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5 min
Niña De Mi Sueños
Amor |
16.11.14
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Sinopsis

Un sueño que apareció el otro día mientras dormía.

Creo que estaba saliendo del colegio, un instinto me incito a subirme a una especie de autobús, una micro local no parecía ser, por su recorrido iba más allá, lejos de la ciudad, de eso me entere cuando llegue, porque apenas subí al transporte no sabía lo que vendría, ni razones, no tenía repuesta para lo que se me impondría por delante.

Me senté al costado de la ventana, en un asiento individual. Delante de mí había una niña, una joven, más o menos de mi edad, o un poco menor talvez. Curiosamente podía ver a la perfección su rostro, ¿era el reflejo de la ventana? No lo sé, solo sé que podía distinguir con mucha nitidez cada facción de su rostro, solo recuerdo que podía notar bien su rostro, pero no me acuerdo de nada en particular a su aspecto. Sé que era preciosa, era una belleza distinta, era menudita de físico voluptuoso, era preciosa, se notaba que su rostro venia de otro lado, fuera de dónde vengo yo, no hay mujeres con esas matices de dónde vengo, su rostro era sureño, de la costa, ese rostro que se deleita con el aire marino. Solo sabía que era linda, pero en mis recuerdos no tengo conciencia, ni pruebas de aquello. Me entere de que esta niña provenía de esos sectores, cuando sigilosamente mire por la ventana y vi en su alrededor un mar infinito que moldeaban mis ojos, su paisaje era excepcional, era casi tan bello como mirarla a ella. Cruzamos un puente, obstaculizado por una borde barroso, muy angosta, era tan angosta que pareciese que nuestro medio de movilización no ingresaba en la superficie en la que avanzaba, levitaba, a lo mejor levitaba, nuestro viaje era un viaje mágico que no intuía destino hasta llegar, era curioso que mi celular no sonara, que nadie se preocupara de mí, nadie se preocupaba de mi existencia, era un momento único, que en su espacio el tiempo avanzaba y lo que quedaba atrás quedaba paralizado, el tiempo se detenía a cada elemento que escoltaba.

Los paisajes eran únicos, la marea era impresionantemente radiante, tenía un brillo casual en su planicie. Nuestro movimiento era un vaivén, subíamos a una punta y bajábamos y se volvía a gozar ese paisaje, hasta llegar a esa orilla lodosa en la que el autobús parecía levitar. Todo era impresionante.

Mi niña seguía ahí intacta mirando el paisaje que quien sabe cuántas veces habrá visto. Su cotona, su vestimenta escolar la hacían lucir una ternura que oscilaba al verla. No estoy seguro, pero parecía que traía los labios pintados intensamente con rojo, el clásico Rush rojo, muy  marcado, talvez, puede que lo esté inventando, la mente es frágil y no lo declaro con exactitud.  

El viaje parecía finalizar, el movimiento se hacía cada vez más parsimonioso, su pausa se hacía notar como si el estanque se estuviera derramando y llegar a una acentuación a terreno, a un terreno apacible, con el ruido de la marea cantando, para así frenar definitivamente y parar. Paro. 

A la bajada mi vista siguió a la de mi niña misteriosa, pero lo que viene ahora es la parte inverosímil del sueño, todo se distorsiono y salió de sus casillas.

Ese templo que nos refugió con unos monjes a su alrededor fue infrecuente, el  sueño se apodero de la situación lo hizo a su gusto, sin dejarme hacer el final preferible. No recuerdo si converse con ella, o talvez sí, pero no recuerdo las palabras ejecutadas, las que se pronunciaron en ese momento. Tengo una imagen bien borrosa, casi nula, en la que yo le hablo, le digo algo, ella sonríe, disfruta del momento, y  la veo reír.

El sueño culmina en la nada, luego mi cuerpo recupera su vivaz temple, recuperando el sentido y volviendo a la realidad. El sueño pudo haber sido perfecto; la mente manda, ella es dominante de las acciones, no me deja soñar con plenitud, una paradoja que no me permitió soñar y desear lo soñado. De todas forma me quedo con lo bello que fue el recorrido, la vista, estar con ella, gozar la belleza de la niña misteriosa, ojala reaparezca en algún otro sueño en un futuro, uno en el que termine descubriendo sobre ella, destapar la sencillez , descubrir su personalidad y que la despliegue conmigo, que me enseñe su nombre, todo sobre ella, que mi próximo sueño reaparezca y que juegue a ser feliz y hacer cosas que solos se permiten en los sueños, ir más lejos, muy lejos con mi niña misteriosa. 

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