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3 min
Nessa Faelivrin. Capítulo 12
Amor |
29.12.14
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Sinopsis

Me puse la mano en el pecho e intenté tranquilizarme, cogí aire y llamé con los nudillos con inseguridad.

La puerta se abrió y entré al frío despacho.

-¿¡Ahora qué!? —gritó muy enfadado.

Me estremecí y me quedé de pié mirando al suelo.

-Perdone profesor —dije sorprendida— si le molesto me marcho.

-No, no...pase, si le llamé yo —dijo sin alzar la vista del pergamino.

Avancé hasta situarme enfrente suya y esperé mirando alrededor nerviosa por ver que era aquello que quería enseñarme mientras terminaba de escribir. Finalmente, Severus dejó a un lado el pergamino y alzó la vista sin ninguna expresión facial, como de costumbre y se levantó del asiento haciendo un ruido pesado.

-Sigame...—avanzó hacia un extremo de la sala, yo le seguí ondeando mi túnica a cada paso que daba, sintiendo curiosidad y miedo al mismo tiempo.

Me llevó hacia un rincón algo oscuro y extrajo un objeto y empecé a sentir náuseas.

-Nessa...—me mostró un frasco, observé que le faltaba gran parte del contenido—...imagino que conoce de qué poción se trata...¿Me equivoco? —ésto último lo vocalizó lentamente clavando su mirada en la mía.

-Claro...—dije haciendo una mueca de incredulidad ante la situación— poción multijugos, ¿Sospecha de que yo haya utilizado su frasco, profesor?

-Obviamente no, usted es lo suficientemente astuta como para saber que NO se debe entrar al despacho de un profesor y mucho menos, robarle —su voz era fría.

-¿Entonces por qué me muestra el frasco a mí?

Se giró y dejó el frasco en su lugar y me miró aún más seriamente.

-Alguien te vio salir de mi despacho.

-¿Qué? No puede ser —dije alzando mucho las cejas.

-Sé que usted no haría eso, lo cual...intuyo que alguien utilizó la poción Multijugos.

Me quedé pensativa.

-¿Por qué dice usted que yo no haría eso profesor? —pregunté.

Se quedó en silencio.

-Usted es una buena alumna Nessa, de las pocas que quedan.

-Exagera mucho, simplemente que de verdad me gusta su asignatura —sonreí.

Su mirada se volvió más oscura de lo normal, se volvió triste al mirarme a los ojos, al mirarme a mí y me sentí confundida.

-Tengo trabajo por hacer —dijo sin apenas mover los labios.

Me miró apenas unos segundos y se dirigió a su escritorio dando ligeros pasos y comenzó a escribir en un pergamino nuevo sin alzar la vista. Fui hacia la puerta.

-Hasta luego...profesor.

Como era de esperar no tuve ninguna respuesta por su parte y cerré lentamente la puerta con un gran peso en el pecho y a la vez muy confundida, tanto que no me importaba en absoluto el caso de la poción Multijugos. Eché a andar por aquellos pasillos de Hogwarts.

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  • Un grito le sacó de sus pensamientos. Llevó la mirada a aquel ser desde la distancia, apenas escuchaba los gritos de súplica de la pobre muchacha, algo se había roto dentro de ella.

    La joven observaba aquel ser desde la otra sala, con una sonrisa leve en los labios.

    Sus zapatillas se hundían en el barro a cada paso que daba, cobijándose entre sus brazos y con la mirada perdida siguió el camino de vuelta a la vieja cabaña sintiendo la mirada del viejo sheriff.

    La noche era fría y la lluvia no había parado por entonces, casi impedía ver más allá. La muchacha observó al agente con dificultad, cerró los ojos y se desplomó en el barro.

    Caminó por la frondosidad del bosque bajo la lluvia, ya no le importaba el frío, pensó en el saco lleno de comida que había dejado olvidado junto a su chaqueta, tampoco le importó.

    La muchacha observó al ser en silencio, perpleja.

    Aquel ser dejó descansar el cuerpo sobre una rodilla y miró el rostro de la muchacha. Tocó su rostro y sintió que una voz le hablaba en su interior.

    La muchacha permaneció inmóvil y sintió como ese ser avanzaba hacia ella. Miró sus manos salpicadas, se incorporó sin dejar de apartar la mirada de sus manos.

    El aire era puro y solo podía escucharse el sonido del bosque, esa mañana hacía algo más de frío, el verano llegaba a su fin.

    Apoyó las manos clavando la mirada hacia la vieja madera del muelle, sintió que el agua que había tragado le trepaba por la garganta, vomitó lo poco que había comido. Se incorporó con el machete entre las manos.

Aunque no soy tan buena como ustedes me gusta escribir, sobretodo género de terror o misterio. "Cuando miras largo tiempo al abismo, el abismo también te mira a ti"

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