cerrar

Esta web utiliza cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias mediante el análisis de tus hábitos de navegación. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí

45 min
Malu-Malú
Drama |
04.01.15
  • 0
  • 0
  • 366
Sinopsis

No es sencilla la vida de una adolescente. Mucho menos cuando se involucra al bullying, la anorexia, la homosexualidad y el suicidio. Hay una chica que soportó todo esto, ¿quieres conocerla? Malena Perez te espera en Malu-Malú...

Todos me quieren, bueno, me querían. No entiendo por qué en este lugar discriminan a las chicas con sobrepeso. Encima, ya no tengo a mis amigos, a nadie que pueda defenderme ante las burlas. Mi nombre es Malena Pérez, tengo 16 años, y desde hace ya dos meses, mi vida cambió por completo. Soy parte de una familia tipo: Somos mamá, una mujer llamada Silvia, de unos cuarenta y tantos (nunca me deja decir exactamente su edad), que aparenta muchos menos, es rubia, con una cabellera hasta los hombros, tiene volumen gracias a que se pasa toda la tarde de los viernes en la peluquería, mide 1, 73 metros, pero siempre parece más alta, porque tiene una súper colección de tacos que nunca me presta porque calza 37 y yo 39. También tengo a papá, un hombre de 48 años, llamado Omar, él mide 1, 85 metros, tiene una cabellera morocha con alguna que otra cana, que no nos deja a nadie sacársela. Y, por último, está mi hermana, Bianca, que tiene 18 años, mide 1, 76 metros, es rubia, tiene una cabellera hermosa, larga, con caída en punta, que pasa por toda su espalda, y hasta le llega s rozar su cola. Mi mamá, mi papá, mi hermana y yo tenemos todos una linda cara, pero tengo que reconocer que la más linda es Bianca. Somos de una familia con lindas fracciones en el rostro, pero lamentablemente mi cuerpo no me ayuda. Mamá es flaca, siempre lo fue, papá también, y Bianca más aún. Ella es lo que los chicos llaman "perfecta", porque además de ser muy linda físicamente, tiene mucha pasión en lo que les gusta. Hace danza clásica desde los 4 años, a esa misma edad empezó a asistir a clases de piano, guitarra y bajo. Estudia inglés desde los 6, e Italiano desde los 5. Hace Danza en Telas desde los 7, y asiste a clases de Pintura desde los 8 años. Yo solamente hice Danza en Telas, empecé a los 10 años, pero tuve que abandonar porque no me daba el cuerpo, mis brazos ya no soportaban el peso de mi panza, además, en donde vivo ahora no enseñan. Hace exactamente dos meses y dos días, nos mudamos a una casa nueva, en un barrio nuevo, en una ciudad nueva, una provincia nueva, y hasta un país nuevo. Nosotros vivíamos en Durazno, en Uruguay, y ahora estamos en Haedo, en Buenos Aires. Mi colegio me queda un poco lejos, en Martínez, y me llevan en auto a la mañana, y me van a buscar en auto al mediodía. Todo esto se debe a una razón: Mi hermana quedó embarazada. Para mis papás esto fue un error enorme, y nos obligaron a venir a vivir acá para que nadie se entere. Bianca dice que seguro la van a ser dan en adopción a su bebé, pero ella no quiere, más aún porque su novio (a quien ella se lo contó sin que mamá y papá se enteren, porque no querían saber nada con que se haga rumor) le dijo que se quería hacer cargo. Cuando empecé en este colegio pensé que iba a ser como antes, pero es todo lo contrario. Y eso es lo que quiero contar, soy muy tímida y reservada, no expreso lo que siento. Por eso estoy escribiendo esto. Escondida, por supuesto, me quedo hasta tarde escribiendo en el documento de Word en mi compu. Si alguien lo ve, me mato. Bueno, varias veces en esta historia me quiero matar. Lo van a ver a continuación. Llegué al colegio el primero de mayo, dos meses después del comienzo de clases. Cuando pise el hall, todos me miraron. La profe explicó en el salón que era nueva, venía de Uruguay, y que me hagan sentir como en mi casa, lo típico. Miré a todos los chicos, la mayoría de las chicas hacían cara de asco, los chicos se reían y se burlaban entre dientes. Había una sola chica que ni se mosqueó cuando entre. La ví, por un largo tiempo, empecé a caminar para sentarme en el único lugar que estaba libre, detrás de ella. La miré durante todo ese momento, supuse que se había empezado a sentir incómoda. Así que dejé de verla. Cuando me senté, se dio vuelta. _Hola_Me dijo murmurando tan bajo que me costó escucharla_¿Cómo te llamás? _Malena_Le respondí, hablando casi más bajo que ella._¿Vos? _Soy Paula, ¿vos sos Malena cuánto? O sea, ¿cómo es tu apellido? _Pérez. ¿Y el tuyo? _...Menéndez, soy Paula Menéndez. No supe que decir, ella era la única chica que me había hablado. Me callé, ya no dije nada. La profe comenzó la clase. Fue una clase de biología, estaban dando las etapas de la vida, y los cambios en la pubertad (que es algo que yo odio, me da muchísima verguenza). Me aburrí durante toda la clase, pero estuve pensando toda la hora en esa chica que acababa de conocer, por alguna razón, sentía algo especial por ella. Cuando tocó el timbre para ir al recreo, me levanté muy ansiosa, quería salir al patio, los lugares cerrados me ponen histérica. Estaba saliendo, y tres chicas me pararon para hablarme. _Si querés ser popular, o caerle bien a todos, no te juntes con Paula_ Me dijo una de ellas, que se llamaba Uma, con un tono burlón. _Ella te va a llevar por mal camino_ Dijo Leticia, otra de las chicas, avalando lo antedicho. _Acá nadie la quiere, y si estás con ella, nadie te va a querer._ Dijo por último Laura, agregandole más tensión a la situación. La verdad es que no conocía a Paula, pero por alguna razón sentía una confianza infinita. En ellas nada, ni un poquito. No pude responderles, se que a las palabras necias hay que hacer oídos sordos. Seguí caminando, decidí perseguir a Paula, o, mejor dicho, ir por donde ella iba, pisando sus pasos, perseguir es una palabra que no me gusta para las personas. Perseguir es una palabra que les quedan bien a los sueños, uno persigue los sueños, no a las personas. En fin, seguí a Paula hasta que llegó al baño, ví que encendió un cigarrillo y entró a uno de los baños. En ese momento, unos chicos empezaron a gritarme cosas como "gorda", "dejá de comer" y "aflojale a los postres". Me puse muy triste, bajé mi cabeza, y escuché como la directora los retaba. Me quedé pensando en eso, y no escuché la conversación de Paula. Bueno, en realidad escuché una parte, que nunca debía haber escuchado. _Parecía que se había enamorado, pero nunca podría estar con una persona así. Me da muchísimo asco, como a la mayoría de las personas._ Dijo, entre risas. Sus palabras me lastimaron de verdad. No podía seguir ahí. Supe que eran dedicadas únicamente para mí. Me fui. Salí corriendo. No volví a hablar en toda la mañana. Paula, cada tanto, me hablaba, pero yo nunca le respondí. Terminó la clase. Guardé mis cosas. Esperé a que me vayan a buscar. Llegué a mi casa. Comí con las últimas fuerzas que me quedaban. Me fui a mi cuarto, y lloré hasta deshidratarme. Me dijo cuenta que si quería encajar en este mundo, debía ser flaca. Pasaron 5 meses de la última vez que escribí. Las cosas están muy distintas. Hice una dieta seca, no comí nada en estos 5 meses. Pasé de pesar 74 kg., a pesar 50 kg. Estoy muy feliz. En realidad, me veo más linda, pero sigo sintiéndome mal. Últimamente estuve escapándome del colegio. Como sé que van a juzgarme si me ven bajar de peso rápido, y además están todos comiendo y posiblemente no me resistiría, elegí ir sólo una vez a la semana. Ustedes pensarán que me quedé libre, pero la realidad es que no. Porque justo estuvieron las vacaciones de invierno, que por alguna razón acá, en esta escuela, dura un mes, y también estuvimos 2 meses y medio sin clases, porque las escuelas estaban cerradas porque rondaba el virus de la Gripe A, que es muy contagioso. Así que de cinco meses, 3 y medio zafe de ir a la escuela. La última vez que escribí fue el 3 de julio, cuando les conté la historia, 2 meses y 2 días después de haber llegado a la escuela. Esos 2 meses y 1 día después de todo lo que conté, estuve pensando seriamente la decisión de dejar de comer. En esos días conocí a Paula, y nos hicimos amigas, pero no pude dejar de sentirme mal por lo que había escuchado en el baño, nunca hablamos de eso. Hoy en día es 3 de diciembre, por haber tenido tanto tiempo sin clases, tenemos que seguir hasta quién sabe cuando. Bueno, para que se ordenen más con las fechas de todo lo que dije antes, se los voy a explicar más detenidamente: Ya el 7 de julio, no estábamos en el colegio, estuvimos un mes de vacaciones. Volvimos el 11 de agosto. Y el 15 de septiembre empezaron esas "vacaciones por prevención". El 3 de noviembre empezaron las clases normales, y así seguimos hasta hoy. Sólo que yo fui dos veces a la semana (martes y jueves). Ahora me obligan a ir, porque sino me quedo libre. Ayer en la escuela Paula me dijo que estaba preocupada por mi, porque estaba muy muy flaca. Y hoy, fue a verme a mi casa. Llegó, me dijo que no se iba a ir hasta que le contará lo que me estaba pasando, aunque yo sé que algo suponía. Como supe que no se iba a ir, me decidí a contarle toda la verdad. _Me gustas, Pau, desde que te ví no dejo de pensar en vos._Le dije, un tanto nerviosa._ Escuché que decías que nunca podrías estar con una persona gorda y asquerosa como yo. Sabía que para gustarte tenía que ser flaca, comencé una dieta estricta, no comí nada, y puede llegar a pesar lo que peso, y a verme como me veo... Noté que Paula se quedaba callada, quería hablar, pero no encontraba las palabras justas. _Yo nunca dije que nunca estaría con alguien gordo y asqueroso._ Me dijo, empezando por el comienzo._ Además, no pienso que vos seas así. Eso que me estás diciendo está fuera de contexto. Y a mí también me gustas, y desde el primer día en que te vi, no puedo olvidarte, por eso estoy tan preocupada. ¡No puedo creer que te volviste anoréxica por mi culpa! _...No se que decirte esta vez... ¿Estas enamorada de mí?_ Dije, evitando seguir con la conversación de la escucha telefónica._ No lo puedo creer... _Si, Male, mi amor, no puedo sacarte de mi mente... _Yo no puedo sacarte de la mía, Pau... _Te amo... _Yo igual... _Por favor, Malu, no demos más vueltas. Yo quiero estar con vos. Vos queres estar conmigo. No es tan difícil... _Ya se, Pauli, pero para mi no es fácil. Mis papás están como locos por Bianca, que el bebé nace en cualquier momento y se fugó con el novio. Que yo les traiga esto debe ser peor para ellos... _¡Malena! ¡Eso! _¿Qué? ¿Eso qué? _Fugarnos Male, mi familia nunca va a aceptar que salga con una mujer, y por lo visto la tuya tampoco... No tenemos nada que perder. _Ay, Paula, no se... ¿Y si mejor somos novias en la escuela únicamente? Ahí nadie nos conoce, y menos nos quieren... _Puede ser, ¡qué buena idea! _Pero, por otro lado, no creo que debamos escondernos... _Yo tampoco. Pero no puedo enfrentarme a mis papás. Perdón. Prefiero la idea de ser novias en la escuela. _Bueno, dale. Hacemos eso. Y vas a ir a la escuela todos los días. _Bueno, dale Pau... _Entendiste, ¿no? _Entendí _¿Okay? _Okay _Bueno, no, no nos salió imitar a Hazel y Augustus... _Para eso tenemos que tener cáncer, y por suerte somos sanas... _Y una de nosotras tiene que ser hombre. _...Pero somos las dos mujeres. _¡Por eso! Ambas reímos, estuvimos hablando otro rato. Cuando Paula se quiso ir, nos dimos cuenta de que ya había anochecido. Entonces, le pedí a mi mamá que la llevase a su casa. A ella se le ocurrió invitarla a comer, acepté un poco digustada, no quería que conozca a mi casi novia antes de hacerlo oficial. Bueno, en realidad ya la conocía, pero nunca habían mantenido una conversación estable. A Paula le pareció que la idea era buena, así que se quedó a comer. Aceptó con una sola condición: Que yo coma. Le dije que sí, pero no estaba muy segura de que si podía cumplirlo. Mi mamá y Paula se llevaron bien, por sorpresa para mí. Intenté comer, pero no quise darme un atracón. Porque se como termino siempre que hago eso: vomitando. Al ver que prácticamente comí sólo un bocado, Paula me fulminó con la mirada. A mi mamá tampoco le gustaba que yo no comiera, pero con el tiempo, y las peleas que hemos tenido gracias a mi anorexia, había aprendido a callarse. Además, con todo lo que había pasado en el día, me había olvidado de contarles algo muy importante: Mi hermana estaba a punto de tener a su bebé. Ese día primero en que escribí la historia, ella estaba de 2 meses. Si, el bebé era muy prematuro. Y, para colmo, a Bianca no se le ocurrió mejor idea que pelearse con su novio. Así que, estuvo en el hospital durante todo el día con mi papá. Mi mamá estaba muy pendiente de eso, así que casi que no me prestaba atención. Recién a la mañana siguiente nos llegó la noticia de que había nacido mi sobrina, mi hermana la llamó Francesca. Pero, antes, a las 5 de la mañana se había ido Paula. Estuvimos hasta muy tarde hablando, viendo películas y comiendo helado. Mi mamá no paró de hacerle preguntas, de todo lo posible, y cada tanto a mi también, como si no me conociera. Cada vez que mi mamá iba al baño, con Pauli aprovechábamos para besuquearnos. Poco antes de que se vaya, cuando fui a despedirla a la puerta, nos dimos cuenta de que teníamos que ir de frente con mi familia, y decirles la verdad. Como mi mamá era la única que estaba en casa en ese momento, me decidí a contarle apenas Pauli se fue (la vino a buscar un taxi privado, que le contrató el padre para siempre que sale). _¡Ay, que bien me calló esa chica!_ Dijo mi mamá, con el nivel de emoción de un niño en navidad._ Es una dulce, además una diosa, ¡parece una muñequita de torta! Tiene una carita divina, ¡parece una nena! _Mami, calmate..._ Le dije, para que bajara un poquito del pony y me escuchara..._ Sentate, te tengo que decir algo... _¿Qué me tenés que decir? Por favor no me asustes, que ya bastante tengo con el embarazo de tu hermana, ¿¡no te das cuenta que ahora soy abuela!? Ya me estoy viendo salir las arrugas, hija... _Para, mami, no te vayas por las ramas. Y no te asustes, no es nada grave, todo lo contrario, es bueno... _¿Es bueno? ¡Que alegría!_ Me respondió, y se le dibujó una sonrisa en el rostro. Seguro no se imaginaba lo que estaba por venir... _Sí, es bueno, estoy enamorada mamá... _¿Enamorada? ¿De quién? ¿Se puede saber quién es el afortunado? _Sí, enamorada. Y primero: No hay un afortunado... _¿Cómo que ni no hay un afortunado?_ Me interrumpió, como es de costumbre... _¡Ma, por favor, dejame terminar! Estoy enamorada de una chica... De Paula... _¿Paula? ¿La misma Paula que estuvo acá hasta recién? _Sí, muchas Paulas no conozco... Y no sólo estoy enamorada de ella, ella también está enamorada de mí. Y, por más que sea un poco pronto, es mi novia._ Dije, sin dar más vueltas. _¿¡Novia!? Pero, ¿¡vos te volviste loca!?_ Me dijo, gritando, como una loca...y me decía "loca" a mí..._ ¿¡Cómo vas a tener una novia!? ¡Un NOVIO tenés que tener, querida! ¡No una NOVIA! ¡Eso no es natural! _¿Y qué tiene que no sea natural?_ Respondí, defendiendo mis creencias..._ ¡Amo a Paula! _¿La amás? Pero, ¿qué sabes vos del amor, insolente? ¡Sos una inútil, seguramente te buscas a una mina porque ningún pibe quiere estar con una anoréxica! Desnutrida, ¿para qué seguís viviendo? Estás enferma, ¿no te das cuenta? ¿¡La anorexia también hace que no te lleguen las neuronas las cerebro!? Lo que mi mamá me dijo me dejó sin palabras. Me di cuenta que con personas como ella no se puede ser real. No le respondí, simplemente le dije "Ok, como vos quieras..." y me fui. Mi mamá ni siquiera intentó frenarme, ni me preguntó a dónde iba. Es que ni yo sabía, empecé a caminar, y por suerte llegué a un bar, en donde encontré al primo de Paula. Yo lo conocía por fotos, que Pauli me había mostrado muchas veces. Le pedí por favor que me llevara a la casa de su prima. Él me dijo que lo iba a hacer, pero que no sabía como se lo iban a tomar sus tíos. Además, me aclaró que Pau le había estado mensajeando porque no podía dormirse, así que la llamó para que este lista para abrirme cuando llegue. Cuando llegamos, Pauli nos esperaba en la puerta. Le agradecí de todas las maneras posibles a Santiago, el primo de Pau. Y entré a la casa. _Mi amor, estás llorando, ¿qué te pasó?_ Le dije, muy preocupada, ví sus lágrimas en los ojos... _Cuando llegué, sólo estaba mi mamá y le conté que venía de la casa de mi novia. Me dijo de todo, y se metió mucho con tu enfermedad. No pude hacer otra cosa, me metí a llorar a mi cuarto... _A mí me pasó lo mismo... Le dije a mi mamá, y también me dijo de todo, y también se metió con mi enfermedad... _No puedo seguir así, te amo, y quiero estar con vos, sólo eso, mi amor... _Yo tampoco puedo seguir, mi mamá me dijo, y cito, "¿Para qué seguís viviendo?"... _¿Eso te dijo? _Sí_ Respondí, y me callejón las lágrimas de los ojos... _Tranquila_ Dijo Pau, y me dio un lindo abrazo..._ Y, perdoname la sinceridad, pero...se fue al carajo... _Tenés razón, mi amor... Se desubico... _Se desubico mal... Pau me abrazó, yo la abrace más fuerte. Nos quedamos así por un rato. Ninguna hablaba, pero mi cabeza no se callaba. Sabía que mi mamá tenía razón en parte. Me había quedado pensando en ese "para que seguis viviendo?" No podía creer que mi mamá, MI MAMÁ, me lo haya dicho. Sé que si mi propia madre me dice eso, los otros deben querer matarme ellos... Matarme... _Matarme!_ Dije, y pegue un pequeño salto en la cama. _Martarte?_ Me respondió Paula, un poco confundida_ No me digas que pensas en suicidarte. Y si lo haces, no podes dejarme así... _Si, Pau, si lo pensé. ¡Ya me cansé de vivir así! ¡Es la única solución! _Pero... ¿y yo? _Y vos... podes venir conmigo. Pensalo: Nos vamos lejos, tenemos nuestra última noche de amor, y no llegamos a ver el Sol, nunca más. _Es un poco complicado, Malú. No sé si lo podemos hacer... Aunque, ahora que lo pienso... yo no tengo nada que perder. Para todos acá, que yo este o no es lo mismo. _Si, a mí me pasa lo mismo. Nadie me va a extrañar acá. Además, en el cielo, en el infierno, donde sea que estemos, se que vamos a estar mejor que acá. _Y vamos a estar juntas... _Eso sobre todo... _Vamosno YA mismo, mi amor. _¿Ahora? ¿Ya? _Sí, ahora. ¿No era que no había nada que perder? Paula y yo juntamos algo de plata, armamos un bolso, y nos preparamos para salir. Llevábamos dos mantitas para que podamos dormir. Una birome, y un papel, para poder escribir nuestras últimas palabras. Dos botellas de cerveza bien fría. Y, lo más importante, dos sogas que a Pauli le habían quedado de cuando era chica. Secamos nuestras lágrimas, nos dimos un dulce beso y salimos de la casa lo más silenciosamente posible. Pau había dejado una nota sobre la mesa, que decía "Me fui. Adiós." Partimos sin rumbo, teníamos algo de miedo a que nos roben... Pero, ¿quién va a estar por la calle un martes a la madrugada? Nos metimos en un callejón, el "rinconcito de felicidad" de Paula. Ella, de tantas veces que había ido a ese lugar escapando del mundo, había descubierto una puerta, que llevaba a un lugar pero no sabía a donde. Nos costó abrirla, pero por fin pudimos. Era igual que el callejón que había antes, sólo que ahora había techo. Estábamos en una especie de callejón sin salida, era muy de película. Pero sabía que eso era la vida real. Estaba muy nerviosa. El lugar me daba escalofríos, pero me moría de curiosidad por ver que había después. Paula me tranquilizó. Me dijo que nada malo nos iba a pasar. Nadie conocía ese lugar. Y los que lo conocían, eran sus amigos. No nos iban a hacer nada. Caminamos un poco más. _Bueno, acá nos quedamos_ Me dijo Pau, muy confiada_ Es un buen lugar. Acogedor. Y el techo no es tan alto... Reímos. Fue divertido reír en un momento tan feo. Eran las 3:30 am. Antes de que saliera el sol, nosotras ya no debíamos estar respirando. Lo sabíamos. Pensé en que podía sentarme a escribir poco antes de llevar a cabo mi muerte. Como se deben imaginar, ya no estoy contando la historia en un documento en Word. Ahora lo escribo en mi celular, en las notas. Sin ningún propósito. Pensando en que quizás alguien lo encuentre. Quizás no. Quizás sí. Ya no lo sé. No nos quedaba mucho tiempo antes de que saliera el sol. Así que teníamos que pensar en algo que podamos disfrutar. En algo que se vuelva infinito, por más que sólo dure unas 3 horas. En algo que signifique mucho. Para mí. Para ella. Para las dos. Eso debíamos conseguir. Paz. Por lo menos por un tiempo. Que, por unos segundos en nuestra vida, haya paz. Sólo queríamos ser felices. Por alguna razón la vida no nos lo permitió. Es muy injusto. Para no sentirnos mal con esto, a Pauli se le ocurrió que jugáramos a un juego que nos habían hecho jugar en tutoría. En realidad, a ella, ese día yo no había ido a la escuela. Bueno, el juego trataba de sentarnos en frente de una persona y poder decirle lo que veíamos. Lo hicimos: Nos sentamos en canastitas, una en frente de la otra. Paula puso mi pelo atrás de mis orejas, para poder ver mejor mi cara. Ella empezó. _Te veo. No me canso de verte. Te pienso. Y no me canso de pensarte. Aunque, esto se trata de lo que uno ve, no de lo que uno piensa, ¿no?_ Dijo Paula, con este preámbulo ya me había emocionado, no me quería ni imaginar que seguía..._ Sos una chica muy distinta a aquella que conocí aquel día. Antes era una chica con un leve sobrepeso. No gorda, es que todas las otras chicas eran muy flacas, creo que me entendes... Ahora estás peor que estas chicas, y yo también..._ Estaba anonadada: ¿Paula era anoréxica? ¿Yo recién me estaba enterando? Necesitaba repuestas. Así que la deje terminar, no dije ni una palabra. Solo escuché. _Desde hace un año y medio, sufro anorexia. Estuve internada en el verano, pero me escapé. Mis papás prefirieron no llevarme más a ese lugar. "¿Para qué?" decían, "si se va a seguir escapando..." Antes de que me internaran, me había obsesionado completamente. Tengo un tatuaje en el cuello, que dice "Princess", por Ana y Mía. Y otro en la espalda, encima de la cola, que dice "Thinspiration". Me teñi en pelo de rosa por una chica que era dueña de un blog Pro-Ana. Siempre subía fotos de chicas thinspo, una vez subió una que me enamoró, por así decirlo. La chica tenia el pelo como yo lo tengo hoy. A diario me intentaba cortar las venas. Quería morir a toda costa. Sentía que necesitaba morir. Pensé en suicidarme muchas veces. Cuando me internaron, me di cuenta que el resto de las anoréxicas que estaban ahí querían salir de la enfermedad. Y yo no. Yo estaba "feliz", por así decirlo, con lo que me estaba pasando. Por eso decidí escaparme, no me sentía entendida ni entre chicas que estaban pasando por lo mismo. Hasta que te conocí, por alguna razón, ví una luz en vos. Aquella vez que me escuchaste en el baño, estaba hablando con mi prima. Ella va a teatro y me había llamado para que la ayude a estudiar unos diálogos. No era por vos, nunca hubiese querido ofenderte, nunca hubiese querido que caigas en esta enfermedad._ _Pero lo hice_ Le dije, medio tartamudeando. Mi sorpresa era gigante._ Y no me arrepiento. _¿Segura? _...No... Yo antes era gorda, pero tenia autoestima. _Ahora tu autoestima esta por China mas o menos, ¿no? _Si_ Le respondí, y reí. _Es lo mismo que me pasa a mí. La anorexia es lo peor. Nunca tendríamos que haber caído en ella. _Le pasa a muchas chicas, Pau, tranquila. No te sientas culpable. _No me siento culpable, es que muchas veces, mi alma pide ayuda, y el estúpido de mi cuerpo no le hace caso. ¿Por qué? ¿Que hice para merecer esto?_ Dijo Pauli, y rompió en llanto._ Ay, Malú yo se que tu relación con tu familia es posiblemente peor que la mia con mi familia, pero es horrible saber que ni mis padres se preocupan por conocerme. _A mí me pasa lo mismo. En mi casa no existo. Todo se centra en mi hermana y sus "problemas". Problemas que no son nada comparados con los mios. _¿Me abrazas? _Obvio. Paula y yo nos abrazamos fuerte, no quería soltarla. Del abrazo pasamos directamente a los besos. Los besos se fueron multiplicando, y terminamos haciendo el amor. La verdad no se si estuvo bien o mal, nunca antes lo había hecho, y Pau tampoco. Solo se que en ese momento, el mundo fue perfecto. Todos sabemos que la vida no es perfecta, por eso tiene momentos perfectos, momentos que a veces duran 2 segundos, pero nosotros los sentimos eternos. Tener a Pau entre mis brazos, aferrada a mí, fue un momento perfecto. Después de hacerlo, caímos en un profundo sueño. Había puesto una alarma, para que sonara a las 6 de la mañana. Me desperté. Antes de que la alarma suene. Antes de abrir los ojos, me quedé pensando en lo que había soñado. Había visto a mi familia cuando se enterara de mi muerte. Mi mamá lloraba. Mi papá se hacía el fuerte. Y mi hermana solo contenía a su bebé que estaba llorando. Ví a Paula también, estaba muerta, con cortes en sus muñecas, pero me hablaba. No pude verme a mí, pero sentí algo cuando "me morí". Poco antes de eso, Pau me decía "Me fui, sé fuerte". O por lo menos eso fue lo que entendí. No movía su boca, pero yo escuchaba su voz. Fue muy extraño. No entendía nada de lo que me estaba pasando. ¿Por qué había soñado eso? Paré de pensar porque sentí un fuerte ruido que me asustó. Abrí los ojos y me asusté aún más cuando no ví a Pauli. Había un papel en donde ella tendría que estar. Toda su ropa estaba, todo lo que habíamos llevado también. Leí el papel. "Perdón" decía. Empecé a llorar descontroladamente. ¿Por qué Pau no me había esperado? No entendía nada. De repente encontré un rostro de sangre. Lo seguí. En un momento me topé con una puerta. La abrí llena de miedo, no quería ni saber lo que me iba a encontrar. En realidad, más que miedo, tenía angustia. Me angustiaba pensar en que lo peor que me imaginaba iba a estar ahí. Terminé de abrir la puerta, no ví nada. Todo era oscuro, no entraba ni un rayo del Sol (a esta hora ya había salido). Ví un cuerpo colgando del techo. Lamentablemente mis sospechas eran verdaderas: Paula se había ido sin mí. El rostro de sangre que yo había seguido venís de su pierna. Se había hecho muchos tajos, que formaban la palabra "Malú", y una flecha para abajo. La flecha apuntaba a su pie. De su dedo gordo, lleno de sangre, colgaba una carta atada de un hilo. Me acerqué para agarrarla, besé su pie, no me importó que mis labios se llenaran de sangre. Estaba helado. Tomé la carta, me senté en el piso, y me puse a llorar. No podía calmarme. Agarré el pedazo de vidrio con el que se había cortado, y corté la soga. En peso de su cuerpo calló en mis brazos. La agarre como pude y arrastrando su cuerpo llegue al cementerio, como estábamos ya casi en las afueras de la ciudad, el cementerio no estaba lejos. Llevé su cuerpo, al vernos llenas de sangre y ella muerta, no dudaron en darle un lugar entre las tumbas. No quise velarla. La besé, y luego se la llevaron para enterrarla. Me fui y seguí caminando hasta llegar a mi casa. No sabía con que me iba a encontrar. Caminé como pude, no tenía mas fuerzas para hacer nada. Llegue a mi casa y el auto no estaba. Parecía que todos se habían ido. Entre por la ventana del living, que siempre queda entrecerrada. Fui al baño y me di una ducha fría, para quitarme la sangre del cuerpo. No lograba parar de llorar. Cuando termine de bañarme, fui a mi cuarto, me puse el camisón, prendí la computadora, y me senté a escribir. Pase todo lo que había escrito en las notas de mi celu. Y segui escribiendo. Acá estoy. Así. Rota en mil pedazos. Sentada en mi computadora. Escribiendo, lo único que hace que me olvide de la realidad. Y escribo sobre mi vida. Curioso, ¿no? Hace un rato bajé a buscar una manzana. Ahora ya no se que hacer. Puse mi celular a cargar, me empecé a peinar, aunque ya tenía el pelo seco, por lo corto que lo tengo. Me pregunto que pasará si yo me muero... Recién llegaron mis papas. Voy a tirarme en la cama, a hacerme la dormida, para que no me invadan con sus preguntas. Mamá subió corriendo la escalera. Me tocó la mejilla, me dio un beso en la frente y se puso a llorar conmocionada. _¡Esta acá!_ Gritó_ Detengan la búsqueda. ¡Mi hijita regresó! Al escuchar tantos gritos, me di cuanta que tendría que hacer como si me despertara. Abrí los ojos, y ví a mi mamá llorando, hasta parecía que me quería. Cuando me senté en la cama, me abrazó muy fuerte. _No hace falta que te pregunte nada para decir que seguramente te fuiste con Paula_ me dijo, muy segura. Me partió el alma esa pregunta. _Si, me fui con ella, nos escapamos porque nadie dejaba que seamos felices juntas. _Lo se, los papás de Paula, Papá y yo las estuvimos buscando. Bianca sigue en el hospital, tuvo una complicación durante el parto, pero ahora todo esta bien. Además, me tenia que ocupar de mi otra hija. Tenia que tenerte en frente mío para decirte que fui una tonta al decirte lo que te dije. Ahora te conseguí un lugar re lindo, vas a estar internada ahí hasta que puedas salir de tu enfermedad. Después, cuando salgas, vas a poder ver a Paula todo lo que quieras. Me quedé anonadada, fingía que me quería y me quería internar. _¿Me queres internar? _Si, ahí vas a estar bien... Con gente que sienta lo mismo que vos, con gente que pasa por lo mismo que vos. Además, cuando te cures, vas a tener toda la libertad para cuando quieras salir con tu novia. Eso si, ponete las pilas cuando vayas a rendir. _Paula se suicidó. Y yo también lo iba a hacer, pero ella apagó mi despertador y se fue sola. Mira mis muñecas, mis piernas. ¿No ves los cortes? ¿Nunca te diste cuenta de lo lastimada que estoy? No necesito una internación. Necesito amor. Paula me dio amor. Yo ya llamé a sus padres, ya les conté lo que había pasado, ya les dije que la había llevado al cementerio, y les pedí que no dijeran nada._ Rompí en llanto._ Me dejó una carta, esta allá arriba del escritorio. No me anime a leerla. _¿Queres que yo te la lea en voz alta? No podía no aceptar la única propuesta decente que mi mamá me había hecho. Acepté, Mi mamá agarró la carta y empezó a leer. _Malu, primero que nada, quiero que sepas que nunca amé a nadie como te amo a vos, y que nunca nadie me hizo tan feliz. Y, como te amo demasiado, no puedo verte sufrir. Después de pensarlo mucho, me di cuenta que no podría verte morir. Por eso decidí irme yo primero. Es una decisión egoísta, lo se, pero yo soy así. Te amo, mi amor. Y este amor que siento por vos muere conmigo. No sé que vas a hacer después de que yo me muera. La verdad no lo se, me gustaría que sigas adelante con tu vida. Vos podes salir adelante, yo estuve mucho tiempo enferma y no pude. Pero sé que vos sí. Podes dar charlas, concientizar a las personas. Que se den cuenta de lo que el estereotipo de "belleza" causa en las jóvenes. Y que se den cuenta de lo que causa la discriminación en las jóvenes. Mi amor, quiero que portes con orgullo la bandera del arcoiris. Puede que no seas lesbiana, pero por lo menos apoya la causa, por haberte enamorado de una mujer. Habla con tus papás, contales todo lo que sí te animaste a contarme a mí. Esto es todo, quiero ayudarte a salir adelante. Gracias por hacerme pasar el mejor año de mi vida, o los mejores minutos. Cada vez que te veía sonreír, a mi me explotaba el alma. Te amo, y siempre te voy a amar. Hasta pronto, mi amor. Te espero en donde sea que vaya, pero quiero que te demores en venir. Nunca te olvides de amar, adiós... A mi mamá se le llenaron los ojos de lágrimas. Le conté todo lo que le había pasado. Me abrazó. Me dijo que todo se iba a solucionar. Pero apenas escucho la puerta bajó corriendo por la escalera. Era Bianca, con su familia, venían a vivir a casa. Me quede sentanda, viendo esos cortes en mis muñecas, mis piernas, mis brazos, por todo mi cuerpo. Estaba llena de marcas de odio a mi misma, y solo tenía una de amor. La marca de un chupón que Pauli me quiso hacer para que nunca la olvide. Fui una estúpida al no darme cuenta de que eso era un adiós. ¿Por qué en ese momento no pensé que el "para que no me olvides" significaba que ella se iba a ir? ¿Por qué fui tan estúpida? Me odio. Quizás, si me hubiese dado cuenta, podríamos haber hablado, ella se hubiese quedado. La extraño tanto. ¿Como voy a vivir con este dolor? Un momento, ¿voy a vivir? Estaba tirada en la cama odiándome a mí misma. Lamentándome por haber dejado que Pauli se fuera. Y, en un momento, sonó una notificación en mi computadora. Era un mail de Andrea, la mamá de Pau. Decía esto: "Para Malena: ¿Piensas en serio en suicidarte porque Paula lo hizo? Entonces lee esto...  Solo imagina esto por un segundo: Estas sentada en tu habitación *puerta cerrada con llave* con una lapicera y un papel en blanco frente tuyo. Tu mano tiembla y las lágrimas caen otra vez, es la tercera vez en una hora. “Para mi familia” escribes en la hoja pero decides que es una mala manera de empezar tu carta, de suicidio. Pruebas de nuevo, una y otra vez pero no sabes como comenzar. Nadie te entiende, nadie entiende lo que estás pasando, estás solo, o al menos eso piensas. A nadie le importa si estás vivo o muerto. Es de noche, te deslizas en la cama; “Adiós” le susurras a la oscuridad. Tomas tu última respiración y acabas con todo. ¿A nadie le importa no? Bueno te equivocas... Es martes, la mañana siguiente. A las 7:00 tu madre llama a tu puerta; no sabe que no puedes oírla, no sabe que ya te has ido. Golpea unas veces más, como no hay respuesta de tu parte abre la puerta y grita. Se desploma en tu habitación mientras tu padre correa ver que sucede; tu hermana, su novio, y su hijo están haciendo las compras del mes. Tu muy débil madre reúne toda la energía que le queda (la que es prácticamente nada) para caminar hacia tu cama. Se apoya en tu cuerpo muerto, llorando, apretando tu mano, gritando. Tu papá está tratando de mantenerse fuerte pero las lágrimas escapan de sus ojos; llamando al 911 con su mano izquierda mientras que la otra está en la espalda de tu mamá. Tu madre se culpa a sí misma. Todas esas veces que te dijo ‘no’, todas esas veces que te gritó o te envió a tu habitación por alguna estupidez. Tu padre se culpará a si mismo por no estar cuando le pediste ayuda, por dejar la casa para ir a trabajar por tanto tiempo. ¿A nadie le importa no? 8:34. Golpean la puerta de tu aula, es la directora. Luce más preocupada que nunca. Llama a la profesora a un costado; todos los estudiantes están preocupados: ¿qué está pasando? La directora les cuenta sobre tu suicidio. La chica popular que siempre te llamó gorda y fea ahora está culpando a si misma. El chico que siempre te copiaba la tarea pero te trataba como mierda está culpándose a si mismo. El chico que se sentaba detrás de ti, el que siempre te tiraba cosas durante la clase, está culpándose a si mismo. La profesora se culpa a si misma por todas esas veces que te gritó por haber faltado, o no cumplir con ninguna responsabilidad escolar. Las personas están llorando, gritando, en shock, arrepentidos por lo que hicieron. Todos están devastados, incluso los chicos con los que nunca hablaste antes. ¿Todavía a nadie le importas no?. Bianca y su familia llegan a tu casa. Tu madre tiene que decirles que te fuiste, para siempre. A tu hermana no importa cuantas veces te haya gritado, dicho que te odiaba o robado tus cosas, siempre te amó y te vio como su protección, o a quien debía proteger. Ahora empezó a culparse a si misma; ¿por qué no hice lo que ella me dijo que haga? ¿Por qué tomé sus cosas incluso cuando me dijo que no lo haga? Es toda mi culpa. Luego está su novio, el chico que nunca llora. Está ahora en su cuarto, enojado consigo mismo por tu muerte. Todas esas veces que te hizo bromas. Está golpeando la pared, tirando cosas, maltratando a su hijo, a tu sobrino; no sabe como lidiar con el hecho de que te fuiste para siempre. ¿A nadie le importas no? ¿No? Pasó un mes. La puerta de tu habitación estuvo cerrada todo este tiempo. Todo es diferente ahora. Tu cuñado tuvo que ser enviado a clases de control de la ira, tu sobrino esta internado porque su padre descargó su ira en él, tu hermana llora todos los días esperando que vuelvas. La chica popular ahora es anoréxica. El chico que siempre te tiraba cosas dejó el colegio. El chico que copiaba tu tarea ahora se corta. Tu padre tiene depresión, tu madre no duerme por las noches, “es todo su culpa”. Estuvo llorando y gritando cada noche deseando que vuelvas. No saben como lidiar el dolor que están sintiendo. Pero, ¿a nadie le importas, o me equivoco? Tu madre finalmente decide limpiar tu habitación pero no puede. Se encerró ahí durante dos días para tratar recoger tu ropa, tus cosas. Pero no puede, no puede decirte adiós, no todavía, no ahora. Nunca. Es tu funeral. Es grande, todos vienen. Nadie sabe qué decir, todavía están en shock. La chica hermosa con la gran sonrisa se fue. Todos lloran, todos te extrañan. Todos desean que vuelvas pero no lo harás. ¿Todavía piensas que a nadie le importas? Piensa de nuevo. Incluso si la gente no lo demuestra, les importas, ellos te aman. Si te suicidas hoy, detiene tu dolor, pero lastima a todos los que te conocen por el resto de sus vidas. El suicidio es una manera fácil pero es la opción incorrecta. La vida es hermosa. Sí, puede tener altos y bajos; todos tienen sus malos días, y es difícil vivir con un dolor tan grande, como la muerte de un ser muy cercano. A veces la gente pasa por momentos difíciles en sus vidas, pero los malos tiempos vienen y se van, la muerte es lo único que no tiene solución, pero se puede vivir con dolor. Es posible que no veas la luz en tu vida pero está ahí. No importa lo difícil que la vida se vuelva, nunca te rindas contigo misma, o con tu vida. Toma un minuto y piensa: Si te suicidas ¿qué se sentirán y harán las personas que amas? ¿No puedes pensar en nada? Bueno te diré: lágrimas, lágrimas y más lágrimas. Devastación. Culpa. Dolor. Quebrados. Arrepentidos. Miserables. Puede que ahora estés muy lastimada, pero el dolor será aún peor para los que te rodean. Aférrate a los bellos momentos de la vida. Nunca te rindas... Pauli se rindió, y vos y yo sabemos todo lo que nos dolió. ¿Querés que tu familia pase por lo mismo? Andrea" Me quede anonadada. ¿Como sabia la mamá de Paula lo que yo sentía? Pau le debió haber mandado un mensaje por WhatsApp antes de irse. La llamé, y le pregunté. Mi hipótesis era correcta, el mensaje de Pau decía "Por favor, salva a Male. Yo no puedo, me voy. Mañana lo vas a entender." Cuando lo entendió, hizo esa carta y me la mandó. Me pidió que le prometa que no me iba a ir. Yo le dije que no podía seguir aguantando más tiempo en ese infierno que era mi casa. Mi mamá se hacía la que me quería, pero la verdad que yo sentía que, si yo me suicidaba, Andre lo iba a sufrir mas que ella. Y eso que al comienzo no me quería. Bueno, digamos, para una mujer medio chapada a la antigua, que tu hija venga y te diga que está de novia con una chica, y encima anoréxica, no debe ser nada bueno. Y menos si sabía que su hija había pasado por algo parecido, no sé, debió haber pensado que la llevaría por mal camino. Andrea me dijo que me iba a ir a ver a mi casa, pero le dije que mejor nos encontremos en la plaza que está cerca de su casa. Salí y ni mi mamá, ni mi papá, ni Bianca, ni mi cuñado se dieron cuenta. Estaban todos embobados con mi sobrino. Caminé hasta la plaza, y, cuando llegué, la ví a Andre sentada en uno de los bancos. Me acerqué, la salude con la mano, y ella me devolvió un "hola" con una sonrisa de oreja a oreja, casi ni parecía que su hija había muerto. Aunque, yo, probablemente mejor que nadie, se que una sonrisa no es sinónimo de felicidad. _Hola Andre, ¿como estás? _Y...como cualquier mujer después de enterarse que su hija se suicidó. _Claro, que tarada, la muerte de Pau nos hizo muy mal a todos... _Si, y vos fuiste muy fuerte al llevarla, vos sola y por cuenta propia al cementerio... Estoy orgullosa de vos... Dejó que unas lágrimas se le cayeran. Yo estaba igual, solo que no había podido parar de escuchar. Me preguntó por qué yo me quería suicidar. Y, al escuchar la típica respuesta del "no le importo a nadie", me recordó la carta que le había mandado. _Andre, yo se lo que si me muero, vos vas a sufrir mas que mi mamá. No se, te siento muy apegada a mí. Y eso que antes no me querías... _No, eso no es cierto, a mi me había impactado que Pauli saliera con vos, pero no porque eras anoréxica ni por nada. Me aferre a tu enfermedad para evitar que Pauli salga con vos. _¿Y por qué no querías que Pau salga conmigo? _Porque... Ay, que difícil... Vos en realidad sos mi hija... _¿Cómo? _Espera, deja que te explique. Tu mamá y yo trabajábamos juntas, yo también viví en Durazno. Y una vez ella me dijo que quería tener otro hijo, como tenía a Bianca sola... Y me dijo que no quería hacer ninguna inseminación artificial, ni nada raro, prefería adoptar. Y justo yo estaba embarazada, en ese momento el papá de Pau había perdido el trabajo, y yo no ganaba bien, tenía un mini puesto en una feria de artesanos, tu mamá bailaba en esa plaza, a ella le iba mejor que a mí. No podía mantener a mi bebé, y sabía que ella quería adoptar. Así que le propuse darle en adopción a esa personita que yo tenia en mi vientre. De todos modos, yo iba a darte en adopción, porque no podía mantenerte, y, ¿que mejor que dárselo a una persona de confianza? El embarazo avanzó, pero tuve unas complicaciones, naciste con 6 meses y medio de gestación. Estuviste en neonatología, muy grave, pero pudiste salir adelante. Después de eso me dijeron que no podría tener mas hijos, y yo no había tenido ninguno, solo a vos, y no te podia mantener. Un mes después de tu nacimiento, mientras seguías en neo, mi marido consiguió un trabajo, y yo empecé a vender más, entonces nos dimos cuenta que si podíamos mantener un bebé. Pero tu mamá ya se había encariñado mucho con vos, ya te cuidaba como una hija. Estábamos firmando los papeles de adopción, y se me ocurrió que podía adoptar a un bebé. Y lo hice, Paula llegó a mi cuando ya tenia 2 meses, por eso esa diferencia de edad entre ustedes. Cada tanto iba a tu casa, y te veía, teníamos muy buena relación ambas familias. Pero antes de que Pau cumpliera 1 año nos mudamos a Buenos Aires. Desde entonces no te ví más. Hasta que mi hija te presentó como su novia. Me volví loca al ver a mi hija biológica y a mi hija adoptiva tan cercanas, besándose, haciéndose mimos. Me había quedado muy sorprendida con la historia. Yo sabia que era adoptada, pero nunca me había interesado saber sobre mi familia biológica. Nunca hubiese imaginado eso. Abracé muy fuerte a Andre y le pedí por favor que ella me adoptara. Después de todo, en realidad yo era su hija. No quería seguir viviendo como vivía, así que quise ser parte de esa familia. Andrea me dijo que no tenia problema, que ahora podía mantenerme a la perfección, que iba a ayudarme, a apoyarme, e iba a estar conmigo siempre. Nos abrazamos nuevamente, y volvimos juntas a mi casa. Mi mamá, al vernos así, y al verme sonreír por primera vez en los últimos 5 meses, supuso que me había enterado de todo. Le dije que lo que yo quería era volver con mi mamá biológica. Y, como primer gesto noble y puro hacia mi, me dijo que sí. Empezamos los papeles de adopción, y poco a poco mi vida cambió por completo. Ahora estoy aquí, hoy, 1ero de enero, comienza un nuevo año, comienza una nueva vida. Vivo con Andrea y Dante, mis papás biológicos. A diario recibo visitas de mi familia adoptiva, Bianca me nombró madrina de su hijo. Estoy enamorada del vecino, y él de mí. Hice amigas, ya que empecé Ballet, mis papás ahora pueden pagarlo, mis papás anteriores no podían... Bailo, sueño, imagino una vida junto a un chico, superé la anorexia (con mucha ayuda psicológica y familiar), me junto con mis amigas... Pero, principalmente, no hay un día en que no recuerde a Paula, ese ser maravilloso que me llevó a hacer locuras impensadas; quien fue no solo una novia, también una amiga, una compañera; una persona a quien ame y respete profundamente; y a quien nunca voy a olvidar... Esta fue mi historia, una historia de problemas alimenticios, burlas, cambios repentinos, pero también de amor, fidelidad y superación. Esta fui yo, Malena Pérez... †AneroM†
Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • Este relato no tiene comentarios
  • Este relato no tiene valoraciones
  • No es sencilla la vida de una adolescente. Mucho menos cuando se involucra al bullying, la anorexia, la homosexualidad y el suicidio. Hay una chica que soportó todo esto, ¿quieres conocerla? Malena Perez te espera en Malu-Malú...

  • 1
  • 0.0
  • -

Soy solo una chica que quiere escribir. Amante de los animales y del amor. Canceriana de 14 años. ~Love Love Love~

Tienda

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta