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4 min
Monde de couleurs
Varios |
25.10.14
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Sinopsis

Un híbrido entre "une petite grenouille" y otro relato francés para niños que no me acuerdo como se llama.

Un niño y una niña tenían de mascota una rana que era traviesa e inquieta. La rana antaño siempre se escondía de la vista de todos. Todos escuchaban su croar pero nadie nunca la hallaba hasta que un día un niño y una niña lo encontraron, ¿O la rana encontró a ellos?. Desde entonces la rana ya no escapaba, era de ellos dos. Los niños vivían en un mundo blanco y negro, a lo sumo había distintas tonalidades de grises para variar pero no más. Un día un niño extraño se presentó en el pueblo, nunca nadie antes lo había visto. El forastero pedía que lo acompañaran en un viaje hacia tierras desconocidas pero nadie caso le hacía. Pobre forastero que se puso contento cuando los dos niños aceptaron su invitación de aventura hacia lo desconocido. Gran aventura en efecto. -¿Cómo te llamas?- le preguntaron los niños al desconocido, -Multicolor- respondió el extranjero, -¿Multicolor?- decía desconcertado el niño, -Extraño nombre- proclamaba la niña, -De donde yo vengo mi nombre es bastante común-, dijo el foráneo. Comenzaron su odisea. Proseguían en su marcha cuando el niño dijo: -¿Falta mucho?-, -¿Caminaremos todo el trayecto hacia tu pueblo?- consultaba la niña, -Para nada, de hecho ya no tenemos que caminar más. Nuestro vehículo esta pronto a llegar-, repuso el extraño. Una gran nube aparecía en el cielo y se acercaba con gran velocidad a ellos, -Esta es mi nube que es empujada por mis amigos los cuatros vientos. ¿Nos subimos?-, -¡Guau!, lindo transporte. Yo pensaba en algo como un caballo o una carreta pero esto es mucho más genial- exclamaba el niño, -Siempre quise subirme y volar sobre una nube voladora- decía con entusiasmo la niña. Ya todos montados encima de la nube comenzaron su periplo. Su misterioso guía les indicaba que observar pero los niños estaban tan absortos y asombrados por todo lo que veían que les daba igual que miraban. Todo era fascinante: los animales coloridos, aves multicolores, naturaleza y edificios pintorescos. -Nunca había visto tantas variaciones del blanco- proclamaba el niño, -Y yo nunca pensé siquiera en la posibilidad de que un mundo así pudiera existir ni ser concebido en la mente- aclamaba la niña, -Anímense, vivan el color, vengan al color- incitaba su singular acompañante que de a poco se volvía colorido -hecho que los niños percataron-. Su insólito compañero con bufanda blanca, ligeramente largo cabello rubio y ojos celestes les decía como se llamaba cada nuevo color que los niños presenciaban, - Este es "andino", este otro "toque suave", "Meditación", "Blanco crudo", "Yema de Huevo", "Blanco antiguo", "Orión", "Blanco casamiento", "Tutti Frutti", "Aroma de Madera", "Mandarín", "Beso solar", "Lino rústico", "Torero", "Castillo del Desierto", "Rosa tímido", "Toque de invierno", "Violeta natural", "Flor de Lis", "Porcelana", "Reino", "Pelourinho", "Firmamento", "Verde Atlantis", "Planicie del Serengueti", "Campiñas Inglesas", "Rama de Sauce", "Jardín Secreto", "Laguna de Lirios", "Chocolate Liviano", "Rojo Francia", "Festival de Opera", "Mostaza en grano", "Azul Milán", "Trofeo de Plata", "Zepelin", "Arenas de Sudán", "Cosmos", "Gris Icono", "Velo", "Gris Granito" y finalmente "Onix Profundo".

 

Cuando su ya no raro, sino conocido amigo los trajo de vuelta, los niños empezaron a entristecerse. No querían volver a donde reinaban los dioses Leucos y Melan después de haber atestiguado y ser conscientes de todo semejante mundo allí afuera: donde es el dios Chroma que gobierna. Entonces su amigo hizo que se observaran a sí mismos, vieron y vieron bien. Ellos habían captado y retenido en sus esencias las virtudes de las coloraciones coloridas de la deidad Chrómatos. -Ahora vayan. Rebasen de color su pueblo desteñido-, incitaba el visitante a sus dos amigos, y eso hicieron. ¿Y dónde estuvo la ranita todo este tiempo?, escondida en el bolsillo del vestido de la niña. La pobrecita tenía miedo pero no por ello había dejado de croar...

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