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4 min
Palabras.
Amor |
13.11.14
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Sinopsis

Breve reflexión.

Tienen el poder de describir a la nada, con algo, con ellas mismas. Es irónico. Son cada una un mundo, una sensación, mil significados, e, incluso, un motivo para sonreir; o para no hacerlo. Las tiene tu nombre, las tiene tu apellido. Palabras eres tú, soy yo. Son lo que sientes, o lo que yo siento. Son las que provocan emociones; si, de todo tipo. Son ilimitadas, eternas. Son las que permiten que me abra a ti, que me conozcas. Si no existiesen, entonces, no serían posibles las descripciones; no habría nada. 


Gracias a ellas todas las personas podemos considerarnos algo, podemos dilatar nuestros conocimientos, podemos pedir, crecer, vivir.


Palabras no, no son solo vocablos. No tienen por qué ser escritas o transmitidas oralmente dispuestas en oraciones con múltiples sentidos. Pueden darse en una mirada, una sonrisa, una caricia. Cuando me besas, estás escribiendo una historia: La nuestra. Considérate un buen escritor, un gran poeta. Nadie redacta como tú, tú eres brillante. Siento envidia del aire, o de tu mente; envidia de esos lienzos al que van a parar tus palabras, tus pensamientos, tus textos. Las imagino en forma de dibujos. Gran dibujante eres, pero solo tú. Grandes ilustraciones las tuyas, porque son tus palabras. 


Como ves, no son necesarios un bolígrafo y una hoja en blanco para crear algo, sobra con tus labios sobre mi piel, con tus dedos recorriendo mi espalda, contigo, contigo en silencio, contemplándome. Porque el silencio no es más que eso, palabras. Que, aunque no las oigas, están allí. Silencio puede significar mil cosas, cosas que no se pueden describir si no es con, ya sabes, palabras. Silencio es, saber hablarte con mis gestos, y valorar tus términos ocultos pero presentes. Silencio es, este silencio mientras lees, lees palabras.


Las palabras, son todo.


Con ellas puedo transportarme o transportarte a ti, donde yo quiera. Hazme un favor, imagínate, imagínate estando en un salón. Sentado en el sofá de cuero color crema, sostienes entre tus gélidas manos una taza de café caliente. De ella sale humo, y, el olor, abre tu apetito. La chimenea ejerce bien su función, o quizás sea la manta de pelo que te cubre. Te sientes bien. Los colores rojizos y anaranjados del fuego, contrastan por completo con los colores azulados y blancos del exterior, de la nieve que eres capaz de visualizar tras la ventana. Tu cuerpo está agotado, no quieres ni encender la televisión. Vale más la pena ver a las cenizas danzando, ese sentimiento de resguardo del exterior. Hace calor, es un calor agradable. Ya está, no imagines más. 


¿Ves? Con palabras puedo llevarte donde me apetezca, imaginemos otra vez. La luna aparece en el horizonte, entre dos negras montañas. Huele a humedad, a dolor. Sostienes entre tus brazos un cuerpo, has sido tu. La sangre tibia directa de su corazón te salpica, mejor, hace frío. Te paras a contar cuántas puñaladas has sido capaz de propinarle al individuo en esos segundos de ataque, quieres sentirte orgulloso de tu jugada. Parece extraño, pero, pensar todo esto te sirve de algo, te aporta calor. Ya eres un asesino, ya no puedes hacer nada. Bueno, sonreír. Una sonrisa sádica. La suerte te acompaña y los pinos te tapan, nadie podrá verte cavar ese hoyo. Dejas el cuerpo en el suelo, arropado por plantas secas. Algunos pinchos se clavan en la carne del difunto, desgarrándola al ir a moverlo. Va, ya te da igual, te pones manos a la obra. La tierra mojada te impregna, quedándose pegada a tu cuerpo, a la sangre que te cubre. Basta ya. Ya está. De nuevo, ¿Ves? Palabras.


Es posible pasar de sentirse cómodo con ellas, a todo lo contrario. Magia. Todo está compuesto de palabras, desde un sentimiento hasta lo último que puedas imaginar, si.


Pensarás y pienso que, ¿Qué más da que leas ahora tantas palabras? ¿A qué viene todo ésto? Venga, dejo de escribir, ya acabo. Las palabras, en resumen, y a lo que quería llegar, son todo. Tú, eres mi todo. Eres, por deducción, el conjunto de palabras más importantes de mi vida, es decir, todas. 


Palabras, eres tú. Palabras, son que te quiero.

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