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3 min
Ni en mis peores pesadillas
Suspense |
19.10.13
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Sinopsis

Un relato sorprendente, lleno de angustia, intriga y un desenlace inesperado.

¡Dios mío!, ¿pero qué es lo que estaba ocurriendo?, no entendía nada, jamás había tenido tanto miedo, nunca había sentido tanta angustia..., y no podía hacer nada.

No podía moverse, su cuerpo no obedecía a su cerebro, lo intentaba una y otra vez sin ningún resultado, quería abrir los ojos, quería chillar para que alguien lo escuchara y viniera a ayudarle, pero nada, y qué decir de los brazos y las piernas, era como si no estuvieran unidos a su cuerpo, como si pesaran 800 kilos cada uno. Pero el caso, es que si oía, de vez en cuando, llegaban a sus oídos voces no muy lejos de allí, prestaba atención y no conseguía entender que decían

Intento calmarse y pensar, pero aquella idea fue peor todavía, en pocos minutos, fue presa del pánico más absoluto. ¿Dónde estaba?, no tenía ni la más remota idea, solo había una pista que no le servía de mucho, y era el olor de aquel lugar, le era familiar. Tenía ganas de llorar y no era una persona llorona..., ¿o sí?, ¡por favor!, ¡por favorrr!, esto tenía que ser una pesadilla de la que pronto despertaría porque estaba a punto de volverse loco. En ese momento, se dio cuenta de que tampoco sabía quién era.

Le dolía mucho la cabeza, pero tenía que seguir pensando, tenía que recordar algo antes de que su mente se fundiera, que es lo que le parecía mas lógico en aquella situación en la que se encontraba.

De repente, escucho un ruido, sí, eso sí lo reconoció, era una puerta que se abría y se cerraba después, también escucho pasos que se acercaban hacia donde estaba. Tenía que intentarlo una vez más, tenía que conseguir, que aquella persona le prestara atención de alguna forma, quiso gritar, patalear, golpear..., pero solo su cerebro lo obedecía, de su boca no consiguió que saliera ni un sonido y sus brazos y sus piernas daban señales de encontrarse muertos.

¿Muerto? mmmm, por ese lado respiró aliviado, también se le había pasado por la cabeza esa idea, por un momento, llegó a pensar que era el protagonista de una de aquellas historias de miedo, que tanto le gustaba escuchar, y que lo habían enterrado vivo.

Siguió oyendo a esa persona cerca, se movía a su alrededor, movía cosas aunque con mucho cuidado, casi ni se escuchaba. Entonces, pasó algo que le sorprendió, aquella persona se acercó, le acaricio la cara, lo besó en la frente y se fue. Ahora sí, notó como por el rabillo del ojo le caía una lagrima.

Pasó mucho tiempo, tampoco sabía cuánto, su terror iba en aumento, al mismo tiempo que su impotencia y su ira, volvió a escuchar la puerta, alguien se acercó, le cogió de la mano..., y algo ocurrió, oyó como algo caía al suelo y al mismo tiempo esa persona salió corriendo y escuchó claramente como gritaba: ¡¡Ana, Ana, avisa al doctor!! ¡¡Rapidoo!! El paciente de la habitación 107, el que lleva 10 años en coma, ¡¡esta despertando!!

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  • Muy bueno, ese juego del despiste, el final muy bueno. bien descrito. Yo habría escrito algo en forma dialogada, para hacer la lectura más agradecida.
    Muchas gracias Jose Manuel, me alegro que te gusten mis relatos, un saludo.
    Muy bueno. Mientras leía yo recordaba algunas noticias leídas sobre personas en coma durante muchos años que sorpresivamente conseguían comunicarse, bien que esquemáticamente; pero la perspectiva de tu relato me ha sorprendido, no la esperaba, la del que trata angustiado de despertar de una pesadilla que le desorienta y le pierde ignorando que su situación real es todavía mucho peor. Muy original, me ha gustado. Saludos.
  • Amor, sufrimiento, drama, soledad, deseo...Son palabras con significados tan distintos, y la mayoría de veces..., tienen tanto en común. Aquí os dejo un relato en el que podríamos recogerlas todas.

    A veces, en la vida cotidiana, no valoramos las pequeñas cosas, los pequeños momentos ... Esta historia habla de una señora anciana en una residencia, y de un día que no comenzaba bien y se arreglo con uno de esos pequeños momentos.

    Todos los días vemos en las noticias gente que pasa horas esperando el concierto de sus ídolos, que lloran si consiguen un autógrafo de alguien famoso y no apreciamos a los que tenemos alrededor, personas que no son famosas pero que son verdaderos héroes, eso si, sin capa ni antifaz.

    ¿Los sueños se hacen realidad?, yo creo firmemente que si y algo así, como lo que cuenta este relato, es posible. Así que, no dejéis de soñar y no dejéis de luchar por vuestros sueños.

    Es un relato ficticio, totalmente inventado pero dadas las circunstancias y la situación en la que vivimos, el protagonista de esta historia... "Podía ser cualquiera"

    ¿Quien no ha soñado con el beso de su príncipe azul?, ese que llegue montado en un caballo blanco y nos rescate de la torre mas alta. Pues, esta historia es asi, pero en los tiempos que vivimos. Como un beso, puede darnos la vida y la felicidad que estabamos esperando.

    Muchas veces no sabemos cuando es hora de parar, cuando hemos llegado al limite, pero nuestro cuerpo se encarga de ello y en este caso, el mensaje fue claro y aprovechó la oportunidad que le dio la vida.

    Hay situaciones en la vida, en las que no sabes donde meterte, te gustaría que te tragara la tierra y que nadie te reconociera...., pero por muy lejos que te escondas...., no es posible.

    Un relato sorprendente, lleno de angustia, intriga y un desenlace inesperado.

    Historia de amor, muchas veces merece la pena esperar para disfrutar de algo muy deseado. El deseo se multiplica, y la recompensa es tocar el cielo con las manos.

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Tengo 38 años,casada y con dos hijos. Amo la música, leer, pasear, viajar y todo lo que sea divertido.

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