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7 min
Bicho raro
Terror |
07.01.15
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Sinopsis

Una adolescente se niega a seguir una nueva y perturbadora moda que tiene mucho éxito en todas partes, la chica, al ser rechazada por los demás, tendrá que elegir entre la automutilación o ser ella misma.

Nunca he sido la más popular, ni me hace falta, siempre he sido muy simpática con la gente, en especial con mis amigas, no tengo problemas con conocer a las personas  aunque siempre he sido callada, pero por lo general, no  me llevo mal con nadie.

El problema es que la gente es demasiada superficial, en mi instituto estar en la moda es muy significativo, supongo que siempre ha sido así, cuando mi madre tenía mi misma edad, hacerse tatuajes era símbolo de modernidad, luego vinieron los malditos piercing, muchos sintieron la necesidad de agujerearse el cuerpo y es que está claro, comprarse ropa de marca ya no basta,  hace  años que ya no es suficiente con que te metan tinta en la piel, o que te lo agujereen, todo eso ya aburre a la gente que se considera más moderna. Aún recuerdo cuando se puso de moda cortarte el dedo meñique, a muchos les empezaron a gustar las manos sin el dedo más pequeño, era algo absurdo, pero así han sido siempre las modas.

Siempre lo encontré demasiado estrafalario, desde luego nunca me lo hice y ninguno de mis amigos, solo teníamos 11 años. Mi madre,  ha estado siempre a la moda, es muy presumida y siempre será así, ella se cortó los meñiques de las manos hace muchos años, intento convencerme de hacer lo mismo con las mías, me decía que así yo sería moderna, pero yo le dije que no quería, me daba miedo esa corriente que nunca logre comprenderlo. Mi hermana Cristina tampoco quiso, siempre fue como yo, una persona que quiera ser ella misma. Ahora ya tiene 13 años  empieza a interesarse por los chicos y como no, a ser más moderna.

Supongo que soy un bicho raro, a  todo el mundo le gusta la nueva moda menos a mí, si lo digiera en voz alta me ganaría muchas enemistades pero personalmente, pienso que esto que se hacen todos, es siniestro. Puede que aunque tenga 17 años, sea una joven anticuada, eso ya me lo dicen muchas. Antes no me importaba demasiado, pero cuando mis amigas también se lo hicieron, me asuste, pensé que el mundo entero se había vuelto loco. Ojala que la gente se siguiera haciendo tatuajes o que se cortaran los meñiques como los viejos tiempos, ahora esta corriente que viene de los Estados unidos se ha apoderado de todos, no exagero, veo a muchas mujeres adultas que también se lo hacen, mis compañeros de clase, también e incluso algunos de mis profesores, me siento desplazada por la gente.

Cuando se empezó a cortar las comisuras de los labios hasta las orejas poniéndose de moda, mi vida ha cambiado a peor. Ahora ya no puedo mirar a casi nadie a la cara, me dan miedo esos rostros desfigurados, los que llevan los cortes abiertos es como si tuvieran una boca enorme,  parece todos están satisfechos con eso  en la cara, lo llaman sonrisa de payaso. Algunos pocos se lo hacen ellos mismos, o un amigo, en casa o en cualquier otra parte, luego tienen que ir al hospital de inmediato para que no tengan ningún problema, es una barbaridad, hay en el mundo personas tan estúpidas que no saben que dos cortes profundos en  el rostro te puede costar la vida, han habido muertes  aunque muchos han aprendido a hacerse ellos mismos las curas. La mayoría prefieren que se lo haga un  especialista, si, estas sonrisas se han convertido en un maldito negocio. Los centros donde se hacen parecen auténticas clínicas médicas donde te llenan de anestesia, aunque algunos prefieren el dolor. Todos están contentos teniendo este aspecto y dicen continuamente esa frase siniestra: “Ahora parece que siempre estamos sonriendo, parecemos más felices”.

Está claro, la gente se ha vuelto tan superficial que para ellos lo más importante es aparentar sonreír toda la vida con esas cicatrices. No importa si lloran, no importa si gritan, ahora siempre sonreirán.

Quizá la única moda que hay es la falsedad, aparentar las cosas de una manera radical es más importante que lo que tu sientes. Tus pensamientos e ideas que te hacen único en este mundo ya no tienen importancia. La gente ya no se interesa en conocerte por dentro, sino por ver solo lo de fuera. La peculiaridad y diferencia de un rostro a otro está desapareciendo y es una pena porque nuestras diferencias en sí, nos haces a todos hermosos. Ahora se lleva tener la misma cara y creo que esto ha llevado a la obsesión de tener todos  la misma sonrisa.

La primera vez que vi a mi madre con  eso en la cara me entraron ganas de gritar, fue en una tarde calurosa, yo volvía del instituto, entre en casa y me dirigía arriba para ir  a mi cuarto cuando mi madre me llamo del salón, estaba sentada en el sofá viendo la televisión, me dirigí hacia allí y ella me sonrió con su boca cortada creándole un estrambótico rostro, los dos cortes que atravesaban sus mejillas estaban cosidos , parecía que ella hubiera sufrido un accidente –mira, me lo han hecho bien ¿ no te parece?, me ha costado caro, pero ha valido la pena, tendrías que hacértelo  también- yo no dije ni hice nada, solo me quede allí parada e intente hacer una de mis falsas sonrisas. Me pregunte si también se lo hubiese hecho al no divorciarse de papa, es una de estas cosas en la vida que nunca se puede saber. ¿Porque será que a lo largo de la historia las modas han estado estrechamente relacionadas con  hacer daño una parte del cuerpo?  Un ejemplo es en china, antes las mujeres se empequeñecían los pies porque un pie pequeño era algo atractivo, pero no hace falta ir tan lejos, en Europa se puso de moda que las mujeres llevaran la cintura muy estrecha,  como si fueran abejas, eso a la larga les provocaba problemas de circulación y respiración. ¿Realmente es atractivo hacer daño tu cuerpo?

Desgraciadamente no solo es con el físico, desde hace muchos años las personas pretenden comportarse como los demás, que todos tengan las mismas aficiones, la misma manera de pensar, sentir y hacer las cosas, sino, te trataran como a un bicho raro o peor aún, como a un paria. Yo lo he vivido, no me gusta obsesionarme con el maquillaje o la ropa, no me gusta a los chicos deportistas y aún menos anímalos como si fuera una gata en celo, las demás si lo hacen, son estúpidas. No aguanto  que  haya tanta gente que se metan con los más débiles o con los más tímidos, eso es una vergüenza, pero sobretodo, lo que no aguanto es estar en un mundo donde no puedas ser tu misma, ahora muchas personas me miran mal, no actuó igual,  quizá será por la ropa o por mis gustos… pero sobretodo porque no sigo la corriente, no tengo los cortes en la cara. Nunca lo are, puede que mi madre siempre me diga que tengo que ser como los otros o seré una desgraciada, puede que mi hermana se deje llevar por las influencias y le hagan la sonrisa, puede que siempre sea la diferente y nadie me podrá comprender. Puede que realmente sea  rara porque no me guste esta moda y a los demás sí, pero en lo único en lo que estoy segura es que tengo algo, lo más importante, y ellos no: tengo autoestima y puedo ser yo misma.

FIN

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