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4 min
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Varios |
08.01.15
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Sinopsis

Nada personal, viva la juventud peronista.

Un agotado y ultrajado detective interrumpe su pensar y detiene su continuo andar para encender un cigarro y fumárselo. Mira la luna que impregna de luz a lo que si no sería una noche muy obscura. Variados temas musicales que se escurren en la presencia de Nix llegan a los oídos del oficial: duran muy poco. Mañana bien el detective se podría olvidar de todo pero no. El sigue en esta vocación y con una imperecedera pasión llameante, porque desde niño esto es lo que quería hacer. Desde niño… ni-ño. Es difícil para nuestro sujeto no mezclar su oficio con la realidad, con su vida privada, personal. El caso actual en el cual está trabajando trata sobre una mujer que fue hallada en su casa crucificada y con su cuerpo abierto como si fuera un animal: desde el cuello hasta la vagina. El cuerpo sin vida de la mujer identificada como Claudia María Domínguez se encontraba rostizado, cocinado y con visibles marcas de mordiscos humanos. El señor de la ley entre las bocanadas que le daba a su cigarro bebía su gin and tonic que en un cercano vaso apoyado sobre la mesa tenía, y se decía: qué mundo más loco… trastornado… perturbado… trastocado… maniático.

 Tenían a un culpable que coincidía exactamente con la descripción de la única testigo solo que había un problema: la testigo recién había salido de un hospital psiquiátrico y había padecido de esquizofrenia. En la corte no ganarían el caso. La defensa era buena, sumamente buena en cuanto a plantear dudas razonables se refiere. El ayudante fue hacía él y le dijo que tenía una importante evidencia pero que antes el detective debería de irse a la esquina de la cuadra donde estaban. El detective al no saber a cuál esquina debería de dirigirse lo ayudó el ayudante señalándole con su dedo donde debería de ir para situarse. Se le dijo al oficial que rezará el padre nuestro cuando a la esquina llegase.

 Todo se envolvió en tinieblas y voces macabras por doquier escuchaba. Veía al sospecho acercársele pero no era el mismo, era extraño, más extraño. El asesino estaba bañado en sangre, de la boca chorreaba líquidos, de los ojos y orejas también. Su caballera eran filamentos de carne y sus ojos verdes esmeralda estaban a punto de salirse de las concavidades en donde depositados estaban, además de que éstos eran desproporcionalmente demasiados grandes. Gaspar (Así se llamaba el investigador) cerró sus ojos y cayó arrodillado al suelo: en excesiva locura y pavor se encontraba. En un momento de breve clarificación mental se acordó de rezar el padre nuestro y así lo hizo. El caníbal se le acerco y antes de desvanecerse le dijo al oído a Gaspar con espantosa voz: un buen día nuestra creación lograra despertar y yo no creo que su mente deje que un ser inferior la pueda controlar (fragmento del opening Bt´x). Ya de día la luz se hizo y un rayo de sol que se filtraba por el despavorido cielo nublado iluminaba una cinta que delante de Gaspar se encontraba. Era la evidencia que buscaba: en la cinta se demostraba la culpabilidad del acusado en cuestión. ¿El caníbal lo había visitado en espíritu? Cuando volteo vio a su ayudante con una sonrisa extender dos blancas alas de su espalda y ascender a la bóveda celestial.

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