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6 min
MODERNO SISIFO O COMO CONTRATAR A UNA PUTA Y NO ENAMORASE EN EL PROCESO.
Amor |
24.12.14
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Sinopsis

Si alguna vez te sientes solo, allí estarán para ti, las hermanas de la caridad.

Más allá de la estación del tren, pasando la farmacia de los bien aventurados, giras a la izquierda en el primer callejón, no hay pierde, tiene un gran letrero que reza <Callejón sin salida>, allí al fondo entre los contenedores de basura y las luces de neón que evocan a pecar, encontraras la entrada a la casa de las hermanas de la caridad.

No soy un hombre al que se le puedan atribuir grandes hazañas ni virtudes extraordinarias, soy tan común como un grano de arena en la playa y tan extraordinario como un pez fuera del agua, pero si he de ser sincero, tengo un récord —mi insignia, mi más grande trofeo —aún no conozco a alguien que lo supere, yo soy, el hombre que dé más putas se a enamorado.
Gran título, ¿cierto?, sin duda utilizaría  este como presentación en cualquier cena o evento de importancia.
—He aquí a Sir S. "El hombre que dé más putas se ha enamorado"— dios, seria sin lugar a duda, el centro de atención.

Yo no solo pago, entrego todo lo que mi corazón tiene para dar, así se disfruta más.

Pero regresemos al mundo real, aquí estoy sentado en una mesa, solo con una botella de Johnnie Walker y mi vieja cartera roja —la de la suerte— llena de billetes, en la casa de las hermanas de la caridad. Soy un gran cliente, conozco a la dueña del lugar desde mi adolescencia, Madame Imovsa —rusa loca— me tiene mucho cariño y se preocupa por mi, mi mesa siempre está libre y nunca deja que me valla insatisfecho, gran mujer.

Me encanta el ambiente, sin duda después de las mujeres es lo mejor. La música por ejemplo, para ser un lugar como el que es, siempre tienen buena música, justo ahora suena "come and get your love" . Todo el lugar está a media luz, la verdad es que no sabría cuántas personas además de mi hay justo ahora, cada mesa tiene una vela en el centro pero uno decide si la enciende o no, la mía siempre está encendida, claro está. 

Hoy es viernes, si esta fuera una noche como cualquier otra hoy el público se deleitaría con el espectáculo de Janeth, otra increíble mujer, a ella la conocí en mi infancia mucho antes de todo esto, éramos unos niños jugando entre los aparejos de un parque, yo me volvía loco persiguiéndola, siempre que la alcanzaba le levantaba la falda para ver su ropa interior, sin duda alguna fue un amor muy tierno.

La deje de ver el día que sus papas se divorciaron, ella se fue con su mamá, a su papá lo encontramos una mañana muerto en una alcantarilla abierta, ebrio hasta la médula había caído en ella la noche anterior, había ratas donde sus ojos hubieran estado normalmente y el olor a alcohol le ganaba al del drenaje.

A ella la volví a encontrar de sorpresa trabajando aquí, un viernes, ella me reconoció a mi y fue directo a la mesa con la vela encendida.

—¿Todavía quieres ver debajo de mi falda?— Ah, tierno amor.

Pero hoy no es como cualquier viernes.

Ya me siento un poco desesperado, Madame Imovsa me prometió un gran espectáculo esta noche —nunca has visto algo como ella, prepara tu dinero y tu corazón —advertido quede.

No todas las putas de las que me he enamorado trabajan o trabajaron en las hermanas, cierta noche regrese a mi casa, la mesa del comedor estaba llena de embaces de cerveza y la casa tenia impregnado un aroma a perfume barato y cigarros de mala calidad —Journey, ¿captas?— mi papá se la debió pasar muy bien. Me dirigí a mi cuarto sin hacer ruido y cuál es mi sorpresa al encontrarme a mujer sentada en mi cama junto a mi librero hojeando mi copia de Manfredo, me mira fijamente a los ojos y habla —Sin haber nacido cruel, mi corazón no amaba las criaturas vivientes, hubiera

querido encontrar una horrible soledad —pero no formármela yo mismo —complete la frase que ella con amor comenzó. Miss Byron la bautice.

Ya se está tardando y el whisky no dura para siempre.

Al girar la cabeza me encuentro con otra vela encendida, en aquella mesa un hermano disfruta la compañía de otro de mis amores, Alma, no es un gran nombre para una mujer en estos lugares, pero sin duda hace juego con todo lo que ella es, una rubia de poca estatura, pero de admirable belleza, recuerdo el día que me enamore de ella, se presentó y canto una hermosa canción:

Why does the sun go on shining? 

why does the sea rush to shore? 

don't they know it's the end of the world?

'cause you don't love me any more ♪♫

Ese día iba acompañado y aunque yo le demostré mi amor, ella prefirió el dinero de mi mejor amigo.

Y las luces del escenario se encendieron, y Madame Imovsa apareció —Buenas noches caballeros, hoy tengo la grandiosa oportunidad de traerles ante ustedes un pedazo del paraíso, desde oriente viene a deleitaros esta noche, con ustedes, Lin. —Fue lo que entendí.

Apareció en escena la silueta de una mujer cubierta con solo una máscara kabuki, su cuerpo no era el de ninguna diosa, estaba allí parada sin hacer nada y así se quedó sin hacer el mínimo movimiento. De repente un hombre de vela apagada grito —¡Muévete puta!. 

Y a mí me hirvió la sangre. Pero antes de que nada pudiera hacer otra vela lanzo contra la inerte muchacha una botella vacía y un hilo de roja sangre recorrió su pierna desnuda y esta mujer sigue de pie. Y los gritos e improperios no se hacen esperar.

Ahora me doy cuenta del terrible acto que se estaba llevando acabo, la rusa loca tenía razón, comparado a todas las veces que me e vuelto loco de amor, esta mujer... podría llevarme al altar.

—¿Qué es este poder? y ¿quién es esta mujer?.

Va a estar allí y soportar todo lo que la embista para complacer la lujuria de su público no hay acto de amor creado por dios que pueda superar esto, o por lo menos no el dios que nosotros creemos conocer. 

Y vuelvo al inicio, y subiré esa colina una y otra vez.

Dialogo entre dos velas encendidas

—Pero S., ¿Cómo evito enamorarme como tú?

—Se tacaño, no con tu dinero, sino con tu corazón.

—Pero, el corazón no se controla.

—Siento decirte, que tienes razón.

—¿Entonces? ¿No tenemos salvación?

—Mi querido hermano, si no te querías enamorar, nunca debiste entrar por esa puerta.

Fin de dialogo

Si vas a buscarlas, recuerda, más allá de la estación del tren...

 

 

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