. Siento el lapsus jajaja
    Gracias por tu comentario y valoración. No me quejaba jajaja. Solo que Xabier, siendo Javier en Euskera y Xavier en Catalán, pues se me hizo que raro que alguien se lo atribuyera a una chica. Nada más. Y descuida que los fallos ortograficos, de acentuación y los de puntuación que cometo son por falta de revisión, no por desconocimiento.
    Ha estado bien, aunque tienes algunos fallejos cutrillos de ortografía. Supongo que falta de revisión. Je Xabier no te quejes que yo me llamo Vimara y he tenido muchas más confusiones de esas, cuando Endika, Gorka, ... también acaban en A y son nombres de chico igualmente.
    Muchas gracias por tu valoración. Solo un pequeño matiz sin importancia: de amiga nada, en todo caso amigo jajajaja. Dejando de lado mi supuesto y repentino cambio de sexo, sin yo tener constancia de ello, me alegro que hayas disfrutado con la lectura. Y quedas disculpado por tu error en lo que a mi género respecta jajajaja.
    Qué bien relatás, amiga, una historia que se volvió película en mi mente, y un final con violines, como corresponde, por el triunfo del amor. Aparte, quiero agradecerte que hayas leído parte de mis relatos y "la buena onda ".
  • Entonces...el bosque tuve que pagar las consecuencias.

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A mis 18 años llevo toda mi vida escribiendo. Amante de la escritura, de la lectura, de la música y de la natación. Estudiante de derecho e ingenuo y soñador por naturaleza. También clarinestista, pianista y guitarrista.

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