cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

7 min
Muerte de un vividor - 42 - Maldad humana
Suspense |
17.05.21
  • 5
  • 0
  • 405
Sinopsis

El comisario Cardano saca sus conclusiones...

El comisario Cardano regresó a la mansión Dos Aguas para continuar la inspección ocular de la escena del crimen. El inspector Gómez seguía sus pasos anotando sus deducciones en una libreta.

-Prosigamos la inspección, señor Gómez.-Indicó el comisario Cardano que con más de treinta años de experiencia policial nada se le escapaba a sus ojos. Podía asegurar que lo había visto casi todo, pero nunca dejaba de sorprenderle la maldad humana.

-Sí, señor comisario...-El inspector Gómez escuchaba muy atento sus explicaciones. No acostumbraba a repetirlas y le molestaba tener que hacerlo. Ya se lo advirtió la primera vez.

El difunto continuaba en el comedor en la misma postura. El comisario Cardano se acercó a verlo más de cerca pese al olor a carne quemada que desprendía. Se puso unos guantes de goma y se agachó a su lado. Examinó sus bolsillos, pero no encontró nada.

-No lleva su documentación encima...-El comisario Cardano esperaba saber quién era el difunto. Se levantó decepcionado. Salió del comedor destrozado para dirigirse a las escaleras. Subió al piso superior y recorrió el pasillo hasta uno de los dormitorios.

-Aquí dormía el difunto.-Dedujo el comisario Cardano al ver la cama de matrimonio deshecha sólo por un lado. El finado durmió solo la última noche.

-Veamos si era un hombre de costumbres...-Dijo en voz alta el comisario Cardano antes de abrir el cajón de la mesita de noche. Y lo era por qué dentro había una envejecida cartera de piel marrón.

-Somos tan previsibles...-Sentenció Cardano mientras cogía la cartera con los guantes de goma. La abrió y revisó su contenido. Sólo encontró dos tarjetas de visita y varios billetes, pero faltaba lo más importante, el documento de identidad de su propietario.

-Quizás era un extranjero de vacaciones en nuestro país...-El comisario Cardano fijó su atención en las tarjetas de visita.

-¿Por qué lo dice, señor comisario?-Preguntó Gómez.

-Sólo un turista con ganas de divertirse tiene las tarjetas de un taxista local y del local de citas más famoso de Barcelona, la Casita del Amor. Además, he visto un letrero junto a la puerta de la calle. La mansión estaba en alquiler.-Concluyó Cardano que no se le escapaba ningún detalle.

Cardano observó que la cartera de piel llevaba grabadas las palabras “Budapest Authentic Leather” en el interior. Otro indicio que confirmaba sus sospechas acerca de la nacionalidad extranjera del finado.

El comisario siguió mirando dentro del cajón de la mesita y encontró algo además de la cartera. Entre las páginas de una revista deportiva de fútbol, se escondía un pasaporte extranjero.

-Aquí está su pasaporte.-Exclamó Cardano al cogerlo. Vio que era de nacionalidad húngara. Miró la foto. Ya podía ponerle cara al finado sin cabeza.

-Tenía aspecto de profesor.-Opinó el comisario observando el rostro serio.-Bernát Dunaújváros se llamaba el finado...

-Difícil nombre...-Se quejó el inspector Gómez al escribirlo en la libreta de notas. Tuvo que leerlo del pasaporte.

-Guarde la cartera y el pasaporte, por favor, señor Gómez.-Le pidió Cardano al inspector.

-Sí, comisario.-Gómez los metió en una bolsa de pruebas.

-Aquí no hay nada más que ver... Bajemos de nuevo...-Ordenó Cardano después de inspeccionar el resto de las habitaciones.

El comisario Cardano y el inspector Gómez regresaron a la planta baja. Abrieron una puerta cerrada que resistió el incendio. Un pasillo oscuro acababa delante de otra puerta.

-No me lo esperaba...-Reconoció Cardano al abrir la puerta.

Entraron en lo que debería ser el garaje, pero no había ningún coche y el finado lo utilizó para otros fines distintos.

-Parece que nuestro turista se dedicaba a algo más...-Opinó el inspector Gómez al ver una mesa de trabajo.

-Eso parece, señor Gómez.-Reconoció el comisario Cardano viéndose obligado a descartar su teoría del turista.

La mesa de trabajo tenía molinillo eléctrico de café, báscula de precisión, prensa hidráulica, máscara y gafas de pintor.

-Hay restos de polvo sospechoso. Tiene toda la apariencia de un presunto laboratorio de drogas...-Dedujo Cardano.

-Sí, señor comisario...-El inspector Gómez asintió mientras seguía tomando notas en su libreta.

-Notifica a la Brigada de Estupefacientes.-Ordenó Cardano.

-Sí, señor comisario.-El inspector Gómez guardó su libreta en el bolsillo de la chaqueta y abandonó el garaje. Cruzó el comedor hasta el recibidor. Salió a la desierta calle. El camión de bomberos se había marchado dejándolos solos con el finado.

El inspector Gómez entró en el coche, cogió el micrófono de la emisora de radio y llamó a la Jefatura Superior de Policía.

-El comisario Cardano requiere la colaboración de la Brigada de Estupefacientes por qué hemos localizado un presunto laboratorio de drogas en la mansión Dos Aguas del Barrio de Pedrables...

-Mandaremos una unidad...-Confirmó la operadora tomando nota de la dirección completa. Colgó el teléfono y marcó la extensión de la Brigada de Estupefacientes.

Una furgoneta salió del aparcamiento de la Jefatura Superior de la Policía Nacional en la Avenida Layetana. En su interior viajaban dos hombres vestidos de uniforme con rostros serios. Enfiló la calle en dirección a la montaña.

El inspector Gómez regresó a la mansión Dos Aguas.

-La noche será larga...-Pensó Cardano en voz alta que veía cómo un supuesto accidente doméstico con víctima se complicaba...

***

La noche también era muy larga para Alfonso Andrade que regresó de madrugada a su humilde piso del barrio obrero dónde vivía con su mujer Dionisia. Abrió la puerta con su llave y caminó en silencio hasta el dormitorio conyugal. Su santa esposa dormía ajena a las preocupaciones de su marido. Alfonso se quedó en ropa interior y se acostó a su lado abrazándola.

-Quita que hace mucho calor...-Se quejó su mujer.

Alfonso se dio la vuelta e intentó dormir, pero la explosión ocurrida en la mansión Dos Aguas no le dejaba. No entendía que había sucedido realmente. Él fue al lavabo cuando pasó todo... Tuvo mucha suerte por qué podría estar muerto cómo su “cocinero”.

-Espero que Luís cumpla su palabra y no hable...-Alfonso Andrade pensó en voz alta en el chófer malherido en la explosión. Lo dejó en el hospital del Vall d'Hebrón. Era lo menos que podía hacer por él.

-No me dejas dormir...-Murmuró su mujer molesta.

-Perdona, cariño.-Se disculpó Alfonso y cerró la boca, pero siguió dándole vueltas a sus preocupantes pensamientos mientras intentaba dormirse. El cansancio acumulado consiguió vencer a su mente. El sueño le atrapó y las horas pasaron rápido.

Apenas amaneció, abandonó su hogar dejando a su mujer durmiendo tranquilamente. Subió al coche y puso rumbo al polígono de la Zona Franca. Tenía que llevarlo a un lavadero de coches.

-Buenos días, señor...-Saludó el encargado al cliente.

-Buenos días, necesito una limpieza a fondo... Sobretodo de la tapicería del coche.-Pidió Alfonso Andrade dándole las llaves.

-Hay manchas de sangre...-El encargado las había visto.

-Son de un perro malherido que atropellé anoche... Me dio pena dejarlo abandonado en la cuneta y lo recogí...-Aseguró Andrade.

 

Continuará...

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor

Soy un currante de oficina, hago manuales de productos sin alma, pero es un trabajo que me da de comer, pago facturas y me permite vivir cada día pendiente de si el cielo caerá sobre mí... A parte de mi profesión, mi afición es escribir relatos donde dejar volar mi imaginación con tendencia a la ironía... Llevo publicados ocho libros en Amazon. Saludos cordiales, Rafael Núñez Abad

Tienda

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
11.09.20
10.03.20
Encuesta
Rellena nuestra encuesta