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2 min
MI ESCALERA.
Drama |
06.02.14
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Sinopsis

Narro las vivencias de mi niñez en mi escalera, habitada por gente corriente que no pasará a la historia, pero que son parte necesaria de ella. Todos ellos tenían algo en común: la humildad. Representan lo más variopinto del paisaje de la España negra de posguerra.

 

                                                          MI ESCALERA

 

Viene a mi memoria de pronto, de forma melancólica, el recuerdo de mi escalera en aquel barrio de pequeños edificios homogéneos que daban todos a un jardincillo exterior, habitado por gente variopinta cuyo denominador común era la dura subsistencia del día a día. Allí, el derrotado agricultor del entresuelo que nunca sonreía a los niños, aposentaba su bicicleta en el zaguán, noche tras noche, embarrada de tierra recién regada, mientras desataba con calculado esmero el cestillo de mimbre de frutas del tiempo, resguardadas con sus propias hojas que las mantendrían frescas.   

Encima, en el primero derecha, vivía el respetado municipal, que con su ancha gorra de plato caída hacia un lado y su inútil pistolón, aquietaba a su paso a los endiablados niños que burreaban en la plazoleta, y que quedaban inmóviles como si el tiempo les hubiera detenido para siempre, creyendo que aquel buen agente, cansado ya por su avanzada edad, descargaría sus iras contra ellos; éste, impasible, ni advertía su estática presencia; solo pensaba en llegar al pisucho donde le esperaba su santa esposa, y darle unas caladas a un cigarro liado asomado al balcón, que tan solo distaba algo más de un  par de metros de la calle.

En el segundo rellano, residía la forastera maestra de párvulos, tan querida y tan temida por los nenes, cuando montaba en justificado enojo. En el piso de enfrente, moraba aquella vieja solterona  de las cejas retocadas al estilo de las putas de burdel barato, y que siempre andaba asomada a la puerta en permanente vigilancia, dispuesta a dar y recibir un ¡hola! que, seguramente, constituiría para ella lo mejor del día.

De arriba del todo, se desprendía un amable aroma del mismo guiso de la semana anterior, y la anterior y la otra, de la casa de aquella atractiva y enigmática dama que disimulaba sin éxito sus portentosas curvas; solo los vecinos sabían que no era viuda. Tan solo era la sufrida esposa de un camionero casi anónimo, por el tiempo que pasaba fuera de la escalera. Mi escalera.

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  • Gracias por tu valoración. tomo nota.
    Una presentación de personajes, me quedo con la ganas de alguna historia que los hilvane, más alla de la mera escalera. Pero como lo cuentas me gustó mucho.
  • Trata de la visita evocadora de alguien a un lejano pasado, descubriendo que el tiempo no existe para los personajes de literatura, que habitan pacientemente entre las páginas de los libros, a la espera de que alguien vuelva para hacerlos protagonistas de sus pensamientos.

    Trata del reencuentro de un joven nostálgico con los fantasmas de su pasado y la lectura de un libro que le hará cambiar la idea que tenía sobre el paso del tiempo.

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    Narro las vivencias de mi niñez en mi escalera, habitada por gente corriente que no pasará a la historia, pero que son parte necesaria de ella. Todos ellos tenían algo en común: la humildad. Representan lo más variopinto del paisaje de la España negra de posguerra.

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