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9 min
Marcia
Reales |
07.04.15
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Sinopsis

Relato basado en un hecho de la vida real. Te invito a leer mis otros relatos.

No hace muy poco que conocí a Marcia, tan solo unos cuantos días. Ella estaba trabajando a dos pisos del que yo me encontraba y ya teníamos ambos muchos años en esa empresa no nos habíamos visto antes de aquella vez que la vi en el elevador. Fue en ese momento que pude descubrir su presencia radiante y aquellos ojos color miel que me enamoraron.

Marcia venía de una población pequeña de Michoacán en la cual llegaron inmigrantes de Italia, era por eso que tenía una piel blanca y muy bellas facciones, pelo negro, ondulado y largo, que le llegaba hasta la cintura. Su impactante presencia causo en mí una reacción inusual, así que yo pensaba en Marcia todo el día, en cualquier circunstancia la identificaba.

- Hola que tal, ¿En qué piso trabajas?

- En el siguiente, en el cuatro ¿y tu?

- Yo estoy en el departamento de contabilidad en el piso seis. ¿Sales a las seis igual que todos?

- Si. En ocasiones un poco más tarde, pero nunca después de las siete

- ¿Te puedo invitar un café? Nos llevaría tan solo un rato para platicar y conocernos

- Esta bien, puedes hablarme y nos ponemos de acuerdo ¿donde nos vemos y a qué hora?

Con este breve encuentro y por supuesto el tan mentado café, nos conocimos Marcia y yo, fue así como fui entendiendo como era su vida antes y después de llegar al defe. Marcia estudió el último año de preparatoria en la prepa 7, la de la calle de la Viga y fue ahí también que conoció a su novio de más de seis años. Ellos se conocieron recién llegó Marcia a la preparatoria y estudiaron la carrera de administración de empresas en la misma Facultad.

Tan solo dos años después de titularse Marcia llegó a la empresa y hacía tan solo un año que había terminado con Esteban, él siempre estuvo enamorado de Marcia, pero desde una forma un tanto enfermiza: la buscaba, la perseguía, y no dejaba de seguirla todos los días no importaba si era entre semana o sábado y domingo, era muy posesivo y finalmente agresivo.

Sabiendo todo esto y algunas cosas más como lo era la forma tan especial como Marcia se desempeñaba tanto en su vida profesional como en la privada, fue que le insistí en que pudiéramos tener una relación más allá de una simple amistad entre compañeros de trabajo y resultó, a tanta insistencia de mi parte Marcia cedió, claro con algunas condiciones: que en la oficina no se supiera nada de nuestros encuentros y que nunca habláramos de Esteban.

Por supuesto que para mi ambas condiciones eran fáciles de cumplir, sobre todo la segunda, sin embargo, con el paso del tiempo resultó que la primera era fácil y la segunda muy complicada de cumplir ya que frecuentemente mi curiosidad hacía que le preguntar a Marcia por su exnovio.

Mi actitud tuvo como resultado muchas discusiones con ella y llegó un momento en que por muy poco terminamos por esa razón.

Por fortuna logre olvidad mi curiosidad por varias semanas y eso me favoreció ya que entonces Marcia y yo logramos dar un paso importante en nuestra relación, ahora ya teníamos un plan para poder estar solos y entregarnos a nuestro amor.
Recuerdo esa primera (y última vez) como si fuera ayer, salimos del trabajo como de costumbre a las seis de la tarde, la esperé en mi automóvil a dos cuadras de la oficina. Por supuesto que ese día me llevé mi mejor traje, mi mejor camisa y mi mejor trabajo, me puse la loción que le gustaba a ella y muy puntual estaba ahí esperándola:
 

- Hola, que puntual. No pensé que estuvieras antes de las seis

- Salí desde las cinco y media. Pedí permiso para pasar por el auto al estacionamiento y comprar una botella de vino y algo para comer

- Que bueno, porqué no quería estar esperándote en la calle. Nunca me ha gustado esperar y menos en la calle.


- Esta bien, todo en orden, vámonos. Te propongo que vayamos al sur de la ciudad, conozco un hotel muy pequeño y discreto. ¿Qué te parece?

- Lo que tu digas, yo no conozco ninguno, tú sabrás

Así que nos encaminamos hacia la salida a la carretera a Cuernavaca a un pequeño hotel que yo conocía y que me parecía lo mejor para estar con Marcia.

- Pues llegamos, me permites un momento, voy a pagar el cuarto y regreso

- Si pero no te tardes por favor

- No solo lo que me lleva pagar y estoy de regreso

Pague y regrese de inmediato, luego subimos a la habitación.
Regrese por la botella y lo que había comprado y nuevamente estaba en la habitación con Marcia.

El lugar sin ser lo mejor estaba limpio, tenía buena decoración y ventilación, así como buena música.

Marcia sensiblemente nerviosa me dijo:

- No es la primera vez que lo hago, pero si es la primera vez que lo hago con alguien diferente a Esteban.

- Está bien, lo comprendo.

- Así que te pido vayamos despacio y me des oportunidad de ir a mi propio tiempo.

- Claro, por supuesto, tenemos toda la tarde y la noche.

Marcia iba bellísima, se había puesto aquél vestido rojo que tanto me gustó cuando se lo vi por primera vez. Como era alta y delgada, se veía esplendida con esas piernas largas y muy bien torneadas que tenía.

Cumpliendo con lo que me solicitó fuimos paso a paso, despacio. Así que le quité sus zapatos, sus medias y luego su vestido y pude ver una hermosa lencería negra que hacia gran contraste con su piel blanca y su cabellera también negra.
La tarde perfecta nos esperaba, y así fue, Marcia y yo pudimos lograr la sincronía y el tiempo perfectos para lograr lo que deseábamos.

- Déjame decirte que he pasado la mejor tarde de mi vida Marcia

- Me da gusto que hayas estado bien. Por mi parte, logre más de lo que yo misma esperaba. Me siento bien contigo

- ¿Vamos a repetirlo?

- Espero que sí, si la vida nos da permiso

Regresamos nuevamente a la ciudad y llevé a Marcia hasta su casa. La distancia era mucha pero a mí se me hizo un suspiro. Llegamos rápido y nos despedimos.
Los siguientes días solo nos vimos de lejos en el pasillo y una que otra vez en el elevador. Habíamos quedado en vernos hasta el siguiente fin de semana.
El sábado siguiente la busque en su casa y me dijeron que Marcia había salido de la ciudad. Llame a su teléfono celular y estaba desconectado totalmente.
Decidí esperar a verla el siguiente lunes a la salida del trabajo.
Ese día también la busque y su teléfono continuaba desconectado, en su oficina no sabían nada de ella y entonces me preocupe realmente.

Después de comer sonó mi teléfono celular, contesté, era una voz femenina que me dijo:

- ¿Héctor Gómez?

- Si diga

- Mira, soy la hermana de Marcia

- Si. ¿Dónde está ella?

- Mira, te estoy hablando a ti como ya lo he hecho a varios de los amigos de Marcia. Estoy utilizando su agenda porqué yo no conozco a la mayoría de sus amigos. ¿Tú eras su amigo, conocido o qué?

Apresuradamente dije:

- Su amigo, muy cercano. Dime donde esta ella, ¿está bien?

- Te quiero comunicar una muy mala noticia

- Dime, no me tengas en esta angustia

- Es que para mí es muy difícil mencionar lo que te tengo que decir

Mi escucha se agudizó y pude distinguir que la hermana de Marcia empezaba a llorar en una forma realmente desgarradora. No supe que hacer y menos que decir, así que preferí no decir ni hacer nada y esperar a que ella pudiera hablar.

- Marcia falleció

- ¿Cómo que falleció si la vi el viernes pasado y estaba bien?

- Si. También el sábado estaba bien

- Entonces que le ocurrió, ¿un accidente?

- Se puede decir que si

- ¿Un accidente automovilístico?

- No

- Entonces dime ya

En ese momento perdí la paciencia y le grite pidiéndole respuesta mis preguntas.

- Marcia salió el sábado con un exnovio, fueron en el automóvil de él a Ciudad Universitaria, al Jardín Botánico. El maldito le disparó y luego se quitó la vida. Ambos están muertos. La patrulla de la universidad descubrió los cuerpos hasta entrada la noche de ese día.

Perdí la respiración, mi cuerpo se paralizó y mi corazón empezó a latir más de lo normal. No podía creer lo que estaba escuchando.

Siempre pensé que Esteban no era bueno para Marcia pero nunca pensé que llegara a ese extremo.

También empecé a pensar en los momentos en que Marcia y yo habíamos salido y si él nos había estado siguiendo o no.

La respuesta no la tengo aún, pero de lo que si estoy seguro es que me estaba enamorando de Marcia y ahora no la volvería ver más.

La hermana de Marcia, que nunca supe su nombre continúo hablando por teléfono y me dijo:

- Pues ya cumplí en avisarte, me duele mucho dar la noticia pero lo tengo que hacer, todavía faltan muchas personas a las que debo llamar y no tengo quien me ayude a hacerlo Marcia y yo vivíamos solas.

- No sé qué decirte, solo que me acabas de dar la peor noticia de mi vida.

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