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4 min
Miénteme sin Mirarme a la Cara
Reflexiones |
11.10.08
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Sinopsis

Jugar a encontrar semejanzas entre la forma de las nubes caprichosas y los elementos del mundo que me rodea se me antoja tedioso. Al igual que éste, cambian según unas condiciones muy variables. Y en ocasiones, me cansa la desmotivación al comprobar que no encuentro correspondencia alguna, siendo estos cúmulos acuosos de apariencia esponjosa, tan inconsistentes como el sistema sobre el que está asentado nuestro funcionamiento.

1- Me prometí hace ya tiempo, el no malgastarlo. Y pasa un día, y otro, y sigo sin poder disfrutar del deleite de un instante reflexivo bajo el abrigo del cielo, fumándome esta colilla, pensando cuánta fuerza interior me queda aún por desarrollar aquí dentro y qué tarde llega a veces.

2- Sí...

1- Veo allá a tu izquierda, en la fusión de aquellas dos nubes metamórficas, una mano en forma de cuenca. Luego pienso, menuda ridiculez.

2- Es cierto, sí, lo parece.

1- Es que ésto es como la época en la que nos citábamos para observar las estrellas. Me hace sentir una debilidad inquietante para luego darme de bruces contra un muro, multiplicando el sufrimiento. Y pronto me canso. ¡Mira este cielo anaranjado y dime si has visto algo más bello y a la vez más condenado por nuestras acciones lastimosas! Su majestusidad está infectada...y es la contaminación en mi propia percepción, la que me impide liberar sin ataduras el amor hacia su belleza, por miedo al remordimiento.

2- No. Es que lo tuyo siempre ha sido la oratoria. Déjame fumar. Yo quiero llorar cada vez que estamos a solas, porque dejamos de ser autómatas y nos perdemos entre conversaciones banales o las más sobresalientes conclusiones. Y muchas veces me guardo para mí todo ésto porque no lo entenderías, sin embargo no imagino un escenario diferente.

1- Llorar es un buen mecanismo de evasión ¿te has dado cuenta?. De desaguar los sentimientos y tirarlos a la basura, empapado el pañuelo. Luego tu rostro sigue con el llanto de forma sileciosa, con la mirada y una expresión de angustia contenida. Yo no suelo llorar, pero acostumbro a sentir de forma muy intensa y me jode comprobar que al final, cada mal paso dado es un resbalón en el camino que tiene repercusiones...o que yo ahora tiro al río este pitillo y permanecerá quince años perturbando la cadena de la naturaleza, lo mismo que un conflicto no se arregla apartando la mirada. He conocido gente capaz de aguantar la mirada fijamente y al tanto estar planeando la escapada. Luego esa actitud escurridiza acaba por generar un vacío atroz.

[Silencio]

Pero al final el vacío no existe, solo la ausencia o la carencia. Hay personas carentes de escrúpulos y otras que nunca cuestionan nada, como nada me hace pensar que el amor no sean en realidad la carencia y la ausencia abusando de un corazón por la retaguardia. Yo te quiero, ¿sabes?. Pero no encuentro las palabras adecuadas para expresarlo, ni entiendo mi propia naturaleza interna. Aquí estamos tú, yo, las nubes y un secreto...

2- Un secreto que nunca fue tal desde el momento en que cruzó tus labios. Yo también te quiero, aunque solo soy una ínfima parte de este universo. ¡Tu cariño va precedido de tantos planes que ahora se desmoronan!

1- Bien, de acuerdo, eso era. No le des más vueltas pues. Te puedo ofrecer una caricia y tu acogerla alegremente, pero si te regalo un verso junto al mar, morirá ahogado en el lodo de tus constantes vertidos mortíferos. No me gusta observar las nubes. Son ellas las que me vigilan a mí en mi miserable fracaso, y llueve. No suelo llorar. Tú llora ahora y lávate luego la cara con las lágrimas.

Las meditaciones son triviales para personas de ideas fútiles, ya que no ven más allá de su propia sombra proyectada en el suelo. Rara vez hallo en estas formaciones de nubes algo que me despeje el pensamiento, sino que me barren tras una espiral de dudas.
Regreso a casa y tengo esa sensación de frustración. No recuerdo la mayor parte de la conversación. Solo sé que se ha esfumado mientras yo divagaba a solas y ella hacía como que escuchaba.
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