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5 min
Qué Siente un Hombre Cuando se Enamora de Verdad...
Drama |
22.02.15
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Sinopsis

Algo que me preguntaron una vez...

Ésto fue lo que me preguntó cierta vez una mujer que quería escribir sobre el tema: Necesito saber qué sienten los hombres cuando se enamoran de verdad.

Le respondí.

        Hola. Te cuento. Cuando uno pasa por éso es como estar enfermo, y uno no quiere curarse, pero uno sigue saludable, aunque se sienta mal del estómago, porque siempre está pensando en ella, de la mañana a la noche, y se llega a soñar despierto, viendo su imagen a un lado, enfrente, en cada lugar adonde uno va. Y uno se encuentra relacionando a ella con todo lo que uno hace, o con quién habla, o qué lee, o los lugares por donde uno anda...

        ...Y uno se habitúa a pensar ¿ qué diría ella por ésto ? ¿ este lugar le gustaría a ella ? ¿ella se llevaría bien con mis familiares ? ¿ con mis amigos ? Y uno se encuentra escribiendo su nombre en los libros, y en el margen de diarios y revistas. Uno la tiene en la mente, la imagen de ella invade los sueños, sueños sencillos, tontos, nada de sexo, se la sueña viéndola a la salida del cine, caminando al lado de uno por la plaza, uno la sueña en diversas situaciones simples, cotidianas...

        ...Y en la realidad uno la imagina... la sienta al lado... la sienta a comer a la mesa... y uno se levanta a la mañana y la piensa desde la almohada... mientras se lava la cara... uno la tiene delante cuando desayuna... cuando va al trabajo... y uno piensa ¿ qué pasaría si ella viene a mi trabajo para hacer un trámite, y entra por esa puerta ?

         En todo este proceso uno se siente más cálido, más amable con toda la gente, más bueno, como si dentro de uno se hubiese encendido una estufa capaz de dar calor y amistad a todo el mundo... 

Uno se la pasa urdiendo tramas para averiguar dónde trabaja, dónde estudia, qué teléfono tiene, dónde vive, cómo hacer para enviarle mensajes, cómo hacer para que no se asuste. Y uno se aterroriza pensando que ella puede mudarse de ciudad repentinamente y desaparecer para siempre, y se llega a sentir punzadas en el estómago como si realmente hubiera una úlcera, y se siente uno enfermo y mal aunque esté sano... y está esa espada de Damócles suspendida siempre, porque un día puedo verla acompañada por otro... y uno piensa y siente que es la única, la única mujer en el mundo, que no hay otra ni la habrá, y con ese enamoramiento uno vive el terror permanente de perderla... y uno necesitaría un consejero, un mentor, algún amigo de más edad, o algún hermano mayor que le dijera a uno qué cosa hacer, qué cosa decir, porque uno se vuelve pueril, infantil, acobardado, y uno necesitaría que ese mentor lo agarrara del brazo y lo acompañara a enfrentarla a ella, que evitara que uno se eche atrás...

          Entonces uno toma fuerza y va al choque, toca el timbre de la casa, y cuando ella sale uno se le declara, así a la antigua y de la forma más correcta y cuerda. Y ella sonríe, porque lo conoce a uno... pero dice que ya... ya... ya tiene su novio...

          ...Y resulta que después, cuando uno ya la perdió y pasó por el infierno y el valle de las sombras y el último círculo infernal, uno se aviva, y se da cuenta que hay muchas más mujeres, miles y miles, adonde uno vaya; pero lo más triste del caso, es que aunque pasen muchos años, treinta o cuarenta y no la vea nunca más... no se la olvida nunca... y uno se encuentra en una esquina mirando las revistas del quiosco... o la cartelera del cine... o cruzando la plaza... y piensa:  dónde andará Fulanita... qué habrá sido de ella... se habrá casado... tendrá hijos... qué haría yo si me la encontrara ahora...

          Pero ahora uno piensa éso muy de cuando en cuando... y el tiempo va lavando todo éso... como para darse cuenta uno que se la pasó sufriendo tanto de balde... y se llega a aceptar que si hubo fuego, se transformó en brasas, de las brasas quedaron cenizas, y a las cenizas se las llevó el viento...

          Éso... es lo que siente un tipo, bien intencionado, claro, cuando se enamora... tal vez se me quedó algo en el tintero...

Lo que quedó en el tintero:

          Todo éso no es algo dulce... con mariposas y pajaritos... sino que es el sufrimiento, el infierno en la Tierra... es una AGONÍA SIN ÉXTASIS...

          Chau... y perdón por la amargura...

 

                                              ooooooOOOoooooo       

 

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nacido 1943-estudio de dibujo ar tístico e historietas, retratista y ca ricaturista trashumante 2000/0l-afincado 2002- 1985 estudios de biología- escritura desde 1972.

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