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8 min
Miles ' Scarface' Penn
Suspense |
11.04.15
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Sinopsis

No mires su cicatriz, de lo contrario lo pagarás caro.

Miles Penn, preferiblemente Mils, es un ex-policía con una extraña patología, probablemente causada por la pos-guerra, los malos hábitos y una vida rica en líquidos tales como el Whisky.

Hoy está solo, tiene un esquizofrénico pasado y un hijo a quien no puede ver, pues apenas lo conoce.

Tiene una cicatriz en la frente que odia, es su mayor debilidad. Antes la disimulaba con un flequillo lacio moreno, pero los años pasan y el rostro no perdona, ahora la lleva al descubierto, aunque, a veces se pone un sombrero detectivesco al más puro estilo Humphrey Bogart.

Una vez por semana tiene cita con la Doctora Rachel, una psiquiatra de 55 años, divorciada y con golpes de un humor incómodo mezclado con tintes de odio que a Mils le hacen mucha gracia. El la llama "amiga", ya que, las cuatro palabras que dice a la semana, las dice en su clínica. Le receta Valerianas para "poder dormir", a cambio de un polvo mudo, ligero y nostálgico en la mesa de su oficina..ella lo llama "relación profesional y estrictamente laboral".

Así son todos los días, trago de whisky matutino e intentos suicidas colocándose un revólver en el abdomen, pero anoche ocurrió algo:

Tuvo una pelea con el Bar-Man de un bar que hay a dos manzanas de su apartamento. Un tipo llamado Louis Razzoliano, 50 años, de contextura esbelta, algo amorfa, propia de un antiguo boxeador de prisiones. Era conocido por haber sido la mano derecha de Marco Maggio, un antiguo jefe de los bajos fondos de la ciudad, pero todo se fue por la borda cuando descubrieron que Louis robaba dinero de uno de sus negocios. Los hombres de Maggio le metieron una paliza y le golpearon repetidas veces en la pierna con un martillo, ocasionándole cojera hasta día de hoy.

Cuando trabajaba de mafioso vestía de pieles valiosas y le compró este Bar a su hermana, pero desde que salió de la cárcel no tiene donde caerse muerto y lleva quince años ofreciendo cervezas, bebidas y Rock de los setenta a sus fieles clientes, los colegas del barrio. Aquella noche ganaron los Crimson Boys frente a los Crimsoniers Casta , dos equipos locales de fútbol de la ciudad, Louis se tomó unas copas de más celebrando la victoria de su equipo y provocando a Mils que era de los Crimsoniers, el típico equipo segundón, aquel equipo familiar, de pura cepa que lucha por la permanencia y no por la obtención de títulos.

-El que nace perdedor, muere perdedor.. ¿ No es así Mils ?-decía Louis. Mils lo ignora al son de un 'ahá' a penas sonoro que pasa desapercibido ante "colegas del barrio".

 -Escuchadme hermanos, mi gran amigo Mils, aquí presente, más bien conocido como Cara-cortada- una broma pesada a su cicatriz que ocasionó la carcajada inmediata, casi esperada, de los presentes, a lo que Mils responde con un ' vuelve a decir eso, y te dejo tieso ' tan desafiante, que acompañado de una mirada intercalada con fruncidos de cejas, pintaba el ambiente de un desierto caluroso, con una melodía heroica, que recordaba a aquella escena final de " El bueno, el malo y el feo" haciendo que los ojos del Bar-Man se fusionaran de un rojo irritado. Se hace el silencio en el Bar, un silencio que rompe el mismísimo Louis:

- No me puedo mosquear contigo, te tengo que querer-, decía mientras le daba un beso en la frente- prosigo señores, mi gran amigo Mils aquí presente, se apostó con un servidor que si los Boys ganaban, besaría esta legendaria bandera del equipo que el mismísimo Charles Cockeman me firmó el día que marcó ese gol antológico sin mirar al Nápoles de Maradona.

Sacaba una bandera de 20 temporadas más antigua, de debajo de la barra ..Mils da un beso rápido y con ignorancia a la bandera, pero el Bar-man le dice:

 

-Bien, bien, buen chico, ahora quiero que te la folles- todos reían rechinantes, incluso Mils, pero el Bar-man, cuya voz se parecía cada vez más a la de un borracho, insistió en un tono serio- Fóllatela, cabrón, hazlo de una vez-

Mils no quiere acabar mal la noche, se pone su gabardina y se despide de todos los presentes mientras Louis sigue bebiendo, sin apartar la vista de el. Cuando está a punto de salir, se oye el rugido de una escopeta:

- No vas a ir a ningún lado, fóllate ahora mismo la puta bandera o te achicharro- todos asustados intentan convencerlo de que se calme, pero eso lo provoca aún más - Vamos cabrón, hazlo y quizá tengas el lujo de probar lo mío- le decía a Mils, quien mostrando una actitud de pasividad total, posa la vieja bandera sobre la barra y se la tira mientras un cañón del calibre doce acaricia su cicatriz.

 

-Dile, ¿te gusta nena?, vamos, díselo-, decía Louis completamente ido-pregúntale como le gusta, dile que estas enamorado de ella y que los Crimsoniers son una panda de ratas sin escrúpulos que siempre serán el segundón de la ciudad.¡ Vamos, díselo de una vez!.- Louis se lo estaba pasando muy bien- Canta hijo-puta, quiero que cantes para mí, vamos sigue mi ritmo, Crimson Boys, hoy por hoy, tienes a tus pies a tu afición, Crimson Boys aquí estoy, Lo-lo-lo-lo-lo-lo-lo-lo-lo. Me encanta esta mierda, vamos canta para mí. Mils se dispuso a orar dicho testimonio con la escopeta susurrando su nombre y Louis no paraba de beber como una gula, es ahí cuando una empleada del local, mejor conocida como puta, se avalanza sobre el:

¡Ya basta!, maldito psicópata, déjalo de una vez- Louis se la consigue quitar de encima y a punto de golpearla su escopeta le acaricia la nuca:

- Pegar a una mujer tiene castigo de Dios, y ¿ Sabes qué?, tienes a Dios a tus espaldas-decía Mils.

-Venga ya Mils, no jodas la fiesta, además no es una mujer solo es una puta, pensé que los judios eran los que atacaban por las espaldas- Mils lo ignoraba mientras arropaba a la chica con su gabardina encendiéndole un cigarrillo para que se calmara.

-Gracias encanto, suerte que aún queden caballeros en este asqueroso mundo- le decía la empleada.

-No soporto que alguien pegue a una mujer, en mi infancia ví demasiada mierda y no te gustaría saber como acabó el otro cabrón..La proxeneta le respondió con una sonrisa sincera dando a entender que hablaba de sus padres - Vamos cabrón, ponte de rodillas y abre la boca- todos decían repetidamente que se lo cargara, mientras Mils va pasando la bandera por todos los presentes para una obra de caridad, escupir en ella.

Se la hace tragar y le apunta con la Smith and Wesson de punta hueca, propia de cazadores, una pieza única de coleccionista.. -Con esta preciosidad caerías como ciervos, doble cañón yuxtapuesto, te daría a elegir un huevo pero supongo que mi amiga Smith no te dejaría ninguno. -pero se concentra, sabe que si aprieta el gatillo, esta vez le caerá la perpetua. 

-Hazlo de una vez, no tengo nada que perder, mañana nadie me visitará, así que tengo tiempo de sobra para largarme al otro barrio mientras llevas el peso de mi cadáver a tus espaldas, además morir sobrio es un lujo que no todos se pueden permitir.

- Yo no hablo mucho, pero mi escopeta solo dice monosílabos-decía Mils. Le gustaban las películas de vaqueros y las veías tantas veces, que se sabía de memoria el guión. 

Vacía el cargador y se guarda la munición, levanta a Louis y la noche transcurre en una serie de puñetazos al aire que terminan con los dos vomitando y cantando el himno del país cogidos de la mano. 

Vuelve a su apartamento, lúgubre como siempre, el reloj marca las 2:00 A.M, iba a encender la televisión pero la sobriedad le ruega descanso. Despierta dos horas más tarde, con apuñaladas en la cabeza, ha tenido una pesadilla:

-Dios, esos ojos, estoy preparado para cualquier cosa excepto para esos ojos..Nicole..

Busca a la desesperada el bote de pastillas que le da Rachel, pero no lo encuentra..será una larga noche.

-Nicole..¡No!

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    No mires su cicatriz, de lo contrario lo pagarás caro.

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