cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

11 min
madre!
Reflexiones |
14.03.10
  • 3
  • 2
  • 1201
Sinopsis

Madre!
Mis ojos se abrieron lentamente molestándome la luz que entraba por mi ventana, una ventana con rejas una ventana que impedía mi libertad.
Me incorpore lentamente en mi cama y me desperece lentamente como cada mañana, me senté y cuando puse los pies en el suelo pude comprobar lo frio que estaba el suelo.
Mi celda era pequeña muy pequeña para un hombre normal apenas media 2 metros de ancho por 2 metros de largo, una vez al día me llevaban los hombres grises a hacer ejercicio una rutina diaria muy dura…
Los hombres grises eran los encargados de que hubiera paz en este lugar o eso quiero pensarme yo, pero más de una vez me ataron y me pegaron en las costillas por cosas que a mi punto de vista estaban bien hechas, pero… quien soy yo para poner en duda la decisión de los hombres grises?
Poco a poco fue amaneciendo y pude oír el cantar de los pájaros, me levante de mi cama tenía el cuerpo amoratado de tantas cosas malas que los hombres grises avían visto que hacia…
Mi cuerpo era grande fuerte y atlético la buena alimentación y el ejercicio que hacia me avían echo conseguir dicho cuerpo.
Fui lentamente hasta poder mirar por mi ventana, podía ver un gran muro y por detrás se veía claramente lo que yo creía que era un roble, de vez en cuando veía a los hombres grises paseando por el muro con aquellas cosas grandes y alargadas que servían para hacer daño.
Me pregunte por millonésima vez al oír el cantar de los pájaros por que mi madre me avía hecho esto?
Mis labios se abrieron y dije:
-Mi madre no me quiere… mi madre se a olvidado de mi… sigo esperando que me rescates y me des tantos abrazos cálidos que me hacen falta para seguir peleando… MADRE! MADRE! Dame fuerzas!
Cerré lentamente los ojos pensando en los libros con fotos de gente que a veces me dejaban mirar los hombres grises, eran personas riendo, abrazándose, dándose cariño
Pensé que ojala fuese yo una de esas personas, ojala fuese mi madre una de esas personas, ojala… ese cariño lo pudiera sentir yo.
Seguí escuchando a los pájaros cantar durante largo tiempo esa era mi rutina de cada mañana trate de imaginarme como se llamaban, trate de imaginarme como me llamaba yo… ya que mi madre se avía olvidado de ponerme nombre, como también se avía olvidado de donde estaba… o quizás estaría buscándome pero los hombres grises no la dejarían entrar?
Llene mis pulmones de aire y grite por la ventana:
Porque no estás con migo?!
Varias lagrimas cayeron por mis mejillas lentamente cuando de repente oí la cerradura de la puerta en mis espaldas…
Abrí los ojos de par en par del susto y del miedo por que llorar era una de las cosas que los hombres grises consideraban mal hechas…
Antes que consiguieran abrir la puerta me seque las lagrimas con la almohada de la cama y enseguida me puse de pie recto, mirando al frente como me avían enseñado que hiciera…
Finalmente la puerta se abrió y una voz grave pero familiar me hablo desde la puerta.
-      Así que gritando por la ventana no? Ya sabes lo que te espera verdad?
Aquel hombre gris era el que yo consideraba que era el jefe porque era el que usaba aquellas cosas alargadas tan bien, era el que más daño hacia, de un golpe suyo mas de una vez me arrodillo en el suelo con esa sensación cálida pero tan desagradable, esa sensación que necesitas descansar para recuperarte, esa sensación que jadeas y necesitas esto que no se puede ver i siempre está a nuestro alrededor, esto que mueve los arboles y mis queridos pájaros flotan sobre el…
Me cogió y uso esa cosa alargada para golpearme la cara cosa que vi venir pero no seme estaba permitido evitar el golpe, era una de las cosas que los hombres grises veían mal… del golpe me tiro en la cama me dolió muchísimo más que nunca… pero fue extraño ya que un liquido rojo callo por mi nariz era la primera vez que lo veía…
El jefe de los hombres grises les dijo a otros dos hombres grises que tenía detrás.
Ese payaso se ha puesto a sangrar, curarle la herida que nadie le vea la sangre, después ponerle a correr
El jefe de los hombres grises desapareció y los otros 2 trajeron una especie de maleta donde yo me pensaba que traerían un libro de gente pero sacaron una cosa muí parecida al papel que lo mojaron con un liquido, no sé cómo pero al rato dejo de hacerme daño i el liquido rojo desapareció.
Me pusieron el collar sentí su frio tacto en mi cuello, aquel aparato serbia para correr i era necesario porque sino los hombres grises creían que estabas haciéndolo mal, luego me pusieron el metal en las muñecas… impedía que tuviera mucha movilidad en los brazos… era para tener aun mas ventaja sobre mí, al cabo del tiempo me di cuenta de eso con el tiempo.
Me llevaron a la sala de correr era una gran sala mucho más grande y mucho mas iluminada que mi celda con un gran círculo en el suelo i una cuerda metálica colgada del techo justo en medio del circulo ataron mi collar con aquella cuerda metálica.
Cuando estuve atado uno de los hombres grises me dijo:
-tienes que dar 56 vueltas date prisa!
Dando las vueltas dándome toda la prisa que podía pude otra vez pensar sin que los hombres grises se percataran de eso
Pensé nuevamente en mi madre… en como seria, su olor a lo mejor sería como las chicas de las fotos? O a lo mejor sería una de ellas… seria quizá esa mi familia? Ni siquiera tengo algo suyo… ni siquiera se su nombre… no sé nada de ella… los hombres grises me apartaron de ella? O quizá me abandono? Si es eso… me abandonaría…
Aguante i disimule con todas mis fuerzas el yanto mientras gritaban dentro de mí:
Madre porque me abandonaste?! Mi único pecado que tuve con tigo fue nacer sin ombligo!!
El ruido de la puerta al abrirse me trajo a la realidad mientras daba vueltas me di cuenta de q una chica de blanco que nunca avía visto entraba por la puerta era una chica hermosa de cabellos rojizos, estuvo ablando un momento con los hombres grises uno de ellos seme acerco con paso decidido asta a mí y me dijo:
-      Hoy es tu gran día!
Me sorprendió y me extraño al mismo tiempo…
Mi gran día? Mi gran día para qué? Pensé
El hombre gris me desato la cuerda del collar y me llevaron nuevamente pensé que me llevarían a mi celda pero no fue así, se desviaron i me llevaron por unos pasillos que no avía visto en mi vida, la chica de blanco de cabellos rojizos iba con ellos portaba unos papeles.
Entramos en una sala donde avía una cama rara en medio y estaba llena de tubos y especies de herramientas que nunca había visto.
Uno de los hombres grises ato otro cable al collar mientras q el otro hacia q me sentara en aquella cama.
El hombre gris que ataba el collar a la cama acciono una palanca i la cuerda se fue recogiendo apretándome el cuello hasta tener mi cabeza en el cabezal de la cama, luego me liberaron del metal q sujetaba mis brazos para atarme los brazos con otro metal q hacia en la cama…
Al verme inmovilizado me entro pánico… estaba confundido tenía miedo frio, estaba cansado y no entendía nada, la duda de porque era hoy mi gran día me inundaba la cabeza, porque? Porque?
Al intentar liberarme forzando el metal que me retenía los hombres grises se abalanzaron sobre mí, pero la chica de blanco con cabellos rojizos se puso en medio diciendo:
No!
Sorprendentemente los hombres grises se detuvieron antes de tocarla, a pesar de estar haciendo algo mal hecho no la tocaron, no le hicieron daño…
Me pregunte porque? Me habría equivocado yo i el jefe de los hombres grises seria aquella chica de blanco con cabellos rojizos? Pero… no parecía fuerte… es más, parecía frágil y delicada.
Por favor, marchaos ya empezaremos pronto… volvió a hablar
Los hombres grises se marcharon cuando la puerta se cerró ella se acerco a mi por detrás de la cama y se inclino levemente para mirarme, yo tuve que inclinar hacia arriba levemente la cabeza para verla, tenía unos preciosos ojos verdosos.
La chica de blanco abrió sus labios i me dijo:
-como estas?
Yo con voz temblorosa conteste:
-no seme permite hablar... los hombres grises…
-los hombres grises no te molestaran mas. Ella me interrumpió
-contéstame por favor
Rápidamente mire hacia la puerta para asegurarme que efectivamente no estaban, i le conteste:
-Tengo frio
Ella sonrió su sonrisa era cálida y me contagio no pude evitar sonreír yo también, se fue hacia una mesita y la acerco hacia mi
Era una mesa metálica con ruedas que encima avía herramientas o eso me pareció a mí que eran
Al darme la libertad de poder hablar me arme de coraje y prudentemente le dije:
-sabes donde esta mi madre?
Tu madre? Ella respondió
Y yo respondí…
-si…
A lo que ella respondió:
Si, la conozco, hoy estarás con ella y no te volverás a separar de su lado.
Sentí una fuerte satisfacción al creer sus palabras cerré los ojos y me permití el lujo de soñar con ese momento, hoy su voz que me decía:
-esta es tu madre.
Me acerco una fotografía de una mujer joven con cara sonriente, que tantas veces avía mirado en los libros con fotografías que los hombres grises me traían.
No me di cuenta que ella se acercaba a la mesa y preparaba una jeringuilla con algún tipo de liquido me introduzco la aguja en mi brazo izquierdo pero no hice nada ya que sin saber porque confiaba en esa mujer.
Al cabo de pocos segundos mi visión se volvió borrosa sentí que mi cuerpo no me respondía i el frescor que sentía del metal desapareció junto a mis penas mis preocupaciones, por primera vez en mi vida me sentí en paz, aun así no deje de mirar aquella fotografía intentando memorizar todas sus curvas todos sus rasgos intentando imaginar porque sonreía
Entraron varios hombres de blanco en la sala y uno de ellos le dijo a la mujer de blanco con cabellos rojizos
-esta drogado?
-si, ella respondió muí seria
-bien bien, necesito sus pulmones, empezar ya.
Ella me miro a los ojos con una mirada de remordimientos, a lo que yo la mire y le sonreí de satisfacción por a verme salvado del infierno de la duda.
Ella se fue lentamente sin dejar de mirarme en cambio yo seguí mirando aquella fotografía y pensé
-la mayoría de la gente no valora lo que tiene, lo deprecia y incluso lo aborrece, pero eso ya no me pasara a mí, no me pasara porque ya tengo una madre y la querré siempre.
La mujer de blanco con cabellos rojizos subió una planta entrando en una aviación, pudo observar que avía un hombre de mediana edad con un respirador y ella le dijo:
-buenas noticias señor Anderson hemos encontrado un donante!
      “clonación humana, quien decide quien vive y quien muere? Solo estamos ante un nuevo holocausto, en el que se ha cambiado la cámara de gas por el bisturí”
Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • 2
  • 4.0
  • -

Tienda

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
11.09.20
10.03.20
Encuesta
Rellena nuestra encuesta