cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

3 min
Menudencias
Varios |
04.10.15
  • 0
  • 0
  • 361
Sinopsis

MENUDENCIAS


Abrió con delicadeza el baúl de sus actitudes. Por allí solo asomó, con un tímido graznido, el esbozo de la soberbia perdida.

----

Ven, tonto. Deja que rastrille tu maltrecha espalda con los filos del liberalismo. En los surcos plantaré de nuevo la simiente del bienestar.

----

Se que ves en mí una vaga sombra de lo que ayer fui. La culpa es del sol, que hoy remonta con más desidia las lomas de tu pecho.

---

Me paso el día escupiendo sobre mi lápida. No sé si es que no me gusta el careto del propietario o el epitafio que dejó la mano huesuda.

---

Taconea, monarca. Taconea con botitas de charol. Que el ritmo ancestral del zapateado asiente el peso del reinado sobre tus sienes podridas.

---

¡Señora, no deje sus venas tan expuestas! No seré yo quién le alivie cuando se las desgarre a su paso el tren del olvido.

---

Aunque nunca fue muy de pompas fúnebres, el día de su sepelio, maldita la gracia, no tuvo más remedio que asistir.

---

Corrió tanto que quebró sus tibias como ramitas de sarmiento. Aun así, fue incapaz de alcanzar el alma que siempre le precedía.

---

Al husmear a través de aquella mínima cerradura tizné de asombro la contornada de mi ojo. Nunca creerías lo que allí dentro se deslizaba...

---

Usted no es como yo, señor. No tiene ni un ápice de mi inconsistencia y no se acerca, ni soñándolo, a mi grado de endemoniamiento.

---

Ese alarido suyo ha sido un poco desconsiderado, señor. A nadie le viene bien que le cercenen las falanges, pero hay que sufrirlo con más temple...

---

Cuando el tiempo rompa en tormenta y empape de minutos tus ropajes, no te seques. Luego siempre vuelve el secano de las prisas.

---

Dejó la letra muerta y la pluma inerte de verbos. Total, solo le quedaba un alba para el abrazo del garrote.

---

Sus muelas repiquetearon sobre las baldosas. Pese a la victoria, la sangre resbalaba por los broches de su sonrisa.

---

Te lo dije. Hay que estar más concentrado al rallar el parmesano. Ahora se va a comer lo que cuelga de tu codo tu puta madre.

---

Lamía sus huesecillos todo el día, de arriba a abajo. Era una manía como otra cualquiera, como la de rascarse el hipocampo con desespero.

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor

Tienda

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta