cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

7 min
PERO ESA, ES OTRA HISTORIA
Reflexiones |
19.03.14
  • 4
  • 2
  • 1489
Sinopsis

Después de un año, y para ponerme las pilas, sencillo relato. Para Clody, sé que andas cerca...


“Que haces aquí, ¿no notas el aire que hace?”. Me lo pregunto en silencio, mi mente pregunta algo que de antemano sabía que no iba a contestar. Por ello me siento en los escalones del porche. Un viento helado penetra por cualquier rendija entreabierta del tupido abrigo helándome el cuerpo, zarandeando las articulaciones y convulsionando mi espalda. Pero aquel interior que nunca respondería prefiere ahora vagabundear y helarse a la intemperie que escuchar ciertas cosas que no vienen a cuento, puñaladas que en cierto modo congelan de igual forma mi sangre. La tensión con la que obligo a mi cuerpo da cierto resultado, acoplando y camuflando en cierto sentido mi piel al frío, convirtiendo en tolerancia lo que antes era una pregunta sin respuesta. Escucho, incluso desde aquí fuera, el chisporrotear de la madera al sentirse abrasada por el fuego de la chimenea, que sofoca rápidamente con un halo de calentura el primer piso de la casa. Una red de vetustas y oxidadas tuberías conduce el calor que desprende la hoguera hacia las habitaciones del piso superior. Imagino por un momento que soy el humo que desprende la llamarada, y recorro lentamente los interminables tubos encofrados en la vieja pared. Al llegar a cualquier cuarto me desvanezco por todo el aposento, desapareciendo lentamente según el antojo de unas ínfimas e irrisorias corrientes de aire. Me propago poco a poco...

La mitad de la bóveda lucha por cambiar de color: una rezuma oscuridad, la otra es roja en espectacular explosión de color. Un rojo intenso, escarlata, que resplandece misterioso al otro lado y que la otra mitad, la zona oscura, intenta engullir con feroces fauces, poco a poco. Después de los colmillos aparece la garganta, misteriosa y profunda, aun más terrorífico parece el negro. La brisa se convierte por momentos en relampagueantes rachas de aire, silenciosas e invisibles, pero poderosas. Las nubes, ejército gris, avanzan raudas hacía el oeste, buscando nuevos pastos donde saciar su sed, (sed de sangre que aquellas, esa mitad roja ya sufre en su velo), para luego descargar sus vísceras saladas e incoloras en el sitio que se les antoje cuando sus inexistentes tripas las obliguen.

Allá en la cima, por encima de cualquiera, la diosa Luna refleja su brillante cara mientras permanece suspendida y fija, impasible a todos y a todo lo que la rodea. Tan cerca pero tan lejos. Enfoco la palma de mi mano y la coloco virtualmente en Ella. Increíblemente noto su inmenso peso que obliga el brazo hacia abajo. Es realmente bella, vigila el mundo, y en contra de quien no lo crea, archiva pecados. Tal vez por eso no lo quieren creer, tanto tienen que esconder y por lo tanto, callar. La potencia roja, en forma de flecha traspasa el cerco negro en la que estaba envuelta, y aunque la herida es enorme, sus vástagos retrasan el avance hacia el final del extendido velo. El choque de las dos fuerzas provoca inmensos y espectaculares relampagueos, implorando con estridencia y fusionándose en un manto bicolor, negro y rojo, que ofrece un tono sangriento y decrepito, enfermo, avisándonos que el final de la batalla esta cerca.

El invernal aire parece encaprichado y rabioso, tal vez enfureció por la cruenta guerra que ahora llega a su fin, pues su voz resulta penetrante, acuchillando finamente al que se despreocupa en escuchar. Para relajarme me empapo de ella, la “engullo” profundamente y a pesar de su frescor mis pulmones ahora arden como cuando subía por las tuberías, obligándome a liberarla exhalando hasta él la ultima de sus consecuencias. Aun su vigor y potencia noto como su sedosa finura masajean mi pecho. Mi corazón, conocedor de esto (y de otras muchas cosas, livianas y pesadas, unas cicatrizadas y otras todavía sangrantes...), desfallece lentamente, pero consciente de ello. Cierro los ojos y escucho. Supongo que alguna razón espiritual tendrá el viento al rozar suavemente las hojas y las plantas, las piedras y el cemento, mi cabello y nuestras frustraciones, ya que su armonioso lenguaje parece indicarme algún tipo de comentario, serio o jocoso aun no lo sé, pues por el momento me resulta incomprensible. Hay veces, como ahora, que incluso más que escuchar noto por como se realizan sus divagaciones y pienso que soy capaz de descubrir el estado de animo con el que afronta esta conversación. Por mucho que me esfuerzo no comprendo nada en absoluto y aunque me parece que por momentos si logro ver una pequeña luz en sus palabras que logran guiarme en su inequívoco lenguaje, tal cantidad de expresiones acaba por desmoronar cualquier idea mía sobre el aprendizaje de sus vocablos. Aunque me resulta penoso y fatigable en esfuerzo, e incomprensible en su orientación, he realizado indagaciones las cuales me han ayudado a tener ciertos descubrimientos e impresiones de lo que ocurre, ya sean del invisible, frío y perseverante Dios, como de quien es sufre sus azotes. Caprichosos o no, no es cuestión de quien escribe y si de quien se atreva a esbozar una línea coherente.

Tal vez sean los árboles y plantas, hojas y flores los instrumentos necesarios (o escogidos a la fuerza) para que Eolo departa, ruidosa o en silencio, pero siempre elegante con su inseparable y sumisa Naturaleza. O puede que hayan sido juzgados y condenados por remoto juicio a permanecer impasibles al paso del tiempo (el fin del fin), sujetados portentosamente desde las profundidades de la obligada y sumisa Naturaleza, y así ser reclamo directo para que el caprichoso Dios invisible se pronuncie con su esplendor y antojo acostumbrado. “Pues sus vidas dependen de mi aliento”, creí entender una vez. Caprichoso aliento. Este fiel siervo del poderoso Eolo se sirve pues, de los inmóviles penitentes para mantener interminables charlas en los que un día, clandestinamente y agazapado dentro del roído y hueco de un viejo roble, y para desgracia de mucha gente, me pareció escuchar que tratan de los pecados humanos, las inmundicias de la gente, la podredumbre del mundo. Como digo, muchos caeríamos atormentados de la vergüenza.

Se comenta, supongo que malintencionadamente pues de tal magnitud resulta que incomprensible es para una mente como la mía, que el Rey Supremo, Dios de todos los dioses, del que dicen es el más poderoso guerrero de la historia escrita y por lo tanto por escribir, que llegara un día el cual decida armonizar el universo, desde la más irrisoria molécula hasta lo más descomunal que existe aun por descubrir, lo que accederá rebajar una pesada condena que destroza paulatinamente a nuestros inmóviles y torpes compañeros que les permitirá  realizar ese único y deseado viaje tan esperado por todos, desclavando fugaz y milagrosamente las horrendas zarpas que les apresan a la piel de las entrañas de la tierra, cuando su descendencia, herederos convertidos en Fé y transformados en minúsculas semillas, realicen la anhelada visita al otro lado del mundo cargados de esperanza, eso sí, y con desdicha pues serán enviados por doquier al antojo de los vástagos del omnipresente Dios del viento. Después de haber pensado y recapacitado en ello, todavía no sé que creer. Pero esa es otra historia.

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • sencillo relato... dónde??? utilizas una bella prosa y hermosas palabras, puede que sea mea culpa.. me pierdo sin remedio, el hilo se va y no termino de entender lo que quieres contar... como siempre muy bien escrito, aunque para mí, incomprensible...
    Leerte me evade del mundo.
  • Es tan grande la imaginación del deseo que al sufrir la herida de la realidad, directa y rápida, el osado aliento capaz de explicar tal sentimiento sólo será escuchado lastimosamente.

    Después de un año, y para ponerme las pilas, sencillo relato. Para Clody, sé que andas cerca...

    Es como el eco, no hace falta que estés delante de mí para recordarte.

    He nacido para equilibrar el mundo...

    SIGNIFICADO DEL NOMBRE SONIA: VARIANTE ESLAVA DE ORIGEN GRIEGO DEL NOMBRE SOFIA, LA QUE TIENE SABIDURIA. AMABLE, RACIONAL, DULCE, GENEROSA... ESTO ES PARA TI, TOYITA.

    LA MEMORIA NO ENTIENDE EL PASO DEL TIEMPO, Y ANCLADA NOS RECUERDA CON LATIGAZOS LA CULPABILIDAD O LA COBARDIA

    EN EL FONDO, LA VIDA SE DISIPA RÁPIDO, COMO EL HUMO.

    MI RECUERDO TRAZA IMAGEN DE SU ESPALDA A CADA CENTIMETRO QUE AVANZA POR SU PIEL...

    SOÑANDO UN JUICIO EN EL QUE JUEZ, JURADO Y TESTIGOS ES LA MISMA PERSONA, LA MISMA MUJER, ESE AMOR JAMÁS CORRESPONDIDO...

    Y SI, ES CIERTO QUE ALGO FALTA...

  • 47
  • 4.57
  • 141

ir descalzo, café y cigarro, el frio abrigado, la lluvia, la mirada, otro café con cigarrillo por favor, los gatos y en especial las gatas aunque renieguen de serlo, los folios nuevos,

Tienda

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta