cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

2 min
PUEDO LLAMARTE VIERNES
Reflexiones |
03.10.06
  • 4
  • 2
  • 1954
Sinopsis

Allí te quedaste frente al mar, mirando al infinito entrecerrando un ojo, mirando solo por el otro, como los cíclopes, arañando la niebla del horizonte próximo, del horizonte lejano, con tus atardeceres de calma, tus breves escapadas por la isla en busca de la felicidad, puede que en una continua búsqueda del amor; libre ¿libre?, con un sueldo de supervivencia y un futuro indeterminado, veinte dioptrías en un ojo, una costilla dolorida y el esternón a punto de sobresalir de tu piel, cosas de la vida esos accidentes fortuitos esquiando, a veces el deporte estropea más que arregla; cosas de la vida, sobreviviendo en un palacio de ensueño, sin lacayos ni servicio, en total soledad. Fotografiando atardeceres, días lluviosos, tormentas de verano, auras de fantasmas que dejan brillos alrededor de tu cámara Nikon cuando te abrazan distraídamente mientras posan para ti. Paseando por las luces y las sombras, recitando a Kavafis en voz alta, con la única compañía de ese mar próximo, -que a veces se agita como mi alma cuando te recuerdo-, y las luces del pequeño pueblo al fondo. Solo el mar y tus pensamientos, esos que van y vienen con el viento dentro de la cabeza de un loco, tal vez un genio, un extravagante único al que puede que no vuelva a ver.
Imagino, ya que no sé, tu imagen recortada sobresaliendo entre las plantas verdosas, tu cabello oscuro, tus ojos magnéticos, tu boca entreabierta, siempre a punto de decir una mentira. Recitando a Kavafis en los atardeceres de tu isla, como Robinson Crusoe: Puedo llamarte Viernes, pero después vienen el resto de los días de la semana y del mes, el paso de los años, y hay que seguir viviendo a pesar de todo. Puedo llamarte Viernes, pero tú seguirás,como Crusoe, encaramado a tu isla, con esa máscara compuesta de soledad y orgullo, recitando a Kavafis como soñamos, en soledad.
Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • 71
  • 4.08
  • 684

Tienda

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta