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7 min
primer amor (relato gay)
Amor |
10.12.14
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Sinopsis

Adrian y Andrés.

2 de enero del 2007:

 

He despertado a las 6 menos 10, es hoy mi cumpleaños número 12 y cómo siempre, llueve a cántaros. Sigo tendido en mi cama bajo las tibias cobijas junto a mi perro el cual ronca cual no hubiera un mañana, es martes pero este día me saltare la escuela. Entre otras cosas mi madre ha decidido mudarse, tiene como un año saliendo con este tío que conoció en el trabajo y el se lo ha propuesto, solo le he visto un par de veces y parece un buen tipo. Sin embargo la idea de dejar nuestra casa no me emociona, bueno. Me tocará acostumbrarme. 

 

Sentí que se abrió la puerta, era mi madre -¡Venga Andrés! levantate ya, que son las siete y cuarto y hay mucho que recoger.

 

Dejó un par de cajas al lado de mi puerta y siguió su camino, se le nota realmente emocionada. No le veía así desde la ultima vez que vi a mi padre. 

 

- pose mis pies sobre el frío piso y al instante chibi despertó, chibi es mi perro. Un bulldog francés con nombre de cerdo, no había pensado hasta ese momento que cosas llevaría, mi madre me ha dicho solo empaque lo mas importante pero y si todo para mi fuera importante? Bueno he crecido, algunas cosas quedan de lado ya. Tomaré mis discos, afiches, un par de sketchbooks, colores y mi ropa. Creo que es suficiente.

 

- ¡Andreeés! *le escuché gritar desde arriba* vamos, ven a desayunar.

 

- voy en un instante, ya casi termino.

 

Bajé las escaleras y al enfrentar la cara al mesón encuentro al novio de mi madre sentado allí, vaya sorpresa -al menos hubieras avisado. Le digo a mi madre volviendo la mirada hacia ella.

 

- tranquilo Andrés, que pronto vivirán con nosotros y debemos acostumbranos a los otros.

 

-si si, como se... Espera ¿nosotros? Ha dicho nosotros? -le pregunto a mi madre- 

 

-si, nosotros! Andrian y yo, tu nuevo hermano.

 

Ok ahora entiendo por que mi madre me había dejado decidir que hacer para recibir el año nuevo, pero eso es otra historia. Hermano, hermano... Herrmano? Sigo sin entenderlo, espero que no me cabronee. -mmm... Claro. Respondí, madre, creo que se te ha olvidado mencionar un pequeño detalle

 

- pero venga Andrés que... Nunca preguntaste, aparte tu condición fue llevar al perro y te lo concedí, ya está. No hay marcha atrás! Me dijo con una sonrisa dibujada en la cara. Aparte Adrián tiene casi tu misma edad, seguro se llevaran muy bien.

 

No puedo creer lo que está pasando, un hermano ahora si se ha volteado la tortilla, he sido engañado vil mente. No es justo!

 

-apurate a traer tus cajas que llevaremos todo ya. 

 

No tengo opción o quizás si. Si me voy al camp... No no, creo que no aguantaría ni dos días ahí, y si quizás... -¡joder ¿¡que tanto haces!? Te traeras las paredes o que!?- ya pues bueno que estoy montado en esto.

 

- ven chibi ven, ¡ya bajo!. Cargo al perro y bajo con el par de cajas en otro brazo, a la puerta esta... Juliano? Ramón? Si quiera recuerdo el nombre de este tío, no importa ya tendré tiempo de saberlo. 

- deja y te ayudo con eso. *tomó las cajas y las subió a su van, subí al auto corriendo con chibi en mis brazos tratando de protegerlo de la lluvia y cuando entré comenzamos a andar, en todo el camino no se dijo una sola palabra, solo podía ver a mi madre sonreír cómo nunca antes, a pesar de mis nervios no podía dejar de sentirme feliz por ella.

 

-aquí estamos, dijo este chico mientras apagaba el coche y volteaba su mirada a mi madre con una sonrisa dibujada. -No es emocionante!? Todos, viviendo como familia? - vaya que aura tan colorida.

 

Al abrir la puerta del coche chibi se lanzó y apenas tuve tiempo de salir corriendo detrás de el, caí como un cerdo sobre un charco justo en frente de donde se detuvo para mover su cola a un niño de cabello liso dorado y ojos verdes y grandes. El cual por supuesto reía de mi, bonita manera de comenzar el día.

 

Me levanté del piso con toda la ropa y la cara empapada, me sentía un estúpido. 

 

-Andrés, te presento a Adrián. Tu nuevo hermano *dijo este chico tomando al niño por el hombro*

-madre ¿no éramos contemporáneos? Pregunté

-efectivamente, Adrián cumple 12 años el próximo mes.

 

Ok, el niño media como 1 metro 10, parecía de 6 era imposible que tuviese 12 años.

 

Extendió su mano hacia mí, con mucha vergüenza. En ese preciso momento respire y supe que nada podría salir mal.

 

*acho!* 

 

-lo que faltaba, que te de un resfriado dijo mi madre y me tomo por un hombro

 

-Adrián, llevalo a tu habitación. 

 

Sin decir una sola palabra comenzó a andar

 

-oye! Espera, espera. Comencé a caminar detrás de el y llegamos a su habitación

 

-mi padre siempre dice que cuando me resfrío debo tomar un baño caliente, debes hacer lo mismo vale? Dijo Adrián. Al escucharlo se me puso toda la cara roja y el corazón me comenzó a latir fuertemente. Pero ¿qué me sucede? Trate de cubrir mi cara con una mano.

 

-ehm... Vale, tomaré el baño ¿cuidas a chibi por mi? 

 

-está bien, lo haré.

 

Entré al baño, y me tiré al piso de espaldas a la puerta. ¿Qué me sucede, por qué me siento de esta manera? Calma Andrés, calma... Es tan solo vergüenza por la manera en que le conocí, una tina. Interesante debería...? Seh, que más da estuve cómo unos 15 minutos sumergido en el agua hasta que tocaron a la puerta.

 

-Andrés, ¿estás bien? 

Era mi madre... Realmente esperaba escuchar otra voz.

 

-enseguida salgo.

 

Al salir del baño solo podía pensar como enfrentaría la situación. Sentía que aún debía disculparme por lo anteriormente sucedido pero eso no sucedió, encontré a este niño de espaldas sentado sobre la cama el cual al escucharme volteó

 

-Andrés! ¿Ya te sientes mejor?- esas simples palabras me confortaban mas de lo esperado

 

-eeeh... Si, gracias... Por alguna extraña razón el hecho de estar junto a el me dejaba mudo, de alguna manera... 

 

-Andrés, Adrián bajen por favor.

 

-mi padre nos llama, deberíamos bajar- 

 

uh? Apenas podía mantener la concentración, cuando de golpe tomó mi mano y me vio mientras sonreía de la manera más inocente que jamas haya visto, al llegar a las escaleras le solté. Estaba muriendo de la vergüenza tan solo quería que acabara el día, la tarde paso entre la típica conversación de normas de casa y responsabilidades. Al menos mi madre y tony, ese era su nombre. Al menos mi madre y tony estaban ahí y se calmaba un poco el ambiente.

Dieron las 8 y realmente me sentía muy cansado.

 

-madre ¿donde dormire?- la única frase que me atreví a decir en toda la noche.

 

-hoy dormiras con Adrián, no hemos ubicado algunas cosas así que... Cuida de Andrés hijo. Dijo tony.

 

lo que me faltaba cómo si no tenía ya suficiente

 

-está bien, cuidare de el

 

-no hace falta! Puedo dormir en el sofá, ¿cierto? Madre

 

-no no no no! Definitivamente no, estás resfriado así que venga sube, vamos

 

Subí las escaleras medio muerto, por lo menos tenia el consuelo de que dormiría toda la noche. Me metí a la cama y sentí como se acostó a mi lado.

 

-buenas noches, espero que te sientas mejor en la mañana.

 

-gracias...

 

Me volteé y cerré los ojos tratando de pensar en algo más, todo este caos me había hecho olvidar hasta mi cumpleaños, sin embargo ha sido uno de los más gratos.

 

 

 

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