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2 min
Mi playa
Drama |
12.05.15
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Sinopsis

 

     Mi cuerpo desnudo era bañado por el sol, las olas del mar inundaban mis oídos de música, la sal empapaba mi nariz. Allí tumbada sobre la arena, notaba cada minúsculo grano pegado a mi espalda. Con mi mano izquierda cogía puñados y los dejaba caer, como si de un reloj de arena se tratase, caían sobre mi ombligo llenándolo de lo que hasta ahora estaba vacío. Inundándome de calor y de escalofríos al mismo tiempo. Una brisa de aire me erizó la piel.      

  Me incorporé mirando a los lados, una playa solitaria de arena blanca. Una playa entera para mí, para mí y para mis sentidos. En un ligero movimiento de cabeza me di cuenta de que no estaba sola. Unos niños jugaban y reían en la orilla. Se echaban agua el uno al otro corriendo, gritando, disfrutando. Me sorprendí a mí misma gritándoles:         

- Tened cuidado no os metáis mucho en el agua.        

  Una sensación de desasosiego me interrumpió. Aquellos niños empezaron a andar hacía el mar, no hacían aspavientos, simplemente andaban, andaban y se hundían en esas aguas gélidas. No podía moverme, allí sentada los veía con sus sonrisas en la cara, mirándome mientras sus pequeños cuerpecitos los devoraba el mar.      

     Les grite, les grite perdiendo la voz por el camino. Mi garganta enrojeció, mis pupilas se salían de las órbitas. Mis niños se ahogaban, mis niños se ahogaban. Entre gritos me encontré mirando una sala blanca, mis niños no estaban, la calidez del sol había sido sustituida por la luz brillante de una lámpara de neón. Mi desnudez estaba pulcramente tapada con un camisón blanco. Y dos hombre me sujetaban por los brazos mientras yo pataleaba, me retorcía, gritaba por mis niños ahogados.        

   Un pinchazo en el brazo y todo se veía mejor. Volví a mi playa, a mi desnudez. Y repetí mi mantra una y otra vez “en la profundidad del invierno, finalmente aprendí que dentro de mi yace un verano invencible”. Unos granos de arena bañaron mi ombligo, y una sonrisa de placidez dibujó mi rostro. 

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