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18 min
Mis recuerdos me regresaron a ti
Amor |
15.06.15
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Sinopsis

Ulises se reúne con una amiga de la infancia, con la cual empieza a recordar su infancia y sus amigos. Pero sus recuerdos le llevan de vuelta a un sentimiento que parecía ignorar.

Tenía sentado ya más de 10 minutos en la fría banca de metal, miraba mis dedos y de vez en cuando levantaba la cabeza buscando a la persona que me había citado. Cielos, debí tomarme mi tiempo ya conozco yo su mala maña de llegar siempre tarde, me decía mi mismo mientras veía el reloj.

-¿Llegaras a tiempo alguna vez, Andrea?-

Aún seguía sentando mientras intentaba buscar una posición más cómoda, "Han pasado ya 10 años desde que vi a todo el grupo, es una lástima que no pudieran estar todos" pensaba mientras los recuerdos venían a mí.

El grupo del que hablaba era de un grupo de pequeños niños que se formó cuando apenas éramos infantes. A tres de ellos: Carlos, Emilio y Omar los conocía yo desde el kínder y habíamos congeniado lo suficiente como para reunirnos a jugar y hacer demás bobadas. Nuestras madres en aquel tiempo decidieron no separarnos e inscribirnos en la misma primaria, una decisión que agradecimos mucho.

Fue en esta época cuando 2 chicas más se unieron al grupo que solía reunirse en el patio de la escuela a jugar con una ficha de una botella para jugar futbol. Carlos y yo solíamos comer antes que Omar y Emilio debido a que nosotros nos enviaban algo de comer nuestras madres mientras Emilio y Omar iban a comprar a la cooperativa de la escuela. Una de esas tantas veces mientras esperábamos, un evento por más curioso sucedió, nos levantamos en pos de buscar a aquellos dos que ya habían demorado en comprar tanto que nosotros ya habíamos comido. Al levantarnos y por estar platicando tropezamos y derribamos a un par de chucas de nuestro salón: Andrea y Alejandra, al ver lo que habíamos hecho la acción más natural hubiera sido haberlas ayudado y pedir perdón, sin embargo no fue así.

Carlos y yo tuvimos la misma idea mientras ambas niñas estaban frente a nosotros aun en el suelo y nosotros salimos corriendo de ahí lo más rápido que pudimos, por alguna razón esa fue la opción más lógica en aquel entonces, poco a poco nos alejamos del lugar y comenzamos a bajar la velocidad y miramos hacia atrás solo para confirmar que habíamos dejado la escena del crimen atrás, pero lo que nuestros ojos encontraron fueron a las dos víctimas corriendo en dirección hacia nosotros. Decidieron perseguirnos no solo a Carlos y a mí, cuando notaron la presencia de Omar y Emilio y comenzaron a perseguirlos también.

Este juego se repitió durante los siguientes recesos y aunque en un principio era algo molesto con el tiempo se volvió divertido, siempre esperábamos a terminar de comer para que ella comenzara a perseguirnos. Una sonrisa salió de mi ser al recordar al grupo completo el cual jugaba dicho juego aun cuando estuviera lloviendo y cayéramos por el lodo.

Regrese en mí mismo y volví a revisar si Andrea ya había aparecido, por lo menos cerca de mi aún no había mostrado su silueta, - ¡Ulises!- resonó un grito en el lugar al cual algunas personas respondieron tratando de ubicar de donde provenía. Conocía a Andrea lo suficiente como para saber qué sino me encontraba ella sería muy capaz de gritar por el lugar para encontrarme.

Me levante para ubicarla y me enfoque en los recuerdos que yo tenía para intentar encontrarla, una niña que siempre llevaba el cabello en cola de caballo, chimuela debido a lo extremo que su vida solía ser, llena de fango las mejillas y las manos, la sonrisa como la de un niño que recién haba hecho alguna travesura. Sin embargo lo que encontré frente a mí fue algo diferente, mis recuerdos me habían traicionado, la silueta que se dirigía hacia mi distaba mucho con lo que  mis recuerdos habían ensamblado para ella. Una figura de una chica en plena juventud, que usaba un vestido medianamente corto, con el cabello corto y un ligero maquillaje dicha imagen, levantaba las miradas de los hombres alrededor, una figura impecable que aun gritaba mi nombre a lo lejos, ¿Quién demonios era esta persona?. No pude evitar ponerme nervioso y tragar saliva.

Ella al fin llego junto a mí, pretendí saludarla como nosotros los hacíamos cuando éramos pequeños chocando las manos lo más alto que podíamos, pero la persona que estaba frente a mí era diferente, por lo que pensé si sería prudente saludarle de la misma forma que antes, me hacía dudar tanto esta nueva Andrea. Para sorpresa mía fue ella quien hizo el gesto que antes yo dude en realizar y que esperaba con una sonrisa a que yo completara el saludo. No ha cambiado en realidad me dije a mi mismo al momento que conteste al saludo.

Se sentó junto a mí ya que me había calmado, hubo un poco de silencio entre nosotros y algo como tensión, después de todo hacía tiempo que no nos veíamos y la verdad el tiempo nos había jugado algunas jugarretas a nuestros recuerdos.

-Has cambiado mucho Ulises, te recordaba un poco más bajo y a decir verdad los lentes no los he reconocido-  Decía ella mientras me examinaba de arriba abajo.

-Tú también, mira que es la primera vez que te veo tan guapa usando un vestido y maquillaje-conteste.

Mi comentario hizo que ambos desviáramos la mirada y ya que había sido mi culpa desvié el tema hacia aguas menos tensas.

-No busques más, los demás chicos me han dicho que no podían- Le asegure debido a que parecía aun buscar a alguien.

-Puedo entenderlo pero al menos esperaba ver a Alejandra por aquí- Dijo un poco decepcionada.

-Lamento que solo se trate de mí- dije un poco enfadado.

Ella al notarlo se disculpó debido a que no había sido su intención el hacer arecer que estaba decepcionada de solo encontrarme a mí.

Dado que éramos los únicos, comenzamos a hablar de los demás.

-Y has sabido algo de Carlos- pregunte.

-En realidad no mucho desde que se fue EUA dijo, de hecho no he sabido nada de todos desde que todos nos marchamos de esta ciudad- Mientras miraba al cielo.

Solo pude afirmar con la cabeza cuando ella declaro esto.

Justo entre 5 y 6 de primaria el grupo comenzó a disolverse no por nuestro gusto sino por razones de adultos que un niño no puede entender, Carlos iba ir junto con su padre a EUA, Andrea debía moverse debido al trabajo de su padre, Emilio se mudó debido a su abuela ala que la familia debía cuidar, Omar estuvo un tiempo en la ciudad pero después se mudó con su madre cuando sus padres se divorciaron, Alejandra no salió de la ciudad pero se fue a un lugar muy lejano en la ciudad tanto que parecía que de verdad estaba en otro lugar. Cuando todos comenzaron a Irse en realidad yo me sentí abandonado y durante mucho tiempo me sentí resentido con ellos, y aun así no me siento culpable de mi egoísmo, ellos eran mucho del mundo que conocía y aun quería estar con mis amigos, así que me era injusto que los llevaran lejos de mí.

Entonces comenzamos a recordarlos uno por uno.

Aunque Emilio y Omar eran mis amigos, a quien consideraba profundamente mi mejor amigo era a Carlos a quien conocí antes que todos y con quien solía jugar antes de que los demás llegaran. Yo lo conocía desde el kínder y varias aventuras habían fijado una fuerte amistad entre nosotros tanto que bien solíamos protegernos uno al otro. El siempre parecía mayor para mí a pesar de que teníamos la misma edad. Era el que siempre se ofrecía a realizar tareas del salón y quien regañaba a los demás por molestar a los más pequeños. Emanaba cierta esencia de justicia y madurez. Además siempre me pareció una persona muy optimista. Tal vez era la razón por la cual le admiraba y en cierta manera dependía de él. Cuando él se fue no deje de llorar, me era imposible dejar a mi amigo irse a donde yo no lo podía seguir.

Emilio se nos unió después aunque en palabras de Carlos fuimos nosotros quien nos acercamos a él, Emilio era un chico raro y siempre nos dimos cuenta de ello, jugaba futbol con nosotros pero lo hacía con pocas ganas y solo parecía divertirse cuando jugábamos a perseguirnos. Él siempre estaba callado en la escuela y siempre mostraba ser un alumno brillante. Una razón por la que antes le molestaban, él no decía nada e intentaba defenderse pero su hermana mayor siempre aparecía y lo detenía de pelear y lo regañaba. Aun así ella solía ignorarla y le pedía que lo dejara en paz. Él se ganó el título del peleonero de nuestra escuela y de nuestro guardián en nuestro grupo. Siempre salía a pelear por nosotros cuando alguien nos molestaba.

Aun hoy no estoy muy seguro de que es lo que pasaba pero nos volvimos amigos.

Omar se nos unió casi al mismo tiempo que Emilio y de nuevo en parte fue mi culpa, el llego de otra escuela y como se suele decir "Los niños pueden ser las personas más cúreles" al pobre Omar solían molestarlo debido a que era moreno y los niños solían ponerles nombres y burlarse. Aunque intentamos hacer algo, el mismo parecía evitarnos y seguir su sufrimiento por su cuenta. Fue Emilio quien después de que a Omar lo golpearon decidió en serio lastimar a los niños que habían herido a Omar, nosotros lo seguimos en su empresa de justicia y los 4 terminamos detenidos en la oficina de la directora. Fue tal vez ahí cuando Omar tal vez acepto jugar con nosotros, nos enteramos de la presencia de su hermana quien en manera similar a Emilio no lo dejaba hacer prácticamente nada. Pero yo propuse  jugar esta vez a escalar una pared a fin de aparentar que éramos escaladores. El resultado de mi juego fue que Omar se rompió el brazo cuando cayó mal.

Yo me sentí muy culpable por ello y ni mencionar que su hermana quiso matarme al enterarse de ello pero cuando Omar regreso parecía feliz. De alguna manera esa había sido la primera vez que algo como esto le había pasado debido a que vivía en una esfera de cristal que su hermana evitaba romper. Omar cambio mucho a partir de ello y se volvió un poco extremo y no era raro verlo con muchos raspones y moretones debido a que solía trepar árboles o realizar cada acción que hubiera resultado peligrosa.

A Alejandra en realizada no la conocí mucho en un principio era la amiga de una amiga por lo que no hacía falta que me inmiscuyera mucho en socializar con ella. De manera similar a Andrea estaba loca por llamarla de alguna manera gustaba de ensuciarse y corre de algún lugar a otro y por sobre todo golpear a Andrea cuando algo pasaba. Aun así era una estudiante brillante con buenas notas y que parecía otra persona en las juntas para revisar calificaciones. Muchos de los padres se preguntaban porque la dejaban estar con nosotros debido a nuestro pequeño historial de reyertas y heridas realizadas. Pero sus padres nunca se opusieron a sus amistades diciendo que siempre confiaban en los valores y las enseñanzas que habían dejado en su hija.

Reíamos Andrea y yo mientras recordábamos las locuras y aventuras que habíamos teñid de chicos, ella se detuvo un momento y dirigió su mirada hacia algún lugar. Al percatarme  entendí que es lo que quería, un helado.

-Vamos- Remarque, yo invito esta vez. Me arrepentí un poco al ver los precios mientras mi cartera reclamaba que no tenía dinero.

-¡Ulises!- Me llamo Andrea que estaba frente a un anuncio al lado del lugar donde tenían helados.

-Mira aquí, las parejas reciben un 50%  de descuento- Dijo mientras se le iluminaban los ojos.

-Así sería más fácil y más barato-.

-¿Pero aparentar ser una pareja?-  Pregunte y me sentí nervioso.

-No hay problema, cuantas veces no hemos actuado como pareja antes; no debe de ser difícil ahora-.

Me remonto a unos recuerdos con mi madre, quien durante las juntas entre padres y maestros siempre pedía que me incluyeran en cada bailable que a la maestra se le ocurriera. Irónicamente no era el único, el padre de Andrea hacia una sugerencia similar cada vez que podía. Debido a nuestra estatura y a que congeniábamos, las maestras solían ponernos siempre como pareja y con el tiempo esto se volvió natural. Aun así  lo que pedía Andrea era impensable.

Fue muy tarde para negarme cuando ella ya me había asido del brazo y arrastrado en dirección a la entrada.

Una chica fue la que nos atendió de manea muy alegre y nos pidió que fuera lo que queríamos. Andrea se apretó más a mi brazo y le pidió que nos diera el descuento para las parejas. La chica sonrió y me sentí aliviado, al parecer se lo ha creído me dije a mi mismo.

Y trajo dos pizarras.

 -Antes y para que tengan el descuento debo de hacerles una pequeña prueba- y nos entregó las pizarras y nos puso a espaldas.

-Si son pareja entonces deben de saber el helado favorito del otro, así que por favor escríbanlo en la pizarra y después lo verificaremos-.

Sentí la misma tensión de parte de Andrea, que de mi parte. En qué clase de concurso estábamos, aunque siendo sinceros, no era más allá de poner un sabor y ya.

De nuevo tuve que auxiliarme de mis recuerdos y caí en algo que hacia Andrea y que a gusto del grupo no era nada bueno. Tenía la manía de mezclar dulces unos con otros en combinaciones asquerosas y nada apetecibles. La razón de nuestro asco era porque éramos sus conejillos de indias. Pero en particular ella amaba un sabor de helado: Vainilla adornado con chamoy una combinación que ninguno de los demás nos gustaba pero que ella parecía adorar.

Ese era mi único recurso así que no tuve más opción que escribirlo, sabía que el tiempo no me ayudaría y sabía que el sabor no era ese, pero no tenía otra opción mas que mis recuerdos.

La chica guio los pasos siguientes -Quiero que muestran sus pizarras-  La mía decía Vainilla y chamoy y la de ella no sabía lo que decía.

Ahora quiero que lo digan.

-Beso de Ángel- dije yo con tono nervioso.

-Vainilla- se limitó a decir ella.

Ahora muestren sus pizarras y las tomo la chica que se extrañó por mi respuesta.

Fue Andrea quien se sorprendió mas cuando vio la pizarra y sonrió como aquella niña pequeña que conocía.

La chica se apiado de nosotros y acepto el 50% y nos invitó a pasar y pidió que esperáramos mientras traía nuestros helados.

Un silencio y vergüenza venían de mi parte mientas ella ahora lucia más relajada y una sonrisa se escondía entre sus labios.

-No sabía que recordaras algo como eso, pero estoy feliz- Sonrió.

-No tenía nada más a que hacer referencia y además ese helado era lo único que amabas.

-Pero que aún lo recuerdes es tal vez lo que me sorprenda más, bueno yo también recuerdo el tuyo aunque no me sorprende que no hayas elegido otro sabor-.

Mientras ella seguía recordando cosas yo me perdí en sus labios (de un momento los recuerdos de todos se volvieron solo de nosotros) y de nuevo mi subconsciente recupero algunas recuerdos que yo deje pasar por alto.

Hubo una vez un secreto que nunca dijimos al grupo, un beso que se volvió un secreto sin importancia, una vez que solo nos quedamos nosotros.

Aquella vez nadie más excepto por Andrea y yo fuimos por parte del grupo, al parecer los demás estaban muy ocupados ahora que se había decidido que se iban a ir. Ella y yo estábamos solos, por decir de alguna manera lejos de incomodarnos nos permitió conocernos un poco más y jugar a nuestra manera de otra manera. Al salir de clase ella dijo algo raro.

-Ayer vi a mi padre besar a mi madre no de la misma manera sino, como decirlo más salvaje-. Cuando se dieron cuenta que los había visto no supieron bien que decir y lo deje pasar.

Pero….

-¿Cómo se siente un beso?-

A pesar de ser jóvenes sabíamos que no eran temas que ninguno quería hablar, pero ella mostro una curiosidad muy diferente a cuando hacia una travesura. Yo no supe explicarle, después de todo tampoco había tenido alguna experiencia.

-Entonces qué tal si tú y yo lo averiguamos…….-

Se me acero cuando aun pretendía reaccionar, aun sin saber que hacer ella tomo mis labios ligeramente y se apartó. Y dejo una expresión de que no había pasado nada. Para mi sin embargo fue diferente una sensación cálida me recorría y mi cara debió estar completamente roja. El resto del día no pude hacer o decir nada. Cada vez que quería hablar mis labios retomaban aquella sensación que se iba apoderando más y más.

Al día siguiente sin embargo ella actuó como si nada hubiera pasado y yo decide seguirle la corriente.

Un sonido repetitivo me trajo de vuelta a la realidad y ella saco su celular, no le di mucha importancia y volví a otro recuerdo más.

Al final cuando ya todos se habían mudado solo quedábamos Alejandra, Andrea y yo, se supone que Alejandra y yo nos despediríamos de Andrea, sin embargo algo le detuvo y fui yo quien estaba ahí esperando a que ella partiera. Ella lloro mucho e hizo berrinche e imploraba a sus padres dejarla con nosotros. No había nada que negociar y ella se fue. Me sentí impotente aquella al no poder hacer nada más que abrazarla y decirle que ya nos veríamos todos de nuevo.

De nuevo fue ella quien me regreso de mis recuerdos, explico que tenía que irse por que la necesitaban en un lugar que no recuerdo. Dejo dinero en la mesa y se preparaba lista para irse.

Se acerco  para despedirse con un beso en la mejilla pero no era eso lo que había averiguado entre mis recuerdos y esta vez fui yo quien tome sus labios. Ella se sorprendió pero no note rechazo alguno de su parte  y la deje e ir. Su cara estaba roja y parecía un poco alterada.

-Yo tengo novio….- Dijo con voz muy baja y se marchó avergonzada del lugar.

Lo más natural había sido derrumbarme y aceptar que la había perdido con el paso del tiempo.

Pero, me di cuenta de que ahora yo quería sus labios una vez más y arrebatarlos de aquella persona que estaba con ella.

Un novio después de todo es un título, es algo que se le da a alguien con quien quieres estar además sus labios no parecían rechazarme.

La próxima vez, será yo quien la ponga nerviosa.

Pague la cuenta y salí del lugar.

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  • Como adultos muchas veces tememos a la verdad, a las consecuencias de nuestros errores y terminamos refugiándonos en la mentira. Deseando imperativamente que todo se olvide y que podamos seguir nuestra vida sin afrontar lo que pasó. No es diferente con los niños quienes muchas veces mienten para evitar ser regañados y en su pequeño mundo al final desean que mágicamente alguien borre sus errores.

    Una pequeña reflexión

    Frank dijo no dar ventajas pero parece que no contaba con cierta pareja.

    Un trato cerrado y una prueba imposible.

    Javier quien acaba de morir se encuentra ante una peculiar situación relacionada con la reencarnación.

    Una mentira al final es una mentira. Pero el tiempo puede cambiar la naturaleza de la misma en verdad.

    Ulises se reúne con una amiga de la infancia, con la cual empieza a recordar su infancia y sus amigos. Pero sus recuerdos le llevan de vuelta a un sentimiento que parecía ignorar.

    Missen y Dei hasta ahora les ha surgido un problema que no han podido resolver por su cuenta por lo que terminan accediendo a una pagina virtual donde tal vez puedan encontrar una solución.

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