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14 min
PERIPECIA ESTELAR
Ciencia Ficción |
24.10.14
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Sinopsis

Después de largos viajes por el espacio interestelar, los navegantes de una nave clase Enterprise, contacta con una clase de vida que cambiaría sus vidas.

 

  

Peripecia estelar

 

 

 

Por unos momentos no supo dónde se encontraba. Miraba hacia las luces blancas y azuladas de los mandos y de los pasillos. Fueron unos momentos de aturdimiento que Nick achacó a los años de cautiverio dentro de su cápsula de aislamiento. Cerró con fuerza los ojos y volvió a mirar a los pasillos apenas iluminados y no tardó en darse cuenta donde se encontraba. Miró de nuevo a los grisáceos pasillos y recordó que hacia años se había embarcado en una nueva misión de colonización a lo largo de las rutas del espacio estelar.

Se dirigió a la fuente de agua helada y bebió de ella hasta saciarse. ¿Cuanto tiempo llevaba en estado hibernación él y los demás? Miró en la pantalla los años transcurrido y comprobó que habían pasado más de veinte años ¿pero qué podían representar veinte años miserables en el cosmos si fin ni límite? En la tierra, a esas alturas, ya debían de estar fritos.

Y se sintió libre. No tenía a nadie esperándolo en la querida Tierra. Nick se aproximó de nuevo a la fuente de agua y bebió otros frescos sorbos. Luego pensó en su grupo de expedicionarios. Si él se había despertado significaba que los demás se despertarían uno tras otro, dependiendo de su metabolismo. Formaban un círculo alrededor una gran luz que no se apagaba durante todo el vuelo, como si fuese una gran comadrona que vigilase de ellos. Entonces al primero a que vio fue al capitán Dan. No pudo reprimir una mueca de horror. Lo vio estirado. Su piel tenia un color terroso y sus ojos parecían abiertos, pero de ojos no había nada, solamente unas cuencas vacías y su boca se había abierto en una mueca de vacío. De quien espera conseguir un poco de más de aire.

Se apartó un poco del cadáver del capitán Dan. Era terrible pensar que habían perdido al capitán a causa de una avería en el sistema de hibernación pero aquella una terrible avería que a veces se producía en los sistemas de las naves Enterprise. Se apartó todavía más de la figura momificada del capitán. A falta de capitán le tocaba a él hacerse cargo de la nave. Echó en falta una figura estelar, protagonista. Pero cada uno de los presentes eran simplemente unas grises funcionarios de la nave. Miró al resto de las figuras que gracias a dios parecía que estaban vivas y se habían librado de las averías de los sistemas de hibernación. Vio al Ricardo, el operario de sistemas informáticos. Y se explayó observando el cuerpo desnudo de Soraya que tenía las manos sobre su pubis como previendo miradas indiscretas. Le podría hacer el amor aun cuando ella estuviese en aquel estado de hibernación. Poco le importaría un polvo mas. Se acercó y observó los ojos cerrados de la bella joven que encerraban unos cristalinos ojos verdes que ojalá tardasen en abrirse. 

Abrió la tapa de la cama de hibernación y aproximó su rostro al bello rostro de Soraya, la encargada de supervisar la salud de cada uno de los tripulantes, amén de ayudar en otra labor propiamente de navegación.

Y tenía cerca muy cerca su rostro del de Soraya. Pero ocurrió lo más terrible. Vio de reojo como el pilotito arriba de la cabeza de la muchacha cambiaba de rojo a verde y de ese mismo color vio abiertos los ojos furiosos de Soraya.

-¿Se puede saber que haces, cabrón? -le pregunto ella sentada en la cama. Nick vio como los protuberantes senos de Soraya brillaban como si tuviesen luz propia y no pudo evitar no dejar de mirar a esa luz rojiza, rosada que brotaba del centro de sus senos jóvenes- déjame de mirarme así de ese manera.

Y saltó de la cama de hibernación, fue hasta una esquina y cogió una bata blanca y se cubrió con ella. Al ver cubiertas sus impudicias parecía con más ganas de enfrentarse a Nick. Pero antes de que dijese nada soltó un histérico grito. Al acercase al círculo de camas de hibernación no pudo evitar ver el cuerpo corrompido del capitán Dan. 

-¿Pero qué es esta asquerosidad? -dijo ella con una mueca de horror que afeaba su lindo rostro.

-Es lo que queda del capitán Dan. Los sistemas de las naves Enterprise suelen tener algunos fallos en su sistema de hibernación.

-Pero eso es terrible, pobre capitán, qué forma de morir.

-Es cruel, desde luego -quiso zanjar Nick- ahora estoy en la posición de ser el comandante de la nave.

-Desde luego - Soraya y Nick se dieron la vuelta  y fue saliendo de su cascarón Ricardo el encargado de los sistemas informáticos- es terrible pero al menos no nos ha tocado a ninguno de nosotros y tu Nick puedes llevar la nave.

-¿Pero hacia dónde? Es lo que me pregunto -dijo Nick que en el fondo estaba un poco asustado- parados en mitad de espacio sin ninguna dirección que tomar.

-Te puedo asegurar que todas las paradas estaba programadas -dijo Soraya que bebió del agua que antes había bebido Nick.

-¿Pero hacia dónde vamos ?¿Hacia dónde nos dirigimos? -preguntó Ricardo.

-¿Hacia dónde? Nos tenemos que detener en un planeta para recoger una serie de muestras -dijo Soraya que parecía que conocía el tema de antemano.

-¿Pero qué clase de muestras? -preguntaron Nick y Ricardo a la vez. 

La linda Soraya se encaminó a una de los grandes ventanas que como grandes ocelos de un insecto acristalaban toda la parte anterior de la nave. 

-A ese planeta -y señaló un gris e insignificante planeta que había delante de sus narices- se verificó que en ese planeta había vida, no se sabe si es inteligente o no. Pero hay vida. Y la nave se detiene cada vez que pueda detectar algún rastro de vida. Es uno de los reglamentos de la nave.

-Si conocemos esos reglamentos, pero están escritos nada más que por mentes calenturientas. No tiene que ver con la realidad. 

-Ahora es real -dijo Soraya- y no tenemos más remedio que acercarnos en ese planeta. No es  nada más que una roca que da vueltas sobre sí misma.

-¿Y si no es nada más que una roca como es que hay vida en ella? -preguntó de forma cáustica Nick.

-Precisamente es eso lo que tenemos que averiguar. 

No tuvieron que esperar mucho. Soraya la "rastreadora" de vida, se dirigía a un ala lateral de la nave y encendió las luces y comprobó si todavía funcionaba una de las pequeñas naves de transporte que los llevaría hasta el misterioso planeta. Las leyes escritas de la navegación galáctica dicen que hay que pararse cada vez que se rastree cualquier indicio de vida inteligente. Y aquel era uno de los cometidos de la nave y de su tripulantes.

Y debían acompañar a la estudiosa de vida extraterrestre en su investigaciones al menos uno de los tripulantes y Nick, que forma parte de los navegadores, se creyó en la obligación de acompañarla.

Ella se enfundó en la blanca escafandra que se hallaba manchada de un color gris a causa del polvo que se hallaba en suspensión en toda la nave. Y Nick la imitó. Por una vez a Soraya no le importó que le viesen desnuda, se quitó la bata y por encima del cuerpo se puso una camiseta de la nave y unos shorts, después se había metido en la escafandra. 

La nave se precipitó hacia la negrura del espacio. Ella llevaba los mandos de la nave y se deslizaba en el vacío sideral. Era como si fuesen a meterse en el mismo infierno.

-Espero que estéis en lo cierto -dijo Nick suspirando en su butaca mientras viajaba hacia el desconocido planeta.

-El ordenador de la nave no se equivoca -dijo por fin  Soraya. No añadió ni una palabra más hasta que entraron en la atmósfera del planeta y unas nubes parecía que surgían de las piedras. O lo que parecía colinas brillantes como el cuarzo y a través de ellas se veía algo.

-¿Qué es eso? -le preguntó Nick a Soraya pero Soraya no le dijo nada. Se centró en los mandos de la nave y en el aterrizaje. Nick tuvo que agarrarse al butacón para no caer al suelo de la nave. Se levantó y vio las colinas como transparentes a un medio centenar de metros- ¿es allí a donde tenemos que ir?

-Si -dijo Soraya con rapidez. Y ella se dirigió a la salida. Le dio al botón de apertura de la puerta y salió de un salto al exterior. Ella no llevaba el casco de la escafandra y eso significaba que el aire era más o menos puro y respirable. Los pulmones se le llenaron de aire y sus pechos se hincharon como dos globos.

-Por lo visto tenías todo esto estudiado.

-Era una de las metas del viaje. Contactar con otras formas de vida. 

-Puede ser peligroso.

-Todo es peligroso -dijo su compañera de viajes. 

El terreno era arenoso. Parecía una playa de la tierra pero con la diferencia de que no había vistas marinas. Solamente una atmósfera grisácea. Nick temía que les ocurriese algo grave.

-No te preocupes -le dijo Soraya- estaremos de vuelta antes de lo que piensas.

Se deslizaron por la arena gris hasta las colinas. No eran muy grandes, pero estaban en parte cubiertas de un cuarzo transparente y las estrellas y los soles del espacio las podían traspasar con sus rayos de luz blanca. Entonces ella se acercó a las colinas y eligió una de ellas. Entonces Nick vio que en el fondo había unas entradas perfectamente excavadas. Era obvio que no era algo natural. Alguien había estado antes que ellos.

-Ahora déjame hacer a mí -dijo ella y de la escafandra extrajo una linterna cuya potencia se multiplicó en aquellas cuevas de materia transparente. Ella, sin decir nada más, se internó por uno de aquellos largos corredores y en silencio se encamino a su final. No dijo nada cuando llegaron a la sala. Era un gran espacio blanco y en el suelo había una serie de huevos que vibraron ante su presencia.

-Habrá que tener cuidado -dijo Nick- no sabemos como van a reaccionar. 

Pero parecía que Soraya no le tenia miedo a nada. Ni a lo desconocido. Los huevos grandes y grisáceos se movían y dentro de ellos se agitaba ALGO. Su compañera parecía que no tenia temor alguno. Los huevos se abrieron y de ellos surgió un vapor repugnante.

-Ten cuidado -le dijo Nick pero Soraya no le hizo caso y pasó lo que tenía que pasar.

Y lo que pasó fue que del interior de uno de los huevos salió una horripilante criatura que se abalanzó sobre ella y se cerró sobre su rostro e hizo deslizar una cola resbaladiza por las garganta de Soraya. Ella cayó al suelo debido al impacto y se creyó Nick que estaba muerta. Se levantó ella misma del suelo y a pesar de tener parte de aquel bicho en el rostro y en la garganta se le oyó hablar de lo más claro.

-Anda Nick llévame hasta la nave.

-¿Con eso en la cara?

-Claro.

-Es que puede ser peligroso no para ti solo si no para el resto de la tripulación. O quizás para el resto de la humanidad.

-No me hagas reír -dijo ella con tono sutil- nosotros somos el resto de la humanidad.

-Confío en que haya quedado alguien aun cuando no podremos regresar a casa. Ella lanzo una risa, una carcajada silenciosa que deprimió a Nick. Cuando dejaron atrás la tierra se estaban matando los unos a los otros ¿Por qué creer que no lo habrían logrado? Entonces la cogió por el brazo y la llevó hasta la nave. Allí la vio Ricardo que no se preocupó lo mas mínima.

-Es lo que ocurre por meterse con especies no humanas -dijo después de examinar aquella criatura que cubría parte de rostro de Soraya y metía su lengua hasta el vientre de la muchacha como si pretendiese fecundarla.

Soraya fue víctima de unas terribles fiebres. Tenía aquella máscara en el rostro y no había modo de sacársela de encima. Y después de la fiebre fue víctima de un deseo sexual desmedido. Deseaba tanto a Ricardo como a Nick. Ellos la veían con aquel bicho en el rostro pero poco les importaba. El cuerpo de ella seguía siendo incomparable y ninguno de ellos quiso meterse en la urna de hibernación. La diversión se lo impedía. Ella hacía el amor con Nick una y otra vez y cuando Nick no podía físicamente, le tocaba a Ricardo. Los dos eran jóvenes pero al cabo de cerca de cinco años fallecieron por agotamiento. Casi en las mismas fechas. 

Al morir Nick con el rostro avejentado, después de Ricardo, se agarró al cuerpo de Soraya y fue entonces que dijo sus últimas palabras antes de que la muerte se lo llevase:

-¡Por favor amada Soraya, haz algo por la humanidad! -y dichas estas palabras murió y ella, Soraya, al oírlas contuvo por respeto al muerto una carcajada sorda.

Lo que hizo después de la muerte de sus compañeros fue introducirles en las cámaras de hibernación. Se conservarían. El vacío podría mantener intactos sus cuerpos.

Por fortuna, las cosas cambiaron a su muerte. Al poco, de su rostro cayó aquella máscara que la había tenido presa en los últimos años y vio su rostro joven e inmaculado casi como no hubiesen pasado los años.

-¡Es increíble! -dijo ella y apenas dichas estas palabras sintió que a su garganta acudían desde su seno extrañas criaturas que salieron de su boca. Extrañas y diabólicas. Pero que ella las consideró sus hijos. Crecieron de forma desmesurada y al poco eran casi gigantescas y parecía que serían inmortales. Invadían los pasillos y los habitáculos de la nave y por primera vez Soraya se sentía feliz. Tan feliz que sintió que llegaba su hora. Y así fue como ocurrió. Las criaturas de gran cabeza que no decían palabra alguna cogieron el cuerpo de su progenitora y lo colocaron en la cámara de hibernación que quedaba libre. Y cada vez que querían verla no tenían nada más que llegar hasta aquel habitáculo y asomarse a la cámara de Soraya y ver su cuerpo que se mantenía eternamente joven. Lo mismo que los cuerpos de Ricardo y de Nick a quienes también consideraban sus progenitores. 

Después de la muerte de Soraya las criaturas se sintieron extrañamente libres, a pesar de que ella los había amado con todo el cariño del mundo. Extrañamente libres para corretear por los largos corredores de la nave que no había dejando de navegar durante todos aquellos largos años. 

Algunas de ellas fueron hasta el habitáculo desde donde se llevaba la nave. Y a pesar de no tener conocimientos para manejar una nave como aquella aun así se las compusieron como para poder cambiar los parámetros que llevarían la nave de la clase Enterprise hacia otros derroteros. Quizás hacia otros planetas donde podrían repoblarlos o sino llevarlos a la destrucción. Daba igual. A fin de cuentas en ellas habitaba la simiente humana. 

 

FIN.

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