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3 min
Paz
Fantasía |
11.09.06
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Sinopsis

Ocurrió de nuevo. Desperté envuelta en sábanas negras, aquellas frías manos invisibles habían intentado estrangularme una vez más durante mi dulce sueño. Como de costumbre busqué una pista para descubrir a mi posible ejecutor, esperando, en realidad, no encontrarla, como solía pasar.

Me equivoqué. Ahí estaba, reluciente entre los pliegues de la oscura seda, una pluma plateada como el reflejo de la luna sobre las turbias aguas que cubren mi corazón. La tomé entre mis impuros dedos, con la intención de preguntar si alguien sabía a quién pertenecía, y al instante, junto a ella, se desvanecieron las esperanzas de hacerlo.

Me desvelé. Temía que el dueño de la hermosa pluma volviese volando a por mi vida. Si alguien tenía que tomar mi vida entre sus manos, si alguien tenía que robarme el oxígeno con sus fríos dedos… no sería esa noche.

Me senté en la cama, podía notar el contraste de mi camisón blanco sobre la sábana cuyo color negro se acentuaba por la ausencia de la luna en los cielos. Busqué mi calzado mientras escuchaba el maullido del gato de los vecinos que tenía por costumbre sacrificar su sueño para cantarle a las estrellas.

Me dirigí al baño, me mojaría la cara para acabar de despejar mi mente. Abrí la luz, y al alzar la mirada encontré ante mí lo que jamás hubiese imaginado: en el espejo, arrogante e imponente, se mostraba mi reflejo con dos grandes alas relucientes y plateadas, como aquella pluma que había en la cama, brotando de mi espalda.

¡Tonta de mí! Nunca hubiese imaginado que yo misma intentaba ahogarme en mi propia oscuridad mientras dormía.

Me quise proteger de mi misma y así, cuando me di cuenta, de nuevo me encontraba en un dulce sueño, y unas manos presionaban con fuerza mi garganta impidiendo la entrada de aire en mis pulmones, pero esta vez no eran frías ni invisibles. Eran cálidas por culpa de algo viscoso y caliente que las cubría.

Dos plumas cayeron al lado de mi cara; seguían relucientes a pesar de estar manchadas de rojo, el mismo rojo sangre que cubría mis muñecas y mis manos. Y entonces… todo se esfumó dejando a mi alrededor la tranquilidad, la felicidad absoluta, el bienestar más puro e inexistente: la verdadera PAZ.
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Leer, escribir, dibujo y pintura, todo tipo de arte incluyendo cine y fotografía, escuchar música, cantar... xD salir, el manga, el anime (en menos medida),vaguear cuando se puede un ratito o aprovecharlo para reflexionar...

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