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9 min
¡Por fin!
Humor |
21.07.15
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  • 581
Sinopsis

Lola está entusiasmada pues tras unos meses de sequia por fin va a tener sexo.

Me ha costado un mes que me invite a cenar. Y aquí estoy, con mi mejor sonrisa mirando a David, el guapísimo chico nuevo de la oficina. Sonrió para mi, pensando que aún estoy en forma. Nunca me he liado con un compañero de trabajo, creo que no es buena idea, pero llevo tanto tiempo sin una relación y David es tan atractivo, que no he podido resistirme.

No deja de hablar de la oficina, quizás por esto nunca me acosté con un compañero, o quizás por que hasta que llego David eran todos gays. No se por qué en el negocio de las bodas hay tanto homosexual.

Llegamos aburrida y lentamente al final de la cena

-¿desean algún postre?-nos pregunta el camarero lacónicamente

-Si yo le dijera lo que quiero de postre- miro a David esperando que me invite a su casa y pase del postre, pero no tengo tanta suerte, ha pedido un café.

He debido de poner mala cara pues rápidamente David se disculpa por aburrirme con el trabajo y cambia el tono agradablemente.

Sonrío, parpadeo, me pongo melosa, y el va y dice que tengo unos ojos preciosos

-¿Qué tengo unos ojos precioso?- pero como es tan idiota, me he depilado el cuerpo entero, me he puesto mi más eficientes bragas faja, mi mejor sujetador y este vestido negro escotadísimo, que me marca hasta los lunares y va y ¿se fija en mis ojos?

-¡Oh, no... también es gay!- Como no me di cuenta, le doy las gracias amablemente y me inclino hacia él mostrando mi fabuloso escote.

-¡Objetivo alcanzado!- Sus ojos me han devorado el escote, la conversación toma un rumbo interesante. Coqueteo sin piedad con él, y él coquetea con mi escote, ahora que sus ojos lo han descubierto, no quieren perderle de vista. Decididamente es imbécil-sólo espero que follé bien.

Inocentemente decidimos que suba a mi casa a tomar la última copa. La tensión, el espeso silencio y nuestras miradas cruzándose en el ascensor prometen una noche divertida. Las puertas del ascensor se abren en el cuarto piso. Busco apresuradamente las llaves en el bolso.

-¿Por que nunca encuentras las llaves cuando las necesitas?

Por fin abro la puerta de casa y valientemente David se lanza sobre mí sin dejar sí quiera que encienda la luz -¡ madre mía que pasión!

Con el bolso en una mano y las llaves en la otra, intento cerrar la puerta, encender alguna luz y avanzar por el hall a la vez que le devuelvo el beso, menos mal que soy una mujer  muy polivalente.

Repentinamente mi boca queda vacía a la vez que oigo un gran golpe.

-¡mierda! La maleta que deje en medio esta mañana. David se ha caído al suelo golpeándose fuertemente la cabeza contra la pared. Enciendo la luz y francamente no hay nada peor contra el lívido que ver a tu posible amante tirado en el suelo hecho un guiñapo. Me disculpo, le ayudo a levantarse y le llevó hasta el dormitorio, todo esto sin soltar una sola carcajada. Quien me iba a decir que me servirían de algo las clases de arte dramático del instituto.

Una vez en el dormitorio comenzamos a besarnos

-¡por fin voy a tener sexo! David comienza a bajarme la cremallera del vestido mientras yo le desabrocho la camisa, parece tener las mismas ganas que yo.

La cremallera se le atasca por las prisas y pega un tirón fuerte, el vestido cae a mis pies tras un sonido de tela rasgada.

-¡será imbécil me ha roto el vestido!- bueno todo sea por el sexo.

Le  desabrocho el pantalón y noto como forcejea con mi ropa interior

-¡oh mierda... Las bragas fajas! Su mano, ya amoratada, lucha infructuosamente por liberarse de la trampa mortal que es mi braga faja, me ruborizo y me las quito rápidamente para que no las vea con detalle, no quiero que se le desplome la erección.

 

Le bajó los pantalones y observo horrorizada unos slip como los que usa mi abuelo, de fantasías geométricas. Sin duda vive aún con su madre, ahora entiendo por que insistió en venir a mi casa. Cierro los ojos y me concentro en el sexo.

Me besa el cuello apasionadamente y dirige sus torpes manos hacia el broche del sujetador. No puedo permitir que vea el efecto que la implacable gravedad tiene sobre mis pechos, al menos no la primera noche. Le empujo violentamente, de forma que caemos los dos sobre la cama. ¡ Estupendo ! ha creído que ha sido un arrebato de pasión.

Estamos totalmente desnudos. Se ha colocado encima de mi y comienza a besarme el cuello mientras me estruja el pecho derecho, lo ha confundido con una pelota anti-estrés. Intento concentrarme y acceder a su cuello con los labios, pero solo consigo meterme en la boca un mechón de mi pelo. Mientras me estruja el pecho izquierdo forcejeo como puedo para sacarme el pelo de la boca, el lo toma como un intento de besarle en los labios y decide ayudar. Con el mechón de pelo aún en la boca David introduce su lengua también en ella.-¡santo cielo! Nunca creí que me cupieran tantos elementos distintos dentro. Como puedo me voy sacando los pelos de la boca, David no parece haberlos notado, o esta muy necesitado de sexo, o es un hombre muy apasionado, bueno también cabe la posibilidad de que sea imbécil...lo decidiré más tarde.

Vuelvo a intentar concentrarme en lo que  estoy haciendo, así que, mientras el me estruja ahora ambos pechos- desde luego que se está liberando de todo el estrés- yo decido ir bajando mis manos hasta su culo, que tenía muy buena pinta debajo de los pantalones. Creo que le ha gustado pues incrementa la pasión de sus

 besos metiéndome la lengua hasta fondo-tanta lengua no es humana. Le tendré que decir discretamente que las amígdalas ya me las extirparon de niña.

El sigue metiendo lengua y apretándose contra mi. Tengo la boca a punto de explotar y la nariz aplastada por su mejillas -¡dios mío, si no me muevo me asfixiare! Forcejeo un poco intentando cambiar de postura y que vuelva a entrar oxígeno en mis pulmones, siempre fui un poco quisquillosa con lo que respecta a respirar, entonces el imbécil lo toma como un intento de rodar por la cama. Se deja caer hacia un lado empujándome a mi con él, y en este alarde de agilidad mi pelo se queda atrapado debajo de su codo.

-¡mierda¡ el imbécil no se sí conseguirá follarme pero, si se lo propone, me matará-

Creo que he gritado y se lo ha tomado como un signo de excitación.

 

Tras hacerme girar un par de veces más, un tanto mareada,  le doy como puedo un condón de la mesilla. El imbécil rompe los dos primeros condones intentando ponérselos, le doy el último y miro  al cielo esperando que no lo rompa -después de lo que he pasado no puedo quedarme sin sexo. Dios me ha escuchado y el imbécil lleva ahora puesto mi último condón. Se echa sobre mi sin avisar y me da un cabezazo en la nariz - espero que no me sangre.

Me besa revisando el estado de mis amígdalas otra vez, parece que con una exploración no ha sido suficiente. Con la nariz aún dolorida, y un poco mareada todavía, decido enredar mis dedos entre su pelo sujetándole la cabeza para impedir que me  asfixie nuevamente. Noto un bulto en su cabeza y él grita, al parecer el golpe con la pared le ha dejado un buen chichón. Decide atacarme el cuello y rápidamente sube con su lengua juguetona hasta mi oreja, la lame y la mordisquea -esto no está del todo mal- pero  cuando empiezo a disfrutar de la destreza de su lengua, empieza a toser atragantado. Compruebo rápidamente que ya no tengo pendiente, menos mal que no era bueno, pues creo que se lo ha tragado. Prefiero no decirle nada, no quiero des-concentrarle...quizá cuando terminemos.

Se prepara para penetrarme, por fin se acabará la tortura, pero tras dos intentos no ha encontrado por donde, por un momento me alarmo - ¿lo tendré en el mimos sitio que las demás? Decido tomar yo las riendas, le tiró sobre la cama y me coloco a horcajadas sobre él. Comienzo a moverme rítmicamente, parece que le gusta. Pues decide estrujarme de nuevo los pechos, lo ignoro concentrándome en lo que estoy haciendo, esto empieza a ir bien -¡No puede ser!- comienzo a sentir un calambre en la cadera. El dolor se agudiza según me muevo. Tengo la necesidad de estirar las piernas, pero audazmente la ignoro y acelero el ritmo -¡tengo que terminar como sea! todo este sufrimiento  no puede haber sido en vano. Miro al imbécil que parece que esta apunto de alcanzar el clímax e ignorando el agudo dolor aumento aún más mi velocidad. Si es necesario me quedaré coja, pero yo acabo como que me llamo Lola.

El calambre me hace prometer que haré más ejercicio, esto no me pasaba cuando tenía veinte.

Por fin, una corriente de placer recorre todo mi cuerpo, liberando la tensión y transportándome fuera de mi apartamento, pero el viaje dura un instante pues vuelvo a la realidad a los gritos de: ¡si nena... si nena...! momento justo en el que el dolor se acentúa disipando el placer por completo. Inmediatamente me intento incorporar para liberar  mi cadera de la tortura, y quizás así salvar la pierna -¡ah....! De mi garganta sale un grito seco y profundo. Me he caído al vacío desde la cama estrellándome contra el suelo. Tardo un segundo en darme cuenta de lo que ha pasado, me toco la cabeza, yo también tengo un chichón

Ahora soy yo la que esta en el suelo hecha un guiñapo, miro hacia arriba y entre mi melena enmarañada veo al imbécil asomándose lentamente desde lo alto de la cama y me pregunta.

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  • Muy ingeniosa tu propuesta. Gracias Martagm
    Muy divertido
    Jeje...muy bueno el relato. Eso si, tengo entendido (por gente cercana) que ahora la gente se cita por internet y en la segunda o tercera cita ya hay sexo! (me parece muy pronto pero vivimos en tiempos impacientes!). También lo del condón me hace gracia. Creo que solo he usado una o dos veces, me parece algo tan aberrante (ponerse un trozo de plástico ahí para hacer el amor! Que cosas más raras inventan!). Otra de las ventajas del amor, del enamoramiento y de vivir en pareja...nada de condones. Aunque claro es que el coito está sobreestimado y hay muchas otras formas de dar y recibir placer. Hay que echarle imaginación al asunto y no siempre el mismo metesaca de siempre aburrido! jejeje
    ¡El polvo del siglo!, ja, ja. Muy bueno tu relato, nada lejano de la realidad en muchos casos, je, je. Me he reído con ganas, te lo aseguro, con un ritmo trepidante y una narración muy amena por parte de la protagonista. Y el final te deja con la sonrisa de bobo/a en los labios. Muy bueno, enhorabuena Un saludo
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Quiero aprender con vuestros comentarios.

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