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2 min
Prisiones
Amor |
24.07.15
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  • 1340
Sinopsis

No tenía nada claro, excepto que la silueta de su cuerpo estaba predestinada a ser de mi alma ingente.

Cruzaba la puerta de la habitación y sentía que dejaba de poseer tan valioso cuerpo. Sus curvas hacian perder el rumbo de mis pasos y aún así la seguía enloquecidamente hacía que conseguía que volviera al lugar donde tenía todas mis pertenencias.El grado de cosificación hacía su persona había menguado en consideración a las noches que dedicaba a escuchar sus conflictos en pequeños susurros.

Dejaba hueco para aquella magnífica figura en mi flaco colchón de noventa. Me incitaba a acariciar sus marcadas costillas mientras me hacía sentir su respiración como si fuese mía. Apartaba su flequillo de la frente para poder besar esta, y ensimismado en la tinta inserta en su cadera izquierda pasaba mi dedo índice por aquella marca intentando descifrar aquel mensaje escondido.

En mi perturbada mente intentaba pensar una manera de encender su curiosidad por mí. Al mirarla a los ojos podía ver como se emborronaban mientras presionaba mis clavículas e intentaba besar mi boca. No podía ocultar mi fascinantes ganas de poseer todo su ser y ella deseaba verlo, tanto como yo escuchar lo que siempre me pedía. Tapo su cuerpo con las sábanas y observo como su piel desnuda agradece ese calor. Intento dejarla dormir pero en mi cabeza solo puedo recordar sus felinos gemidos como si de la banda sonora de mí vida se tratase.

Acaricio su espalda hasta llegar al límites de sus instintos. Se que ella aún no ha perdonado las heridas que le pude haber causado pero deja que se las sane mientras beso sus hombros. Sus lágrimas no me causaron ninguna lástima pero ver su débil cuerpo en mi cama hizo encoger mi alma.

Acabo mi objetivo en las últimas dos horas que estuvimos jugando a dejar pasar el tiempo. Me levanto mientras la observo dormida y cierro la puerta dejándola en mi habitación. Una ducha fría hace que se me olvide que nuestra conexión mental no estará predestinada de por vida. Preparo la maleta sin fijarme que ella no cabe con mi ropa.

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Pacense, joven y apasionada por la escritura. TSID y futura psicóloga.

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