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18 min
Maldita caja
Ciencia Ficción |
14.09.16
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Sinopsis

Axel un chico de 17 años necesita pasta y consigue un trabajo temporal en un extraño supermercado donde nada es lo que parece. Su curiosidad le traerá problemas.

MALDITA CAJA

 

Dicen que la curiosidad mató al gato. Bien, mejor dicho que la curiosidad casi me mata a mi. Si, para ser mas exactos ocurrió una noche de verano. Yo había acabado las clases y ese verano necesitaba ganar algo de dinero, así que me puse a trabajar en un pequeño supermercado en el turno de noche. Me llamo Axel y aquel fue el primer y ultimo día que trabajé en aquel supermercado.

 

Aquella noche hacia mucha calor, casi 28 grados. Mi turno comenzaba a las 11 de la noche y finalizaba a las 7 de la mañana pero os juro que aquel turno se me hizo interminable a no poder más si no fuera por las impertinencias del encargado de turno Sam. Un capullo de serie. Si de aquellos que son todos iguales, que son como una mosca cojonera que no te puedes quitar de encima. Menos mal que estaba Alan mi colega de turno. Algo excéntrico y colgado, se pasaba más tiempo en el almacén bebiendo cervezas que reponiendo. Esa misma noche la noche que debutaba, Sam el encargado me ordenó de muy malas maneras que barriese todo el almacén así que me puse a ello de arriba abajo de un extremo al otro hasta que acabé destrozado. Sudaba mucho. Vi una caja donde sentarme. Dejé la escoba a un lado y me senté aunque fueran cinco minutos pero una voz que provenía de algún lugar del almacén me decía que no lo hiciera. Me puse en pie de un salto, por un momento creía que era el encargado pero no fue así, allí no había nadie excepto la voz que me decía que no lo hiciera.¿Que es lo que no debía hacer me preguntaba a mi mismo?.Caminé sigilosamente entre los palets de genero hacia la voz. Por un instante se hizo el silencio y aquella voz dejo de decir lo mismo hasta que.........

-No deberías hacer eso- dijo una voz detrás de mi. Me di la vuelta y retrocedí varios pasos.

- Tranquilo chaval que no te voy hacer nada- dijo Alan mientras bebía una cerveza barata .Su aliento apestaba.

- ¿Quien eres tú?- le pregunté.

-Mi nombre es Alan y soy tu compi o colega como quieras llamarme-.Por un instante creía que era otro de esos locos que rondaban los alrededores.

- ¿No deberías estar trabajando?- le pregunte muy serio - y otra cosa ¿porque no debo hacer eso? .

-¿Como? a si, no deberías hacer nada, no vale la pena, ¿y sabes porque?-.Oía sus palabras y seguía sin entender una palabra-. El gobierno -me dijo.

- Estas loco tío- le dije mientras iba a coger la escoba.

- Espera tío, perdona- me cogió del brazo - este trabajo no es como tú te lo imaginas, es peor-. Le mire a los ojos y observé que los tenia rojizos.

-Tú fumas ¿no? -le pregunte sin animo de ofenderle claro-. ¿A que viene esto?- me preguntó el a mi.

- Por nada, no te lo tomes a mal pero fíjate ¿te has mirado al espejo? apestas a alcohol y tienes los ojos rojos como si te hubieras fumado algo tío, a demás vistes fatal para trabajar en un supermercado. Lo siento tío pero tenia que decírtelo-. Alan mantuvo un silencio de varios minutos antes de retirarse a su rincón del holgazán por que eso es lo que era un vago que se pasaba las noches sin hacer nada mientras que el machaca o sea yo u otro cualquiera le hacia el trabajo sucio. Después de ese accidentado encuentro salí del almacén y recorrí los pasillos del súper en busca de alguien con dos dedos de frente y allí estaba, era ella, con su melena rubia buscando entre los helados-.¿Te puedo ayudar?- Le pregunte mientras observaba su esbelta figura. Ella dirigió una mirada hacia mi sin dejar de rebuscar entre los helados y luego giró la cara. Yo insistí-.¿Te gustan los de chocolate? A mi los que me chiflan son los de caramelo y fresa embadurnados con chocolate-. Ella ni se inmutó, seguía allí rebuscando hasta que por fin- Lo encontré. Maldita sea, está caducado.¿Donde esta Alan?-. Me miró y se acercó a mi como a un palmo de mi nariz y comenzó a olerme los sobacos. Yo empezaba a flipar, esto no podía estar pasando en mi primer día de trabajo. Cuando finalizó su inspección se retiró a un lado y abrió el helado caducado quitando le el envoltorio seguidamente lo empezó a lamer sin apartar su mirada de la mía. Hacia calor, si, pero aquello era demasiado para mi. Cuando aparté la vista de ella para ver si alguien nos había visto, ella ya no estaba allí. Recorrí todo los pasillos y allí no había nadie, el súper estaba vacío. Entonces cuando me di la vuelta alguien me cogió de una oreja me arrastró hacia el almacén.

-No creí haberte dicho que salieras del almacén. ¿Has acabado de barrer?-me preguntó Sam el encargado.

-Si, a la vista está ¿no?- le respondí.

-Muy bien chico listo, ahora vas a coger un cubo y una fregona y fregaras todo el suelo-. Alguien salió de la sombra y se dirigió hacia nosotros mientras decía.

-El chico no debería hacer este trabajo- dijo Alan saliendo desde su rincón. Sam soltó una carcajada y después se hizo el silencio.

-Deberías estar ahí fuera reponiendo las estanterías Alan- le dijo Sam a Alan.

-No gracias, hoy no me apetece - le respondió Alan. Sam lo miró con desprecio. Por un instante los dos se miraron con aquella expresión de “te voy a matar” como en las películas del oeste.

- vale tíos, tiempo muerto, porque no nos relajamos y.......- dije antes de que me interrumpieran.

- No te esfuerces Axel. Sam siempre tiene razón, por eso es el jefe - dijo Alan mientras caminaba hacia fuera.

-Correcto. Por eso vas ir a ver si Betty necesita algo- le dijo Sam en voz alta – imbécil- le dijo en voz baja mientras se iba.

- ¿Betty?- le pregunté sorprendido. Entonces me dirigió la misma mirada que poco antes dirigió a Alan.

- Si, ¿tienes algún problema?.

- No - le conteste-. Pero tengo una duda. ¿Esa Betty tiene el pelo largo, es rubia y es aficionada a los helados pasados de fecha?.

- ¿De que rubia me estás hablando? -preguntó el-. Betty es mi mujer, es morena con el pelo corto, odia los helados y es gorda. ¿contesta eso a tu pregunta niñato?.

- Entonces la chica que vi en los helados, ¿quien es ? - volví a preguntar.

-¡Nadie!. Será mejor que no hagas más preguntas si no ya me encargaré personalmente en taparte esa boca. ¿Me has entendido chico?. Y ahora escucha atentamente mis instrucciones, dentro de cinco minutos exactamente a las 00:00 horas abrirás la persiana del almacén y esperarás a que un camión descargue una caja, después la cerraras y sobre todo y esto es lo más importante, bajo ningún concepto no se te ocurra abrir la caja-. Desde luego no se quedo corto en repetírmelo varias veces. Sobre todo no abrir la dichosa caja.

- vale - le dije-. ¿Qué es, la puñetera caja de Pandora?- le pregunté de nuevo pero no debí hacerlo. Me agarró del cuello y me empotró contra la pared.

- Te he dicho que no hagas más preguntas - luego me soltó y se fue a su despacho. Mientras Sam caminaba hacia fuera yo volví a insistir con un par de.... ya me entendéis.

- ¿Que pasaría si abriera la caja?.

- Todos moriríamos - y desapareció en la penumbra.

 

Eran la doce en punto. Me apresuré en abrir la persiana. Un camión sin ningún tipo de logotipo entraba hacia atrás. El conductor detuvo el camión y se bajó de el. Era un hombre de color llevaba unos auriculares en las orejas parecía estar escuchando música ni siquiera me saludó. Abrió la puerta trasera del camión y se subió a un toro elevador. Luego sacó la caja y la dejó en un rincón. Cerró la puerta, se subió al camión y se fue. Por un momento creí que era invisible. Antes de cerrar la persiana salí al exterior y miré al cielo estrellado, pensé que demonios hago yo aquí perdiendo el tiempo mientras mis amigos se lo pasaban de muerte en la fiesta de Nelly. Estuve a punto de largarme de allí pero algo me decía que no lo hiciera. Como de un imán se tratase me atraía hacia dentro, la caja. Cerré los ojos y los volví abrir de nuevo, todo seguía igual. Segundos más tarde cerré la persiana y caminé hacia la puerta de acceso al súper pero a medio camino me detuve. Sentía que había algo en el interior de la caja, sentía una respiración cada vez más fuerte hasta que dejó de oírse. Sentía curiosidad por saber que había ahí dentro. ¿Porque no quería que la abriese?. ¿Que escondía?. ¿Tal vez tenían un alíen y el gobierno al que se refería Alan lo mantenía en secreto? ¿O se trataba de algún tipo de trafico ilegal de algo?. La verdad es que cada vez tenia más ganas de abrirla, así que no me corte un pelo, cogí una palanca y me dispuse abrirla pero no pude y no es porque no pudiera, en ese momento entraba Alan con unos bocatas.

- Eh chico es la hora del papeo. Anda acércate y deja lo que estés haciendo- casi me pilla escondí la palanca detrás de la caja y fui al encuentro de Alan.

- comida ñam ñam, ¿de que es el mío?- le pregunté mientras cogía el bocata.

-De pollo con queso creo.

- ¡No! - grite retirando el bocata de mi.

- Que ocurre tío ¿no te gusta? .

- No es eso. Tengo intolerancia al queso - le expliqué.

- ¿Eso es bueno o malo?- el tío no tenia ni idea de lo que era la intolerancia.

- ¿En serio me estás preguntando eso?. Es malo, el queso me sienta mal y por eso evito cualquier comida que lleve queso.

- Ah no tenia ni idea, entonces lo tienes crudo con las pizzas. Toma el mío es de beicon-. Menos mal que no eran iguales. En fin Alan no era mal tío iba a su bola. Mientras comíamos el me explicaba algunos chiste que yo no acababa de encontrar la gracia es más reía para disimular un poco. Después de comer Alan se tumbó en el suelo y yo permanecí sentado pensando en la dichosa caja y entonces........

- Alan.

-Si - respondió el mientras encontraba una buena posición para dormir.

- ¿Porqué no abrimos la caja?- Alan se puso de pie de un salto.

- Te has vuelto loco o qué. Ni se te ocurra hacerlo - me dijo muy enfadado.

- Nunca has tenido la curiosidad por saber que hay en su interior - le dije.

- ¡No!. Yo solo hago mi trabajo y punto. Mañana la caja ya no estará aquí.

- Entonces explícame una cosa ¿quien es la chica de los helados?- le pregunté.

- Ah ya la loca de vicky , te a olido los sobacos ¿no?.

- Si me estuvo oliendo los sobacos pero¿ quien es?- le insistí.

- Ya te lo he dicho. La loca..........- ya me estaba poniendo de los nervios.

- Eso ya me lo has dicho antes. Lo que quiero saber es que hace aquí y porque decía tu nombre.

- ¿Dijo mi nombre?-. A Alan le cambio el rostro cuando le dije que le llamó por su nombre.

- ¿Es alguien especial para ti?- le volví a preguntar. Alan estuvo en silencio un instante, su mirada reflejaba tristeza y rabia a la vez. Cogió una cerveza y se la bebió de un trago. Respiró hondo y se dirigió a mi.

- Vicky, fue tiempo atrás mi chica. Juntos empezamos a trabajar aquí. De eso hace diez años, éramos jóvenes. Un día como hoy dejaron una caja. Vicky se le ocurrió entrar y........no pude evitarlo. Había abierto la caja. Una fuerte luz salio de su interior y se la llevo para siempre. Yo padecí una ceguera temporal. Después de eso me di a la bebida y hasta ahora -. Escuché con atención su historia, una historia muy triste.

- Entonces ella ¿sigue aquí?.

-En alguna parte de este supermercado, posiblemente en otra dimensión, no se -en ese momento pensé que estaba loco pero no era a si.

- ¡Vale!. Supongamos que esta perdida en algún lugar de aquí. ¿Cómo piensas rescatar a Vicky?- le pregunté incrédulo.

- No puedo hacerlo - Alan se fue directamente a una cámara de frió y salio de allí con un hacha.

- Vete ahora que puedes - me dijo el mientras empuñaba el hacha.

-¿Qué vas hacer?.

- Lo primero es matarte y después cortarte en trocitos - por un momento creía que lo decía en serio - ja ja ja - comenzó a soltar una carcajada -. ¿Te has creído mi historia?¿en serio creías que te iba a matar?.

- Eres un gilipollas loco de remate. No existe la tal vicky ¿no?- le recrimine.

- No Axel. La chica que vistes es mi hermana Judith y si, esta loca.

 

Alan dejó el hacha en el suelo y salió a fuera a fumarse un cigarrillo. Yo en cambio aproveché el momento para coger el hacha y seguir con lo que estaba haciendo antes de la comida. Me dirigí hacia la caja con paso lento mientras mi corazón se aceleraba por momentos. Me sentía con ganas de abrir la caja y ver lo que escondía. Me puse enfrente de ella levante el hacha y di un golpe seco en la tapa de madera. Escuche un extraño sonido que casi me deja sordo cada vez que daba un golpe se oía con mas intensidad era insoportable. La persiana empezó a tambalearse con fuertes sacudidas, las luces del almacén se apagaban y se encendía a intervalos. Yo dejé de dar golpes a la caja y acto seguido cogí una palanca con la que pude abrir la maldita caja. Quité la tapa con suavidad y me aparté unos metros de ella, mí decepción fue mayor cuando comprobé que allí no había nada. La caja estaba completamente vacía. Tanto misterio por una caja que no contenía nada. Me senté en el suelo y reflexione un rato. Nada había cambiado, seguía allí de una pieza no había muertos como decía Sam. Salí de allí y busqué a Alan. De repente sonaron unas alarmas y todas las puertas del supermercado se cerraron. Sam bajó por unas escaleras como loco. Alan salio de los servicios y Betty se acerco a mi con cara de pocos amigos. Yo estaba alucinando y al mismo tiempo acojonado. Alguien desde atrás me cogió del brazo y me condujo hasta una ventanilla donde podía verse el espectáculo. Helicópteros, camiones del ejercito , soldados y gente con monos blancos y mascarillas. Aquello era demasiado para mi. Hubiera dado cualquier cosa por que hubiese sido un sueño. La persona que estaba a mi lado era Judith. Me miró fijamente a los ojos y luego me dio un beso en la boca y se fue. Sam se acercó a mi y me dijo.

-Chico no se que diablos has hecho pero la acabas de liar gorda.

-La caja esta vacía, no hay nada - le dije. Alan se presentó allí con un extraño artefacto en forma de rifle.

- He activado el nivel 5 - dijo Sam.

- ¿Que significa el nivel 5?- Pregunté atónito.

- Que estamos en cuarentena tío- contestó Alan.

-¿Qué? Es una broma ¿no?. Dime que esto no va en serio. Que es una de tus jodidas bromas.

- Me temo que no chico. Has caído como los otros - respondió Sam.

- ¿Los otros? . Esto no es un súper cualquiera ¿no? - en ese momento mi cara lo decía todo. El súper servia de tapadera para el gobierno pero no para el autentico gobierno sino para uno que actuaba en la sombra. Decidí salir corriendo por donde pude pero era inútil todo estaba bloqueado. Debería pasar cuarenta días encerrado allí y después ¿qué?.

 

Betty se acercó a mi y me entregó una pistola paralizadora - lo necesitaras chico.

- Atención, escuchadme un momento hay que estar atentos por si vemos algún movimiento extraño. Esa cosa no puede andar muy lejos.- Esas fueron las instrucciones de Sam.

- ¿A qué se supone que tengo que disparar? - pregunté mientras apuntaba con la pistola hacia unas latas.

-¡Ten más cuidado con eso!, podrías hacer daño a alguien - dijo Alan . En ese mismo instante el arma se me disparó y destrozó todas las latas de conserva que allí habían.

- ¡Perdón! Se me a disparado sin querer.

- Si vuelves hacer una cosa así te haré servir de cebo – dijo Sam mientras me quitaba el arma de las manos

-¿Qué a querido decir con eso? .Alan, ¿tú sabes algo? - le pregunté mientras le miraba a los ojos pero enseguida bajó la mirada. ¿Qué estaba sucediendo? ¿qué me estaban ocultando?

- Deberías ir con Judith. Ella te llevará a un lugar seguro.

    - Si no hubieras abierto la maldita caja ahora no estaríamos en esta situación- dijo Sam muy enfadado-. Ahora largate de aquí antes de que esa cosa nos mate a todos.

    -¿Qué demonios ha salido de la caja? Ni si quiera la he visto. Allí dentro no había nada.

    Judith me esperaba en una de las puertas de emergencia mientras yo esperaba una respuesta.

    -Sam los de ahí fuera esperan instrucciones – le dijo Betty mientras mascaba un chicle

      - Diles que ahora les envío a otro. Tú, niñato. No debías haber hecho eso. Tenias que haber hecho caso a Alan, no hacer nada. Después de escuchar el sermón de Sam noté una pequeña descarga eléctrica en mi nuca que me dejó sin conocimiento

      Cuando recobré el conocimiento estaba metido en una caja. Una caja idéntica a la que había en el almacén. Hacia mucho frió. Pensé, seguro que me habían secuestrado pero no fue así. Notaba como se movía, quizás viajaba en un camión, se movía demasiado para que fuese un camión. Se balanceaba como si estuviera colgado en una grúa. Por una ranura pude observar a que altura estaba y en que lugar me encontraba. Bajaron la caja hasta una plataforma y acto seguido alguien la abrió. Las luces de sus linternas me deslumbraron la vista. Uno de ellos me sacó arrastras.

        - Metedlo en el camión y llevadlo con los demás - dijo uno.

        Aquello era el fin para mi. No sabia donde me habían llevado, solo se que pasé cuarenta días metido en una cúpula con gente vestida con monos blancos y haciéndome pruebas. Aquella fue la experiencia mas aterradora de toda mi vida. Jamás regresé aquel supermercado. Nadie me creyó ni siquiera mis amigos. Una cosa si que estaba seguro nunca más intentaré abrir una caja por muy pequeña que fuera. Nunca sabes lo que te puedes encontrar.

         

         

         

         

         

         

         

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        • Me gusto. Me atrapo a leerla. Aunqe el final no me gusto. Pero podrias escribir una segunda.
          en lo general... es buena, pero puede ser mucho mejor(los personajes, los lugares, el ambiente, etc. Pueden volverse mejores a mí parecer c:
          ¡Me gustó bastante tu historia!, muy interesante, un argumento original ( a mi parecer, conforme ha historias de aliens que e visto antes) me gustaron sus personajes, muy bien elaborados, el tal Alan me cayó mejor que el propio prota ( eso es común en mí) la trama me gustó mucho, lo único que hubiera querido es que fueras un poquito más.... como digamos.... descriptivo? bueno, la descripción del ambiente en una historia larga la hace aún más larga, con más calidad y más interesante pero más tediosa de redactar, sin embargo me FASCINA esta historia, de hecho deberías editarla y hacer un segundo capítulo :). Saludos!
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          Axel un chico de 17 años necesita pasta y consigue un trabajo temporal en un extraño supermercado donde nada es lo que parece. Su curiosidad le traerá problemas.

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        Me gusta leer novelas, escribir y el cine.

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