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6 min
Manglar ( 1º Parte)
Históricos |
21.03.17
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Sinopsis

Ficción ambientada en uno de los llamados "escenarios secundarios" de la 2ª GM. Espero que os guste y os abra la curiosidad. ;)

MANGLAR

 

 

1

 

La ofensiva final en las playas septentrionales de la isla estaba siendo terrible. Varios días llevaba ya el ejército japonés  resistiendo  la presión de los británicos, sin perder ni un ápice de su agresividad, de su beligerancia. Muy al estilo de todos sus compatriotas en la guerra, morirían antes de pensar en una rendición. Y esa era ahora un posibilidad cierta.

-¡Mierda Kaoru! ¡ Están ya muy cerca!¡Espabila!- Gritaba sin cesar Takeshi, desesperado viendo como su compañero no acertaba  con su ametralladora pesada a casi ningún miembro de la infantería angloindia que corrían por la playa en dirección a su puesto.

- ¡Joder! ¡ Se ha encasquillado! – gritó desesperado Kaoru. ¡ Sargento! ¡Ayuda! ¡ No puedo arreglarla! – Añadió.

Takeshi lo apartó de un mal gesto de la ametralladora y trató de desbloquearla a gran velocidad. El sudor le corría por la frente y las manos, lo que dificultaba su trabajo. Las primeras tropas de infantería enemigas estaban ya a escasos cien metros de su posición. El ruido era ensordecedor por todos lados. Explosiones, disparos, gritos…

El sargento de la compañía estaba como ajeno, comunicándose con un tercero. Cuando terminó asomó ligeramente la cabeza por encima del pequeño bunker donde se encontraban  y sin dudarlo más dio las instrucciones.

-¡Takeshi! ¡ Deja eso! ¡Nos vamos! – A lo que Takeshi obedeció inmediatamente. - ¡ La retirada es general! ¡Las playas del norte están perdidas, así que nos solicitan con el mayor número posible de tropas en el lado sur de la isla, donde conservamos casi intactas nuestras fuerzas!¡ Todas las compañías atravesaremos los pantanos hasta el sur! ¡Son 16 kilómetros! ¡Al amanecer debemos estar ya del otro lado! – Les explicó lo más rápidamente que pudo. - ¡Compañía! ¡ Nos vamos! – A lo que todos los hombres abandonaron el pequeño bunker que en pocos minutos iba a ser ocupado por las tropas angloindias.

Una vez que salieron fuera del mismo Takeshi pudo contemplar en todo su esplendor la dimensión de la batalla. El bunker amortiguaba un tanto el estrépito de las explosiones . Ahora era ensordecedor, y ciertamente imponente. Apenas unos quinientos metros los separaban del inicio de las primeras estribaciones de la jungla, donde sería más difícil que las bombas les alcanzaran, pero iba a ser un camino lento y tortuoso bajo el fuego enemigo.

¡ Al suelo! ¡Aviación!¡Aviación! – Gritó horrorizado uno de los miembros de la compañía. Takeshi se tiró como los demás al suelo con la esperanza de que el fuego de los cazas de la RAAF británica no le alcanzara. Era un lotería macabra. Lentamente siguieron avanzando arrastrándose como serpientes por la arena, mientras a ambos lados  se producía una carnicería de soldados ametrallados o a los que alguna bomba les caía cerca, acabando en un segundo con sus vidas.

-¡ Doscientos metros a los árboles, compañía! ¡Debemos seguir! – Gritó exacerbado el sargento. Y es que los cazas británicos ralentizaban demasiado la marcha, mientras la infantería angloindia ya ocupaba casi toda la playa, y seguía acercándose a los defensores. No se iban a hacer prisioneros.

Fue entonces cuando comenzó. El auténtico infierno. En uno de los sectores de la playa varias compañías japoneses seguían rechazando el ataque. No se iba a permitir más. Comenzó el bombardeo del acorazado. Y eso sí que eran palabras mayores. Cada proyectil del acorazado en los límites de la playa era un enviado del apocalipsis. Sin pensarlo toda la compañía de Takeshi y muchas alrededor se levantaron del suelo y echaron a correr fiando su vida sólo a la suerte.

-¡Takeshi! ¡Ayuda! Takeshi! –Le gritó la voz desesperada de Kaoru, entre lamentos y sollozos. Le habían alcanzado en la pierna derecha que estaba ahora destrozada. No podía caminar sin ayuda. Takeshi se giró horrorizado, viendo como su amigo se desangraba y le miraba implorando una ayuda.

- Yo… Lo siento Kaoru. Lo siento. – Fue lo único capaz de responder. Y sin volver a mirar más hacia atrás volvió a echar a correr con lo que quedaba de su compañía hacia los árboles, llorando pero tratando de ignorar los gritos de Kaoru, que se quedaba allí a merced de las bombas con su pierna destrozada y entre terribles dolores.

Muchas bombas y proyectiles caían alrededor, convirtiendo su carrera hacia el bosque en los tres minutos más largos de su vida. Pero una vez allí pudo reunirse con sus compañeros. Quedaban menos de la mitad, incluído su sargento, y aunque todos estaban heridos, ninguno tenía heridas de importancia. Pero habían perdido gran parte del equipo. Takeshi  sólo llevaba ya algo de comida y su cuchillo largo. En el bosque le sería útil, pensó .

-Lo conseguimos. Desde aquí como os dije 16 kilómetros hacia el sur. Salgamos de este infierno. – les exhortó su sargento. Y así comenzaron a caminar hacia el interior de los bosques, mientras las tropas invasoras ya dominaban la totalidad de la playa hasta casi el linde del bosque. Al principio el terreno era seco y duro, pero no caminaron más de cinco minutos entre árboles cada vez más espesos, para notar que la humedad del terreno iba en aumento.

Y de repente Takeshi vió a su derecha, a cierta distancia como varios hombres de una compañía que se había puesto en camino antes que ellos, corrían con el horror dibujado en su cara en dirección contraria , de  nuevo hacia la playa.

-¿Qué coño hacen esos sargento? – Le indicó a su superior.

- No lo entiendo. – Respondió  él.- No he recibido nuevas instrucciones por el comunicador. La playa está tomada. Van a morir… Nosotros seguimos. ¡Adelante pues! –Les ordenó.

Un instante después escucharon gran número de disparos que venían desde la playa. Aquellos hombres ya no sufrirían más en aquella guerra. Mientras, Takeshi y su grupo se adentraban más y más en el manglar de Ramree.

 

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