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7 min
Nunca antes había olido el aroma del sexo.(Relato erotico) Part.1
Fantasía |
07.04.15
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Sinopsis

Hola a todos y todas.

Mi nombre es Paula.

Estoy encantada de poder contaros mis pequeñas cosas por aquí.

Soy una mujer en plenitud mental y física.

Una mujer que disfruta de su sexualidad y del control inevitable y natural de la mujer sobre los hombres.

Ellos no parecen entender a veces el nivel de mando y sumisión a los que son sometidos por nosotras.

Pero esto es real y quien lo niegue estará negando la naturaleza humana y animal.

El humano se considera animal racional por encima de cualquier especie.

Yo no lo creo así.

He venido a relataros algunos experimentos y experiencias que desde bien jovencita he llevado a cabo.

Acciones/reacciones que confirman el absoluto control que la mujer tiene por el simple hecho de este cuerpecito serrano que madre tierra nos dio.

Somos la tentación, la elegancia, el deseo, el morbo, la prohibición, el placer, lo irresistible.

Cada una tenemos nuestras pequeñas o gigantes parcelas donde deslumbrar, donde jamás pasamos inadvertidas a sus ojos.

Y todas absolutamente todas somos conscientes de eso, de la capacidad de cortar el habla, del nerviosismo en sus manos en sus gestos, del cosquilleo en sus testículos producido por sus ganas de follarnos.

Que mujer en algún momento de su vida no ha sido consciente del auténtico poder que poseemos y con el cual podríamos hacer que un hombre mate o muera, robe o venda, incluso que arriesgue todo lo que tiene solo por la posibilidad de meter su polla en nuestro coñito.

Yo fuí consciente de este poder a una edad muy temprana.

Tenía 13 años y era el primer verano que tenía pechos, una talla 85 creo recordar.

Fue el verano en el cuál pasara por delante del hombre que pasara percibía sus miradas en mis tetas o en mi culito apretado de pre-adolescente.

Al principio no entendía muy bien que significaba todo esto.

Había pasado de ser una niña insignificante para el mundo a ser una pre-adolescente que desarrollo pronto y se convirtió en una pequeña preciosa tentación.

El rollo virginal a los hombres les excita y mucho. Más que mucho muchísimo.

No digo que todo hombre que me miraba en esa época pensara en "Me follaría a esa niña"

Total que mi verano fue transcurriendo y comencé a entender el juego de las miradas.

El asqueroso mundo del piropo guarro y descortés. (Salvando claro al elegante y picantoso que me encanta)

Un día, al salir de la piscina se me transparentaban los labios de mi triángulo de las bermudas, Yo no fui consciente de ello hasta que 20 chicos de unos 14 a 20 años dejaron de chillar y correr como gallinas locas y se quedaron fijamente mirando a mi entre pierna.

Pensé en taparme y correr pero no me digáis porque comencé a reírme.

Ese día conocí el poder de la mujer por no decir la debilidad del hombre.

No contenta con reírme estire la parte baja de mi bañador de nadadora, introduje la esquina de la toalla y me seque mis partes nobles de forma delicada, dejando asomar un poco de mi piel blanquecina a comparación del resto de mi piel bronceada por el sol.

Fue como una bomba atómica, unos empezaron a saltar como monos (esos los más jovencitos) gritando "Lo has visto lo has visto" , otros se sonrojaron y se taparon la cara, los más adultos no articulaban palabra se miraban unos a otros como "Joder con la niñata".

Aquello fue un gran descubrimiento para mí y me pase todo el verano usando faldas cortas, short que apenas tapaban mis manzanitas y observando las reacciones de los hombres y jóvenes. Incluso uno llego a caerse por intentar verme subir unas escaleras pensando que vería algo de carne jajajaaj.

Pero el suceso que más me marco y que me hizo realmente comprender el poder de atracción del cual las mujeres disponemos y muy pocos hombres también disponen, sucedió después de unas fiestas.

Estaba en el pueblo de mi padre en una típica fiesta veraniega de pueblo.

Imaginaros, de mis primeras veces tomando alcohol en medio del campo con música.

Yo estaba contenta por todo aquello pero una amiga bebió de más y unos primos nos acercaron a casa del pueblo de mi familia.

Como yo había bebido me subí directamente a la buhardilla para que mi aliento a calimocho y caliguay no se notara en el salón donde en principio iba a dormir.

Llevaría ahí como media hora cuando sentí entrar a alguien y me asuste.

Me escondí en un cofre enorme de madera que estaba al final de la habitación.

Tenía buena vista desde dentro así que esperaría a que se fuera quien quisiera que fuese y saldría.

Era mi tía Sheila, iba claramente borracha y la acompañaba mi Tío Roberto y su mejor amigo Cristóbal.

Mi tía Sheila era otra portadora de la belleza familiar, ella empujo a Roberto y Cristóbal al sillón, comenzó entonces a bailar de forma sensual mientras les hacía preguntas al aire.

¿Estáis borrachos chicos? Lo sé ¿Estáis excitados? Lo sé ¿Si me quito el vestido cuando dinero pondríais en la mesa? Todo no jajaja ¿Y si saco vuestras pollas y me las meto en la boca mataríais a la zorra de Montse?

Esta vez ella no se auto contesto.

Pero yo desde el cofre observe las caras de mi tío y su amigo, ambos asintieron con sus cabezas.

Sin pausa mi tía se arrodillo frente a ellos, introdujo sus manos en los pantalones y saco sus pollas.

Primero metiéndose la de mi tío en la boca mientras jugaba con la mano con la de Cristóbal.

Después fue intercalando cada cierto tiempo el contenido de su boca por el de su mano.

Nunca había olido el aroma del sexo.

Jamás había observado un pene erecto de aquella forma.

Ni si quiera había visto una película porno pues nunca me llamaron la atención antes.

Pero lo que más me llego fue la cara de mi tío y de Cristóbal.

Ver como retorcían sus cuerpos cuando mi tía hacia un movimiento de mano o de cuello.

Percibir esa complicidad cuando se miraban entre ellos asumiendo que aquel era el premio del encargo que iban a ejecutar.

Podía ver los glúteos de mi tía y observar como su mano a veces buscaba su propio placer acariciándose aquel humedisimo lugar.

No podría afirmar porque pero decidí ponerme dentro del cofre de la misma manera, de cuclillas.

Metí mi mano bajo mi braguita y palpe mi clítoris.

Estaba hinchado y según lo roce solté un pequeño gemido mitad sorpresa mitad placer.

Por un segundo me asuste pero aquellos tres estaban demasiados entretenidos y borrachos como para oír nada.

Me excitaba mucho ver la polla de mi tío en la boca de mi tía.

También ver como mi tía miraba a Cristóbal y como ella los manejaba a los dos hombres tirando de sus manos o haciendo movimientos con su cuerpo para dirigirles donde deseaba.

No pude meter más que solo un dedo en mi vagina pero fue como liberar a mi cuerpo y mi alma a la vez que mojaba por completo la palma de mi mano con mi propio flujo.

Creo que todos nos corrimos esa noche jajajaj y después todos dormimos como enanos.

Ellos sobre aquella grande cama de la buhardilla y yo dentro del enorme cofre.

A la mañana siguiente al bajar al salón vi a mi madre llorando y a mi abuela rezando.

Montse había aparecido en su casa colgada de una soga en el granero.

Cristóbal lloraba desconsolado abrazado a mi madre mientras mi padre hablaba con la policía.

En ese momento mi madre me vio, vino hacia mí y me dijo "No te preocupes amor, tu tía Sheila esta al llegar y debes irte unos días con ella mientras todo se soluciona"......Continuara

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