cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

4 min
¡Qué éxito!
Drama |
08.11.17
  • 5
  • 3
  • 551
Sinopsis

¿Un nuevo triunfador?

¡QUÉ ÉXITO!

 

 

¡Qué exito! ¡Qué tremendo éxito! No sabría decir cuánto habían ganado con aquella jugada maestra. Las botellas de champagne habían comenzado a circular. Una de aquellas botellas valía más que el coche que utilizaba hacía tan sólo cinco años y que había comprado con tanto trabajo y orgullo.

-¿Cuánto crees que nos llevaremos…? –se atrevió a balbucear a su compañero de mesa. Éste sólo daba saltos como un loco, echándose aquel champagne por encima de la cabeza. Miles de dólares  en un líquido espumoso sólo para darse un baño con él. No le respondió. Siguió dando gritos y destrozando objetos. Todos en aquella oficina se habían vuelto locos.

Cuanto trabajo le había costado llegar a aquel punto. Cuantos “sapos se había tragado” para poder codearse con aquella gente que ahora se comportaban como energúmenos, pero que una vez fuera de las oficinas se creían con el derecho de mirar por encima del hombro al resto de mortales.

-¡ Vamos novato!- le gritó al oído uno de sus compañeros que aún usaban esa expresión con él, pues había sido uno de los últimos en llegar a la corporación. - ¿ Qué coño te pasa? ¿ A qué viene esa cara de amargado? ¿ Te has vuelto loco o qué? – le insistía.-  Sea lo que sea se te va a pasar rápido. Mira lo que viene por ahí… - le indicó con un gesto de la cabeza y una mueca de burla que al joven le pareció grotesca. Pero efectivamente, al volver la cabeza a la entrada de las oficinas pudo ver a lo que se refería. Alguien había ya requerido los servicios de unas chicas espectaculares. Habían entrado unas diez, y podía jurar que en la vida había podido contemplar semejantes bellezas tan de cerca, y con tan poca ropa.

- Dentro de poco nos traerán algo más que alcohol… - le susurró de cerca uno de sus compañeros que él pensaba más serios. Ahora sólo reía con cara de bobalicón, y le miraba con ojos vidriosos del que ya llevaba un buen rato empinando el codo. Todo le parecía de lo más surrealista. No se sentía en condiciones de digerir todo aquello.  Miraba a un lado y veía como otros de sus compañeros se afanaban en tirar objetos por la ventana como si fueran niñatos de tres al cuarto. Miraba a otro lado y podía observar como dos de aquellas chicas ya sin ropa desabrochaban los pantalones de uno de sus compañeros de más edad, que era un gordo sudoroso…pero ahora era un gordo sudoroso multimillonario… Centró su atención durante un instante en los televisores en los que por el bullicio ya no podía oír nada, pero la noticia del día era clara, el sistema financiero se hundía. Él sabía perfectamente que ellos desde aquel edificio habían influido notablemente. También sabía lo que provocaría en la grandísima mayoría de los mortales. Empezaría con la eliminación de la financiación, ahogaría a las empresas medianas y pequeñas, despedirían a muchísima gente, se perderían hogares, y luego… quién sabe. Pero todos allí eran ahora multimillonarios en un día. Apostaron por el diablo, le dieron un empujón y ganaron.  Sus padres siempre quisieron que fuera un hombre bien posicionado. Trabajaron para que él tuviera una vida mejor. Y a fe que la tenía. Tendría más dinero del que sus padres jamás pudieran imaginar. Sin embargo ya dudaba si lo que sentirían por él era orgullo. Lo que habían hecho en esas oficinas era legal, pero, ¿era ético? Habían apostado por el diablo, y habían ganado dándole un empujoncito. Una palmada fuerte en la espalda le sacó de sus breves instantes de pasmo.

-Mira. ¿Qué te dije? Me han asegurado que es buenísima.  Y a partir de ahora no nos faltará todo lo que queramos. ¡Todo! ¡Bienvenido a nuestra nueva vida! ¡Hay que celebrarlo! – le dijo mientras le indicaba una raya ya dispuesta sobre su mesa de trabajo; y a su alrededor en aquella oficina muchos ya estaban desnudos junto a las chicas dando rienda suelta a sus más oscuros vicios. Su compañero se quedó junto a él esperando una reacción, como expectante, y él en ese instante tomó el camino del resto de su vida. Se encogió de hombros, se empezó a desabrochar la camisa y se fue curvando en dirección a su mesa.

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor

Escritor aficionado en prácticas...Abran paso!!!

Tienda

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta