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12 min
Presagios Oscuros
Ciencia Ficción |
28.06.19
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Sinopsis

El primer salto espaciotemporal exitoso traerá devuelta presagios oscuros.

3 de agosto de 2020

Doctora Marcela Derrida Herrera

 

En esta carta describo los acontecimientos ocurridos durante el salto temporal y los hechos posteriores. Considero de total la importancia mantener la confidencialidad de lo relatado, así mismo, sugiero una reunión personal para discutir posibles acciones y planes a futuro. Presagios oscuros se ciernen sobre nosotros, sin embargo, tenemos una ventaja que posiblemente, nuestros predecesores temporales no tuvieron. Podemos adelantarnos, podemos actuar pensando en el mañana, quizá, escribiendo el mañana a nuestra voluntad.

A las diez de la mañana del veintisiete de julio del dos mil veinte, realizamos el primer salto espacio temporal exitoso. Durante los instantes previos al interior de la máquina rondaron la ansiedad, la alegría e incluso el orgullo. La sensación se compartía con el equipo de trabajo que apoyaba desde la sala de comandos. Cuando dimos inicio al salto temporal, pudimos ver cómo todo se tornaba de un azul oscuro, afuera se transformaba todo tan rápido, dentro seguíamos siendo nosotros, el tiempo no variaba para nuestras conciencias, las cuales, atascadas con la sorpresa de una realidad imposible parecían aletargadas, adormecidas ante el vértigo de deslizarse en caída libre por un abismo temporal. El primer salto espaciotemporal hacia el futuro había sido un éxito.

Salimos cuando las veletas dejaron de moverse, creíamos que el viento había cesado, pero una ráfaga absurda voló nuestras inocentes ideaciones tras abrir la escotilla. Luchamos para recorrer el sitio de emplazamiento del ‘Juno’. El edificio había sido terminado como mucho hace unos cuatro meses antes del lanzamiento, la acera estaba perfectamente pulida, las barandas de acero pintadas de un pulcro blanco se mimetizaban con las nubes que cubrían el cielo desde el horizonte y a lo lejos los ventanales de la sala de comandos reflejaban las hermosas curvas de la máquina que nos desplazaría a un futuro cercano. Sin embargo, al bajar pudimos notar que todo había cambiado. La hierba se había apoderado de las paredes, el acero oxidado de las barandas parecía partirse bajo su propio peso, los ventanales rotos daban paso a la entrada y salida de las aves que habían hecho sus nidos en el interior de la sala de comandos, la humanidad había sido reemplazada por la naturaleza. Por un momento sentí un alivio misterioso que al segundo varió en desesperación, mi mente vaciló bastante hasta que pude reconstituir mis pensamientos. Que bien le hacía al mundo nuestra ausencia, y la vez, que mal me hacía pensar que todos habían desaparecido.

Recorrimos la sala de comandos con el mayor cuidado, paulatinamente fuimos abriéndonos paso entre las malezas, roedores y aves. El doctor Fresner comentó que algunas de las especies de plantas eran endémicas, pero que habían desaparecido décadas antes de nuestro ‘gran viaje’ debido a la expansión de las ciudades y la brutal transformación de la biosfera a causa del calentamiento global, sin embargo, ahí estaban, habían recobrado toda su vitalidad y su territorio.  

‘Juno’ estaba programada para llevarnos veinte años en el futuro, al 2040. Veinte años parece un número ridículo para un viaje en el tiempo, pero es una medida de seguridad más que adecuada. Nadie sabe lo que depara el futuro y ni las más grandes teorías podrían abarcar todas las posibilidades de sucesos. Trasladarse cien años aumentaría drásticamente la chance de encontrarnos con un mundo apocalíptico, quizá ni siquiera existiese un mundo. Veinte años era un rango adecuado. Dos décadas en las que la humanidad parecía haberse perdido al menos en esta parte del extenso mundo.

Decidimos hacer pruebas atmosféricas y tomar muestras biológicas en el lugar, salir del recinto podría resultar peligroso y no teníamos la equipación adecuada para explorar una selva verde de concreto, con todo lo que eso podía conllevar. Recorrimos la construcción principal sólo en el piso actual más la techumbre, mientras yo preparaba la máquina para volver con las noticias.

Christopher subió a revisar los equipos atmosféricos del recinto, se dio cuenta que las veletas habían dejado de moverse a causa del óxido, se habían podrido de tiempo y agua. Es interesante cómo las cosas pueden cambiar tanto con tan poco esfuerzo, no sabíamos cómo, pero en veinte años una ciudad entera había sido abandonada, de la misma manera que un segundo bastó para dar vuelta los acontecimientos en nuestra contra y de paso, nos enteramos de una realidad bastante desalentadora. Mientras Christopher revisaba los instrumentos del techo pasó a llevar una de las veletas oxidadas con su abultada mochila, esta se partió cayendo ocho pisos abajo. El sonido rebotó por toda la ciudad, el ruidoso silencio que le siguió logró partir mi temple en pequeños trozos, nunca había sentido tanta ansiedad injustificada, cómo un mal presagio, cómo si una vida de ciencia no fuera suficiente para aplacar la irracionalidad de las supersticiones que me llevaron al más puro miedo.

Después del silencio vino un pequeño tremolar, mientras vibraba el suelo bajo nuestros pies comandé a toda la tripulación que volviese a la nave hasta que nos viéramos seguros nuevamente. Solo faltaba la coordinadora Dra. S.S. Araya cuando el temblor se detuvo. Nunca había pasado por algo similar, aún cuando fui parte del primer equipo de personas en completar un viaje en el tiempo exitoso, sólo la mente puede hacernos transformar la experiencia temporal en relación con los aconteceres. Así, un rango de quince segundos se expandió eternamente, tanto que hoy en día, habiendo pasado una semana del hecho aún continúo viviéndolo, cómo si esos quince segundos no hubieran terminado en el futuro, ni en mi memoria, como si continuase viviendo el momento durante el resto de mi vida, quizá, durante quince vidas más.

Nos encontrábamos todos sentados mirando hacia sala de comandos donde se veía caminar a la Dra. Araya, venía rápidamente, mientras nos decía por el comunicador que había sentido movimientos en el interior, pensaba que debía ser un animal grande, quizás un gran oso pardo, puesto que parecía abrirse pasó ruidosamente por las instalaciones. Cuando ya había salido de la construcción, debe haber estado a unos treinta metros de la nave, se sintió un segundo temblor, era aún mas fuerte que el anterior, las aves salieron en bandada del interior del edificio, parecían huir despavoridas en todas las direcciones, ordené a la doctora que se apresurara en volver a la nave. Cuando comenzó a apurar el paso, el techo de la sala de comandos detrás de ella estalló, se elevaron polvo y escombros en todas las direcciones, pero no fuimos capaces de divisar fuego, ninguna pista de alguna explosión, sólo una gruesas sombra que se elevaba unos cinco metros desde el suelo. La doctora miro rápidamente hacia atrás antes de empezar a correr con todas sus fuerzas. Un ensordecedor rugido heló nuestra carne y congeló nuestros pensamientos durante un par de segundos, pudimos ver a una enorme bestia abalanzarse en carrera hacia la doctora quien corría en línea recta hacia nosotros. Tenía un pelaje oscuro de tono café, patas y brazos anchos, atiborrados en músculos, se asemejaba a un gorila o a un oso en contextura, pero su cabeza estaba completamente distorsionada, no tenía pelaje en ella y parecía almacenar líquidos extraños, sus parpados caídos hacían que casi no pudiéramos notar sus ojos, sólo podíamos divisar su extensa boca salivosa, la cual salpicaba con cada salto que daba la mutación al avanzar.

A sólo cinco metros de la compuerta, Araya miró instintivamente hacia atrás, posiblemente para medir su distancia con la de la bestia, en esa fracción el monstruo se encontraba lejos cómo para alcanzarla, pero lo suficientemente cerca cómo para ensombrecer todo el camino hacia la nave. En un movimiento rápido la mutación estiró su brazo derecho, en la palma de su mano había una protuberancia viscosa desde la cual se extendió en una milésima de segundo un tentáculo mojado y rosado directamente a la espalda de la doctora. En una acción que intuyo fue completamente inconsciente, debido a la velocidad de los sucesos, la doctora soltó la mochila que llevaba en su espalda, haciendo que interceptara la trayectoria de la extremidad interna de la bestia, el impacto fue tal que tropezó de bruces, pero de forma atlética se revolcó sobre su espalda para recomponerse en carrera, quedando a un paso de la puerta. Dio un salto que la catapultó adentro y cerró la compuerta.  

Una fracción de segundo puede cambiarlo todo, no importan los viajes en el tiempo, no importan nuestras intenciones de reescribir todo lo que ya fue, ni que queramos adentrarnos a lo que nos depara el futuro desconocido, en un segundo podemos cumplir nuestros más profundos deseos o perder la capacidad hacerlo realidad. Antes de que la escotilla cerrase, otro tentáculo proveniente del brazo izquierdo de la criatura ató el muslo justo sobre la rodilla de la doctora, el grito de dolor acompañado de un humo intenso y un olor a piel quemada inundaron la sala de mandos. El cierre de la puerta cortó la viscosa extremidad que seguía apretando y quemando cómo si pudiera actuar sin cerebro ni impulsos nerviosos consientes. En un instante dimos inicio al viaje de retorno, la emergencia y el entrenamiento nos permitió activar los comandos antes de que la bestia nos alcanzara. Sin embargo, la disrupción temporal tardó un par de segundos en realizarse, tiempo suficiente para que la feroz criatura alcanzase la nave. Se paró inmensa e imponente frente al vidrio reforzado, levantó uno de sus enormes brazos, haciendo que casi duplicara su altura y lo dejó caer con una fuerza brutal contra el parabrisas del ‘Juno’, sus garras rasgaron el cristal mientas todo temblaba y se tornaba azul. No hubiéramos podido soportar un segundo golpe. El salto temporal fue inmediato, y la vibración de la nave al deslizarse por el abismo fue incluso más placentera que la primera vez, cómo si volviésemos a nacer al escapar de las garras de la muerte.

Cuando la vibración se detuvo y el azul profundo del abismo temporal había transformado sus colores al celeste claro de un cielo matutino, el cristal frente a nuestras cabezas reventó en mil pedazos pequeños, había cedido por los daños causados, la marca de la gigantesca garra todavía estaba marcada en la lata sobre el panel de cristal. Inmediatamente escuchamos las sirenas de emergencia, todo el grupo salió de la sala de comandos a nuestro encuentro. Estábamos devuelta, y las noticias, que desde una perspectiva científico-tecnológica eran extraordinarias, al mismo tiempo escondían presagios oscuros, esto sumado a la emergencia que conlleva una tripulante mal herida, y una máquina destrozada. 

Los paramédicos lograron remover el tentáculo ya frío de la bestia, tomó más tiempo de lo esperado ya que se encontraba adherido a la carne por una serie ganchos óseos. Más de un calmante fue necesario para aplacar el dolor y silenciar los gritos de la doctora Araya. Fue llevada rápidamente a pabellón y se dispusieron a realizar una gran cantidad de exámenes. Otro grupo ayudó al resto de los tripulantes a transportar las muestras obtenidas, los ingenieros comenzaron a analizar los daños de la máquina, que por suerte fueron de nivel superficial, todo el mecanismo de manipulación espaciotemporal estaba intacto. Finalmente quedaba hacer el chequeo general de los computadores y los distintos niveles. Una luz verde en el monitor detuvo las micro fracciones de segundo y cada átomo de mi cuerpo suspendiéndome en una sorpresiva vibración que derribó mis paradigmas acérrimos. Un mensaje inesperado se había colado al computador de la nave durante los últimos instantes que estuvimos en el futuro. Era una nota que detallaba lo siguiente “2023WW” con data del veintisiete de julio del 2040.

El estado de la ciudad a porvenir permite realizar muchas conjeturas. El mensaje bien podría ser un aviso, o bien una broma de mal gusto, sin embargo, presenciamos hechos realmente oscuros, pienso que el futuro cercano no es prospero. Considero contraproducente e irresponsable realizar conclusiones de cualquier tipo sin antes discutir los hechos, pero si debo tomar la iniciativa de plantear esta información a los personajes adecuados para realizar un análisis de las posibles situaciones y cursos a tomar. Todo lo ocurrido desde el salto temporal está destinado a cambiar la historia de la humanidad, tanto en su pasado, como quizá en su futuro próximo, dependerá de lo que hagamos hoy con esta información.

Señora presidenta de la sociedad de ciencias espaciotemporales de la Universidad de Castañares, Doctora Ana Santander Azujar.

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  • Si el mutante se hubiese colado en la nave podría haberse explicado la rápida destrucción de la zona en menos de 20 años... O convertido a la doctora. To omoimasu.
  • El primer salto espaciotemporal exitoso traerá devuelta presagios oscuros.

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