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3 min
Novio de Tarifa Plana
Amor |
23.03.11
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Sinopsis

Novios parche, lagartonas tristes.

Mi tía, que se había hecho muy devota y amiga de San Antonio, me regaló un novio por mi cumpleaños. Era un novio por tarifa plana, porque mi tía tenía una pensión más bien cortita. Llegaba los lunes por la mañana, echaba 4 horitas en mi compañía los días laborables y el viernes se marchaba con otras tarifadoras, dejándome aplanada y no compuesta los fines los fines de semana. Mi tía y mi novio habían llegado a este acuerdo tras muchas y prolongadas negociaciones. Habían proporcionado suelo a mi alma y desconsuelo a mi cuerpo. A veces, por sobrecarga en horas punta, Quisto, que así se llamaba el mozo, llegaba un poco tarde, y cuando digo "llegaba un poco tarde" era a todo y para todo. Esos días, yo los dedicaba a reconciliarme con mis macetas para serenar mis ánimos, quitaba pulgones y araña roja de la dama de noche y recortaba los tallos taladrados por oruguitas de los geranios. No es que yo sea desagradecida, pero es que lo de que "a caballo regalado no le mires el diente" es un truco lingüístico de quien te regala algo para que te calles y te tragues lo que te haya traído sin rechistar. Mi tía podría haberse estirado un poquito más y mi Quisto también podría haberse regalado un poquito menos a otras aspirantas, lagartonas ellas. Mi vida llegó a ser un mar de tendones desquiciados, dientes rechinados, vellos erizados y laringitis con afonías sofocantes. Me fui a la oficina de novios por tarifa plana a protestar y allí conocí a Nicanor. Es un loro amable que sofroniza mis meninges con los ruiditos de su pico, el rascar de sus patitas en los barrotes de la jaula y el magnífico colorido de sus plumas. Compartimos pipas que pela él o pelo yo, y nos reímos a carcajadas al unísono con una felicidad locuela de barrio bajo. Estoy aprendiendo a hacer la manicura francesa y otros decorados ungulares en las garras de mi lorito. Él me frota la cara con su cabecita y me repite la primera frase que aprendió de mí con voz algo gangosa. Así que, en vez de irme a llorar al convento, ahora estoy en el paraíso.
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  • Bonito relato.
    Escribe tus comentarios...
    El "consuelo" puede adoptar múltiples formas.Incluso de pájaro.:)
    que salá eres malagueña... porque eras malagueña, no?
    Me gustó la forma en que llevaste la historia, de una forma rítmicamente agradable, fácil de seguir y sin divagar en el trayecto. Teodoro tiene razón; ésta manera de expresión deleita más si se extiende.
    Descubrimos con este escrito a una autora ignota de gran fuste y poder de sugestión. No puede haber más razón para que se nos haya pasado por alto hasta el momento que el viejo dicho de que lo irremediable impide prestar atención a lo delicado. Tomad nota, si os place, neófitos de esta liturgia en exceso apresurada y acuciante. Gran entendida en las complejidades del reino vegetal… y animal, nos deleita esta vez con la sustitución de un novio vicario y mostrenco por un loro retozón de envidiables afinidades y cercanías. Rozo, humildemente, mi pico con el suyo.
    Escribe tus comentarios...Simpático el relato y enternecedora la intimidad con el loro y su felicidad locuela. A grandes males grandes remedios.
    Un relato muy ameno, correcto y justo en su prosa. Me gusto
    Curioso de contenido y original idea. Pero sobre todo me ha gustado como escribes. Buscaré mas relatos tuyos, espero que mas largos (lo bueno, si largo, ...)
    Debes de ser una estupenda poeta. Voy a explorar tu mundo, porque me gusta como escribes. Tu relato, aunque chistoso, no me atrapo mucho. Buen dia, eso si!
  • ¿Sinopsis?, la misma palabra la indica.

    Delantal de faralaes, amor y cocina.

    De vapores enólicos carroñeros.

    ¡Ay qué malas se ponen las cabezas con la calor!

    Parodia de Cosmopolitans y cervantinos.

    Novios parche, lagartonas tristes.

    Música orate.

    Pa nenes muy monos.

    Que se prevengan los escudos, que a mí me da la risa.

    Amores con mucho morro

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