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2 min
Madrid, 2150
Fantasía |
09.01.08
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Sinopsis

¿Aún no te he contado mi último paseo por Madrid? Fue en el año 2150, en plena IV Guerra Mundial. La que en su día fue capital de España, no era ya sino un pequeño poblado en medio de la tribu mundial, gobernada por el clan Jay.

Pasee y pasee, pero no vi la Cibeles, la Puerta del Sol o la Torre Picasso. No, en su lugar sólo aparecían estatuas del gran Jay, el gran prohombre, “salvador de la Humanidad”, como lo catalogaban sus fieles; aquellos, por cierto, que erigiéndose en baluartes de la Libertad no hacían sino golpear con sus látigos a los “esclavos”. ¿Qué quiénes eran los esclavos allí? Gente como tú y yo. Es decir, el resto de las personas no pertenecientes al clan gobernante...

Espantado, decidí refugiarme en una iglesia... que no encontré por ningún lado. Con un horror indescriptible, helador, descubrí que todos los centros de culto habían sido sustituidos por “Asambleas de glorificación en honor del Dios Jay”.

Sumido en la más profunda desesperación, caí al suelo, agotado. De repente, un ruido sordo me despertó del oscuro letargo y alcé la vista. Así fue como observé una lluvia de rayos láser. Seis mil hombres, ostentadores de la condición de esclavos-traidores-conspiradores-antijaycistas, fueron aniquilados ante mí. Jamás volví a cerrar los ojos. Sus miradas suplicantes, imbuidas de miedo, me seguirán allá a dónde vaya...

Por suerte, logré huir sin que nadie se percibiera de mi presencia y pude volver a 2008. Ruego a Dios porque mis descendientes en mediados del siglo XXI no decidan apoyar a ningún clan dictatorial bajo ninguna circunstancia; ni siquiera aunque haya un tal Jay que en plena Guerra Mundial les prometa ser “la verdadera democracia y la única solución posible a todos los males de la patria”. Espero que aprendan de todos los errores cometidos en más de dos milenios de Humanidad...

MIGUEL ÁNGEL MALAVIA
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Conquense y madrileño, licenciado en Historia y Periodismo, ejerzo este último. Libertario y comunitarista, voto al @Partido_Decente. Mi pasión es escribir.

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