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4 min
Nietzsche ha muerto en Haití
Reflexiones |
24.10.12
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Sinopsis

Reflexión, a medio camino entre la preocupación por el mundo y el camino hacia la fe. Con todos mis respetos.

Friederich Nietzsche, la voz más potente que jamás he percibido en las páginas de un libro, explica de un modo nítido en su última gran obra, ‘Ecce Homo’, en qué modo el cristianismo, y en general la idea de Dios, supone un placebo que pretende alejar al hombre de todo cuanto configura su propia y auténtica naturaleza, que este debe desarrollar en toda su potencialidad. Para Nietzsche, el hombre es todo lo que lo configura materialmente. Todo lo ajeno a él, es corrupción, falsedad, ilusión, excusa. En esa misma línea, el Súper-Hombre es el que se concentra de un modo total en buscar expresar sus máximas posibilidades, físicas e intelectuales. Nada de su entorno, y mucho menos una idea, un concepto, ha de alejarle de su fin. Por ello mismo, el hombre nietzscheano es egoísta. Un individualismo absoluto que, sin ningún tipo de miramientos morales (la moral es una idea, un concepto, y por tanto ha de ser despreciada), rechaza la misericordia, la compasión, la solidaridad. Eso son “debilidades”. Y nada más débil que la fe en un Dios que, supuestamente, ha muerto en entrega por amor. Por amor al hombre.

 

Esto es Nietzsche. ¡Y qué duda cabe de que hoy, en gran parte, su egoísmo impera en todo el mundo! El sistema económico global (y hoy la economía lo es todo) está regido por el individualismo. Así, las naturalezas más fuertes, las que no han tenido ningún freno fraterno, hacen que las naciones se dividan entre el Primer y el Tercer Mundo. Una élite enriquecida se levanta sobre una masa empobrecida, derrotada. Sí, esto es así. Sin embargo… No todo eso puede ser así. Hay pequeños oasis que lo demuestran. Y yo, hace ahora un año, conocí en persona uno de ellos: Haití.

 

Haití, el país más pobre de toda América, está lastrado por numerosos problemas endémicos, que lo son desde el mismo momento en que surgió, hace cinco siglos, como la tierra de los esclavos negros traídos por los colonos europeos al nuevo continente entonces descubierto. Su última desgracia, el terremoto que hace dos años y medio arrasó la mayoría de su territorio. ¿Qué es lo que queda en medio de tan lamentables condiciones? Semillas de esperanza surgidas de individuos y poblaciones que, en muchos casos con la ayuda de otros individuos e instituciones llegadas de fuera, trabajan todos a una para salir del hoyo. Cooperativas agrícolas, asociaciones vecinales, gremios, sindicatos, colectivos de todo tipo. Comunidad, comunidad, comunidad. Personas que, más allá de sus propias fuerzas, unen su mano con muchas otras. Y consiguen sus objetivos: una escuela, un dispensario de alimentos y medicinas, un molino de maíz. Poco a poco, pero ellos son, en todo tipo de iniciativas, los protagonistas de su propio desarrollo. Y esta es la única economía real.

 

Soy testigo de todo esto. La fraternidad es la única esperanza para el ser humano. Esto, aunque hoy parezca utópico, es el camino a seguir. Una realidad que bastaría para vencer a prebostes del capitalismo desaforado, como Fukuyama, que veía en el dominio de esta ideología la culminación de los tiempos. Pero, si traigo ante este altar a Nietzsche, es porque él sentenció la muerte de Dios. Y no. Si hay algo que mueve a los haitianos a creer que tienen esperanza de salir adelante, no es solo la solidaridad. Es la fe en Dios. He visto con mis ojos cómo muchos hitos aparentemente imposibles se convierten en realidad porque en ellos ponen su fe en Dios. Y lo hacen con plena alegrí, aumentando exponencialmente su fuerza. Son comunidades plenas, porque, humildemente (humildad, el gran antagonista nietzscheano), ofrecen a Dios sus propias vidas.

 

Pese a todo lo que pueda parecer hoy, Dios no ha muerto. Quien ha muerto es Nietzsche, su modelo egoísta. Y lo digo en el momento de la Historia en que su triunfo más aparente se muestra en todo el mundo. Lo denuncio: tal victoria es una idea, un concepto, una ilusión, una excusa. Yo soy testigo: Nietzsche ha muerto. Y ha muerto en Haití.  

 

MIGUEL ÁNGEL MALAVIA

 

http://blogs.periodistadigital.com/lahoradelaverdad.php/2012/10/24/nietzsche-ha-muerto-en-haiti

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  • No, hombre, por dios, que no muera Nietzsche. Si alguien ha iluminado nuestro pensamiento en este último siglo, este ha sido Nietzsche. El sentido egoísta de la filosofía que atribuyes su teoría no es tal como insinúas. En El caminante y su sombra, por ejemplo, Nietzsche defiende el sentido vital del cristianismo, el sentido de la humanidad como el leiv motiv de toda la obra cristiana, aunque luego critique el papel que juega la iglesia y sus convencionalidades. Humano, demasiado humano, es otra obra en la que esos principios se desarrollan. Nietzsche es el gran defensor de la vida, de la comunidad humana, el gran detractor de los mercaderes, de los gobernantes corruptos y degenerados, el mayor enemigo del materialismo. ¿No es esto lo que está matando al pueblo de Haití, entre todas sus desgracias? Creo, amigo, que es necesario darle a la obra de este filósofo su verdadero lugar en el mundo, interpretar y dotarla del sentido con el que podamos salvarnos y salvar a la humanidad. Y este no es el del egoísmo material. Por otro lado, pienso que tienes razón en lo que dices en relación a la fraternidad como única esperanza para el ser humano. Aunque creo que llegar a eso requiere llenarse de vida, de pasión (y compasión), de conocimiento y mucho amor al prójimo. Un saludo.
    Buff... díficil entrar en valoraciones-discusiones sobre Nietzsche. Yo sí acepto la valided de algunas de tus ideas sobre él, pero también las observaciones de Daniel Luis llevan mucha razón. Prefiero quedarme a medio camino. Ni el egoismo radical ni la fe ciega en la humanidad o en una deidad. Claro, que Nietzsche me pondría a parir por “tibio”, ja,ja. En cualquier caso está bien que hayas traido a colación a uno de los grandes de la filosofía y también Haití y la forma en que esa gente está creando en comunidad. Un saludo.
    El texto es interesante, pero no comparte en absoluto la lectura que haces de Nietzsche. Primero: dios no pasa a ser verdadero porque haya gente que haga cosas buenas en nombre de él. Eso es algo que Nietzsche mostró muy bien: los argumentos que apelan a la ética o a las emociones son falsos, por definición. Segundo: es cierto que su filosofía tiene un talante aristocrático indefendible, pero eso no quita que sea uno de los pensamientos más críticos y poderosos de los últimos tiempos. Por último: sería absurdo pensar que hoy reina en el mundo la filosofía de Nietzsche, porque él piensa el individualismo siempre en términos espirituales, en la construcción de los propios criterios para abordar la realidad, en apelar a la grandeza del individuo artístico. Nada menos Nietzscheano que el materialismo burdo que reina en el "sistema económico global." Por último, el mismo Nietzsche critica varias formas de individualismo en diferentes momentos de su obra. Por ejemplo, en su primer libro, "el nacimiento de la tragedia", sostiene que la individualidad es una ilusión. El último gran libro de Nietzsche es "el anticristo", donde brinda varias buenas razones en contra del cristianismo, una de ellas es lo perjudicial que resulta para el desarrollo del conocimiento. Nietzsche es un filósofo de una obra muy compleja y variada, llena de ironías, tentativas y dobles sentidos. No es para nada fácil de interpretar y siempre es bueno no hacer lecturas categóricas de su pensamiento.
    óptimo
  • Mi primer homenaje a Unamuno en 2016...

    Todo día es bueno para homenajear al más grande de todos los poetas: el loco Don Quijote, custodio de la fraterna utopía.

    Con los héroes de Charlie Hebdo. Aunque no compartiera muchos de sus postulados ni la forma de expresarlos, ¡siempre con la libertad de expresión!

    Como cada año, mi homenaje a las ánimas de rostro global...

    Evidentemente, no manejo eso de juntar versos. Pero, desde el cariño, vaya desde aquí mi homenaje por Don Alfredo.

    Hay quien no le gusta que aquí el deporte sea un tema de inspiración... Pero yo insisto, pues además va en clave de humor. O eso pretendo.

    Unos días después, pero aquí llega mi particular homenaje a Gabriel García Márquez. Una parte de este relato es muy real, ¿eh?

    Mi homenaje al maestro Paco de Lucía, que hoy nos ha dejado muy huérfanos.

    Perdón por el tono...

    Aquí, tratando de pegar un bocado a la dura corteza que cubre este mundo nuestro para vislumbrar qué hay realmente dentro... Advierto: es una impresión muy personal.

Conquense y madrileño, licenciado en Historia y Periodismo, ejerzo este último. Libertario y comunitarista, voto al @Partido_Decente. Mi pasión es escribir.

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