cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

3 min
Mi coño de la guarda
Amor |
23.10.11
  • 4
  • 8
  • 2447
Sinopsis

Mi coño celestial.

Lámeme. Lámeme esta noche y no vuelvas.

Ojos como escarpias. Dedos arteros sisando la tibieza del cuerpo. Como la cellisca a la dermis de un cisne en invierno.

Aquella puta. Mi puta ovárica: mi coño cosmológico. Mi musa. Una balsa de humanidad entre tanto esperpento. Entre tanto circo. Entre tanto cuento.

Poesía eran los contornos al viento de su vestido.

Tenía un coño como el Hermitage. De dominio público.

Era la feminidad misma. Años luz del engendro sintético ese de Carrie Bradshaw. El desierto del Fez aún anda sacudido por las alucinaciones que produjo su radiante cuerpo en la mirada de los Bereberes perdidos. El estanque sinuoso de su cintura. El oasis fértil de su ternura en un mundo desvalijado  por cuervos y políticos: economistas del descuido.

Ella conocía la verdad: lo esencial es invisible a los ojos. Lo esencial está en el interior. De los calzoncillos. De la billetera: del estiércol.

Lo más bonito de las personas está en su interior. Quizá esa frase fue suya. O de Jack el Destripador. O de Simbad el marino. Familiares míos.

Era una meretriz ilustrada. Me ponía al corriente sobre Strindberg. Rabelais. Bernard Shaw. Vallejo. La conciencia social cósmica emanaba como un estigma seráfico de su hospitalario agujero negro. Muchos menesterosos lloraron calmos sobre su felpudo de proverbial beneficencia.

Mientras, en las aceras, el amor era una metáfora grotesca traída por los pelos a un mundo oscilante sobre un eje vencido.

Fuera de su coño cálido, el mundo no tenía sentido. Hoy sigue sin tenerlo.

Una noche triste como un cenicero vacío, la muerte fue su encuentro. Intrigada, quiso conocer la maravilla de su hospedaje, de púrpura y armiño.  Tanto le conmovió que acomodó en el vientre de la Venus su nido. Se personó disfrazada de amante posesivo.

La hoja del puñal, al atravesar el abdomen de la deidad, se derritió, como pidiendo perdón por el error cometido. Pero ella, mi musa, no murió entonces. Tampoco lo haría nunca. Al punto final de los finales le siguieron dos puntos suspensivos.

La muerte que le infligieron transfiguró en amor  supracósmico. En impensable ternura. En extático polvo de estrellas. Dispersado para hacer más acogedor el silencio espacial que nos asola por dentro. El azul marino exosférico, nuestro cerúleo enemigo. Melancólico azul cobalto, como ojo de lobo defenestrado en el cauce del río.

No se fue. Se nos llevó consigo.

Esta mañana fría, de otoño mal digerido, al asomarme a la ventana, vi que llovía.

Pero yo no cedo a la melancolía porque sé que no son gotas de lluvia intrusa lo que moja las mejillas de la faz de mi piso. Es su coño enamorado, vertiendo lágrimas de flujo hospitalario para que sepa que siempre está conmigo. Acompañándome. Cuidándome. Mi coño de la guarda. Brindándome su celestial cobijo. Vaginal abrigo.

Hasta el día en que se reúna con todos.

Y conmigo.

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • Me da susto. :-p
    ¿Cómo no te había leído hasta ahora? Tu prosa,´fina, poética, inteligente, impacta. Es difícil hablar de coños y no ser prosaico, y tu lo consigues con un lenguaje lleno de cariño y esmerado. Se me ocurre alguna observación sin importancia (Fuera de su coño cálido, el mundo no tenía sentido. "Hoy sigue sin tenerlo": no es necesario para el fin del relato, lo dejaría implícito, elíptico, para que creciera el algún rincón sombrio de la mente del lector...) Pero, sólo eso: una observación, pues nada hay que correjir en tu prosa. Me ha gustado realmente; más: me ha conmovido. He de reconocer que tengo cierta debilidad estética por los coños (no todos son iguales, ni mucho menos) En fin, gracias por tu texto. Un abrazo, josep. (Gracias por tu amable comentario)
    distinto y sobre todo muy bien escrito. Un saludo
    bien escrito y divertido
    Quitaría la alusión a Carrie. No viene mucho al caso. Por lo demás está muy bien escrito.
  • He vuelto para marcharme. Y os odio a todos.

    Tu, tu, tu, tu, tuuuu...

    Por qué no escribes nada últimamente. ¿Y quién cojones lo va a leer, a quién le interesa lo que tenga que decir?

    Ilia y Stasia follando como animales de bellota. Como si no hubiera un mañana. Y yo al lado, enterándome de todo. Nunca me lo he montado demasiado bien, pero creo que ahora he terminado de cagarla. Si alargara un poco el brazo y me lo propusiera, podría agarrarle el nabo a ese sinvergüenza.

    Chupo de un coco. El coco tiene la parte superior abierta y dentro le echan un mejunje rollo hawaiano. El líquido es azul y parece como una pequeña piscinita. Qué gracia, una piscinita. Un pelo del exterior del coco se sale y cae en la piscinita. Ahí va un pelo de coño tropical a joder la depuradora de mi mierda de cóctel.

    This is the new shit: http://bufondevoz.blogspot.com.es/

    Es a veces la existencia un exabrupto tan obsceno.

    –¡No dispares a Little Bill, no lo hagas! –grita una lavandera. –¡Está en el suelo, no puede defenderse! ¡Disparar a un hombre así es de cobardes! –dice un cuatrero. Y yo disparo. Un poco por ver qué pasa. Otro poco por aburrimiento. Algo tendré que hacer.

    Broum, broum! Un rugido que parece un eructo aguardentoso, y luego se cala. Bufidos. El contacto sonando como una carraca masajeando carne picada.

    Vivo gracias a la voluntad de mantenerme en las posiciones perdidas de la vida: soy un idealista en el desierto.

  • 52
  • 4.47
  • 426

Soy mi propio abuelo viendo a mi infancia jugar

Tienda

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta