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14 min
Mi verdadera historia de vida.
Reales |
30.05.15
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Sinopsis

"Para mi la Discapacidad NO existe"

 

http://elhombrenoeshombre.blogspot.com/2015/05/mi-verdadera-historia.html

Era una mañana y junio sonría desde el municipio de Polonuevo Atlántico, el sonido de los gallos anunciaban el comienzo de un nuevo día, un viernes como cualquier otro, me encontraba de vacaciones y lo primero que hacia al despertar era caminar el patio de mi casa, ese lugar mágico que durante toda mi infancia me vio crecer; jugar al colegio, el desafío, el escondido con mis compañeros de cuadra, lleno de tranquilidad, con abundante vegetación, árboles frondosos y bien altos que se convertían a su vez en el hábitat de mis seres favoritos los animales: Carpinteros, Toches amarillos, Papayeros y por supuesto del que robaba toda mi atención por su particular canto cada amanecer, el Azulejo Real, ese día no me conforme con observar sus comportamientos, ni verlo volar de una rama a otra, sabía que en lo alto de ese árbol escondía algo, así que me lance a descubrir si tenía crías, en ese momento solo pensaba en eso y no iba a parar hasta aclarar mis dudas, fue por eso que subí el tronco como pude, llegue hasta ahí confirmando mis sospechas. Mi ave favorita había construido un nido en la copa más alta del árbol del patio de mi casa, ahora que sabía, no me iba a quedar con las ganas de conocer sus pequeños hijos, así que seguí subiendo ya casi logrando llegar no me percate al pisar una de las ramas se encontraba en mal estado, la cual no resistió mi peso y fue en ese instante donde se produjo mi caída.   La siguiente escena que está en mi cabeza: Abro mis ojos y lo primero que veo es mi brazo derecho fracturado, en ese mismo momento quedé tremendamente impactado, al ver la sangre de una herida que produjo el hueso al romperse, en ese momento solo hago en gritar pidiendo la ayuda de mi familia ya que el dolor no me daba fuerza para levantarme, cuando quise ver ya venía un primo a auxiliarme como pudo me llevo hasta la cocina, encontrándome de frente con mi abuela, quien desesperada y llorando me dice: “Mijito te lo dije, que te cuidaras todo es por mi culpa por dejarte solo” esta escena fue muy dura para mí porque no la quería ver así y mucho menos que se sintiera culpable de algo que yo mismo me había buscado.    La tranquilidad de esa mañana, se fue perdiendo en el barrio el campito cuando los vecinos en su afán de saber que era lo que estaba pasado llegaban a mi casa, en su desespero para que la sangre dejara de correr mi abuela empezó a rezar mi brazo, pero eso no fue suficiente, mi hermana empieza la travesía llevándome al centro de salud de la localidad, en el camino sentía nervios nunca en mi vida había estado expuesto a una situación de estas, al llegar me reciben generosamente las enfermeras de turno, me acuestan en una camilla para luego colocarme un cartón que pudiera sostener mi brazo, tomando la decisión de trasladarme a la ciudad de Barranquilla, teniendo en cuenta el nivel de la fractura, de la herida lo cual requería de una mejor atención que en esos momentos ellos no me podían ofrecer,  es por eso que empiezan a coger y colgar teléfono llamando desesperadamente a las diferentes clínicas y hospitales de la ciudad donde me pudieran atender, no logrando obtener una respuesta oportuna donde me pudieran recibir ya que después de todas las llamadas que se realizaron ninguna tenía “camillas disponibles” para poder remitirme.   La angustia de mi papa y mi hermana que en ese momento me acompañaban, se apoderaba cada vez mas de ellos, deciden arriesgarse llevándome por sus propios medios a la cuidad de Barranquilla casualmente al hospital metropolitano, donde anteriormente le habían negado a las enfermeras de Polonuevo la disponibilidad de camillas para recibirme, paradójicamente quien había atendido esa llamada era el mismo medico ortopedista que más adelante me atendería teniendo en cuenta la historia clínica suministrada por el centro de salud de Polonuevo, me ingresaron por urgencia al llegar ahí mi mamá me estaba esperando su rostro hablaba por sí solo, se veía triste me dio un beso en la frente y me aseguro que todo estaría bien.   A pocas horas de haber ingresado recibo atención por parte de una enfermera la cual nos manifiesta lo que yo nunca en mi vida quería escuchar “Al niño lo vamos a hospitalizar teniendo en cuenta el grado de su fractura y herida” llore como no tienen idea, solo el hecho de saber que pasaría la noche en un hospital me aterrorizaba y me llenaba de nervios, pero con la compañía de mi madre sabía que no iba a sentirme solo, fue muy incómoda la dormida ya que camilla era muy dura y pequeña, al día siguiente me levanto y ya me presentan con el ortopedista que estaría a cargo de mi caso, me saluda de forma espontánea, sonriendo como ellos lo saben hacer a los niños, a simple vista se podía ver un hombre maduro, con gran experiencia en lo que hacía, después de presentarnos me envía al centro de Rayos X con el objetivo de conocer de cerca el estado de la fractura y así saber lo que iban a realizar, al estar de regreso, ya con las láminas me explica que lo que iba hacer en mi brazo, era lograr que el hueso encajara a su lugar para vendarlo y enyesarlo, necesito colocar sobre mi brazo en ese estado un balde con agua acompañado de su fuerza, masajes que fueron muy dolorosos al llevar a cabo este procedimiento me hizo sentir en la era arcaica y no en pleno siglo XXI. Después de realizar este procedimiento ya con el yeso puesto me manda otra vez a Rayos X para corroborar cómo se encontraba la fractura.   Al tener los resultados en sus manos con toda la confianza y seguridad me dice a mí y a mis padres que todo estaba bien por lo cual iba ser dado de alta en las próximas horas, en ese momento mi sonrisa era de punta a punta, solo quería estar de nuevo en mi casa y con mi familia, llego la hora de salir me sentía feliz porque todo había salido “bien”.   Al llegar a mi casa solo quise descansar había tenido noches en las que no pude dormir bien, un picazón y dolor leve me hace despertar me sentí muy extraño, pero ignoraba que algo podía estar mal en ese momento, pensaba que quizás era normal por aquello del yeso, pasado 3 horas el dolor se fue haciendo cada vez más fuerte y es cuando decido manifestarle a mis papas esa noche lluviosa que el brazo me dolía, ellos con el deseo de saber que me pasaba, deciden llevarme nuevamente al centro de salud donde me mandaron unos medicamentos (pastillas) para el dolor para calmarme ya que hasta ahí eso era normal para ellos.   Aun tomando pastillas y medicamentos el dolor persistía, debo confesar que ha sido el dolor más fuerte que ha podido resistir mi cuerpo, al día siguiente al despertar no podía más y es cuando mis familiares deciden llevarme de urgencia nuevamente al hospital Metropolitano de la ciudad de Barranquilla, al llegar ya algunas enfermeras conocían mi caso por los que se les hizo más fácil el proceso de identificación, de inmediato dan aviso a todo el equipo de especialistas quien llegan y deciden quitarme el yeso, luego me toca enfrentarme a uno de los tantos momentos más duros de toda esta historia, es la escena donde la pediatra me pide que mueva mis dedos y ver que por más que quisiera no los podía mover como lo hacía tres días atrás, el solo hecho de saber que había perdido la sensibilidad en mi brazo me generaba mucha impotencia, desespero y rabia. Aun así en mi inocencia de niño no lograba entender lo que realmente estaba pasando.   Al ver la cara de angustia y preocupación de mis padres a medida que iban pasando las horas, empecé a preocuparme, les pregunte ¿qué está pasando?, pero no pudieron darme respuesta ellos tampoco tenían claro lo que sucedía, espere y trate de tener paciencia en ese momento era lo que más necesitaba, en mi interior solo hacía en orar y pedirle a Dios para que todo estuviera bien, pero tristemente no todo en esta vida es como queremos a las 5: 00 de la tarde de ese 5 de junio del 2007 llegan hacer ronda medica los médicos y enfermeras con una noticia que cambiaría mi vida por completo, fue dada primeramente a mis padres a quien los destrozaría, ya que se trataba de su hijo, fue el mismo ortopedista que me venía ofreciendo la atención médica, el que se encargó de darles la trágica noticia, manifestándoles que YINIS DE JESÚS POLO SOLANO con tan solo 13 años estaba padeciendo “Gangrena” la cual se presenta cuando una parte del cuerpo pierde su suministro sanguíneo y que debían pasarme a cuidados intensivos y que posterior a esto teniendo en cuenta el estado del brazo, me iban a intervenir quirúrgicamente para, amputar mi brazo derecho, ya que a raíz de la fractura que se produjo, esta venia acompañada de una herida debajo del brazo, a la cual no se le dio la atención que en ese momento requería. Teniendo en cuenta la opinión de otros ortopedistas y especialistas consultados frente a este caso, manifestaron que: “lo ideal era una intervención quirúrgica teniendo en cuenta que no solo había fractura, el brazo presentaba una herida que por más pequeña que fuera enyesar no era la opción más acertada como decisión definitiva para la recuperación del niño”   Por lo que me cuentan mis padres fue el día más triste de toda su vida, no podían evitar su dolor, pero aún faltaba más, la prueba más difícil, como papás les correspondía hacérmelo saber porque eran ellos los únicos en propiedad. Sin saber aun lo que sucedía por los pasillos del hospital, veo como me dirigen a una sala muy amplia y con poca iluminación que el solo hecho de ver el aviso de “Acceso restringido, solo personal autorizado” me aterrorizo en ese momento, al estar instalado en esa habitación me sentía muy solo no estaba con nadie de mis familiares, solo las enfermeras no había probado ni un bocado de comida, me habían tenido todo el día sin consumir ningún tipo de alimentos, solo que agua, “hasta que por fin puedo comer” dije yo al ver como las enfermeras traían algo para mí, dicen que la comida de hospital no es muy rica pero para mí en ese momento esa carne salada fue todo un manjar.   Al día siguiente me levante con la incertidumbre, de aun no saber que me sucedia, pero había llegado la hora, al mirar la puerta veía a mi papa llegar, mi mama no estaba bien de salud, así que no pudo estar en ese momento, me miró fijamente, agachando su cabeza, sin ánimos de hablar, nunca lo había visto así, estaba destrozado, como pudo me dice las siguientes palabras que viven aún en mi memoria: “papito pase lo que pase ya eres grande con llegar hasta donde estas hoy, esto no ha sido fácil para mí, para tu mami tu familia pero debemos afrontarlo nunca has estado solo y hoy más que nunca tampoco lo estarás, tengo que decirte que tu brazo lo más probable es que lo tengan que cortar”   En ese momento recuerdo muy bien que desde mi inocencia e ignorancia que vienen con la niñez solo dije “Papito eso me lo cortan y va crecer verdad” decirle esta frase a mi papa fue más duro ya que debió apartar en ese mismo instante esa idea errónea que tenía en mi mente ya que para él era muy importante dejarme todo claro, antes de salir de la sala de cuidados intensivos, al tener consciencia y tener todas las dudas despejadas y saber que mi brazo derecho no estaría más, sí que dolió y bastante, la mente es poderosa y el solo hecho de saberlo hizo que el mundo se me viniera encima a tan corta edad,con tan solo 13 años, al rato de que ya sabía llegaron los médicos para continuar con lo que seguía trasladarme al quirófano enfrentarme a esos aparatos y maquinas en forma de monstruos es una escena que nunca olvidare.   Al despertar después de 3 horas de cirugía tenia aun la esperanza e ilusión de que mi brazo derecho si estaría, ¡lo pude sentir! pero al ir agarrarlo solo pude tocar fue la sabana que cubría la camilla, era normal sentir esa sensación porque los nervios seguían enviando señales pero ya este, no estaba.   Fue ahí donde me di cuenta, que muchas cosas en mi vida cambiarían, de que no iba ser fácil, tenía que adaptarme para poder sobrevivir en realizar las actividades que comúnmente hacemos a diario como: bañarse, cambiarme, cepillarme los dientes, en un principio mi proceso de aprendizaje se vio afectado a raíz de esto, ya que se me dificulto mucho aprender a escribir con el brazo izquierdo, todo este tipo de  cosas requirieron de esfuerzo y sobre todo de mucha dedicación para poder lograrlas realizar.   Hoy ya 8 años después, soy otra persona, con una vida muy diferente a cuando tenía 13 años, carácter, perseverancia, fortaleza, esfuerzo y motivación han venido conmigo en todo este proceso, tengo 21 años, me encuentro en 9 semestre, culminando mis estudios de Comunicación Social y Periodismo con énfasis en Comunicación Organizacional, en la Universidad Autónoma del Caribe. Soy un Yinis con ganas de seguir luchando hasta lograr todo lo que quiero, empezar a trabajar en mi gran proyecto de convertirme en conferencista motivacional y poder publicar mi propio libro “EL HOMBRE NO ES HOMBRE SIN DIFICULTADES” donde quiero conectarme con mucho de ustedes, que este también sea una forma para poderlos inspirar, permitirles conocer mi historia y más allá de eso que puedan aprender a través de esta y no darse por vencidos.   Siempre he tenido el deseo de seguir adelante a pesar de las dificultades, y  no dejar mis sueños, metas atrás el hecho de que me faltara un brazo no iba hacer cambiar el mundo, todo iba a seguir siendo igual conmigo o sin mí y si yo seguía vivo tenía que enfrentar la dificultad. La vida se hace más interesante cuando este tipo de cosas suceden, porque atreves de la adversidad crecemos como personas y nos hace más fuerte ante los problemas que vivimos a diario en esta sociedad. Saben algo, es perfectamente normal que al sufrir una tragedia, accidente o atravesar una crisis personal, pases las etapas de miedo, enojo y tristeza. Pero en algún momento todos tenemos que decir: “sigo aquí” ¿Quiero pasar el resto de mi vida revolcándome en la miseria, o quiero superar lo sucedido y seguir tratando de alcanzar mis sueños?   ¿Acaso es fácil hacerlo? Pues NO' no lo es; se requiere de mucha determinación y constancia, sin mencionar que también necesitas un propósito, esperanza, fe y creer que tienes talentos y habilidades que debes compartir! Sigue siempre adelante. La discapacidad nunca ha existido para mí ni existirá, por el simple hecho de que no me siento incapaz de realizar cosas aun no tenga brazo, cada vez quiero llegar más lejos y demostrarles a mucho que si se puede, eres TU quien tienes el poder en tu vida y solo tú puedes lograr todo lo que te propongas.      

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Comunicador Social y periodista, escribo lo que siento y pienso.

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