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12 min
Para la depresión visite Infotrabajo
Reales |
08.07.15
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Sinopsis

Nada mejor que una plataforma de trabajo basura para subir la moral del trabajador. La realidad siempre supera a la ficción.

Para qué habría que poner el despertador a una hora decente de la mañana si siempre hay algún idiota que decide adelantarse a este aparato inventado para subyugar a la gente y amargar su existencia. En esta ocasión la iluminada era una señorita que me informaba de la preselección para un trabajo, al preguntar de que se trataba esta oportunidad mañanera, su respuesta fue contundente: es un trabajo de futuro en el que ganarás un sueldo digno y que no te quitará mucho tiempo.

Tras dar el Ok y apuntar la dirección para la primera entrevista, me hice un café y pensé: esta tía es una jodida embustera. Voy a sacar del armario la ropa de las entrevistas y a ver dónde coño está la dirección que me ha dado esta payasa, si mal no recuerdo creo que me ha dicho que no estaba muy lejos de la dirección que tengo puesta en la página web de InfoTrabajo.

Un café y dos cañas me costó encontrar el supuesto edificio de oficinas, lo primero que pude apreciar es que era una mierda de construcción con un portero que se cree importante y no llega a ser una mierda pinchada en un palo sin moscas alrededor de lo gilipollas que era. Me hizo hasta pasar por un detector de metales, no vaya a ser que lleve una pistola y quiere cargarme a la flor y nata de los empresarios de este país. 

Al subir a la oficina, un apartamento reformado con cuatro sillas y mesas para que pareciera algo serio, pude identificar la voz que me había despertado esta mañana: una mujer en avanzado estado de gestación y con los tobillos hinchados como botas:

— ¿Le llamamos esta mañana? Me pregunta con un tono agudo y molesto

—  Exactamente querida 

—  Muy bien, siéntese allí y espere un momento.

La bella embarazada había eclipsado a una serie de jóvenes sentados en sillas de colegio y centrados en unos papeles. Según pude comprobar más tarde, esta primera toma de contacto es para hacer un test de aptitud y un pequeño cuestionario. Cuánto daño están haciendo los psicólogos y demás pseudoexpertos a la sociedad. Cuatro mierdas rápidas en el test y cara de necesitar el dinero.

Tres horas después me llama la señorita embarazada diciéndome que mañana me esperan para un día de prueba, que esté a las ocho de la mañana. A la mañana siguiente en el rellano del susodicho apartamento pude encontrar a un joven sentado en las escaleras con el que no dudé en entablar conversación. Un buen chaval, David creo recordar que se llamaba, el tío se notaba que estaba muy verde en esto de la vida. A pesar de su edad, David era un tío grande y bastante musculoso (acorde con la moda de los jóvenes) con una mandíbula totalmente cuadrada cubierta por una barba de tres días; lo más simpático de este chaval es que iba con una libreta para tomar apuntes.

— Tengo que apuntarlo todo, es la primera vez que me llaman de InfoTrabajo y nunca me habían seleccionado.

— ¿Es tu primer trabajo? Le pregunté

— Estuve unos días de camarero en las fiestas pero es la primera vez que me seleccionan en una entrevista. Cuando se lo he comentado a mi padre me ha dicho que no me fíe.

— Un tío listo tu padre.

La puerta de la ‘oficina’ se abre y podemos comprobar cómo éramos cinco los que iban a ponerse a prueba durante este día. Nos presentaron a nuestros supuestos tutores personalizados, nos dieron una hoja para que fuéramos apuntando el método y nos invitaron a realizar una jornada con todo ellos; por cierto ninguno superaba los 30 años. 

Al bajar al portal del edificio me presentaron a Tomás (mi tutor), a Juan (el tutor de Daniel) y a dos que no recuerdo el nombre pero uno era un tío alto con experiencia en esto y otro era un jovenzuelo estúpido que era feliz por el simple hecho de ir al trabajo. Nos subieron en un coche y nos comentaron que íbamos a realizar una campaña de comerciales a puerta fría de una afamada compañía de energía.

— Nos podían haber avisado antes de que esto es un día de trabajo.

— Hoy no realizarás tareas de comercial, estarás junto a mi todo el rato para ver cómo funciona la empresa.

Tras veinte minutos de charla insulsa acerca de fútbol y videojuegos llegamos a un pueblo del extrarradio, dividido previamente en cuadrantes, nos ponemos manos a la obra. La primera en la frente bien dada, un hombre enfundado en sus abanderados sucios nos quería dar una hostia por joderle el polvo, el resto de puertas ni se abrieron. 

— No te preocupes, esto no es lo más normal. Mira ahora que hemos hecho el primer edificio te cuento como tienes que dibujar y apuntar los edificios por los que hemos pasado, las puertas que se han abierto y los clientes que nos han atendido. Así conseguimos establecer un patrón y una pequeña base de datos para saber dónde tenemos que ir cuando volvamos otra vez a esta población.

— Muy inteligente todo. Aprovechando que mi letra es totalmente inaccesible para el género humano hago como que escribo y sólo pongo garabatos.

— Vamos a ver si hay suerte en el siguiente edificio. Me dice mientras coge su carpeta y se lía un cigarro.

La mañana transcurrió sin pena ni gloria, una familia picó el anzuelo y este le hizo el contrato, pero al no tener uno de los papeles quedaba en pos de confirmar con la empresa. Conté 4 horas de andar bajo un sol de justicia para que sólo te dieran con la puerta en las narices. Menos mal que esta gente para a comer.

Una panadería sirvió para que todo el grupo se reuniera y comentara la jugada. En resumen entre tres comerciales con experiencia se habían hecho dos contratos y uno de ellos era dudoso. Pero mantenían la sonrisa y nos animaban a que formáramos parte del equipo, para ello no dudaron en contar diferentes batallitas y cómo el que más vendía en la jornada tocaba una campana en la oficina y tenía que exponer su método a los demás.

— ¿Cómo? Pregunté

Entre los tres me explicaron que era un método muy utilizado en Estados Unidos. Todas las jornadas al llegar a la oficina se reúnen en un cuarto y comentan la jugada entre ellos, es como una especie de método para que todos aprendan las técnicas de todos. No obstante, se pone un tope de ventas y el que lo supere al llegar a la oficina toca una campaña de metal y realiza una exposición a los demás de todas sus ventas y los métodos que ha utilizado

— Madre mía, vosotros estáis zumbados. Dije sonriendo.

— Verás el día que la toques tú, es una pasada. 

— Estoy deseando tocar. Dije mientras atacaba mi trozo de pizza recalentada.

Ni un café nos dejaron tomar estos pequeños dictadores, a las 15:30 de la tarde comenzó la segunda parte de esta jornada en la que ya ni me molestaba en apuntar al detalle los pisos que visitábamos. Le dije a mi tutor que ya había aprendido y que veía una gilipollez apuntar lo mismo dos veces. Durante las primeras horas de la tarde pude hacer buenas migas con este exmilitar, un tipo de estatura media y nervudo, siempre con una sonrisa en la boca pero con una parte oscura que no me daba muy buena espina.

El tío era de Asturias y se declaraba anarquista radical, eso sí, había sido Legionario y es para él lo mejor del mundo. Tras enseñarme un par de trucos evidentes en plan: cuando vayas a un piso di siempre que su vecino ha comprado lo que vendes, es muy importante jugar con la envidia de la gente; también me enseño a mantener una gestualidad adecuada y a utilizar palabras y tonos especialmente estudiados para captar a la clientela.

Pero ahí no quedó la cosa, gracias a la confianza que tomó conmigo conseguí que me confesara que lo que hacíamos era un verdadero timo, que en realidad era una oferta ventajosa en el primer mes pero variable en los siguientes al cambiar el precio de lo que se paga por el Kilowatio. Y me lo dijo después de colocarle dos contratos variables a una mujer con su hijo en paro.

— Madre mía chaval ¿cómo puedes hacer esto todos los días si sabes que es un puto timo? Le dije indignado

— Tengo que comer y si no lo hago yo lo hace otra persona. Ven que te invito a un Aquarius y damos por finalizada la jornada.

Las siete de la tarde, llevamos dando tumbos desde esta mañana y sólo hemos parado a comer un pequeño tentempié. Que yo haya podido calcular mi tutor se ha gastado 10 euros en comer, 2 euros en los Aquarius y alrededor de 4 euros en el paquete de tabaco. 

A esto le sumamos que ha hecho tres contratos dudosos, que tiene pinta de que ninguno confirmará a tres euros de comisión cada uno, podemos apreciar que este hombre se ha tirado todo el día trabajando y pierde dinero. Gran trabajo este que me quieren agenciar.

Ya en el coche camino de la oficina puede ver como David está encantado con el que será su nuevo trabajo. Intento no mostrar mi descontento,  pero seguro que lo han notado al vuelo y más después de la última batallita de este día tan simpático: Según uno de ellos, tuvieron que despedir a un comercial porque consiguió engañar a una abuela en una panadería y le ‘encasquetó’ tres contratos de telefonía fija y dos de Internet por un precio total de 900 euros al mes. Ese no es nuestro estilo, dijo el conductor de forma solemne. Me dieron unas ganas de hostiarle ahí mismo… 

Las ocho de la noche y llegamos tan contentos a la oficina, mientras nuestros tutores se iban al rollo de la campana, los demás nos quedamos en la sala de espera rellenando un formulario en el que teníamos que informar de todo lo aprendido durante este precioso día de primavera. Ni me molesté en rellenarlo, puso cuatro garabatos y lo entregué esperando a que me invitaran a irme; no era mi día de suerte.

— El director le quiere ver. Me informa la señorita embarazada.

— ¿Por? 

— No sé, usted pase a su despacho.

Por fin, ahí estaba el gran gurú de las ventas, el hombre que sabe realizar la cuadratura del círculo económico, el Rey Midas de los comerciales, ahí estaba el Jefazo. 

— Señor Lianiaski, no entiendo su letra.
    
— Normal

— ¿Podría leer lo que pone?

Cojo el formulario y le digo:

— No hace falta que lo lea, no quiero el trabajo.

— ¿Cómo dice usted?

— Que no quiero el trabajo.

— Usted era uno de los mejor posicionados para ser jefe de equipo.

— No me interesa. A no ser que usted me contrate y me ponga un sueldo fijo.

— El sueldo fijo está en contra de nuestra política. El trabajador se desmotiva cuando no tiene objetivos que cumplir.

— ¿Y el contrato?

— Eso son minucias administrativas.

— Muy bien. Le digo mientras me levanto.

— Le deseo suerte en la vida, aunque con esa actitud no creo que consiga llegar a ningún sitio. Me dice con un gesto despectivo.

— No se preocupe, si yo no quiero ir a ningún lado. Mi interés por la vida es comer, dormir y follar, para todo lo demás contrata al gilipollas de turno que te pague las putas. Buenas noches y buena suerte. Le digo mientras doy un portazo.

A los dos días abro la puerta de mi casa y me encuentra a Dani vestido de traje y corbata dispuesto a colocarme uno de esos contratos de las eléctricas. Se sorprende al verme en pijama y me dice:

— Coño Lianiaski, ¿Dónde te metiste el día de la entrevista final?

— Se murió mi canario y cogí depresión, desde que me mandaron el mensaje a las siete de la tarde no pude centrarme y el jefe me dijo que lo sentía pero que no había pasado la prueba.

— Lástima porque la empresa es la hostia, funciona que te cagas. 

— Me alegro por ti.

— Ayer toqué la campana con cinco ventas. Me dice mientras se aleja.

Madre mía, 15 pavos por más de 10 horas de trabajo. Este tío es gilipollas.

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