cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

6 min
"ME ATRASARON POR PELOTUDO"
Varios |
26.04.18
  • 4
  • 5
  • 911
Sinopsis

Agotado por el trabajo. Nada me alivia tanto como ponerme a escribir, (o corregir); pero sé que algunos de mis compatriotas no me comprenderán. De un tiempo a esta parte el fútbol se ha vuelto una religión nacional; pero no todos somos sus adeptos. Mañana nos leemos.

                                “ME ATRASARON POR PELOTUDO”

De: "CASOS DEL CATRE".     (La página del doctor Demetrio Chupatesta, sexólogo empírico)

Ricardo Pérez  (26 años. Salamanca). 

Querido doctor:  Le escribo porque estoy pasando por momentos desesperados: Me acabo de enterar que Yoseti, mi ex novia, la mujer con la que me iba a casar y compartir el resto de mi vida, me era infiel.

Las cosas sucedieron así: soy hincha de fútbol desde  que mi padre me llevaba a ver los entrenamientos de Alianza Lima en el estadio Alejandro Villanueva, y desde entonces toda mi  vida he sido hincha del club de mis amores con los que he compartido alegrías y penas pues es de hinchas de verdad estar con su equipo en las buenas y en las malas. El asunto es que hace unos años conocí a Yoseti, una joven estudiante de Medicina de una prestigiosa universidad, que se mudó al barrio con su familia, y desde el primer momento me impresionó por su inteligencia y su figura. Muchos querían estar con ella pero mi gracia y mi labia pudieron más y terminó cayendo en mis brazos.  Con ella me llevaba bien pues se mostraba como una chica seria y responsable que me había encaminado hacia buen rumbo, ya que a pedido suyo dejé la esquina con los amigos, y me puse a estudiar una carrera corta y lucrativa; pero un obstáculo se interponía en nuestro camino: no le gustaba el fútbol. Decía que era un gran negocio  para apasionar idiotas, y  no comprendía mi fanatismo por once jugadores que salen al gramado a defender una camiseta hasta la muerte. Los días que jugaba el equipo de mis amores eran días de discusión pues le molestaba que la dejara por irme con “los vagos de la barra”, a alentar a “descerebrados que se ganaban la vida usando los pies”. Nuestras peleas se sucedían por esos motivos, y en varias ocasiones amenazaron con llevar a término nuestra relación.

En esas circunstancias mi amigo José Luis, estudiante de Derecho, me ayudaba a reconciliarnos pues la convencía de que a pesar de mis errores yo era buena persona.  Gracias a él, las cosas mejoraron pues nuestras  discusiones  cedieron y nuestra relación marchó  viento en popa.

Las cosas se complicaron cuando el Perú clasificó al Mundial Rusia 2018, después de 36 años de ausencia, y como comprenderá, mi entusiasmo por ver otra vez los colores patrios en una gesta mundialista fue monumental. Al comienzo creí que Yoseti se molestaría pues los días que jugaba la selección yo gastaba hasta el último centavo en conseguir las entradas para el partido, y celebraba hasta altas horas de la noche los triunfos de nuestra selección en la Calle de las Pizzas. Incluso a veces regresaba borracho después de una amanecida celebratoria; pero sorprendentemente Yoseti fue comprensiva conmigo. Incluso me prestó dinero para que pudiera viajar a Argentina a alentar a nuestra selección en La Bombonera, y no se molestó cuando usé su tarjeta para sacar a crédito un televisor de 96 pulgadas que colgué en la pared más visible de mi hogar.  Animado por esto, yo creí que había encontrado a la mujer de mi vida, y pensé seriamente en casarme con ella, por lo que saqué a préstamo un anillo de bodas que pensaba entregárselo el día que Perú ganara su primer partido en el mundial.

La catástrofe sucedió el 28 de marzo cuando el Perú jugó su partido amistoso contra Islandia en el Red Bull Arena de Nueva Jersey. Yo estaba regresando con unos amigos de la Calle de las Pizzas, cuando a la distancia me pareció ver una chica igual a Yoseti entrando a un hostal. Al principio creí que los ojos y el alcohol me estaban jugando una mala pasada por lo que  traté de desechar la idea. Pero el demonio de la duda ya se había instalado en mi corazón y dejé a mis amigos una cuadra más allá, y  regresé a verificar lo que no terminaba de aceptar. La llamé a su teléfono, pero no me contestó, y cuando volví a llamarla ya lo había apagado. Desesperado, corrí a la entrada del hostal; pero los porteros me impidieron el ingreso. Tuve que esperar unas horas afuera, atormentado por la duda, hasta que la vi salir después de una extenuante jornada de sexo; pero lo que más me  sorprendió fue  comprobar que quien la había acompañado en esas horas de placer sin medida era nada más ni nada menos que mi amigo José Luis, quien había jugado a dos canchas conmigo. Me acerqué a reprocharles antes que abordaran un taxi; pero fue una escena penosa que más bien quisiera olvidar. Después de mis gritos de acusación, ella se defendió acusándome a la vez de borracho y drogadicto, diciendo que no podía estar con un imbécil que se endeuda por un partido de futbol, se amanece durmiendo en la puerta de un estadio, y hace cola durante horas frente a un kiosko para comprarse un álbum Panini, pues yo había colgado una foto con el álbum en mi facebook celebrando la compra. Quise pegarle; pero José Luis se la llevó en un taxi, librándola de mi furia. Cuando quise buscarla al día siguiente, me enteré que había puesto una denuncia en mi contra, por lo que no puedo acercarme a ella a más de cien metros. Desde entonces no sé qué hacer, doctor. Vago todos los días  y las noches como un alma en pena. La amistad con mis amigos no me consuela, mis deudas por el viaje a Rusia me han quitado el  entusiasmo por la selección, y hasta el prestigioso álbum Panini me parece una cojudez. Ni siquiera mi camiseta de Guerrero firmado por doña Peta me entusiasma para vivir. ¿Qué  hago, doctor?

DOCTOR CHUPATESTA: ¡Jódete por cojudo!

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • Gracias Marcial, gracias Martín . No se podía esperar menos de ustedes. Pero desgraciadamente la situación política de mi país, me ha llevado a escribir un texto que no respeta necesariamente la forma del relato. Pero prometo que el próximo texto que cuelgue será un relato, con toda la forma de un relato. Saludos y abrazo. Nos leemos.
    Magnífico relato. Con gracia, humor, salero... Magnífico
    Gracias, Mrs Hyde, Gracias Gustavo. Todo relato conlleva un esfuerzo, y sus palabras alentadoras justifican el mio. Me alegra saber que les ha gustado, y que al menos puede ser entendido por lectores de otra nacionalidad, porque no estoy muy seguro que en mi país, pueda ser muy aceptado. Gracias, y un abrazo a los dos. Nos estamos leyendo.
    Gracias, Chus. Esa si es una crítica, ves? Y tienes mucha razón cuando dices que intento algo nuevo, porque realmente intento aportar formas expresivas a este foro. Dejar claro que no todo relato corto debe parecer una confesión, o ser del tipo que empiece como: "Estoy con un revolver en la cabeza..." o "Moriré después de escribir esto..." ja ja. Gracias por haberte dado cuenta. Un abrazo.
    Hola Omar. No puedo evitar ver una publicaciøn tuya y pincharla, porque existe una alta probabilidad de que aportes algo nuevo. Este relato está narrado de forma totalmente diferente a los dos anteriores pero manteniendo esas dosis de humor que sabes impregnar, no a golpe de mal chiste, sino con fluidez y dejes surrealistas, que particularmente disfruto y valoro. Excelente Omar, y muy buena evolución en tus relatos y forma de contar...
  • Qué pasaría si en en futuro ser gay, transexual y lesbiana fuera lo natural y ser heterosexual prohibido?

    A veces pasa.

    Cuando el Gobierno se mete en tu cama.

    ¡Se ve cada cosa!

    Aviso sobre la aparición de mi libro CIUDAD DEL APOCALIPSIS en Klinde

    Ah, los políticos!

    A algunos creyentes no les va a gustar; pero si nos contuviéramos siempre para no molestar a alguien, no escribiríamos nada.

    No todo es lujo, balas, fiesta, mujeres hermosas y sexo en la vida de la mafia.

    Ahora que triunfa el libre mercado y las denuncias por corrupción se vuelven a extender por Latinoamérica, una empresa transnacional anuncia la cárcel soñada por delincuentes de alto vuelo.

    La última vez defendí en un ensayo el relato largo. Me parece inconsecuente defender los relatos largos y publicar relatos cortos. Así que aquí va un relato largo. Si no lo leen, no interesa. Ya debería dejar de interesarme por eso.

  • 32
  • 4.56
  • 150

Escribomaníaco

Tienda

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
11.06.20
10.03.20
13.08.19
Encuesta
Rellena nuestra encuesta